lunes, 31 de octubre de 2016

Un viaje de diez metros, 2014




Empieza tristona, con las adversidades a las que se ha de enfrentar una familia de la India, que simplemente quiere vivir de lo que les gusta: un restaurante. Poco a poco se va convirtiendo en una comediarománticamichelinosa. Con puntos de cierto humor, con un poco de acidez y con fusión de personajes y de cocinas.

Sin ser una obra de arte ni la película que quieres volver a ver dentro de un tiempo, es entretenida y la música muy pegadiza. Buena para pasar un rato agradable.

domingo, 30 de octubre de 2016

Un hombre de altura, 2016



De la misma protagonista que Pastel de pera con lavanda. No te voy a contar de qué va. Sólo decirte que me ha gustado. He reído, he sonreído, me he puesto triste, he tarareado, he movido los pies...

Te la recomiendo, lo mismo que Pastel de pera con lavanda.


Conviction, serie




Sólo vi tres episodios y ya me saturé. Un grupo de personas cada cual con su especialidad, que se dedican a estudiar casos de personas ya juzgadas que pueden ser inocentes, con el fin de "hacer justicia". Encabeza el grupo la hija de un ex presidente de Estados Unidos, ninfómana, cocainómana, que va de rebelde. Y ahí creo que es justo donde falla la serie: parece más una niña mimada que una rebelde con causa. No tiene nada de dura y cuando trata de poner cara de "hago lo que me da la gana cuando me sale de dentro", parece más aburrida que otra cosa.

Reconstrucciones de delitos, chicas monas, chicos supuestamente monos, trabajo en equipo y cada uno con una historia personal detrás que hace que su trabajo sea "especial", ya sabes, los típicos traumas americanos en plan "de pequeña pisé una lombriz y ahora tengo que pertenecer a una asociación de defensa de los anélidos para poder superar el trauma".

Aburrida, previsible y totalmente aséptica. Pffff.

Samaín


A continuación copio un extracto de http://www.sabersabor.es/inmersioncultural/galicia-cedeira-y-el-samain-la-noche-celta-de-los-difuntos/

Samaín, una fiesta druídica que se remonta a los tiempos oscuros anteriores al cristianismo y a la cultura impuesta por los pueblos civilizados.

 Olvidada casi por completo, la fiesta de Samaín comienza hoy a recuperarse y a celebrarse en un número creciente de parroquias. Los ancianos de localidades como Noia, Catoira, Cedeira, Muxía, Sanxenxo, Quiroga o Ourense todavía recuerdan una tradición coincidente con los días de Difuntos y Todos los Santos, y que consistía en la elaboración de feroces calaveras confeccionadas con una cubierta de calabaza: son los famosos melones, o calabazas anaranjadas de Cedeira; los calacús en las Rías Baixas, o los bonecas con remolacha en Xermade (Lugo). En Cedeira la técnica era siempre la misma, y consistía en vaciar con gran paciencia las calabazas colocándoles después dientes de palitos y una vela encendida en el interior, con el fin de espantar a los malos espíritus en las noches de transición entre el verano y el oscuro invierno.

 Durante la noche del 31 de octubre los druidas se desplazaban hasta los bosques más alejados y recogían bayas de muérdago, una planta parásita que crece en las ramas de los árboles. Para ello utilizaban cierta hoz especial, fabricada de un material sagrado y considerado símbolo de pureza en la tradición celta: el oro. Tras la recolección depositaban las bayas en un pequeño caldero, donde más tarde se efectuaría la cocción de pócimas curativas y mágicas destinadas, entre otras cosas, a las prácticas de adivinación. Los vecinos acudían a los druidas para obtener pronósticos sobre aspectos tales como casamientos, la incidencia del tiempo o la suerte que había de depararles el futuro. Se tiene constancia de un rito adivinatorio que ha sobrevivido hasta fechas recientes y que consistía, curiosamente, en “pescar” y pelar manzanas: para ello se sumergía una cantidad variable de estas frutas en un recipiente amplio, a fin de que cualquiera que quisiese probar suerte se acercara a atrapar alguna de ellas. Aquella persona que lo lograse en primer lugar sería la primera de la aldea en casarse. Finalmente se procedía a pelar las manzanas en la creencia firme de que cuanto más larga fuera la mondadura, mayor sería la vida de quien la peló.



Por cierto, ahora se tallan calabazas para poner velas dentro. Originariamente, los celtas hacían lo mismo, pero en lugar de calabazas, utilizaban los cráneos de los enemigos abatidos en batalla.

Y una nota musical relacionada:  https://www.youtube.com/watch?v=rGwUpsyDJTk

Feliz Samaín!!!!

Edito para añadir una curiosidad personal y es que me siento "más celta" en dos momentos especiales del año: en el solsticio de verano y en Samaín. Y hoy quise compartir contigo uno de ellos. Ah, no tengo ni calabaza tallada ni cráneo de enemigo... de momento.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Forever, serie



Si antes te decía que Bull me recordaba a Miénteme, Forever me recuerda a la pelicula Los inmortales. Y digo la pelicula porque las que se hicieron después son un fiasco.

El protagonista de Forever no es que no muera, es que resucita. Lo matan o se muere (según la ocasión) y siempre regresa de la misma forma: totalmente desnudo en el fondo del río. Eso le trae problemas, claro, porque salir en pelota picada del río en la ciudad te lleva más bien al calabozo que a otro lugar.

Está obsesionado por la muerte, porque después de doscientos años de vida ya se aburre de todo. Tiene una especie de diario en el que anota cómo siente cada muerte, el grado de dolor, incomodidad, rapidez, etc. Todo ello le ayuda en su labor de forense.

Y hay una chica, por supuesto. Una policía que ha enviudado recientemente y que se hace la dura y tal y cual y que siente una cierta reticencia ante el protagonista, nota que algo raro hay por ahí...

La primera vez que la vi, no pasé del primer episodio. La segunda, llegué a ver cuatro o cinco antes de decidir dejarla. Y la verdad es que no puedo darte una razón contundente para ello, simplemente no me "enganchó", no me creó las expectativas necesarias para seguir adelante con ella. Es la sensación de "esto es como si ya lo hubiera visto antes, sé más o menos por dónde van a ir las cosas y no me apetece nada verlo".

Así que te toca a ti decidir, me temo que no te seré de gran ayuda en esta ocasión (si es que alguna vez lo soy).


Bull, serie



Sólo he visto tres episodios, te aviso. Y me da la impresión de que es la típica serie que empiezas a ver con gusto y que al cabo de un tiempo la vas dejando sin echarla de menos. Tiene un cierto aire (sólo un cierto aire) a Miénteme, pero sin llegar a ser tan interesante, en mi opinión.

Bull es el protagonista, especialista en elección de jurados. Si te ves en líos y te llevan a juicio con jurado, le contratas y asesora a tu abogado defensor (o incluso te provee de uno) para elegir y manipular el jurado que te dé el veredicto de "no culpable". Por cierto, siempre me llamó la atención eso, de "no culpable", porque suena a todo menos a "inocente". También me irrita el hecho de tener que jurar sobre la Biblia. Aquí, entre nosotros, te diría que mi testimonio sería más fiable si me hicieran jurar sobre Los pilares de la tierra, por ejemplo.

Bueno, el caso es que este hombre se ha montado el negocio muy bien, tiene unas oficinas que ríete tú de los grandes bufetes de abogados, con salas inmensas donde hacen juicios paralelos con jurados que son copias casi idénticas a los reales y van jugando con la información sobre ellos, sus sentimientos y estados de ánimo.

Así, se van fijando en gestos, miradas y actitudes durante el juicio real y después utilizan esa información para obtener el resultado deseado.

De elegir, te recomendaría sin dudar que vieras Miénteme. Es mucho más "real", menos fantasma que esta y está más cuidada o esa impresión es la que me da.

Glitch, serie




Tengo una especial querencia por Australia. Y una enorme pasión por los ornitorrincos. Cuando leí la sinopsis de esta serie, estuve a punto de dejarla pasar, con el pensamiento "otra más de resucitados, están de moda" pero cambié de idea al ver que era australiana. Sí, soy muy parcial, lo sé.

Un policía acude al cementerio porque pasa algo raro, al llegar se encuentra a varias personas desnudas, con sus cuerpos cubiertos de tierra húmeda, que vagan en la oscuridad de la noche entre las lápidas. Ninguno sabe qué hace ahí, ni su nombre, ni su edad... nada.

Hasta que se encuentra de frente con su esposa, fallecida un par de años antes. Incredulidad, temor, alegría... va pasando por diferentes estados de ánimo. Una doctora conocida suya le ayuda con los resucitados, haciéndoles reconocimientos médicos y manteniéndolos escondidos porque saben que si se corre la voz de lo ocurrido, los tratarán como conejillos de indias o bichos raros (o ambas cosas a la vez).

Hay quienes son muertos recientes y quienes son ya muertos veteranos, por decirlo así. Poco a poco van recobrando la memoria, pero es un proceso bastante frustrante. Aunque lo es más intentar contactar con familiares y amigos que te han sobrevivido.

Y así se llega al final del sexto episodio con el que acaba la primera temporada, sin solucionar gran cosa y apareciendo sorpresas que aumentan la confusión y generan más preguntas. Supongo que habrá que esperar para saber qué hay detrás de tan inusual hecho.

Ah, una curiosidad: los resucitados no pueden salir de los límites del pueblo, porque (re) mueren.

En resumen: es otra serie más tipo Revenants que parece que junto con los zombies se han puesto de moda. A pesar de que la trama transcurre en un entorno rural, no se ve ni un canguro, ni un ornitorrinco, ni una serpiente, nada de nada... ains.

martes, 25 de octubre de 2016

Mi particular "milla verde"


La verdad es que no es una milla, es mucho menos. Quizás si uniéramos todos los tramos, el resultado serían varias millas, pero no hay uno de esa longitud.

La imagen la tomé a finales del mes pasado, mientras estaba con papeleo de un lado a otro, pensando de qué sirve que todo esté informatizado si aún te piden fotocopia y original de chorrocientas cosas que ya tienen ellos con sólo pulsar un par de teclas, pero en fin, la burocracia es así.


Ese día me dio una llorera porque justo ahí fue donde estuvimos por última vez el día que Carlos murió, en uno de esos asientos dejamos su parka para que pudiera arremangarle el jersey e inyectarle la insulina después de que le extrajeran sangre con vistas a una nueva sesión de quimioterapia.

Hoy estuve en otra milla verde de esas, pero en el piso de abajo. Tuve que ir al médico. Tengo la suerte de ir muy pocas veces y resulta que la doctora que me tocaba según mi tarjeta sanitaria, ya no trabajaba ahí, así que me pusieron una pegatina con el nombre de la nueva.

Y allí fui, recorriendo otra milla verde. Recordé que había sacado la foto que ilustra esta entrada, pensando en ti y en contarte lo de mi llorera tonta y de paso aprovechar para recomendarte no sólo que leas "La milla verde" de Stephen King, si no que también veas la adaptación cinematográfica, una de esas raras excepciones en las que hacen algo bien (al menos en mi opinión, claro).

Creo que ya te comenté algo sobre ella en otra entrada, yo leí la novela por entregas, un timo con todas las letras, por cierto. Un librito diminuto escrito con una fuente enorme cada semana. Pffff. Ahora ya puedes conseguir el libro completo en formato "normal".

Anda, anímate a ver o a leer. A mí me gustaron ambas opciones.

Lloriqueando



viernes, 21 de octubre de 2016

Silencio, Thomas Raab


Leí la sinopsis y me llamó la atención. Leí una reseña en la que se comparaba con El perfume y ya empecé a plantearme mi primera impresión. Conste, que El perfume me gustó, pero hay comparaciones que me dan muy mala espina, no sé si me entiendes.

Sabes que los autores nórdicos se me atragantan, no sé el motivo, pero no acabo de pillarles el punto. Thomas Raab es austríaco, pero a partir de la página cincuenta, más o menos, empecé a sentir que era como finlandés o noruego o algo así.

No pude meterme en la historia, no sentí nada de nada. Conforme avanzaba en la lectura, me parecía que sí, que tenía un aire a El perfume, pero mezclado con Forrest Gump (me refiero a la novela, no a la película). No sé, tal vez sólo sirva para leer cosas muy comerciales y muy facilitas. Definitivamente, no tengo nada de intelectual.

No me ha gustado ni un poco, pero como no todos tenemos los mismos gustos, te voy a dar una idea de la historia, sin estropearte nada (espero). Karl es hijo de Johan y Charlotte. Un niño querido y esperado con mucho amor. Pero también es una persona con un sentido del oído excesivamente sensible, de hecho le molesta hasta el latido de su corazón. Ello obliga a que esté lo más aislado posible de todo y de todos, para evitarle el dolor de los sonidos y que pueda llevar una vida más o menos cómoda. Por una cosa que pasa y que no te cuento para no estropearte la lectura, Karl asocia la muerte con el amor, la paz y la belleza. Así que, sin maldad alguna, si no todo lo contrario, empieza a matar a gente. Para que descansen, para liberarles, para que alcancen la paz. Hasta un momento en que sucede otra cosa que provoca su huída. A partir de ahí su vida y su postura ante la muerte cambia. (Y la lectura se hace más pesada, para mi gusto).

Fotos


A mi hijo le gusta hacer preguntas raras. Por ejemplo, hoy ha estado estudiando ciencias naturales, la clasificación de los seres vivos y me ha preguntado qué pasaría si todos fuéramos organismos unicelulares.

También le gusta preguntarme cosas sobre mi pasado. Una que me hizo hace un par de semanas y que aún no sé cómo tomarme, fue "Mami, ¿cuando tú eras pequeña el mundo era en blanco y negro?" o bien "¿Cuando tú eras niña había coches?". Bueno, ese tipo de preguntas tiene su explicación y es que el pobre quedó medio asustado cuando le dije que cuando yo tenía su edad, en las casas no había ordenadores, como ahora. Su siguiente pregunta fue si tampoco había consolas para jugar, contesté que no. Y después se me quedó mirando con cara de pena.

Las noches son un momento especial para nosotros. Cuando era más pequeño, me sentaba en su cama, a veces incluso me tumbaba a su lado y le leía cuentos o me inventaba historias hasta que se quedaba dormido. Ahora, me siento en el borde de la cama y hablamos sobre lo que ha sucedido ese día, sobre los planes para el día siguiente o sobre cualquier tema que él saque a colación.

Le encanta que le cuente cosas de cuando era más pequeño. " Mami, dime algo de cuando yo tenía dos años" y a veces, algunas noches, sobre mí "Mami, ¿dónde estabas tú hace diez años?".

Hace un par de días me preguntó cómo era él nada más nacer. Por algún extraño motivo tenía ideas muy raras acerca de cómo son los bebés nada más salir a la vida. Así que pensando que una imagen vale más que mil palabras, al día siguiente le dije que tenía una foto de cuando nació. Una foto diminuta, hecha con el móvil, que hizo su padre cuando íbamos en camilla desde el paritorio hacia la habitación. Mi hijo tenía entonces unos cuarenta y cinco minutos de vida, más o menos.

Se sorprendió al ver que era, simplemente, un bebé, sin más. Y naturalmente, quiso seguir viendo fotos suyas. Hay un montón de fotos suyas que me encantaría compartir contigo. Porque por algún milagro de la naturaleza, me ha salido un hijo muy guapo. Pero no me gusta poner fotos de mi hijo en redes sociales, blogs y demás. Hay personas que sí lo hacen y lo agradezco, sobre todo porque es la forma de ver a mi familia, para mí Facebook es literalmente, un libro de caras, casi diría que un álbum familiar :)

Pero no me gusta que la imagen de mi niño ande por ahí. Es una mezcla de prudencia y egoísmo.

Por cierto, la semana pasada hice lo que llamo "limpieza de bolso". Mi bolso es casi más saco que bolso, llevo desde tiritas hasta la cartilla de vacunación del niño, kleenex a montones... De vez en cuando, normalmente cuando empiezo a notar que ya pesa bastante, hago limpieza, vuelco el contenido sobre mi cama y hago montoncitos: uno con las cosas para tirar, otro con las cosas para guardar en otro sitio y otro para las cosas que debo llevar en el bolso.

Esta vez estaba mi nano por ahí dando vueltas y como es muy "marujo", se puso a ver qué había. Y entre las cosas que había, estaba mi carnet de biblioteca. Lo cogió, lo miró y me suelta: "Anda, tu carnet de biblioteca, con tu foto. Estás muy guapa, aquí no tienes esas arrugas en la cara". Vamos, que si quieres que alguien te anime, no cuentes con mi niño.

Y ya voy a dejar de escribir, que hoy tengo diarrea mental aguda. Lo siento, seguro que los minutos que has pasado leyendo podrías haberlos ocupado en cosas más útiles. 

Pensamientos raros de los míos.



Hay una película de Hitchcock que me gusta mucho y veo de vez en cuando. Rebeca. Me gusta la historia en sí, pero además hay momentos en que me siento identificada con la protagonista.

Hay en concreto una escena que me sorprendió muchísimo la primera vez que la vi, porque ella dice justo lo que yo había pensado varias veces. Max y la chica van en coche, ella es feliz por estar con él y dice algo así como que debería existir algo, un invento, que haga posible embotellar los recuerdos, que pudiéramos guardar los momentos felices en botellas y más adelante poder revivirlos al abrirlas.

Yo también había pensado eso, en guardar recuerdos. Como no es físicamente posible, me monté mi propio sistema "de guardado". Me imaginé un lugar en mi mente, una habitación sin ventanas, como de un castillo, con una puerta de madera gruesa, atravesada por tiras de acero oscuro. En la habitación hay dispuestos arcones también de madera, cerrados. Al abrir uno de ellos, encuentras un lienzo de algodón blanco, impoluto, que abraza, guarda y protege un recuerdo. Al desdoblarlo, el recuerdo va asomando. Después, lo vuelves a guardar con cuidado y sales, hasta la siguiente vez.

Pero no contaba con una cosa. Y es que la mente humana a veces, muchas veces, no se puede dominar. Y los recuerdos que yo creía guardados celosamente, desaparecían. Sólo quedaba el lienzo vacío. En otro baúl, sin embargo, había un equivalente a ese recuerdo, algo que se había colado sin yo quererlo y que se quedó ahí.

En muchas ocasiones he visto, escuchado o sentido algo que quise atesorar en mi memoria. Grabar imágenes, sonidos o sentimientos de forma consciente. Y curiosamente, esos recuerdos son los que han resultado más fugaces.

Así pues, con el tiempo, he dejado desaparecer ese rincón de la memoria, por un lado porque parece tener vida propia y por otro porque algunos de los tesoros que debería guardar, no son tales si no todo lo contrario.

¿A qué viene todo esto? Pues a que por una parte he tenido que refrescar conocimientos escolares, cosas que olvidé que sabía (qué raro suena eso) y por otro, intento mantener vivas escenas, palabras y cosas que se me escapan de la cabeza y que, por decirlo de alguna forma, van perdiendo definición.

Las fotos, los vídeos y las grabaciones de voz son lo más cercano a ese "embotellado de recuerdos". Pero no son exactamente lo que yo pensaba. No te hacen revivir ese momento, sino que hacen que te sea más sencillo recordar cosas de ese momento, cosas que el paso del tiempo o que otras experiencias hacen que pierdan frescura, que se contaminen, que cambien.

Lo sé, cada día estoy más ida. Pero es lo que hay :)

jueves, 20 de octubre de 2016

Y por último por hoy... una de Epica


Si no conoces al grupo, puede que te sorprenda la mezcla de sonidos y voces, escúchala hasta el final.

Amanda Somerville haciendo coros (si no la conoces y ves el vídeo, es la rubia de pelo largo, algún día te pondré un dúo suyo con Michael Kiske, ex vocalista de Helloween)

https://www.youtube.com/watch?v=Dys1_TuUmI4

Una de After Forever


Creo que el grupo ya no existe. Disfruta de este Energize me.

https://www.youtube.com/watch?v=fjm4BrNAf6s

Una de Sonata Arctica


Se titula Mary Lou. Espero que te guste tanto como a mí.

https://www.youtube.com/watch?v=MYY_iZ2tf_4

Una de Incubus


Drive, versión acústica.

https://www.youtube.com/watch?v=OLy4QVp68_U

Una de Hans Zimmer


https://www.youtube.com/watch?v=vzvVsNIWRhM

No he visto la película de cuya banda sonora forma parte, ni creo que la vea, no me llama. Pero este tema me encanta.

martes, 18 de octubre de 2016

Violines en el cielo (Despedidas), 2008


A veces las personas que "traducen" los títulos de las películas demuestran muchísima imaginación... o ganas de tocar la moral y dar a entender algo que no tiene nada que ver con la historia.

Por eso he añadido entre paréntesis otro de los títulos relacionados con la película "Despedidas" o "El que despide".

A ver, si te cuento de qué va, seguro que quedas con una impresión muy negativa. Porque la verdad es que es un tema que a la mayoría de las personas les "da cosa". Pero créeme, no es lo que parece.


El protagonista es un joven que toca el violonchelo (que no el violín) en una orquesta que va de mal en peor, hasta el punto de que deja de existir, con lo que el chico se queda sin trabajo. Vende su instrumento, pensando que la música no es lo suyo y decide irse junto con su mujer a vivir fuera de la capital, a una casa que su madre le dejó en herencia dos años antes.

Allí encuentra trabajo, como amortajador. En un principio le resulta algo repulsivo pero poco a poco va viendo la mística que hay detrás de todo el ceremonial de amortajar a un difunto. Eso sí, los demás no entienden que trabaje en algo tan mal visto, de hecho su mujer le abandona, le dice que vaya a buscarla cuando deje ese trabajo. La gente no quiere tener contacto con él, pues creen que es impuro.

No te voy a contar más de la historia, sólo decirte que al final me aficionaré al cine japonés. He notado mucho la diferencia de culturas, hay situaciones en las que ellos no parecen alterarse y yo estaría poniendo el grito en el cielo, mientras que en cosas que para mí no tienen importancia, ellos pierden el control, gritan y tiran cosas por el aire. También me ha llamado la atención que los japoneses cuando sienten una emoción muy intensa, sea miedo, alegría o sorpresa, se caen sentados (por no decir "de culo", que queda fatal), literalmente.

Con lo cual, hay partes de la película que me han resultado cómicas, aún sabiendo que esa no era la emoción que trataban de transmitir.

Me encanta la suavidad, la lentitud y la belleza de los rituales. Es casi relajante. Esa concentración en los detalles más nimios, esa paciencia y pragmatismo... me gustan mucho y me hacen sentir bien.

Y los cerezos. No hay película japonesa en la que no aparezcan aunque sea de manera fugaz. Esos preciosos árboles en flor, con la lluvia de pétalos suavemente rosados, es una imagen muy bella.

Los cambios de plano o de escena, encadenando movimientos o superponiendo imágenes, transiciones suaves, dulces. Y la banda sonora acompaña.

Vamos, que me ha gustado. Y lo de amortajar y que haya cadáveres y todo eso, no es triste ni desagradable. Lo puede parecer, pero no lo es.

Si quieres ver algo diferente, anímate.

lunes, 17 de octubre de 2016

Las hermanas, Stefan Zweig


Un relato muy corto, para amenizar la espera mientras el nano está en la piscina los viernes.

Narra la historia de dos hermanas gemelas idénticas, una muy lasciva y otra (aparentemente) muy piadosa. Ambas luchan por quedar por encima de la otra, por ser la más admirada, la más conocida y la que lleva una vida mejor. Hasta que una de ellas trama un plan para hacer caer a la otra.

No me ha sorprendido ni agradable ni desagradablemente. Me pareció algo soso e insustancial, con una forma muy rebuscada de contar las cosas. No te lo recomiendo ni para un ratito que tengas libre por ahí.

domingo, 16 de octubre de 2016

No sé cuántas veces...


... he visto esa película.

Todo empezó a finales de los ochenta. Una compañera de clase se acercó a mí y me preguntó si me apetecía ir al cine. A ella le apetecía ver una película, por su título, pero precisamente por ello no quería ir sola.

La película era "Sexo, mentiras y cintas de vídeo". Ella pensaba que era una película pornográfica, yo le dije que si lo fuera estaría en la sala X y no en una de las otras. Y sí, por aquella época incluso a nuestra edad (veintipocos) sentíamos pudor ante ciertas cosas que ahora hasta a los adolescentes les parecen tonterías.

Intrigada por el título, aunque no con las mismas expectativas que mi compañera, fui al cine con ella. Y aún hoy no sé explicarte la sensación con la que salí del cine. La palabra que me viene a la cabeza es "energía", como si estuviera con las pilas cargadas al máximo, exultante, con ganas de todo.

Casualmente en mi ciudad natal la película estaba en cartelera de unos multicines que quedaban casi al lado de la estación de tren, así que todos los viernes, hasta que la quitaron, lo que hacía era llegar a la ciudad, subir la cuesta hasta los cines y sacar una entrada para verla. Cuando acababa, salía de la sala y me ponía a la cola para comprar otra entrada y volver a verla. A veces, dependiendo de la hora en que llegaba el tren, la veía hasta tres veces seguidas.

Sí, es una locura y un despilfarro de dinero. Incluso puede que te parezca una tontería, pero era un subidón tremendo verla. No sé cuántas veces la vi en total. Sé que el viernes que llegué y vi que ya no estaba en cartelera, me entristecí, fue como perder un incentivo o algo parecido.

Pasaron los años y hubo un momento en que me acordé de ella. Y la conseguí pero no la vi. Me deshice de ella sin verla. Tenía muchísimas ganas de verla, pero también tenía más miedo de que todas esas sensaciones se hubieran quedado en el pasado.

Desde ayer la tengo aquí a mano. Y quiero verla. Lo deseo, mucho. Pero ya estoy poniéndome excusas. Algunas son aceptables, como el pensar "la veré cuando no esté el niño, porque quiero verla entera, seguido y sin estar pendiente de nada ni de nadie más, así que tal vez en Navidades, si las pasa como todos los años con sus abuelos paternos, la veré". Pero en el fondo, y que esto quede entre tú y yo, sé que es una excusa para retrasar, una vez más, la decisión de volver a verla o no.

La película sigue siendo la misma, pero yo no. Han pasado muchas cosas, muchos años, han aparecido facetas y desaparecido otras. El recuerdo de cómo iba desde el cine hasta casa, casi volando de la sensación que me corría por dentro, me hace sonreir. Y tengo ganas de volver a sentir algo así o por lo menos parecido.

Y así estoy, en plan gallego "sí pero no, no pero sí" "depende" "quizás".

Toca esperar hasta tener lo que yo llamo días de vacaciones de madre. Entonces no me quedará otra que tomar una decisión, de una vez por todas.

¿Te ha pasado a ti algo parecido?

Edito para decirte que a mi compañera no le pasó lo mismo con la pelicula, para ella fue un chasco.

Se acerca el magosto


O como diría un Stark "Magosto is coming". Las castañas empiezan a aparecer. Bueno, más bien los erizos de las castañas, que después hay que sacarlas de ahí dentro.

Como casi todos los sábados, hoy fuimos a la aldea. Y al llegar nos encontramos con dos cajas llenas de castañas, cerca de la estufa de leña, en la lareira. Para secarlas un poco y que no se estropearan.

Mi padre pronto llegó con un canasto enorme de erizos (aquí les llamamos así, no sé si es el nombre "real" o no). Los pisa para abrirlos y después recoge las castañas que hay dentro. Los pinchazos son inevitables.

Y así a lo tonto, otro montón de castañas para poner a secar.



No llegué a tiempo de hacer la foto a los erizos abiertos, que eran muchísimos. Pero ahí está el resultado de la recolecta matinal de mi padre.

En la aldea hay varios castaños, algunos dentro de propiedades privadas, otros por las lindes de los caminos e incluso algunos que son mitad y mitad, porque algunas ramas salen fuera de los cierres. En cuanto empiezan a caer, los vecinos hacen rondas de colecta. Y ya ves que no es cosa de broma, mis padres entre ayer por la tarde y esta mañana cogieron varios kilos de castañas, para repartir con mis hermanos.

Cuando aún había niños en la aldea, las cogían ellos. Iban en grupo y pasaban horas cogiendo y escogiendo castañas. Después, iban por las casas vendiéndolas, muy profesionales, con una báscula de cocina para pesarlas delante del comprador. Con el dinero que sacaban, hacían fiestas. Compraban refrescos y chucherías, algunas mujeres les hacían filloas, galletas y cosas así (yo les hacía empanadillas de atún y otras dulces de membrillo). Musiquita y una tarde para disfrutar.

Pero ya no hay niños, así que ahora son los adultos los que cogen. Y, claro, no hay fiestas ni risas y ruidos de chiquillería divirtiéndose. Una lástima.

He buscado en san Google una imagen de erizo de castaña, así que si no los conocías, podrás ver cómo son.


Pinchan, mucho, aunque tengas cuidado. Dentro suelen haber normalmente dos castañas, aunque hay algunos que sacan tres.

sábado, 15 de octubre de 2016

Grantchester, serie







Serie de por ahora sólo dos temporadas y cortitas ambas (seis episodios cada una), basada en una serie de libros. Es también, una de esas series que acabaré viendo varias veces.

Básicamente, trata de un sacerdote y un policía, que en la década de los cincuenta resuelven casos de asesinatos, desapariciones y demás temas por el estilo. Son dos personajes muy dispares pero que se complementan muy bien. También en cada episodio se nos muestra una pequeña pincelada de sus vidas, sobre todo de la del sacerdote, lo cual nos brinda una serie de geniales personajes secundarios (la mujer que se encarga de su casa es tan típica que me encanta).

Con la excusa de perseguir a los malos, se tratan temas de forma más o menos solapada, como el racismo, el alcoholismo, la pena de muerte, etc, mostrando reacciones diferentes ante ellos, sin imponer ninguno sobre otro.

Es muy entretenida y el único defecto que le veo es que el protagonista está enamorado de una muchacha que no es ni simpática ni ocurrente ni lista ni guapa... sólo una snob que ni come ni deja comer. Irritante. Si alguien no te interesa, no le mantengas con esperanzas. Y si te interesa, no juegues con sus sentimientos. He dicho.

Me ha gustado mucho. Lo malo es que ahora tengo que esperar hasta el año que viene para ver más episodios :(

Solsticio de invierno, 2003



Y buscando, con las orejas cruzadas, títulos de novelas de Rosamunde Pilcher a ver si había alguno que aún no hubiera leído, me encontré con un porrón de películas bajo el epígrafe "Rosamunde Pilcher".

Solsticio de invierno no es de mis favoritas, así que pensé que sería un buen comienzo para ver la adaptación. Lo digo porque normalmente si una novela o una historia nos gusta mucho, suele decepcionarnos bastante el verla en pantalla.

No es que me haya decepcionado, es que me ha parecido horrible. Y lo digo dejando aparte el guión, que haya cambios en personajes o en situaciones. Las actuaciones son pésimas, no hay ni una pizca de naturalidad en los personajes y si algo representa la obra de la autora es precisamente la normalidad y naturalidad de la gente sobre la que escribe.

De hecho, no acabé de verla, no fui capaz. Y me olvido de ver el resto, por supuesto. Agradezco que no se hayan atrevido con mis favoritas: Los buscadores de conchas, Septiembre y El regreso.

Horrible, incluso si vas sin conocer la historia. Indudablemente, leerla es millones de veces mejor que este despropósito.

viernes, 14 de octubre de 2016

Hace mucho mucho tiempo....



Solíamos mirar por la ventana del dormitorio en las noches de verano, levantando la persiana centímetro a centímetro para que nuestros padres no se despertaran con el ruido. La ventana daba al puerto por entonces. Ahora, lamentablemente, sólo se puede ver un triste y deslucido patio de luces, al haberse construído un edificio justo enfrente.

Pero en aquellos años aún teníamos nuestra vista favorita. Yo miraba al cielo, buscando la primera estrella, convencida de que si la veía asomar antes que las demás, tendría muchísima suerte, de la buena. Pero cuando creía haberla encontrado, me daba cuenta de que había por lo menos una docena más titilando alrededor.

Mi hermana miraba más allá de la ría. Soñaba despierta con historias de amor que yo ni entendía ni deseaba comprender. A veces me hablaba de sus sueños. Quería conocer al amor de su vida, ir de luna de miel a Méjico, tener muchos hijos y ser feliz para siempre. El hombre de su vida sería guapo, bueno, cariñoso y con un buen trabajo o una buena fortuna. Y la trataría como a una princesa, por supuesto.

Después de cada intento fracasado de ver aparecer la primera estrella de la noche, lo que me gustaba ver eran los barcos. Eran figuras oscuras, con diminutos puntos de luz aquí y allá que se balanceaban con el movimiento del mar. Me gustaba inventarme historias para los tripulantes de cada uno de ellos, como me pasaba a veces al ver pasar los coches. Nunca compartía esas cosas con mi hermana. Ella estaba en su propio mundo. Ahora, al haber pasado tantos años, reconozco que sí le habría hecho gracia saber esas cosas que me inventaba.

Después de un buen rato mirando por la ventana, en la oscuridad, llegaba la hora de volver a bajar la persiana, con el mismo cuidado que al subirla, y dormir. Y ahí empezaba el calvario para mi hermana.

Cada cierto tiempo le pedía que cambiáramos la almohada. Eso la irritaba mucho. Bueno, más bien lo que le enfadaba era que la despertara para cambiar almohadas. A la mañana siguiente siempre se quejaba a nuestra madre y yo intentaba decirles que era para dormir, pero nunca me creyeron, pensaban que era precisamente por lo contrario: porque yo no quería dormir y lo utilizaba de excusa para despertar a mi hermana.

Fue hace un par de años o así cuando me di cuenta de la razón lógica por la que dormía mejor con la almohada de mi hermana: el olor. Dormir con su almohada significaba dormir con su olor en mi cara, me sentía más a gusto, más protegida y dormía tranquilamente.

Ella es la oveja negra de la familia. Pero no es lo que te imaginas, no es que sea mala o cause problemas. Es que todos somos como cactus menos ella. Es mimosa, sobona, besucona, dulce y todo eso. Siempre está dando y pidiendo demostraciones de cariño. El resto no. Nos queremos, lo sabemos pero no lo decimos. No nos llamamos para decirnos chorradillas ni estamos besuqueándonos cada vez que nos encontramos (eso sólo lo hacemos con ella y lo imprescindible). Pero si pasa algo, si alguien de la familia necesita algo, está en problemas o necesita ayuda, ahí estamos todos como un frente común. No nos besamos, nos gruñimos básicamente. Y pueden pasar años sin tener contacto unos con otros. Por ejemplo, debe hacer como seis años que no veo a mi hermano mayor. Pero sé que si le necesito, sólo tengo que llamarle y ahí estará para mí. Igual que el resto.

Supongo que el ser tan cariñosa y estar rodeada de cardos borriqueros, hizo que sus fantasías de amor y romance fueran mayores de lo normal, no lo sé. El caso es que sí encontró al hombre de su vida y se casó y tuvo hijos y fue tan feliz como cualquiera, con sus altibajos, pero siempre unidos. Uno de sus hijos salió "pegajoso", como ella, otro salió a nosotros y la niña va por libre.

La niña... siempre que hablamos de mis sobrinos, hablamos de "los niños", a pesar de que actualmente ellos tienen sus propios niños y niñas. Por cierto, resulta raro verles casados, con hijos y recordar que no hace mucho les cambiaba los pañales o les limpiaba los mocos.

Te estoy contando estas cosas porque siempre que pienso en mi hermana, es lo que recuerdo: las noches de verano en la ventana, arrodilladas sobre las camas y acodadas en el quicio, mirando lo mismo pero viendo cosas completamente diferentes, cada una con sus pensamientos y fantasías. O yo contando las estrellas. Y ella riñéndome porque por cada estrella que contara, me saldría una verruga.

Hemos vivido muchas cosas a lo largo de los años, pero eso es lo que más relaciono con ella, lo que recordaré siempre.

jueves, 13 de octubre de 2016

Pastel de pera con lavanda, 2015


No hay imagen. No hay sinopsis. No hay opinión.

Sólo te diré una cosa: tienes que verla.

Nubes y árboles. Miedo y pegatinas. Amor y pellizcos. Libros y libertad. Trabajo y fuego. Sentir.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Ratchet y Clank, 2016



Día festivo, toca cine de sofá y palomitas. La película, por supuesto, la elige el nano.

Va de una patrulla especial que se dedica a salvar planetas y galaxias y un malo malote que se dedica a hacer trozos planetas deshabitados para, con algunos pedazos, construír su planeta ideal. No pasa nada hasta que elige un planeta en el que viven millones de habitantes y después otro que provocaría una especie de efecto dominó y acabaría con un sistema entero.

Ratchet es el bicho orejudo, que trabaja en un taller de reparaciones de naves y es algo así como Luke Skywalker en versión dibujo animado, con ansias de querer ser algo más y un piloto diestro y bla bla bla.

Clank viene siendo como R2D2, sabe lo que hay que hacer y cómo hacerlo, pero se subordina ante los demás. Y es el personaje más simpático de la película.

Hay referencias a toda clase de películas del espacio, desde la explosión de un planeta (como pasó en Star Trek con el planeta Vulcano, hogar de Spock), hay un bueno que se pasa al lado de los malos (como pasó en Star Wars con el querido Darth Vader, no voy a dar más datos por si no has visto las películas), hay teletransportadores, el protagonista orejudo no sabe quienes son sus padres....

Para haberla visto con muy pocas ganas, no ha estado mal. No es la que yo hubiera elegido, pero bueno, el que manda, manda.

Si tienes nanos en casa, es recomendable. Sin nanos, no. Hay muchas otras de animación que ver antes que esta.


Tiburones, los ataques más terroríficos del mundo.





Por supuesto, como yo soy muy de "piñón fijo", después me puse a ver un documental sobre ataques de tiburones. Fue mucho más interesante que la película. Y no tan terrorífico como parece según el título.

El documental trata sobre los ataques de tiburones. Empiezan hablando las víctimas o bien dando una idea general de la situación cuando las víctimas no han sobrevivido. Por ejemplo, el primer caso es de una mujer que se dedica junto con su marido a organizar inmersiones para dar de comer a los tiburones. Nunca tuvieron problemas, hasta que ella se puso una especie de rodilleras sobre el neopreno, un tiburón confundió el blanco del traje con la comida y la atacó.

Básicamente te cuentan el ataque, los posibles motivos por los que tuvo lugar, las reacciones de las víctimas, el tipo de tiburón, las repercusiones que hubo a nivel social (si las hubo).

Todos tienen en común que no se enteraron de la mordida, sólo sintieron como un golpe en el cuerpo. Lo explican diciendo que es a causa de lo afilados que son los dientes de los tiburones, que no te enteras, de hecho un joven atacado, se sorprendió cuando vio que en el agua había una estela de sangre, sin darse cuenta de que era suya.

Nos presentan a los tiburones como animales que no son agresivos, que sí son curiosos y que defienden su territorio.

En la imagen que elegí para este post, aparece un suizo que se pasa la mitad del año entre tiburones, es un científico que pone a prueba sus teorías sobre ellos, quiere conocer los motivos de los ataques. Y para ello se pone él como una especie de cebo, nada entre ellos, los toca, entra en sus territorios, etc. Para más inri, los escualos elegidos para su estudio son los tiburones toro, los más agresivos y los que más ataques realizan a los hombres, a pesar de que la mala fama la lleven los tiburones blancos.

Es un documental muy interesante, bastante más que la película de la muchacha en el islote.

Infierno azul, 2016




La imagen ya te cuenta la película. Una muchacha surfera va a una playa de Méjico, que es casi un secreto porque casi nadie la conoce (la playa), hay una historia lacrimógena familiar detrás de ese viaje. Y haciendo surf es atacada por un tiburón y queda ahí, en un bajío, sabiendo que cuando suba la marea quedará a merced del escualo.

Entretenida y bastante exagerada. Ella es algo así como una superwoman que por muy herida que esté, por mucha hambre y sed que tenga no se debilita en absoluto, tiene una capacidad pulmonar fuera de serie y cosas por el estilo.

El tiburón viene siendo como el anillo de El señor de los anillos, que cambia de tamaño según el momento, ahí ya ves más o menos cómo es, pero en otras ocasiones aparece como tres veces más grande y con una boca gigantesca. Además es el tiburón más inteligente del mundo, porque se adelanta a los planes de la muchacha y es consciente de lo que pasará en unas horas, mientras que cualquier otro tiburón vulgar se habría ido al tener ya la tripa llena.

Entretiene. No aporta nada nuevo en cuanto a este tipo de películas. Sigo prefiriendo, a pesar de los años transcurridos, las "originales" de Tiburón.

domingo, 9 de octubre de 2016

Muñecas rotas, James Carol


Para empezar, te diré que me ha gustado. Una novela de asesinos en serie. El protagonista es un poco cretino, tipo Sherlock Holmes, en plan conocer a alguien y soltarle "usted es pintor de brocha gorda y acaba de llegar de la calle Sardinas número 15, donde ha estado montando una estantería de cinco baldas. Ah, y además le gustan los mejillones en salsa de vieira más que en escabeche" o algo similar. Y después lo explica porque a lo mejor el pintor ha movido la mano de tal forma o lleva una mancha en forma de lata de mejillones en salsa de vieira o yo qué sé. Pero en plan bien, ¿eh? Que suena como muy pedante, pero sólo lo es un poquito.

Y lo de asesino en serie no es totalmente cierto, porque no mata a sus víctimas, sino que las secuestra, las tiene un intervalo de tiempo con él (entre mes y medio y tres meses), les da de comer, de beber, vestido, aseo, torturas varias, maquillaje y cuando se cansa o parece cansarse, pues las lobotomiza.

Respecto a la lobotomía el autor (por boca de un especialista al que consulta la policía), hace un breve relato histórico de dicha técnica. Consulté a san Google y es tal cual cuentan.

Pues este no-asesino en serie ha secuestrado a otra muchacha, así que la policía de Londres pide ayuda a un experto ex-agente del FBI para que les ayude.

La historia tiene dos vertientes: la investigación y la última mujer secuestrada. Van alternando capítulos de cómo se desarrolla todo con el protagonista y sus amigos policías con cómo el no-asesino contacta con la víctima y lo que le hace después (desde el punto de vista de la mujer).

Me ha gustado, me ha entretenido, he aprendido cosas y al acabar la lectura, he sentido satisfacción por los ratos pasados leyendo.

Y sí, es preocupante que últimamente no haga más que leer sobre asesinos, asesinatos y cosas por el estilo, pero es lo que me llama últimamente.

jueves, 6 de octubre de 2016

Una gran verdad con dos "peros"


Primer "pero": hay que reconocer que es un pelín cursi, a pesar de ser una gran verdad.

Segundo "pero": que sí, que esas tres cosas funcionan... pero sólo un rato. Y cuando tienes una ducha, una cama o alguien que te regale abrazos cerca (y cuando más necesitamos un paréntesis de dolor es cuando menos cerca tenemos esas cosas).

Recuerdo cuando lo leí. Me hizo gracia porque unos días antes, en la ducha, me di cuenta de que mientras me duchaba me sentía mejor que el resto del tiempo. Y después leo eso y pienso en las otras dos alternativas y sí que es cierto, al menos en mi caso.

Llamada a medianoche, Nina Darnton


Cuando veo una historia que tiene lugar en algún sitio de España y el autor o autora no es español, suelo descartarlo. Porque normalmente (no voy a decir que siempre), se aplican los típicos tópicos al retratar nuestro país y a los españoles.

Hay una novela de Dan Brown que no fui capaz de acabar de leer, porque pintaba a los españoles de una forma totalmente desfasada: mujeres vestidas de negro, con mantilla que semejaban salir sólo para ir a misa de diario, los hombres trajeados, serios y enjutos... pffff.

En esta historia no pasa eso. La protagonista, a la hora de hacer su maleta para viajar a Sevilla, elige de entre su vestuario lo más clásico y tradicional, porque al parecer es lo que vestimos en España. Supongo que la gente que se ve por la calle vestida "normal" serían para ella unos turistas o algo por el estilo.

La forma de presentar a la gente, la prensa, la policía, la justicia... dan ganas de decirle que se largue de vuelta a su país. Porque además la mujer es la típica estadounidense de las películas de sobremesa de fin de semana, de esas que hacen un drama si uno de sus hijos se olvida de darle el beso de buenas noches o algo por el estilo. Después acusan de asesinato a su hija mayor y piensa que diciendo que su niña es un angelito ya se tiene que arreglar todo. Y cuando las pruebas muestran que de angelito no tiene ni la apariencia, entonces se culpa a sí misma de todo, por chorradas que hizo o que no hizo durante el crecimiento de la chica.

Recuerdo un anuncio de televisión, un partido y un niño mirando a las gradas esperando ver a su padre, que asista al partido. No aparece y el niño empieza a lloriquear y ponerse en plan dramático y entonces creo que era Antonio Resines, desde el público, le grita al niño que está en España y es español, no un niño americano de las series de la tele.

Pues bien, esta familia es como sacada de una serie de la televisión. Por ponerte un ejemplo, una de las hijas pilla un rebote tremendo y acusa a la madre de no quererla sólo porque no le ayuda a decidir sobre qué libro hacer un trabajo y le dice que elija ella el que más le guste...

Por otra parte, que argumenten que la hora de la cena normal es a las seis de la tarde, me parece un despropósito. No voy a decir que las once o medianoche (a no ser que sea fin de semana), pero caray, esa es la hora en que mi niño merienda, entre las cinco y las seis.

Pues eso, que tópicos españoles contra tópicos americanos. Y no me gusta ninguno de ellos. Lo único que me gustó de la protagonista es que probó los churros y le gustaron, aunque los describe como una pasta blanda alargada.

Que no lo leas, que además la historia es un rollazo, casi todo el tiempo es la madre de la acusada llamando varias veces al día al abogado y al detective privado que contrató.

A veces me pregunto si me he convertido en una persona retorcida, porque hace mucho tiempo que no disfruto de verdad con la lectura, cuando antes cada libro suponía una zambullida en otro mundo, con otras personas y horas de placer. O me he vuelto rara o antes me gustaba cualquier cosa, no lo sé.


miércoles, 5 de octubre de 2016

El poeta, Michael Connelly


Acabo de finalizar la lectura justo ahora. Y la verdad, no sé qué falla en la historia, o en la forma de contarla. Creo que o es que el ritmo no es el adecuado o que yo no fui capaz de empatizar bien.

Cuenta la historia de un asesino en serie que se dedica a matar a policías haciendo pasar sus muertes por suicidios. Su firma es dejar como nota de despedida, una cita de Edgar Allan Poe. Cuando su hermano aparentemente se suicida, Jack empieza a investigar y da con una serie de muertes que no son lo que parecen.

Y claro, hay una chica. Es, para mí, lo peor de la historia. Lo encuentro incongruente. Después se ve que es algo necesario para el desarrollo de los acontecimientos, pero queda tan poco natural que chirría.

Como te dije, no fui capaz de "meterme" en la historia, cuanto más leía, menos verosímil me parecía todo. Y ya sé que es una novela y que no es real y que se pueden tomar ciertas licencias y bla bla bla, pero la verdad es que "psché".

No te la recomendaría, pero tal vez el fallo soy yo y no la novela. El final es sorprendente, eso sí. Aunque ni eso logró emocionarme en ningún sentido.