viernes, 14 de julio de 2017

En la mente del asesino, 2012





La obligación de un asesino a sueldo es hacer su trabajo lo más eficientemente posible y ajustándose siempre a lo que le exige quien le contrata. Punto.

La obligación de la policía es proteger, servir y pillar al malo lo antes posible.

En este caso mis simpatías están por completo con el asesino a sueldo. Es fascinantemente eficiente, inteligente y frío. Tiene las cosas muy claras y además tiene algo que me encanta: en vez de pararse a hablar con el policía para contarle su vida y tal, y mientras le pillen, este lo que hace es mantener entretenido al policía con la cháchara mientras al mismo tiempo, realiza su trabajo.

El protagonista es una especie de Sherlock Holmes pero a lo torpe. Es capaz, con sólo una mirada, de decir dónde ha estado su esposa, con quién y haciendo qué. Pero ve una ecografía en la impresora y no se le ocurre que pueda ser que ella esté embarazada, hasta que ella se lo dice. O es capaz, antes de ver todo el escenario del crimen, de determinar que hay un sólo asesino, pero no es capaz de pensar que si el asesino está hablando con él, pueda también estar cerca e incluso mirándole.

Pues eso, lo que me ha gustado ha sido "el malo". El resto, demasiada moralina.

2 comentarios:

Margari dijo...

Pues sí la echan por la tele, podría animarme, pero si no...
Besotes!!!

osheaa dijo...

Pues nada, nada, será por cosas para ver...

Bicos