jueves, 24 de noviembre de 2016

Galicia


Porque aquí llueve mucho, sí. Y además llueve en todos los sentidos y direcciones, de hecho en Santiago una vez llovía del suelo hacia arriba. Y en ciertas zonas, hace mucho viento. Y en el interior en invierno te congelas y en verano te derrites.

Pero gracias a esa humedad, a esa lluvia, aquí huele a musgo, a hierba, a verde. Gracias al agua de lluvia, hay bosques, hay carreteras con túneles hechos con las ramas de los árboles que crecen a ambos lados de ellas. Hay brumas, hay leyendas, hay conjuros y tradiciones. Hay meigas, druidas, almas reencarnadas en animales que van en peregrinación a San Andrés de Teixido, porque ya se sabe que va de muerto quien no ha ido de vivo.

Hay quien dice que los gallegos no se sabe si subimos o bajamos, pero con estos paisajes y estos lugares maravillosos, da igual subir que bajar que quedarse quietos.

Las fotos son gentileza de Chelou. Gracias de nuevo por dejarme publicarlas.













2 comentarios:

Margari dijo...

¡Qué bonita que es tu tierra! Además, hay que conocerla así, con su lluvia, con su agua...
Besotes!!!

osheaa dijo...

Sin la lluvia no tendríamos estos paisajes tan verdes. Y la verdad es que nos quejamos, pero en cuanto deja de llover un par de días seguidos, ya estamos preocupados porque no llueve. Somos así...

Bicos