miércoles, 30 de noviembre de 2016

escalera


Hay una persona tras el alias "escalera" que se dedica cada mes a recopilar libros de cierta página web y hacer archivos comprimidos con los libros del mes.

Y mucha gente (al menos tres personas, pero seguro que varias decenas más), agradecen las molestias que se toma y el trabajo que hace. Porque gracias a él o ella, muchas historias son leídas y disfrutadas.

Supongo que algunas otras personas le denostarán porque verán en su tarea algo ilegal o ilícito. Yo prefiero pensar en el placer que se obtiene leyendo y que esa persona hace posible que mucha gente lo sienta, gente que tal vez no tenga otros medios para poder acceder a la lectura.

Así que para escalera es esto

Lo sé, no es muy original, pero bueno, tampoco es que yo sea un genio del ingenio.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Canción


Porque aunque no "pegan" mucho conmigo, me gustan. Porque me acompañaron años de mi vida. Porque tengo muchos recuerdos asociados a ellas. Y porque ayer volvieron.

https://www.youtube.com/watch?v=_eFXh7gXgSA

Malas madres, 2016


Me planteé esta película como una de "usar y tirar", en plan tontería de sobremesa de fin de semana, ya sabes. A veces apetece ver, leer, escuchar o vivir algo ya muy manido y que conoces a la perfección cómo va a ser. Me imaginé las típicas familias americanas, las madres yendo a los partidos, haciendo pastelitos y cosas por el estilo. Y sí, hay de eso. Pero peor.

Me daba la impresión que o el guionista o el director o quien quiera que sea, pensó que sería original o tal vez transgresor hacer que las madres bebieran hasta caer de culo (literalmente) y que sólo pensaran en tener sexo (por no poner la palabra follar, que es mucho más adecuada pero puede herir sensibilidades). Así que una de esas madres, cansada de trabajar, hacer todo por su marido y sus hijos, decide ser mala y hacer esas dos cosas.

Por la parte de las buenas madres está la presidenta de la asociación de padres, esa madre perfectísima en todos los sentidos, que nunca lleva un pelo fuera de sitio ni llega tarde ni es grosera...

Y en lugar de conseguir una caricatura simpática de ambos personajes, lo que vi fue una de esas películas para adolescentes, con tacos y en plan "mira qué liberales somos", pero con madres en lugar de con estudiantes universitarios. En lugar de secuestrar la mascota del equipo rival, estas madres asaltan el supermercado y hacen guarrerías por los pasillos del mismo.

Una suprema estupidez. Sin gracia, sin sentido.


Lo único que me gustó de esta película fue el final, literalmente, porque al mismo tiempo que los títulos de crédito, aparecían las protagonistas con sus madres, contando anécdotas de su infancia. Fuera de eso, un bodrio en toda regla. Ni para dormirse viéndola, en serio.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Galicia


Porque aquí llueve mucho, sí. Y además llueve en todos los sentidos y direcciones, de hecho en Santiago una vez llovía del suelo hacia arriba. Y en ciertas zonas, hace mucho viento. Y en el interior en invierno te congelas y en verano te derrites.

Pero gracias a esa humedad, a esa lluvia, aquí huele a musgo, a hierba, a verde. Gracias al agua de lluvia, hay bosques, hay carreteras con túneles hechos con las ramas de los árboles que crecen a ambos lados de ellas. Hay brumas, hay leyendas, hay conjuros y tradiciones. Hay meigas, druidas, almas reencarnadas en animales que van en peregrinación a San Andrés de Teixido, porque ya se sabe que va de muerto quien no ha ido de vivo.

Hay quien dice que los gallegos no se sabe si subimos o bajamos, pero con estos paisajes y estos lugares maravillosos, da igual subir que bajar que quedarse quietos.

Las fotos son gentileza de Chelou. Gracias de nuevo por dejarme publicarlas.













No confíes en nadie, 2014




Versión breve de la reseña: menudo rollo.

Versión ampliada de la reseña: no he podido verla entera. Entiendo que adaptar una novela es algo muy complicado y que haya diferencias entre ambas opciones, que cambien ligeramente algunas cosas, que otras se obvien. Pero todo el interés y el suspense de la novela desaparecen en pantalla. Se pierde la esencia de la historia, no se transmiten los sentimientos ni las sensaciones. Nicole Kidman está horrenda interpretativamente hablando. Es, en mi opinión, la mejor alternativa a un somnífero.

Pues eso.

martes, 22 de noviembre de 2016

Pues a mí sí me parece muy romántico


Lo encontré curioseando, lo habían puesto en plan chiste, pero si te paras a pensar sí que es algo muy bonito y muy romántico. Es un equivalente a "para siempre", pero con fundamentos científicos y que no resulta tan "pegajoso". A mí me gusta. Mucho.



domingo, 20 de noviembre de 2016

El brillo de las luciérnagas, Paul Pen



Me recuerda un poco a La habitación, de Emma Donoghue. La mayor parte de la trama es presentada a través de un niño, hay un personaje malvado, alguien provee lo necesario para la familia que vive encerrada...

Pero la atmósfera de El brillo de las luciérnagas es completamente distinta. Además, casi toda la trama se desarrolla en el lugar en que están encerrados, mientras que en La habitación esa parte es la menos extensa. Aquí nos encontramos con una familia que va creciendo en el sótano. Pero son casi todos felices, o al menos eso aparentan. Quieren estar juntos y a salvo y eso sólo lo pueden conseguir si permanecen donde están ahora, sin posibilidad de salir al exterior.

El niño (más) protagonista es muy inteligente y está dotado de una imaginación excepcional. Y llega un momento en que empieza a preguntarse qué hay fuera del sótano y porqué no pueden salir. 

No hay nombres, son la abuela, el padre, la madre, el hermano, la hermana... el autor no da nombre a ningún personaje, salvo al Hombre Grillo, que viene siendo como el Hombre del saco.

No puedo decirte mucho más de la trama para no contarte lo esencial, en caso de que decidas leerlo. Sólo te diré que lo leí del tirón, que no se me hizo nada largo (tampoco es que lo sea, no llega a las trescientas páginas) y que me dejó con una sonrisa en los labios. Así que a pesar de que no es una novela espectacular, sí logró mantener mi interés hasta el punto de querer acabarla para saber qué pasa.

La verdad es que a pesar del abandono de la novela de Campbell, hoy ha sido un día agradable desde el punto de vista lector, he acabado una novela que me intrigaba y he leído esta otra que no se queda muy atrás.

Abandono


Sí, he seguido el consejo de algunas personas y desde hace un tiempo cuando algo que veo o leo no me gusta ni tiene pinta de mejorar, lo dejo y a otra cosa. Tal y como alguien dijo "hay demasiado por ver y por leer como para perder el tiempo con algo que no gusta".

Pues El parásito, de Ramsey Campbell no me gusta. Y conste que lo elegí entre los que están en espera porque tenía la sensación de que este autor me gustaba. Pero ufff... demasiadas frases rimbombantes seguidas hacen que pierda el hilo de la acción y que no pueda "meterme" en la historia.

No suelo poner fragmentos de novelas, pero para que entiendas lo que quiero decir:

"Las gaviotas volaban a baja altura semejando escamas desprendidas de la solitaria luna llena y el río era un torrente lácteo en el que se deslizaba un luminoso barco de línea (...) Junto a Rose, bajo un puente ferroviario cerrado a los peatones, el viento procendete del Mersey ululaba igual que un búho enorme e incorpóreo".

Y así todo el rato. Metáforas, personificaciones y demás, una tras otra. Que queda muy docto, sí, pero es un lío para seguir el hilo de la trama. Bueno, lo es para mí. Tal vez sea mi ignorancia o mi simplicidad, pero lo dejo ya. A por otro.

No confíes en nadie, S. J. Watson


Una mujer se despierta, en una cama desconocida y al lado de un extraño. Va al baño y al ver su reflejo en el espejo se siente conmocionada: es el rostro de una mujer mucho mayor de lo que es ella.

Pero es ella, está en su casa y el hombre de la cama es su marido. Chris vive día a día, literalmente. Durante el sueño, su cerebro borra todos sus recuerdos y vuelve a despertarse sin saber dónde ni con quién está.

Cada jornada quiere recuperar su vida, su pasado, sus recuerdos. Y cada una de ellas no sabe qué es verdad y qué es mentira, en quién puede confiar y en quién no.

Es una historia interesante, la verdad es que al principio no me gustó mucho pero a medida que iba leyendo empecé a sentir mucha curiosidad, incluso a vivir en parte el agobio de la protagonista y a no ver cómo se podría solucionar su situación. Tengo que confesar que empecé a descubrir parte de la verdad a mitad de la lectura, más o menos, no los detalles, claro está, pero sí lo principal.

Si te apetece un poco de misterio, es una buena elección. Es cortito y se lee fácilmente. Anímate.

Ah, creo que se ha adaptado al cine, con Nicole Kidman y Colin Firth como protagonistas, así que supongo que pronto escribiré una entrada sobre ello.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Mis experiencias gimnásticas (o algo)


Pues sí, a mi mediana edad no sólo me he "apuntado" a un gimnasio sino que además voy. Todos los días, de lunes a viernes.

¿Por qué? Bueno, fue en parte cosa del destino. Llevaba ya varios días pensando en que debería hacer algo para no ahogarme al caminar diez metros seguidos (bueno, eso es exagerado, la verdad es que no me ahogo hasta llegar a los quince metros), cuando un viernes, esperando a que el nano saliera de la piscina, se acerca a mí la madre de una compañera suya de colegio, una persona con la que simpaticé desde el primer momento (quizás porque somos las dos un tanto peculiares). El caso es que me dice que había empezado a ir al gimnasio que había allí al lado. Por supuesto, no tenía ni idea de su existencia, hasta que giré la cabeza levemente y ahí estaba, al otro lado de la calle, casi frente a la piscina. Bien, ella me cuenta que ha comenzado a ir porque estaba cansada de ahogarse cada vez que caminaba un poco o subía escaleras o cuestas, cosas así. Iba en el horario de tarde y lo pasaba bien, porque había un chico, monitor, muy simpático que les hacía las clases muy amenas.

Así que lo tomé como una señal. Sí, soy gallega y tenemos eso de creer en las señales o no creer en ellas grabado en el adn. El caso es que pensé: "El gimnasio está casi al lado del colegio, puedo dejar al nano en el cole e ir directa al gimnasio, así no tengo excusas, porque me queda prácticamente de camino".

Al día siguiente fui a pedir información. Había una muchachita en recepción, jovencita, con ropa de licra (o lycra) y una enorme y contagiosa sonrisa. Me contó que es un negocio familiar, que ella da clases de spinning y que quien podría darme más detalles era su hermano que estaba a punto de llegar. Mientras, me contó que el día anterior se había comido tres napolitanas de chocolate, que le encantaban la chuches y que gracias al ejercicio había adelgazado veinte kilos en un año. Yo le dije que estaba interesada en no ahogarme, que los kilos era lo que menos me importaba aunque entendía que estaban relacionados.

Llegó el hermano y la verdad, parecía que no me quería ahí. Se puso en plan muy negativo porque no acababa de entender que yo no quería tener un cuerpo perfecto (lo de cuerpo perfecto lo dijo él), sino que quería sentirme mejor, más ágil, más fuerte y todo eso. Me pilló con el día cruzado y en lugar de abandonar, me emperré más en ir. Ya sabes "si no quieres caldo, siete tazas".

Y a principios de este mes empecé. Al llegar el primer día no estaba la muchacha ni el hermano, estaba la madre. Que hizo que entendía lo que yo quería, pero me da que realmente no. Como sea, me dijo que este primer mes haría sólo cardio, para "tener fondo" y después empezaría con cardio más máquinas/pesas (lo que se llama ejercicio anaeróbico). Y más tarde, combinar eso con una clase de pilates, zumba, spinning o lo que sea. Vale, ellos saben más que yo, así que lo que digan, lo hago.

Entrando al fondo del todo está la zona de cardio. Cuatro cintas, dos elípticas, dos máquinas de remo y unas cuantas bicis, de diferentes tipos.

Y empezamos. La cinta. Me explicó cómo iban los mandos (no es nada del otro mundo) y me dijo que fuera viendo qué velocidad era la que podía aguantar, que estuviera allí media hora. Al mismo tiempo que me hablaba, iba subiendo la velocidad. Llegó un punto en el que sí podía seguir ese ritmo, lo que no me veía era capaz de mantenerlo durante media hora. Y mientras yo pensaba eso, ella me dijo que tenía que subir más.

Como ya dije antes, a los quince metros me ahogo. Pues me ahogué bastantes veces esa mañana. Por supuesto, sudé incluso por partes de mi anatomía que no sabía que podían sudar. Y por supuesto, me puse no roja, sino amoratada y fluorescente. El tiempo es relativo, doy fé. Quien lo dude, que se pase media hora caminando al límite de la velocidad que aguanta durante media hora, los últimos diez minutos son lentíííííísimos.

Llegó de vuelta la mujer y me dijo "ahora bici" y yo pensé "bien, por lo menos podré sentarme". Pues no. No era una bici de estar sentada. Era una bici de estar medio tumbada, con un respaldo amplio y cómodo y a la altura perfecta para echar la cabeza hacia atrás y dormitar un poco. "Genial" pensé "la bici perfecta". Y un cuerno. O dos, ya puestos. Qué forma más dolorosa de descubrir músculos!. Mi muslo derecho estaba cantando la traviata, te lo juro. Un dolor.... Pero aguanté como una campeona la media hora de bici, eso sí, echando de cuando en cuando tiernas miradas a la cinta, que ya no me parecía tan mala desde esa nueva perspectiva.

A todo esto, había más gente en el gimnasio, por supuesto. Un jovencito corriendo como un galgo sobre la cinta, pero sin sudar ni nada. Un par de muchachas haciendo pesas como si no hubiera un mañana y otra, muy elegante ella, en la elíptica, más fresca que una lechuga. Un mocetón en la otra elíptica, dándole caña sin parar y sin aparente esfuerzo. Y ahí en medio yo.

No es broma cuando te digo que al acabar la media hora de bici no sentía las piernas. Arf. Le comenté a mi tutora gimnástica que me había dolido mucho el muslo derecho, me dijo que una cosa era notar cansancio y otra dolor, que el dolor no era aceptable y que hiciera algunos ejercicios de estiramiento para que no se me subiera el músculo.

Al vestuario a recoger mis cosas y a casa a ducharme. Por el camino volví a sentir las piernas. Y las volví a sentir mucho. Sólo pensaba en llegar a casa, beberme una botella de agua y dejarme caer en alguna parte.

Había leído que el ejercicio por la mañana tenía algunas ventajas, por ejemplo que los niveles de glucógeno son más bajos, con lo cual se quema más grasa por las mañanas, que se liberan endorfinas que nos hacen sentir mejor y evitan depresiones, que nos tonifica para pasar el día, etc. Pues bien, en mi caso no se cumple nada de eso. Llego cansada, aprendí a no sentarme bajo ningún concepto nada más llegar a casa, porque después al levantarme al cabo de un rato sería peor. Pero bueno, iba a seguir yendo.

Al día siguiente ya pude ir mejor en la cinta, subí más la velocidad (otra vez sudor, otra vez moradofluorescente) y después en lugar de la bici, me recomendó la máquina de remo. Media horita de remo a nivel muy suave. Pues vale, bien, mucho mejor que la bici.

El tercer día seguía sudando y amoratándome, pero ya iba a mayor velocidad. Tras la media hora de cinta, a la máquina de remo, sólo que esta vez a nivel medio. Y después de la media hora de remo, me puse quince minutos en la bici, esta vez no me dolió nada, aunque sí noté el esfuerzo en los músculos. Porque ahora tengo músculos, eh?.

El viernes empezó una chica nueva. Yo estaba en la máquina de remo y supe que era nueva porque vi cómo le explicaban el uso de la cinta. Y pensé que bien, que si empezaba, seguramente iría despacio al principio y aumentando con el tiempo, como yo. Pues no. El primer día y casi corriendo. Grrrrr. Sigo siendo la más lenta, la que más suda y la que reluce.

Para más "inri", los lunes, miércoles y viernes hay clase de zumba, a la que acuden algunas madres del colegio. Cuando empieza la clase, yo llevo entre 20 y 25 minutos en la cinta, lo cual quiere decir que cuando pasan justo por delante de mí, ya no parezco un ser humano, para gran regocijo suyo.

Hoy me llevé una sorpresa. Cuando estaba a mitad del tiempo de remo, mi mentora me dijo que empezaría con algún ejercicio sencillo en la sala de pesas. Uau, se suponía que eso no sucedería hasta diciembre. Me pasé el resto del tiempo, mientras remaba, pensando si me quedaría energía bastante para hacer los ejercicios.

Así que al acabar, máquina de pectorales. Después a otra para fortalecer los bíceps. Después otra para no sé qué músculo que no debo tener. Y después piernas, muslos por un lado y gemelos por el otro. No mucho peso, la verdad, sólo quince kilos en cada máquina, pero bueno, es un comienzo. Mi meta es, para mi cumpleaños, poder caminar veinte metros sin ahogo.

Sigo siendo el desastre del gimnasio, pero es un tiempo que paso pensando en cosas, planeando otras, a veces pensando en ti y en contarte esta y otras cosas. También estoy aprendiendo a construírme una burbuja personal. Porque la gran mayoría de personas que están en el gimnasio al mismo tiempo que yo, son amables y simpáticas, pero también hay alguna que otra que no lo es y no porque digan nada, sino por detalles que hacen y miradas que lanzan. Son sólo dos, pero cuando coincidimos, voy montando mi burbuja de confort y les dejo fuera de ella.

Así que si lees esto entre las diez menos veinte y las once y media, que sepas que en estos momentos estoy sudando la gota gorda, literalmente, pero en plan cabezota.


martes, 15 de noviembre de 2016

Una proposición decente


Hoy me han hecho una proposición decente. Sí, así, como suena. Y cuando me la hicieron, lo que pensé fue que hay personas muy raras. Si quieres saber más, sigue leyendo. Si no, ahórrate unos minutos de aburrimiento y haz algo más provechoso.

Todo se remonta a diciembre del año pasado. A Carlos le diagnosticaron las metástasis en el cerebro y dijeron que un tratamiento para intentar que su calidad de vida mejorara, era recibir diez sesiones de radioterapia. Una por día, a excepción de festivos y fines de semana. Seguimos la rutina de estos casos, que no voy a detallar ahora y finalmente nos dieron la tarjetita con el número y la hora. A las seis y media de la tarde.

Hace bastantes años me operaron los ojos, para corregir la miopía y el astigmatismo. Como consecuencia, en penumbra y de noche no veo casi nada y las luces me deslumbran más que a la mayoría de la gente. Es decir, no puedo conducir cuando está oscureciendo o ya oscuro. De hecho, tengo que tener cuidado al caminar precisamente por esa dificultad. Eso significaba que teníamos que buscar un transporte para ir al hospital, que está en Coruña, a unos treinta kilómetros de aquí.

Había dos opciones, teniendo en cuenta el estado físico de Carlos. Una era pedir una ambulancia de transporte. Otra era un taxi. Indagamos sobre la ambulancia. Yo no podría ir con él, porque iría llena de pacientes. Y le recogerían a las dos y media (para recibir el tratamiento a las seis y media), sin saber la hora de regreso, porque eso dependería de que todos los pacientes que fueran en ella acabaran de recibir sus tratamientos. Es decir, que fácilmente saldría de casa a las dos y media y podría llegar sobre las ocho o las nueve.

Por un lado, lo de esperar no era la especialidad de Carlos, y menos si no estaba yo cerca para entretenerle con mis tonterías. Y por otro, ya sabíamos que sólo le quedaban unos meses de vida y él no quería perder tiempo en esperas, quería aprovechar cada momento y hacer cosas que le gustaran.

Así que taxi. Hicimos cuentas. Y tuvimos suerte, porque el taxista que nos llevó el primer día nos preguntó si íbamos a tardar mucho en el hospital, le dijimos que no (la radiación en sí dura unos segundos, el tiempo es más de espera que otra cosa), así que nos dijo que si tardábamos una hora o menos, nos hacía precio para la vuelta, porque como él tenía que volver de todas formas, así ganábamos todos, él no hacía el viaje de vuelta de balde y nosotros ahorrábamos una cantidad nada despreciable.

Y así empezamos nuestra relación con el "taxi chulo". Le llamábamos así porque era comodísimo, amplio y muy agradable. El taxista es un hombre que de joven emigró a Suiza y volvió hace unos años, con el dinero ahorrado compró tierras y casa y ahora sacaba dinero de vender hortalizas y con el taxi. Le gusta mucho hablar con la gente, aunque si topa con dos asociales como somos nosotros, se dedica más a hablar que a escuchar, más que nada porque no hablamos mucho.

El caso es que después, cuando había que ir a consultas, a quimio o a lo que fuera, le llamábamos a él. Me conmovió su tristeza cuando se enteró de la muerte de Carlos. Incluso llegó a ofrecerse para pasar conmigo la noche en el tanatorio al saber que estaría yo sola. Se lo agradecí pero rehusé, por motivos obvios.

Y así llegamos a la noche de las elecciones gallegas. Como ya te conté, me tocó ser presidente de mesa electoral, eso significaba que al acabar la jornada y después de levantar actas y firmar chorrocientos papeles, tenía que llevar dos sobres al juzgado. Para ello, había varios coches de policía que, previa llamada, llevaban a los presidentes de mesa desde los distintos colegios electorales al juzgado. Pero nada más. Es decir, del juzgado a casa cada uno que se buscara la vida.

En principio iba a volver a casa caminando. Es un paseo largo, pero paseo al fin y al cabo. Me frenaron varias cosas, la oscuridad (desde que me operaron los ojos no veo nada bien en penumbra), el cansancio y la debilidad (me pasé todo el día sin comer ni beber nada). Así que pensé que si la Xunta me daba un extra por dietas de transporte, bien podía gastarme parte de ese dinero en un taxi que me llevara a casa.

Y llamé al taxi chulo. Me contestó el taxista, diciéndome que estaba en un viaje, llevando a un señor, pero que podía dar un rodeo y llevarme. Y así lo hizo. Llegó con el viajero sentado a su lado, me senté detrás y le agradecí a ambos el viaje. Los pocos minutos que duró el trayecto, me contó las novedades de los últimos meses. Me dejó en casa sin cobrarme, así que volví a agradecerle el detalle a ambos, taxista y cliente.

Esta mañana tenía que estar en el centro médico a las ocho. A esas horas aún está oscuro y no puedo conducir. Así que otra vez el taxi chulo. Vino a recogerme y durante el camino me recordó aquel viaje del día de las elecciones. Y para mi sorpresa, me habló del cliente que llevaba ese día, cuando me recogió en los juzgados. Al parecer era un señor cuyos padres habían muerto hacía poco tiempo y que se quedó solo. Y echaba de menos tener compañía. El taxista le contó su versión de la enfermedad de Carlos (digo su versión porque no conocía todo, claro, no porque invente cosas) y el hombre le dijo que si le hacía el favor de hablarme de él, que le gustaría tomarse un café conmigo con vistas a no estar solo en la vida, porque al parecer, yo le había gustado.

El taxista temía haberme ofendido al decirme eso, insistió en que ese señor es buena persona, educado y bla bla bla y que no quería ofenderme, sólo me daba el recado de su parte y si yo estaba interesada, hablaría con él para quedar a tomar un café o algo.

No me ofendió. Ni me hizo sentir halagada. Me hizo pensar que la gente es más rara de lo que yo pensaba. Yo no llegué a ver más allá del cogote de ese señor. Y él no vio de mí más que el poco rato que me llevó bajarme del taxi y entrar en el portal de casa. De mi personalidad, no conoce nada porque todo el camino estuvo hablando el taxista. Así que, ¿cómo puede decir que fui de su agrado?. La única solución era que el taxista le hubiera dado su opinión sobre mí. Y eso me llevó a pensar lo diferente que la gente piensa que soy respecto a cómo soy en realidad.

No soy dulce, ni guapa, ni joven, ni inteligente, ni ingeniosa, ni abnegada, ni paciente, ni presumida, ni especialmente femenina. Tengo mal genio, poca paciencia. Cuando quiero a alguien, le quiero de verdad, sin medias tintas (y me refiero a toda clase de cariño). Me cuesta expresar mis sentimientos y muchas veces me pongo a bromear y hacer el tonto para evitar una situación emotiva.

Me da miedo que la gente vea en mí cosas que no hay, porque cuando se den cuenta de la realidad se sentirán defraudados. Por alguna extraña razón la gente tiende a mirarme de forma muy generosa. Bueno, salvo contadas excepciones.

Y si a estas alturas aún estás dudando sobre mi respuesta, es que tampoco me conoces mucho en realidad. El caso es que me han hecho una proposición decente, ya ves.

En otro orden de cosas, el análisis de sangre no fue tan terrible como esperaba. Porque a mí lo de pincharme en vena no me va nada, después tengo la sensación de llevar la aguja clavada ahí todo el día. La sensación ha comenzado a remitir. Y la enfermera que me pinchó lo hizo genial, rápido y a la primera. Espero que tengan que pasar otros ocho años antes de tener que volver a pasar por lo mismo.


domingo, 13 de noviembre de 2016

Yo estuve aquí, Gayle Forman


Me ha gustado mucho. Así, ya, de cara. Trata básicamente (aunque no sólo de ello), de cómo afecta a los demás el suicidio de una muchacha dinámica, inteligente, encantadora, bella... Un suceso inesperado que hace que muchas personas se sientan culpables, en diferentes grados, de lo sucedido. En especial su mejor amiga, su  otra mitad, que tiene una vida completamente distinta a la que tenía ella y que necesita hacer algo para sacarse de encima ese sentimiento negativo.

Ese es el punto de partida. Tanto ese inicio como el desarrollo de la historia están contados de una forma tan real, tan poco "pegajosa y / o melindrosa" que hace que quieras seguir leyendo, para saber. Porque vas de la mano de ese personaje, de esa muchacha que se siente perdida, dolorida, sola y no sabe qué hacer porque tampoco está muy segura de nada.

Lo he leído del tirón. Tampoco es que sea muy largo, es de esos libros que sorprenden por la cantidad de cosas que cuentan en tan pocas palabras.

Pues eso, que te lo recomiendo para una de las tardes invernales que se avecinan, si te apetece, claro.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Me rindo


Sushi, de Suzanne Visser.

Un asesino en serie en Japón que mata a occidentales y deja sus cadáveres dispuestos como si fuera comida. Para los asesinatos utiliza un cuchillo especial para cortar el pescado, yanagi-ba. Como la policía nipona no parece hacer muchos avances, se crea un equipo internacional cuyos componentes tienen lazos con Japón, para que las cosas se desarrollen con rapidez.

Pues es un rollazo insufrible. He aguantado hasta la página 20 antes de tirar la toalla. No encuentro sentido a nada ni a nadie. Lo único mínimamente interesante son las aclaraciones sobre las costumbres y usos japoneses y para eso, en cuentagotas.

Me fastidia no acabar un libro, siempre pienso que tal vez en el siguiente capítulo las cosas cambiarán y la historia se me hará más atractiva, pero es agotador leer esto. Para mí, claro, supongo que habrá gente a quien le haya gustado muchísimo.

Personalmente no se lo recomendaría a nadie.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Batiburrillo


Hoy ha sido mi séptimo día de gimnasio (estoy escribiendo al respecto, mis vivencias "sanas"). Estoy enfadada porque todos los personajes que me gustan, sean de series o de películas, acaban muertos antes de tiempo y los que no soporto, viven o incluso les resucitan... Estoy durmiendo mejor, ya he superado la marca de cinco horas seguidas varias noches. No me gusta la navidad y cada vez asoma la patita antes. Cada día me gusta más la música de AC DC, pero en vivo, no en estudio. El lunes van a hacerme pruebas, entre otras, un análisis de sangre y ya estoy sintiéndome mal (odio las agujas en vena, en músculo me da igual, pero en vena... me da "cosa" y la sensación persiste incluso después del pinchazo). Los viernes son muy agobiantes para mí, aunque eso irá mejorando conforme vaya cogiendo el nuevo ritmo de mi vida. He vuelto a traer a mi vida cosas del pasado, cosas que fui dejando apartadas. Pero pienso en ti, no te olvido y espero ir contándote cosas, las que tengo guardadas en mi cabeza y las que vayan ocurriendo. Gracias por seguir ahí o aquí o donde sea, pero por seguir.

jueves, 3 de noviembre de 2016

La mejor oferta, 2013






Pues la verdad es que me quedo con el relato antes que con la película. Ya sé que suele ser lo habitual, sobre todo cuando se ha leído antes de verla, pero en este caso, aunque la imagen es perfectamente fiel a la palabra, he sentido como si fuera una historia totalmente distinta.

La simpatía que me despertaban las rarezas del protagonista no la he sentido en ningún momento, más bien me pareció un hombre sumamente irritante. Y ella más que una muchacha solitaria y con el problema que tiene, me pareció una cría más que otra cosa.

Nada, nada, mejor leer la sinopsis de Tornatore que ver la película.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Bichos


Me han llegado estas fotos a través de Chelou. No doy el nombre del autor porque no le he pedido permiso, pero desde aquí gracias por dejar que las publique.

Es una persona que hace unas fotos preciosas, estas son de bichos autóctonos (bueno, más bien universales, porque babosas, patos, mariposas y demás los hay en casi cualquier sitio). Los nombres están en gallego.


























                                     
















Para ver mejor las imágenes, si quieres, pincha sobre ellas con el ratón.



Humor gallego

Antes de nada, una aclaración: en gallego, el sonido "j" o "g fuerte" no existe. Sin embargo, sí existe en algunas zonas lo que se llama geada, que consiste en convertir una g suave en j. Por ejemplo, gaita con geada sería ghaita y se leería jaita. Por supuesto, es gallego de siempre, no el normativo, que más bien es un batiburrillo de normas.

Vamos allá entonces, con estas viñetas que encontré curioseando por ahí.

Y empezamos, por supuesto, por la comida. No es leyenda, es un hecho que una madre gallega tiende a engordar a todo aquel que se le ponga a tiro. Y una abuela gallega, más todavía.

(Cuando me llegó por la puerta hace dos meses daba penita mirar para ella/ No podía ni con la guadaña)


Seguimos con la comida. Cuando se hace el cocido, se hace el cocido. Claro que cuando se hace el cocido, no se come otra cosa hasta el miércoles o así... a partir del jueves se empieza a comer las sobras del cocido en forma de croquetas y demás.

(Ala, cocido listo/ Algo más?/ Nada más, hijo, en casa somos de poco comer)


Sí, Galicia es un matriarcado, más o menos abiertamente, pero lo es.
(La frase que tiene que decir es "Sí, quiero" / "Lo que ella diga" no me vale)


Nos adaptamos a los tiempos modernos... pero a nuestra manera, dándoles un aire "enxebre".

(Tiene que cambiar a su tío de nicho/... y se emperró en grabar el unboxing para el youtube// Fémur izquierdo enterito)


Y aquí vemos la unión de lo último con la tradición gastronómica (o sea, hay que hacer de comer)
(Anda mi nieto a ellos (buscándolos)// Se los hago con arroz y chupa los dedos)


Esto es una verdad como un templo. Yo le digo a mi hijo algo parecido cada vez que compra un juguete o cualquier cacharrada...
(Y conseguirte las estrellas y la luna y ponerlas a tus pies... // A mí no me metas más mierda en la casa// Avisado quedas)


No somos rencorosos, aunque si nos hacen una muy muy gorda, no se nos olvida en la vida...
(Murió el cura que nos casó// El que las hace, las paga)

Cenizas al viento


Todos los miércoles, La voz de Galicia reparte ejemplares entre los estudiantes del colegio al que asiste mi hijo. Así que llega muy contento a casa, lo ojea mientras lo hojea, hace algún pasatiempo y me pregunta sobre las distintas secciones.

Después yo le echo un vistazo muy por encima y listo.

La semana pasada hubo una noticia que me llamó la atención y me cabreó bastante. Hoy la noticia sigue de actualidad por estar tan cercana la celebración del día de Difuntos.

Y es que ahora la Iglesia católica se niega a celebrar funerales por las personas fallecidas cuyas cenizas se esparzan o se conserven en casa. Es decir, por todos aquellos difuntos cremados cuyas cenizas no se depositen en un cementerio, con el pago correspondiente, claro está. Porque ahí es donde les duele, perder dinerito.

La excusa utilizada para ello es que va contra la fe esparcir o guardar las cenizas. Hombre, yo no soy especialista en religión católica, pero no recuerdo ningún pasaje de la Biblia en que se diga algo así. Y aún en el caso de que existiera, hay montones de cosas que cuenta la Biblia y que no se hacen porque son del todo extravagentes y no tienen razón de ser.

A mí personalmente no me afecta esa nueva norma, porque no creo en ningún dios ni diosa y el hecho de que cuando fallezca yo o lo haga alguien cercano a mí, no haya un responso es algo que no me quita el sueño. Más bien al contrario, ya avisé a mi madre que si muero antes que ella, nada de misas ni funerales ni historias por el estilo.

Porque la mayoría de la gente hacen todo eso más por costumbre que por creencia. Igual que hacen los niños la primera comunión y después no vuelven a ir a misa ni cosa parecida, es porque "es lo que hace todo el mundo" o porque "es lo que hay que hacer" o el tan español "es que si no, qué va a decir la gente".

Por eso me enfada esta nueva estafa. Me enfada tanto por la gente religiosa que tiene fe y que quiere seguir las normas de una iglesia en la que cree como por la gente que simplemente hace las cosas como siempre se han hecho, por tradición y porque "es lo que hay que hacer".

Además sobre ese tema hay algo que siempre me ha parecido raro. Se supone que dios (el que sea) es todopoderoso, omnisciente, omnipresente y todo eso. Se supone que cuando morimos, somos juzgados y vamos al cielo o al infierno, según veredicto (tengo entendido que lo del purgatorio ahora ya no existe). Eso ya hace que lo de funerales y misas por almas y todo eso, no tengan sentido, porque ya el alma está sentenciada y cumpliendo condena o recompensa.

Pero por si fuera poco, está el Juicio Final, donde todos los muertos volverán a ser juzgados. Eso no tiene sentido a no ser que dios haya podido equivocarse y por eso necesita revisar condenas, por así decirlo. Eso significa que dios puede equivocarse, lo cual haría que dejara de ser dios que todo lo sabe y bla bla bla.

Así que si me lees y eres una de esas personas con fe, si lo piensas con lógica, lo del responso no es necesario, porque tu dios ya habrá juzgado el alma de tus difuntos y ya estará todo el pescado vendido, como suele decirse. Así que haz con las cenizas lo que desees, o mejor aún, lo que la persona muerta haya expresado que se hiciera con su cuerpo.


Los PeterSellers


Son un grupo español que hacen, digamos, adaptaciones muy particulares de temas conocidísimos. Se podría decir que son humorísticas, pero letra aparte, me parecen muy buenos músicos. Y lo de la letra, es como todo, según el humor que tengas te gusta más o menos, te hace sonreír o pegar un bufido.

Te dejo unos enlaces, por si te apetece:

Indeleble

Manolo es gay

En Segovia (mi favorita)

Si es gratis

Somos los PeterSellers

La mejor oferta, Giuseppe Tornatore


El autor no quiere que se defina como un relato corto, en el prólogo comenta cómo y con qué fin nació este escrito.

Son menos de cincuenta páginas en las que hay un poco de todo: misterio, arte, amistad, amor, traición, drama, misterio... Dos personas totalmente diferentes en todos los aspectos, que se conocen casi por casualidad y que comienzan una extraña relación.

Y un final inesperado y sorprendente.

Si te cuento más, te estropeo la lectura.

Edito para decirte que estoy buscando la película. Si lo lees, sabrás el motivo de que lo haga.

martes, 1 de noviembre de 2016

Canción


Aquí

La boda de Muriel, 1994



Película australiana, hasta ahí bien. Protagonista Toni Colette, pues bien también. Pero a partir de ese punto, va cuesta abajo. Porque me cabrea, sí. En primer lugar, la actitud de la protagonista. Caray, hacer bobadas sólo para ser aceptada por una pandilla de chicas imbéciles se hace a los catorce, quince años (bueno, ahora ni eso, hablo de "mi época"), pero no cuando una ya dejó atrás la adolescencia. Mujeres que te humillan, te hacen sentir mal, te insultan abiertamente y no te tienen en cuenta, no son amigas precisamente.

Y por otro lado, el tema de la boda. ¿En qué cabeza cabe que el concepto de "triunfar en la vida" de una mujer tenga que ir inexorablemente unido al matrimonio? Porque eso es lo que le ocurre a la protagonista: cree que se siente desgraciada por no casarse y que si lo consigue, todo lo malo de su vida desaparecerá y será perfecto. Y un huevo, muchacha! Si ni siquiera eres capaz de vivir contigo misma, que ni se te ocurra vivir con otra persona.

Es como esas personas que dan por hecho que una mujer quiere ser madre sí o sí. Pues mira, hay mujeres que no quieren y se sienten plenamente satisfechas sin tener hijos. Y no es nada raro. Pues a Muriel le pasa algo por el estilo, se obsesiona con la idea de "y fueron felices".

Todo esto aderezado con la música de Abba. Y con unos personajes tan exagerados que una no sabe si está viendo una comedia, un drama, un romance o qué.

Me ha enfadado, sí, no puedo evitarlo. Casarse está bien, tener hijos está bien, quedarse soltero o soltera, también, no tener hijos, lo mismo. Adoptar, vivir con gatos, lo que sea. Pero por ser lo que uno quiere, nunca como solución a un problema. Porque ninguna de esas cosas te convierte en otra persona, tú sigues siendo tú. Aunque suene Abba contínuamente en tu cabeza.