miércoles, 15 de marzo de 2017

El trastero y yo


Hacía más de seis años que no subía al trastero. Y como parece que últimamente estoy reorganizando cosas sin darme cuenta, me dio por subir. Encontré cajas y más cajas, un par de correpasillos del nano, dos ruedas de coche, una tabla de surf, cajas de madera...

Y como quien no quiere la cosa, decidí vaciar el trastero. La mayor parte de cajas contienen libros. Así que elegiría los que quería quedarme y el resto, a repartirlos. El resto de trastos, como las ruedas, la tabla, los correpasillos, donarlos a Proyecto Hombre o Centro Reto. Si los quieren, claro.

Como la tarea es bastante latosa, me he propuesto lo siguiente: cada día subiría al trastero con una o dos bolsas grandes, vaciaría una de las cajas en ellas y en casa, catalogaría y repartiría las cosas. Si me queda más tiempo, repito la operación.

Y me dio por empezar hoy mismo. Como soy tan lista, cogí la única bolsa vacía que encontré por ahí, que era de papel. Elegí la caja más pequeña del trastero, llena de libros, claro. Los puse en la bolsa y bajé. Como es lógico, la bolsa se rompió por varios sitios justo en el escalón más problemático de bajar. Logré llegar a casa haciendo malabares con libros.

Y ya hice el primer reparto, con lo que me queda una caja menos de la que preocuparme. Si mañana me da tiempo a subir, iré con una bolsa grande de basura, para ir metiendo los cartones y cajas que se vayan vaciando.

¿Que porqué no me limito a bajar las cajas y listo? Pues por dos buenas razones: las escaleras de acceso a los trasteros son retorcidas donde las haya, con escalones de distintas alturas (y algunos bastante altos), poco apropiados para ir cargada con una caja de libros. Y en segundo lugar, porque las cajas llevan años allí y están las pobres bastante maltrechas.

Dentro de un par de semanas espero tener el trastero despejado, mis libros favoritos a mano y el resto bien distribuídos.

Lo siguiente será bucear en las profundidades de los muebles de la cocina. Miedo me da.


4 comentarios:

Margari dijo...

Menos mal que no tengo trastero... Y no lo tengo y tengo un montón de tiestos... Así que me niego a comprarme un trastero, que estoy segura que lo llenaría en un santiamén con cosas que no voy a utilizar en años... Ánimo con esa limpieza!
Besotes!!!

osheaa dijo...

Me lo he tomado con calma, una o dos cajas al día. Agobia menos y me da tiempo a repartir las cosas aún útiles.

Bicos

Isi dijo...

Pues nada, cuando acabes, vienes a mi casa y haces lo mismo con mi armario, que cualquier día vienen los de Quién sabe dónde a ver si encuentran algún familiar desaparecido de alguien...
No tengo trastero, pero voy a tener en breve, y me da miedo que se convierta en el "anexo de mis fondos de armario" jajaja. Porque veo que es lo habitual.
En fin, que te admiro.

Por cierto, que hay tiendas de cosas de segunda mano que te compran este tipo de cosas (libros, DVDs, etc). Al menos te sacas cuatro pesetas, como idea.

osheaa dijo...

Bueno, Isi, seguro que no es para tanto lo de tu armario. Al trastero hacía años que no subía, es un lugar que no utilizo mucho y que después de haber "repasado" utilizaré menos aún, pero quiero ver qué cosas hay y que quede un poco decente por si alguna vez hace falta subir algo.

Lo de las tiendas de segunda mano, ya lo sabía. Pero prefiero ir regalando cosas a gente que las quiere o necesita. Muchos libros van a parar a bibliotecas de colegios, otros a personas que no tienen y que les gustaría tener algo para leer. Los juguetes de mi nano, el correpasillos y el triciclo, para una madre con tres hijos que no puede permitirse comprarlos.

Yo me quedo, básicamente con "mis libros", esos que relees aunque sólo sean unos fragmentos, de vez en cuando. Los que se leen sólo una vez, prefiero repartirlos. Si no tuviera a quién dárselos, sí que los llevaría a una tienda de segunda mano, al igual que el resto de trastos.

Por ahora he encontrado desde ruedas de coche hasta una báscula de cocina, pasando por velas, libretas, estuches escolares... Y acabo de empezar.

Bicos!