viernes, 30 de septiembre de 2016

La carta, Kathryn Hughes


Es la típica historia que me gusta, la "historia mecedora", que narra cosas del pasado y del presente y al mismo tiempo a personas diferentes que al final encajan de forma casi perfecta.

Los dos escenarios temporales son 1939-40 y 1973. Los personajes son ingleses, irlandeses y estadounidenses. Hay embarazos, que acaban mal, por distintas formas, hay malos entendidos a montones, hay gente muy obstinada y de mente cerrada y hay buenas personas. Hay monjas y curas. Que creen que hacen lo que hacen "porque es lo mejor" o "porque es lo que merecen".

Ha sido una novela que me ha gustado y he disfrutado. No es lo mejor que he leído, pero me ha dejado con el típico sentimiento de haber estado leyendo en casa, con una bebida caliente en la mano, reconfortada.

Todo empieza cuando una muchacha que pasa los sábados en una tienda de beneficencia, encuentra en el bolsillo de una chaqueta una carta escrita en 1939 y que no ha llegado a su destino. Tras leerla, siente curiosidad por la historia que hay detrás y se propone que la carta llegue a su destinataria.

Y después sigue por muchos derroteros, entre ellos, saber quién, cómo y porqué escribió la carta y quién, cómo y porqué la destinataria nunca la recibió.

Si quieres saber más, te va a tocar leerlo. Es cortito y se lee fácil.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Cell, 2016


Cell es una película basada en una novela de Stephen King. Y eso sí que da miedo, porque tal como te dije en alguna otra ocasión, la mayor parte de las adaptaciones al cine de sus novelas suelen ser auténticas birrias.

Para poner peor las cosas, Cell, la novela, no me gustó demasiado. El planteamiento sí, y algunos detalles, pero lo que es la historia en sí... pfff, no es ni de lejos lo que más he disfrutado leyendo de este autor.

Así las cosas, la película tenía mucho en contra. ¿Por qué me decidí a verla, entonces? Porque los protagonistas son John Cusak y Samuel L. Jackson. Siento una especial simpatía por los hermanos Cusak (John y Jane) y me gusta la forma de actuar de Samuel L. Jackson.

Me pasé toda la película con un solo pensamiento en la cabeza: "¿Pero qué demonios se ha hecho este hombre en la cara?" (refiriéndome, claro, a Cusak).

La película no te la recomiendo. Me ha parecido aburridísima. No me ha gustado. No llega a ser un insulto como It o como Apocalipsis (La danza de la muerte), pero no, no la veas.


La historia es más o menos la siguiente: en un momento determinado, todas las personas que están utilizando un teléfono móvil se vuelven violentas y parecen deshumanizadas, como una especie de zombies raros. Salen de día y se quedan en un estado pseudocatatónico durante la noche. Tienen una mentalidad común, no individual y suelen moverse en manadas. El protagonista quiere reunirse con su hijo para poder escapar los dos a un lugar seguro. Claro que no sabe en qué estado estará su hijo ni dónde está exactamente.

Por el medio pasan cosas, claro, escenas de acción, personajes que se unen y que mueren, que se unen y que sobreviven, lo típico en películas de este estilo.

Y John Cusak tiene la cara rara.

Tampoco te recomiendo que leas la novela, hay muchas otras que considero mejores de ese autor, como It, Apocalipsis, La larga marcha, Carrie, Cujo, El resplandor....

martes, 27 de septiembre de 2016

De triste resaca electoral



Una buena chica, Mary Kubica


Una historia curiosa, cada capítulo lleva el nombre de uno de los protagonistas y la palabra "antes" o "después" (bueno, al final hay algunos con "nochebuena", pero son los menos).

Trata sobre el secuestro de Mia, la hija menor de un adinerado juez. Lo de "antes" y "después" parece hacer referencia al momento en que la chica es rescatada. No te estropeo la historia diciéndote esto, porque ya se sabe desde el principio, la rescatan. Y tiene amnesia. Cree que su nombre es Chloe y no recuerda nada de lo que le ha ocurrido.

Curiosamente, ella sólo tiene un capítulo, el epílogo, el resto de ellos están narrados a través de Eve, su madre, de Gabe, el policía encargado de encontrarla y de Colin, su secuestrador. Nos cuentan varias historias a la vez: la de la vida familiar de Mia, la de su madre, la de Colin, la del secuestro, la de las relaciones entre todos ellos... Y como colofón la sorpresa final, el giro de historia que menos me esperaba. Nunca hubiera pensado que las cosas acabaran así.

Me ha gustado. Te la recomiendo. Y si la lees, seguro que el final te parecerá tan inesperado como a mí. No es muy largo y se lee rápido, anímate.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Se está acabando...


Se está acabando septiembre, mi mes, por así decirlo y por ahora lo que me ha traído ha sido un montón enorme de papeleo, de idas y venidas a centros administrativos. Ah, y mañana. Hay elecciones y me toca ser presidenta de mesa. A las ocho en el local electoral, que no es ni más ni menos que el gimnasio del colegio al que acude mi hijo. Ya te contaré...  o no.

Aún quedan unos días para que septiembre haga su magia.

Acusado, 2013




Basura, una de las peores cosas que he visto últimamente. De hecho, casi no la he visto porque la tuve más bien de ruido de fondo, con eso te digo todo. No pierdas el tiempo, seguro que tienes montones de cosas mejores que ver.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Chiste


Me hizo gracia.


Yo me tatuaría los calamares rellenos que prepara mi madre :)

Una buena experiencia


Bueno, más bien una experiencia agridulce, porque nos hemos acostumbrado tanto a que nos mareen que cuando alguien hace su trabajo bien, nos sorprende agradablemente, siendo así que debería ser justo lo contrario, que las cosas mal hechas fueran la excepción.

Odio la burocracia, el papeleo, el traer y llevar cosas, máxime cuando todo está informatizado y pueden obtenerse los datos necesarios tecleando un D.N.I. o un par de apellidos. Pero las cosas son como son y repito, lo malo es que estamos tan acostumbrados que lo damos como lo normal.

Cuando tengo que resolver algún papeleo, como es algo que no me gusta nada, suelo hacerlo lo antes posible, para quitármelo de encima y olvidarme de ello. Lamentablemente no siempre es tan sencillo, hay que pedir citas, ir a sitios, volver a esos mismos sitios dos o tres veces... Así que suelo llevar toda la paciencia que puedo reunir y me preparo para que alguien, normalmente con cara y voz de hastío, me diga que hace falta esto, aquello o lo de más allá.

Esta mañana tenía cita en la Seguridad social, a las once y cuarto. Después de dejar al nano en el colegio me fui dando un paseo, tranquilamente. Lo malo es que llegué a las diez menos diez. Pensé en dedicar esa hora y pico a la lectura. Entré en las oficinas y para mi sorpresa, no había gente esperando. Para mayor sorpresa, me dijeron que ya que no había nadie, no esperara y me atendían ya.

La persona que me atendió lo hizo de una forma agradable y clara, respondió mis preguntas e incluso me dio algunos consejos en vista al futuro. Me habló de plazos de entrega y ajustó la siguiente cita de forma que no tuviera problemas para conseguir lo que necesitaba. De hecho, me dijo que si algún documento no me lo daban en fecha, entregara igual todo lo que tuviera, que desde ese momento me daban diez días más de plazo para entregar el resto.

En resumen, salí contenta de las oficinas de la Seguridad social. Y después me enfadé un poco por lo que te conté al principio, se supone que eso es lo que debería ser lo usual y no lo que sucede normalmente.

Y lo peor es que esto se extiende en todos los ámbitos, no sólo en el administrativo. Debería poder hacerse algo para que toda la gente, todos los días, saliera con una sonrisa de satisfacción. Soñar es gratis, lo sé.



domingo, 18 de septiembre de 2016

La ganadora, David Baldacci


Curioseando por algunas páginas, me encontré con este título. Es una novela que leí hace bastantes años, cuando podía ir a la biblioteca con bastante frecuencia. Y el bibliotecario siempre tenía un par de títulos que recomendarme, entre ellos, este.

Me resultó muy curiosa la historia, porque tiempo después, muchas de las cosas que se dicen en el libro sobre la lotería y los ganadores, resultaron ser ciertas.

Pero primero te cuento más o menos cómo va la cosa: una mujer joven, con una hija pequeña y una pareja inestable, viviendo los tres en una caravana o más bien malviviendo. A ella se le ofrece la oportunidad de ganar la lotería. Sí, como suena, un hombre le dice que si acepta sus términos, puede hacer que gane la lotería, con una porrada de millones de dólares de bote. Ella sólo tiene que aceptar, darle los números de la combinación por la que haya apostado, permitirle manejar su dinero (dándole a ella lo suficiente para vivir muy bien y más tarde, mucha más cantidad) y salir del país. Las cosas se le complican a la muchacha, que decide aceptar, in extremis. Y a partir de ahí, léelo y sabrás muchas cosas, entre ellas, la forma en la que el hombre misterioso podía hacer que salieran los números que sus elegidos decidían libremente.

Lo recuerdo con una sonrisa en los labios y con un cierto pique por volver a leerlo, si no fuera por la cantidad de títulos pendientes que tengo esperándome.

Anímate.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

El asesino del crucifijo, Chris Carter


Me ha gustado, me ha entretenido mucho. Hay veces en que empiezas a leer una historia y no haces más que pensar en cuándo tendrás un rato más para poder seguir, porque quieres avanzar y saber qué pasa a continuación o porque te sientes muy cercano a uno de los personajes. No es lo que me ha pasado esta vez, no sentí esa ansiedad por saber, por seguir, pero sí un pequeño pinchazo de curiosidad.

Empieza casi por el final, después hace como en las películas "X días/semanas/meses antes..." hasta llegar de nuevo al punto en el que comenzó a contar la historia. El final es sorprendente. La historia entera en sí lo es, porque los protagonistas no son los estereotipos al uso.

Hay un asesino en serie y un par de detectives de homicidios que quieren atraparlo. Llevan tras él más de tres años, eso es el primer dato que diferencia la historia de tantas otras. No hay pistas, no hay relación entre las víctimas, hay muchísimo trabajo de campo de ese aburrido que hacen en la vida real los policías, mucho patear calles, preguntar, analizar... para no conseguir nada.

El protagonista sí que es el típico macizorro, muy inteligente y con una carga emocional intensa a sus espaldas. Pero no es el mejor en todo, ni hace todo bien ni es un héroe.

El final es sorprendente, quizás un poco retorcido, pero sorprendente. Te llevan de la mano durante todo el rato menos al final, cuando aparece el dato inesperado, a partir de ahí y durante unas pocas páginas te dejan en blanco, mientras lees vas haciendo una lista mental de quién puede ser, y al menos en mi caso, no acerté ni de lejos.

Una lectura entretenida, con algunas partes que tal vez puedan parecer fuertes a los espíritus sensibles. Pero claro, habiendo un asesino en serie por medio, no va a ser todo color de rosa, ¿verdad?

martes, 13 de septiembre de 2016

Supersticiones


Está a punto de acabar el día, martes 13. Se supone que es un día de mala suerte. Yo no soy supersticiosa, pero como todo el mundo, tengo mis manías con algunas cosas. Son rarezas que seguro no te interesan.

Pero a lo que iba, hoy ha sido un día regular tirando a malo para mí. Casualidad, por supuesto, porque habrá otros iguales, otros peores y otros mejores. Pero pensé en hacerte este guiño con mi "mala suerte" de hoy y la fecha que es. ¿Qué tal ha sido tu día? Estaría interesante hacer una estadística al respecto.

Septiembre es mi mes, pero está tardando en hacer su magia.

jueves, 8 de septiembre de 2016

El lago, Banana Yoshimoto


Elegí este libro por dos motivos, el primero porque en unos comentarios leí que a un lector se lo había recomendado su bibliotecario y el segundo por el nombre de la autora, sé que es pueril, pero me despertó la curiosidad saber qué tipo de libros escribiría alguien que se llamara Banana.

Claro que llamarse Banana en Japón no es lo mismo que en España, afortunadamente para ella.

Y ya me dejo de historias y voy a la reseña:

Sé que va a sonar cursi lo que voy a escribir, pero leer estas pocas páginas (apenas cien), fue como leer un baile, una de esas danzas de movimientos suaves, pasos marcados y rítmicos. Se nos cuenta un fragmento de la vida de una mujer japonesa que acaba de perder a su madre. Apenas nos cuenta cosas de su pasado, sólo pinceladas de la relación entre sus padres y no sabemos cómo será su futuro. Sólo se nos muestra un breve intervalo de tiempo, en el que conoce a un estudiante que vive en una casa frente a la suya.

Contarte las cosas no llevaría a ningún sitio, porque por lo menos en mi caso, lo que importa es la sensación que deja, es la primera vez que me ocurre esto con una lectura, lo que se cuenta es como una especie de excusa para dejar un sentimiento extraño. Tampoco estoy muy segura de que sea una sensación agradable, lo que sí te puedo asegurar es que no me ha dejado indiferente. Es como recordar un momento especial, un paisaje hermoso, algo agridulce porque lo has visto pero ya ha desaparecido.

Y sí, no estoy siendo muy clara, pero con las sensaciones y sentimientos es complicado ser clara. Este libro me ha hecho sentir, no puedo especificar el qué ni asegurarte que sea algo agradable, sólo sé que he reaccionado ante él, supongo que todavía estoy un poco confusa porque acabo de leerlo ahora mismo.

Por favor, si tú lo lees, hazme saber si te ha pasado lo mismo.

Jane Eyre, 1997


Y con esta séptima adaptación doy por finalizado el ciclo que inconscientemente he hecho sobre la novela de Jane Eyre.

Película hecha para televisión, lo cual a priori no es una buena señal, aunque el hecho de haber visto la patata de versión de 1970 justo antes, hace que esta la vea con buenos ojos.

No está mal, aunque al final corta de manera brutal parte de la historia. El carácter de este Rochester se acerca más al que debe ser, aunque la caracterización para mi gusto, deja bastante que desear, con ese bigotito que parece de broma.

La señora Fairfax es la madre de Bridget Jones y el señor Rochester es Julio César (en la serie Roma) y Frederick Wentworth (en una de las adaptaciones de Persuasión).



La calificaría como aceptable.

En resumen, sobre Jane Eyre:

Antes de nada, lee la novela. Abstente si no te gustan las historias de "faldas largas" y con un aire de romance gótico. En ese caso, no apreciarás la lectura ni las películas y series.
Después, si quieres ver sólo una de las adaptaciones, las que te recomiendo son las dos series, la de 2006 y la de 1983. La más fiel al libro es la de 1983 aunque a mí me gustó más la otra, sinceramente.

Las tres y cuarto de la madrugada, dicen que es la hora en la que el sueño es más profundo. Como colofón Eyriano, un vasito de agua fresca y a intentar dormir un poco.

Te aseguro que este ciclo pseudo obsesivo ha nacido de casualidad, no fue nada premeditado. Y también te aseguro que hay bastantes más adaptaciones, sólo que no las he conseguido.

Para finalizar, una cosa tonta que he pensado. En todas las versiones que he visto, cuando Jane llega a Lowood lo hace con equipaje, siendo así que allí utilizan uniforme (que les proporciona la misma institución) y no tienen objetos personales propios. Curioso entonces que lleve maletas. Y me pregunto qué habrá sido de su contenido.

Ahora sí que "cierro el chiringuito" e intento dormir.

Jane Eyre, 1970


Horrible. No hay otra palabra más que esa. Horrible.

Para que lo entiendas y por si no conoces la historia, intentaré explicarte cómo son los protagonistas. Jane Eyre es muy vehemente y apasionada, de niña esa personalidad se traduce en que todo lo lleva a los extremos, los afectos y los odios. Esa postura se suaviza con el trato y la amistad de Elena Burns y de la señorita Temple. De mayor, es inteligente, inocente, sigue siendo vehemente pero encauza esa energía de forma más positiva. Es una mujer joven pero centrada.

El señor Rochester es un hombre oscuro, temperamental, un poco tiránico, con un sentido del humor especial, con un toque ácido, es protector de su gente, arrollador.

En esta versión, Jane Eyre es una listilla y tal como alguien me dijo una vez, las listillas no caen bien a nadie. No hay nada del candor y de la suavidad, de la inteligencia en las conversaciones, no hay humor ni equilibrio. Una listilla, nada más.

Y Rochester es un gritón violento, proclive a tirar cosas y aullar órdenes y opiniones.


No me ha gustado ni un poco. De hecho, la ambientación también es terrible. Que cuando tienen invitados aparezca de la nada una orquesta y un baile en plan Lo que el viento se llevó no tiene ningún sentido. Y la banda sonora.... empieza dando la impresión de que es una película de terror y al final se pone pastelosa, supongo que para intentar compensar la vomitiva escena a la que acompaña.

Nada, nada, lo peorcito. Lo bueno es que la siguiente lo tiene fácil, malo será que sea peor que esta.

Vuelvo a recomendarte que leas el libro.

Sangre en la piscina, 2004


Para empezar, tengo que aclararte que me encantan las novelas de Agatha Christie, me dan una sensación de familiaridad, son lecturas que me han acompañado durante casi toda mi vida, historias fáciles de leer, con personajes variopintos... Bueno, que me gustan, vamos.

Mis favoritas son Cianuro espumoso y El caso de los anónimos.

Se han hecho bastantes adaptaciones a televisión y cine de las novelas de la autora. Me gustan mucho las de Hércules Poirot, protagonizada por David Suchet y una de principio del milenio, sobre Miss Marple.

Sangre en la piscina está protagonizada por Hércules Poirot, un detective belga que presume (y mucho) de utilizar muy bien sus células grises.


Te recomiendo tanto esta película como la novela en sí. Curiosamente, las adaptaciones que hicieron de mis favoritas no me han gustado nada. O quizás no es tan curioso, al gustarme tanto...

Un hombre cae herido de bala, a un par de metros se encuentra su esposa con un revólver en la mano. Están al borde de la piscina y poco a poco convergen a ella distintas personas que habitan en ese momento esa mansión. Todo el mundo da por sentado que Gerda ha matado a su marido, John, a causa de una infidelidad. Pero a veces las cosas no son lo que parecen.

Lectura ligera, si te animas.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Jane Eyre, serie de 1983


Ah, creías que había acabado, ¿eh? Pues no, aún queda Jane Eyre para rato. He desistido de encontrar alguna de las versiones anteriores a 1940, a mí me ha resultado imposible encontrarlas y de todas formas, tal como he leído, me parece que no se ajustaban mucho a la historia en sí.

Esta serie consta de 11 episodios de alrededor de media hora de duración cada uno. El que sea tan larga hace que aparezcan cosas que no se ven normalmente en las películas y que se profundice en otras sobre las que se pasa de puntillas.

Eso es lo mejor, cada episodio trata de una fase distinta de la historia. Por fin Elena Burns y la señorita Temple tienen algo de presencia, porque ellas fueron las que, por decirlo de alguna forma, suavizaron el carácter de Jane. Hay algunas "cosillas", como que de repente el señor Rochester se convierta en un blando al pedirle matrimonio, cuando en realidad nunca deja de ser un mandón con una leve tendencia al estiramiento. Y las escenas con el abogado, tampoco tienen mucho sentido.

Pero bueno, salvo esos detalles y algún otro, sí es fiel a la historia.

Pegas que le encuentro: básicamente que durante los primeros episodios ella parece un pan sin sal. Sí, sosa. Sosa a la manera inglesa. Y Jane Eyre no tenía nada de sosa. Al final sí que aparecen rasgos temperamentales suyos, su sentido del humor un tanto retorcido y todo eso, pero al principio daban ganas de cogerla por los hombros y agitarla un poco a ver si reaccionaba.

Otra pega es el señor Rochester. Tanto él como Jane son feos, o por lo menos anodinos. A él se le retrata como alguien oscuro, medio agitanado, con frente protuberante, cabello indomable, expresión adusta... y van y eligen a este hombre como Rochester:


Y no sé a ti, pero a mí este hombre no me parece feo. De hecho me resulta muy atractivo. Eso sí, hace muy bien el papel de mandón manipulador. Lo cual le hace más atractivo todavía. El caso es que sí supo plasmar la personalidad de Edward Rochester pero no su físico. Y ella, sí plasma el físico de Jane Eyre pero hasta el final no saca su carácter.

En cuanto a la fidelidad del relato, es la mejor versión que he visto hasta el momento. Personalmente y a pesar de sus "peros", sigo prefiriendo la miniserie más actual, que ya he reseñado anteriormente.

Y por si te lo preguntas, sí, todavía me quedan más versiones que ver y que contarte :)


viernes, 2 de septiembre de 2016

Lo que me llega


Hace muy poco que entré en las nuevas tecnologías. Ya te lo conté en otra entrada. Lo bueno de todo esto es que ahora tengo montones de fotos familiares, de reuniones a las que no puedo asistir, de sitios a los que va mi gente, de cosas curiosas, de cosas que me dan envidia cochina (como visitas a parques acuáticos o a playas maravillosas) y cosas así.

Cuántas veces he escrito "cosas" en el párrafo anterior :)

El hecho es que también me llegan imágenes que me hacen sonreír y mucho. Y quiero compartir contigo una de ellas. Supongo que a ti no te hará tanta gracia como a mí, una novata en esto de recibir cositas graciosas, pero ahí va:


Así que me voy a aplicar el día de hoy para conseguirlo y convertirme así en una especie protegida o algo por el estilo :)

Septiembre, una vez más.


Casi todos los años, por no decir todos, cuando llega septiembre suelo hacer una entrada especial para ese mes, o bien aprovecho otra para volver a decir, una vez más, que es mi mes favorito. Porque en este mes siempre me suceden cosas buenas o agradables o divertidas... No es que no haya cosas malas o tristes, es que lo bueno supera por mucho a lo malo en septiembre.

Este año no fue así, la verdad es que ni siquiera pensé en hacer nada especial por el comienzo de este mes, hasta hoy, que fui a coger el correo al buzón.

Me encontré con un folleto de Venca, en el que me hacían ofertas maravillosas, eso sí, si gastaba también un maravilloso montón de dinero que no puedo permitirme utilizar en ropa. También encontré dos facturas: del consumo de agua (aunque el agua es lo que menos se paga en esa factura) y del consumo eléctrico.

Y lo mejor para el final: una carta de Isi. Por cierto, una letra preciosa y un sello muy bonito también. Isi siempre cuida los detalles. Dentro, una tarjeta.


Con esta tarjeta, Isi, no sólo me dulcificaste las malas noticias de las facturas, sino que has hecho que tenga esperanza. La esperanza de que septiembre sea un mes como hasta ahora, bonito y lleno de cosas buenas para mí. Así que pensé en compartir la tarjeta y la esperanza con quien quiera que lea el blog.

Muchísimas gracias, Isi, por devolverme el optimismo. Y por la tarjeta, claro.

Jane Eyre, 1996


Es la Jane Eyre más sosa que he visto hasta el momento, pero sosa, sosa, sosa como un pan sin sal. Y con expresión de pan sin sal también, como puedes ver:



En esta adaptación aparece la señorita Temple. Aunque es como si no lo hiciera. Si has leído la novela, sabrás que en la formación emocional de Jane influyeron sobre todo su amiga Elena Burns y la señorita Temple, profesora de Lowood. Ambos personajes son o directamente ignorados o tratados muy por encima en todas las películas.

En esta comenten el sacrilegio de mezclar a los hermanos Rivers (que por arte de birlibirloque son dos en lugar de tres), con la muerte de la tía Reed. Cosas que no tienen nada que ver, hacen que el párroco, Rivers, actúe como abogado o similar de Jane. Nada de los pesares que tuvo que pasar, nada de las misiones ni cosas por el estilo, ale, de un plumazo se cargan parte bastante importante de la trama.

Ella pasa todo el tiempo con la misma cara de dolor de muelas, le pasen cosas buenas o malas. Como diría mi madre, no tiene sangre en las venas. Imperdonable lo de los últimos veinte minutos. Destrozan la historia.

Por ahora, la miniserie de la BBC sigue siendo la mejor opción. Tras leer el libro, claro.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Seis meses



Te digo adiós y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... No sé si te amé poco.
Pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme sola, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso con esta despedida
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

-José Angel Buesa-