lunes, 29 de agosto de 2016

Regreso a Howards End, 1992




Y en esta película aparece la antítesis (para mí, claro) de la belleza femenina. La muchacha de la imagen, Helena Bonham Carter, me parece una mujer nada de nada atractiva, en ningún sentido. Si además hace un papel como el que le ha tocado en esta película, la cosa empeora.

Es el típico caso de título que se te hace muy familiar pero que nunca has visto y no sabes el motivo, así que me puse a ello esta tarde.

Creo que la copia que vi estaba mal. O eso o es que quien montó las escenas no tiene ni idea. Pantallas en negro, cortando escenas y pasando a momentos que no enlazan con los anteriores, saltos temporales sin sentido, cosas así.

La historia tampoco me gustó. Dos hermanas con aspiraciones a ser intelectuales y filantrópicas, con un hermano que no pinta nada ni en la familia ni en la historia y unos vecinos ricos y extravagantes. No tiene sentido que una de ellas se case con quien se casa, no lo hace por interés, eso queda claro desde el principio, pero tampoco lo hace por afinidad de caracteres ni por una loca pasión. No tiene ni pies ni cabeza.

El pobre empleado que entra y sale de sus vidas, cada vez en peor situación, para acabar como acaba, otra cosa que no pinta nada en la película.

No me ha gustado nada de nada, supongo que porque no entendí de qué iba la historia ni cómo había esos giros en las vidas de los protagonistas, así sin más.

Una decepción.

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