lunes, 27 de febrero de 2017

Historias de gimnasio

Hoy ha sido uno de esos días que cuesta ir. Porque el resto es fácil: dejo al nano en el colegio y ya voy derechita a sufrir. Pero esta mañana tuve que levantarme a propósito e ir y ese arranque es el que cuesta.

Y ahí estaba yo, sobre mi querida máquina de sufrir, subiendo y bajando colinas virtuales, viendo la pantalla que han puesto hace unos días, pero sin poder escuchar nada porque las de Zumba atronan todo el local con su música de pachanguita.

Y llega la gente. Sigo siendo la última mona, la que va más despacio, más suda y más se sonroja. Pero ya me he acostumbrado y lo que es mejor, ellos también, así que ya es algo habitual mi estado al borde de un ataque de algo :)

El gimnasio es un negocio familiar. Matrimonio y dos hijos. Se reparten las clases de todo y el ir llevando a la gente que no va a cursos específicos. El hijo se dedica al culturismo. Ya sabes, músculo y nada de grasa. Y ha sido él quien me ha dicho que... tachán, tachán... mis piernas ya están bien!!! Ya las tengo fuertes y musculadas. Toma ya. Y me lo dice mientras me asfixio yendo a la mitad de la velocidad que el ancianito de al lado.

La verdad es que tengo el muslamen duro y cuando me siento, no se me desparraman las piernas, si no que quedan ahí en su sitio, bien puestas. Cero desparrame.

Ahora sólo me queda el resto del cuerpo. Han aumentado el tipo de ejercicios que he de hacer y por mi cuenta he aumentado el tiempo en cardio. Vamos, que el propósito de llegar a dos horas diarias de ejercicio se cumplirá antes de fin de marzo.

También he empezado a ir los sábados, sólo cincuenta minutos mientras el nano está en la piscina. Le dejo allí y me voy al gimnasio en lugar de leer un rato esperándole. Es menos de una hora que dedico al ejercicio cardiovascular, no da tiempo para más, pero bueno, es un pequeño "plus".

Me queda muchíííííísimo por delante, pero es agradable ir viendo progresos, aunque sean poquitos.

2 comentarios:

Margari dijo...

En estas cosas el progreso siempre es despacito. Pero mientras lo haya, es que vas bien. A seguir dejándote el aire ahí...
Besotes!!

osheaa dijo...

Ya, ya, si he notado mejoría en lo que buscaba y antes de lo que tenía pensado, así que la cosa va bien, aunque sea la más debilucha del gimnasio :)

Bicos