sábado, 17 de junio de 2017

Miércoles 14 de junio





El miércoles 14 de junio murió una mujer. Tenía 58 años. No era una persona famosa. No alcanzó grandes metas profesionales, pero sí personales. Pasó cuarenta años de su vida felizmente casada. Tuvo tres hijos y vio nacer a cuatro nietos. Lo habitual es decir "era buena persona, todo el mundo la quería". Y en este caso, es cierto. Todo el mundo que la conoció, la quiso. Prueba de ello eran no sólo las flores que llegaron a cubrir el ataúd por falta de sitio donde colocarlas, también lo eran las lágrimas de familiares y amigos.

No libró batallas famosas ni que marcaran un hito en la historia, pero fue luchadora hasta el final. Quizás hasta demasiado luchadora.

Alguien le escribió la dedicatoria "Siempre te recordaré por tus ganas de vivir". Esas ganas de vivir que hicieron que el día antes de su muerte hablara de las ganas que tenía de que le dieran el alta e irse a casa, con su gente. Las mismas ganas que alargaron su agonía hora tras hora, peleando por cada bocanada de oxígeno.

Se suele decir "se fue / nos dejó tras una larga enfermedad". Este no es el caso. Ni se fue ni nos dejó. Como mucho, se la llevaron, pero ella se aferró con todas sus fuerzas a la vida. Y no fue una larga enfermedad, fue el cáncer, tras casi seis años de tratamiento. Y sin perder la sonrisa.

Era la mayor en edad, pero la pequeña en estatura, cosa que siempre le fastidió un poco. También era la más cariñosa, paciente y dulce. No era perfecta, para nada.  Las pocas veces que se enfadaba, era muy muy rencorosa. Pero todos tenemos defectos, unos más que otros.

Le gustaban los tulipanes, los niños, los mimos, los árboles frutales y las sorpresas. Si querías verla expectante, sólo tenías que decirle que le iban a dar una sorpresa. En navidades, era la que más ganas tenía de que llegara la medianoche para empezar a abrir los regalos. Nunca perdió la ilusión por las cosas, la capacidad de maravillarse con todo. Recoger la fruta de su finca, hacer mermeladas, plantar más árboles, más flores... las cosas sencillas que le hacían feliz.

El miércoles 14 de junio, a las ocho y media de la tarde, moría mi hermana, mientras yo le sostenía la mano y nuestro hermano pequeño le acariciaba la cara. Después de horas peleando contra lo inevitable, horas en las que la familia estuvo con ella, dándole los mimos que tanto le gustaban, para que nos sintiera. Dejó mucho amor detrás.

6 comentarios:

Margari dijo...

Lo siento mucho. Un fuerte abrazo guapísima!

osheaa dijo...

Gracias Margari, un beso

vlankilla dijo...

Ánimo :-*

osheaa dijo...

gracias vlankilla

Isi dijo...

Osheíta lo siento muchísimo.
Un beso enorme

Anónimo dijo...

gracias Isi,un beso