miércoles, 17 de mayo de 2017

Agujas


Esta mañana me tocó volver a hacer un análisis de sangre. Mi relación con las agujas es buena: yo no me meto con ellas y ellas no se meten conmigo. Pero las pocas veces en que tengo que pasar por el trance de una extracción de sangre, lo paso fatal. Porque me da grima y porque después me queda esa sensación de tener la aguja clavada durante todo el día, una sensación horrorosa.

Pero hay que hacerlo, así que... esta mañana me dispuse a ser pinchada, pensando que con suerte me tocaría alguien habilidoso que hiciera el trance lo más rápido posible.

Pues no...



Resultado final de la experiencia. Pudo sacar sangre del pinchazo que no se ve porque está en medio del moratón. Así que además de la sensación horrible de tener aún la aguja (multiplicada), está el dolorcillo. Que no es que me vaya a morir de dolor, no. Pero es algo que se me podría haber evitado, digo yo.

En fin, por lo menos ya ha pasado...

2 comentarios:

Margari dijo...

Hay algunos que no pinchan, dan estocadas... Y duele...
Besotes!!!

osheaa dijo...

Doy fé, doy fé

Bicos