domingo, 7 de mayo de 2017

Te echo de menos


Y aquí me tienes, a las dos menos diez de la madrugada, pensando en ti. Y echándote de menos. Eso no cambia, ¿sabes?. Es cierto que ya no me paso el día llorando por las esquinas. Y que ya no voy a verte una docena de veces al día. Que muchos de los comportamientos obsesivos que tenía se han evaporado. Pero te sigo echando de menos. Sobre todo en momentos como este.

Porque estas eran nuestras horas. El tiempo que dedicábamos a ver algo en tu ordenador, a curiosear sobre cualquier cosa, desde cómo se hacían trucos de magia hasta buscar el origen de expresiones o cualquier cosa, como aquella vez que de repente te preguntaste cómo se habían inventado los churros. O aquella otra, sobre como contar con los dedos. O inventábamos juegos de palabras. O nuestro póker personal, ¿te acuerdas? Tan complicado que teníamos que consultar el folio para saber quién había ganado :)

Vale, sí, echo de menos la intimidad, que diría mi madre. Pero no sólo lo que ella entiende por intimidad. Echo de menos el estar contigo, el poder hablar de mis cosas con alguien, el escuchar a otra persona. Compartir problemas, planes, hacer la lista de la compra juntos... Echo de menos tus manías, tu sonrisa, saber que estás ahí, al alcance de mi mano o de mi vista o de mi oído.

El otro día salió ese juego indie que tanto te gustaba. Y me dio una llorera, porque recordé la última vez que echaste un vistazo para ver cómo iba el desarrollo y te entristeciste porque sabías que no ibas a llegar a jugarlo nunca. Me da rabia que te pierdas cosas. A veces me da rabia verlas y vivirlas yo, ya sé que es algo irracional y que si leyeras esto me darías un repaso de racionalidad y de sensatez de los tuyos, pero ya sabes que no puedo evitarlo.

Pero esta noche es diferente, esta noches es algo egoísta. Te echo de menos por mí.

He hecho cosas que no te gustan. Me he cortado el pelo. Mucho. Más que mucho. Y no me lo he puesto del color que te gustaba, aunque creo que el que tengo también te gustaría. Y me he hecho tatuajes, cuatro. Y he empezado a ir al gimnasio y he bajado ya como diez kilos. Y mi trasero está cambiando, está más arriba y más durillo. Y me he comprado una camiseta de Juego de tronos, la que pone eso de Valar morghulis. Y una de AC DC que te espantaría, muy llamativa. Tu ropa ya no está. Gran parte de la mía tampoco.

Tengo lo que yo llamo un sentimiento muy gallego, ¿sabes? Porque te echo mucho de menos, pero no te necesito. Duele y es duro estar sola y sentirme sola, pero puedo con eso. Y a la vez, me pone triste. He compartido mucho contigo, he vivido mucho contigo y es algo que me gustaría volver a sentir. Pero sé que lo sienta o no, puedo seguir sola. Que esta noche pasará, acabará y posiblemente mañana piense que es una tontería estar diciéndote esto. Por otra parte, si las cosas hubieran sido al revés, tú habrías reaccionado de una forma muy lógica y pragmática, como siempre has hecho. Pero sabes que yo no soy así. Que tengo estas cosas, estas tonterías. Es lo que hay, ya lo sabes.

2 comentarios:

Margari dijo...

Y seguirás echándole de menos... Un besote muy fuerte guapa!

osheaa dijo...

Lo sé.

Bicos