sábado, 2 de julio de 2016

Mi gran boda griega, 2002








La historia ya la conoces: chica normalita y corriente tirando a feúcha que conoce a galán, se enamoran y se casan, teniendo el problema de la familia por medio. Lo que diferencia a esta película de tantas otras es, por una parte, que ni ella es tan feúcha al principio (ni se vuelve arrebatadoramente hermosa al final), ni él es un muchacho como para desmayarnos por su apostura. Por otra parte, la familia de ella, griegos, está formada por un puñado de personajes entre los que hay algunos muy divertidos. Y seguro que reconoces la forma de pensar o actuar de alguno de tus familiares en ellos.

Es una película entretenida, divertida, apropiada para una tarde noche de verano sin más pretensiones que pasar un buen rato. Ya sabes el final antes de que empiece. Pero aún así, el camino entre medias se te hace ameno.

Una pega es que no se baile un sirtaki como Zeus manda. Zorba, sin ir más lejos.

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