domingo, 31 de julio de 2016

La tumba de Sarah, Robert Dugoni


Acabo de acabarlo (valga la redundancia). Y he de decir que aunque empieza de forma muy interesante y te mantiene en vilo lo justo para ir avanzando página a página preguntándote qué habrá pasado realmente. Por desgracia, el ritmo y el interés decaen con el avance en la lectura.

En mi opinión, el final es lo peor. Muy manido y traído por los pelos, con situaciones fuera de lugar y sin sentido.

Y por favor, el "romance" en medio de la historia, es de lo peor. Otra cosa que sobra y que por si fuera poco está muy mal contada.

Por lo menos te va decepcionando poco a poco, sería peor que te mantuviera en vilo todo el rato y al final te soltaran el jarro de agua fría que es el desenlace.

Pues eso, que no me ha gustado demasiado. No te lo recomiendo.

jueves, 28 de julio de 2016

La canción que elegí


Pues aquí estoy. He cerrado la puerta con llave. He abierto la botella de vino y me he bebido ya media copa, así que empiezo a sentirme.... mmmm... ligerilla.

Y por alguna causa etílica recordé una clase con la matrona, durante mi embarazo. Nos aconsejó que escogiéramos una canción cada uno (una el padre y otra la madre) y se la pusiéramos y cantáramos al bebé, para que cuando naciera y las escuchara, se sintiera seguro por ser algo conocido y que relacionaría con nosotros.

Yo elegí esta: https://www.youtube.com/watch?v=nvmWsokrdEY  He puesto la versión subtitulada para que entiendas mi elección. Y se la cantaba. Excepto la parte de los agudos, que no llegaba ni aunque me pillara el meñique del pie con un piano de cola.  El padre no eligió ninguna, por supuesto. Su excusa fue que la que yo había elegido era perfecta y que no encontraría ninguna a la altura. En fin.

La cosa es que lo creas o no, cuando íbamos en el coche y sonaba una canción de ese grupo, el niño sonreía de oreja a oreja y si lloraba, se callaba durante el tiempo que sonara el tema. También le pasaba con la intro de The Gilmore girls, serie que me zampé seguida durante el último trimestre del embarazo.

Así que ya ves las cosas que hacen las hormonas de una embarazada. Y ojo con lo que dices cerca de su pancita, que los nanos escuchan mucho más de lo que creemos, incluso antes de salir del útero.


miércoles, 27 de julio de 2016

Thelma y Louise, 1991


Pues sí, al final me puse a verla. Y tengo que decir que es una película entretenida, aunque al principio le cogí un poco de tirria al personaje de Louise, después del "incidente" del bar se vuelve más interesante, menos rígida como el palo de una escoba.

Y eso es lo mejor, el cambio que experimentan los dos personajes y cómo van asumiendo las cosas que les pasan, adaptándose a las circunstancias y aprendiendo de sus errores (nunca recojas a un autoestopista aunque sea Brad Pitt).

¿Cómo es posible que todo el mundo comente que sale Pitt en esa película y nadie me haya dicho que también lo hace mi querido Harvey Keitel? Me encanta ese actor, es de largo muchísimo más interesante que el guaperas ese. Y si no, tienes que ver El piano. Si no has visto esa película, ya estás tardando.

Me sorprendió la ingente cantidad de camiones que aparecen durante toda la película, sobre todo al principio. Parece que por las calles y autopistas norteamericanas no hicieran más que transitar camiones y camionetas, de distintos tipos y tamaños.

También me llamó la atención que en el motel en que se inscriben las chicas, en una de las paredes de la habitación se ve un cuadro de un mapamundi antiguo. Y yo hice una vez un puzle similar.





La escena que más me gustó de todas fue la del policía de patrullas que las hace parar por sobrepasar el límite de velocidad. Por el cambio de actitud de Thelma y por lo gracioso de todo, tan educados, con tanto "por favor", "disculpe", "perdone" y "lo siento".

Pues eso, que es entretenida. Lo malo fue saber el final antes de verlo, es lo que suele pasar con películas conocidas / populares, lo más llamativo es lo más comentado.




Cuando los "selfies" o autorretratos hechos con el móvil no estaban tan de moda. Dos chicas adelantadas a su tiempo.

Sin dormir


Son las seis menos cuarto de la mañana. Otra noche en blanco, como se suele decir, aunque en realidad no ha sido muy en blanco. Me he pasado un par de horas jugando al trivial en un chat, después he estado viendo (de nuevo) algunos episodios de Oz, ya voy por la última temporada y finalmente, he visto Xanadu.

Me pondría a escuchar música ahora, es lo que me apetece, pero a diferencia de ellos, yo sí tengo en cuenta el no molestar a mis vecinos (algún día te hablaré de mis vecinos de arriba, ains). Así que ahora me encuentro en la tesitura de decidir si me acuesto o no.

Veamos, si me acuesto seguramente pasaré una hora o así dando vueltas, quedaré dormida por agotamiento (o aburrimiento) y dormiré toda la mañana para levantarme sintiéndome como resacosa. Si me quedo levantada, puede que la próxima noche tenga sueño a una hora un poco más respetable y pueda dormir unas horas seguidas. Y está la tercera opción, que es echar mano de ayuda química y/o etílica para dormir, pero sinceramente, prefiero dejarlo como último recurso.

Tengo en la recámara una película que casi todo el mundo ha visto o al menos esa es la sensación que tengo: Thelma y Louise. Así que podría verla y después quizás preparar conejo. Me gusta el conejo, he sacado del congelador una de las bolsas que tengo con raciones de carne y pensaba prepararlo con unas patatas al horno. Sería un desayuno original, sobre todo para alguien que no suele desayunar.

También tengo pendiente una noche de vino blanco y experimento de horno. Esa noche supongo que dormiré, si después de una botella de vino blanco no caigo redonda en la cama, es que lo mío no tiene solución.

Siento ser tan confusa, pero ten en cuenta que son horas en las que me siento especialmente sola. Al menos el resto del tiempo, por el día, están los ruidos de la calle, la gente... sé que esas horas tengo la opción de llamar a alguien para charlar (aunque al final no lo haga). Pero ahora la gente duerme. Tú estás durmiendo mientras escribo. Aún así, me sienta bien contarte parte de mis cosas, desahogarme, aunque sea de una forma tan caótica como últimamente.

Ya son las seis, a ver si me decido de una vez. Dulces sueños.

Xanadu, 1980



En mis años mozos no solía ver musicales, nunca fue mi género favorito. Hay dos excepciones: Xanadu y Staying alive. De la segunda lo único que recuerdo es el salto increíble de la bailarina en una de las escenas finales. Y de la primera lo único que recordaba era la banda sonora (la E.L.O. y  Olivia Newton John).

Después de verla, entiendo que sólo recordara los temas. Porque la verdad es que el paso del tiempo no le ha sentado nada bien. Cualquiera que no haya vivido los años ochenta y viera esta película se asustaría de las pintas y lo mayores que éramos los jóvenes por entonces.



Imagen de la mezcla de una orquesta tipo años cuarenta y cincuenta con un grupo de rock de los ochenta, sigo pensando que la música es genial.

Me encanta la ELO, así que no puedo ser objetiva. La película, en cambio, no ha sido un "viaje en el tiempo", recordando la época de mi adolescencia. Pero bueno, siempre queda la música...

martes, 26 de julio de 2016

Calle Cloverfield 10, 2016










Este bodrio, que no película, es una mala mezcla de Misery, La guerra de los mundos y Alien. Todo en uno y muy muy mal hecho.

Una muchacha deja a su novio y en plena noche tiene un accidente de coche, quedando inconsciente. Se despierta encadenada en una especie de sótano, un hombre la ha rescatado y la va a cuidar (Misery). Pero resulta que no puede llevarla a un hospital (tiene herida una pierna) porque ha habido una invasión alienígena (La guerra de los mundos) y se han detonado bombas y soltado sustancias químicas y tendrán que pasar por lo menos un año encerrados.

Por supuesto, ella no se lo cree. Pero resulta que es verdad, que hay una serie de bichejos (Alien) y naves que atacan el planeta.

Ea. Un asco. Pero he aprendido, sólo me he tragado los diez primeros minutos, después he ido a saltos por si mejoraba (lo único bueno de este tipo de películas es que no pueden empeorar) y como vi que no, pues se acabó.


sábado, 23 de julio de 2016

Nuestra hermana pequeña, 2015








De un tiempo a esta parte, me he dado cuenta que, aunque la mayoría de las cosas me choquen por la diferencia cultural, disfruto viendo películas japonesas. Será porque los cerezos en flor son especiales para mí también.

La mejor forma de describir esta película es: es como una novela de Rosamunde Pilcher, pero trasladada a Japón, con todo lo que ello conlleva.

Esto quiere decir que nada de lo que sucede es extraordinario, especialmente fascinante o revelador. Se muestra la vida de cuatro hermanas, cada cual con su carácter, sus defectos y sus virtudes. Trata sobre lo bueno y lo malo de compartir casa todas ellas, los momentos de enfado o tensión, los momentos de alegría, de risas, de apoyarse o alejarse unas de otras. Vamos, como la vida misma.

Reaccionan y se comportan de una forma totalmente diferente a la que conozco y a la que estoy habituada a llamar "normal". La forma de tomar decisiones, las costumbres, los gestos y los tonos son muy distintos. Supongo que es parte de su encanto, lo sorprendente que me resulta todo lo habitual para ellos.

Si te apetece sorprenderte a ti también, anímate. Si no, déjala pasar, seguro que tienes muchas otras opciones en lista de espera.

viernes, 22 de julio de 2016

La viuda, Fiona Barton



Hace menos de cinco minutos que he acabado de leer la novela. Y me ha gustado, mucho. Me ha parecido original la idea de la trama y también la forma de presentarla.

Una niña de dos años ha desaparecido. Tras un montón de tiempo y pesquisas, se detiene y juzga a un posible culpable. La novela trata de la esposa de este hombre. De hecho, de su viuda, pues él ha fallecido (no voy a decir cómo para no estropear nada). A partir de ahí, vamos teniendo piezas del puzle en forma de capítulos protagonizados por la viuda, por una reportera, por el policía que lleva el caso, por la madre de la niña desaparecida... y además se mezclan segmentos temporales (justo tras la desaparición, la "actualidad", meses o años tras la desaparición).

Aunque pueda sonar una mezcolanza al explicarlo, se lee perfectamente y se sigue la trama con total facilidad, de hecho es una lectura más que adecuada para las tardes de verano al sol o a la sombra de los pinos, como dice la canción.

Me parece original lo de centrar el protagonismo justo en la persona que siempre está en segundo plano cuando ocurre algo así. La pareja de la persona acusada, apoyando, ahí día a día. Y teniendo que vivir con las consecuencias de lo que ocurra, sea el veredicto de culpabilidad o de inocencia.

La sensación que tengo ahora es que podría hacerse una adaptación cinemátográfica.

jueves, 21 de julio de 2016

La modista, 2015


Creo que tengo la novela en la que se basa la película en mi casi interminable lista de "pendientes" y realmente, mientras que estaba viéndola, pensaba seriamente en no leer el libro.

No sé si es una comedia con toques dramáticos o un drama con toques cómicos. Lo que sí está claro es que los personajes y las situaciones son tremendamente exageradas. Nada es natural. Todo parece forzado, irreal.

Una mujer llega a un pueblo de Australia, es modista. Nació y vivió sus primeros años allí pero un desafortunado hecho hizo que la echaran del pueblo. Ahora vuelve para saber exactamente lo que ocurrió.

Y mientras, transforma a los lugareños de esto:






A esto otro:





Y sí, van así vestidas en el día a día, caminan por esas calles pedregosas con taconazos, trabajan, cocinan y hacen sus tareas con esa ropa puesta y además, posando mientras lo hacen. ¿Entiendes ahora lo que quería decir con que era todo exagerado e irreal? Supongo que por eso no sé qué tipo de película es.

Extraña, ciertamente. De las que no apetece volver a ver, ni siquiera pensar en verla en unos años.

Y la novela ha bajado muchos puestos en la lista de lecturas pendientes.

miércoles, 20 de julio de 2016

Ice Age, el gran cataclismo, 2016








Recién llegados del cine. He puesto al nano en remojo y aprovecho unos minutos de calma para contarte.

Me ha gustado. Ha sido entretenida, de esas películas en las que no te das cuenta del paso del tiempo. La pega que le pondría es la nula interacción entre Scrat (ains, qué cosita tan linda) y el resto de personajes. De hecho, ha salido pocas veces y han sido bastante repetitivas, siempre lo mismo o casi.

En cuanto a los demás, la historia de siempre, lo de dejarnos claro que el trabajo en equipo es lo mejor y que debemos ayudarnos unos a otros y bla, bla, bla. Lo más divertido han sido los guiños a otras películas, como El padre de la novia, Cocoon, Armageddon, Gravity, Horizontes perdidos, Xanadu, entre otras que seguro me habré perdido.

Ingeniosa la forma de salvar el pellejo que tienen los protagonistas, porque sinceramente, el panorama era bastante pesimista: un asteroide enorme va a chocar contra el planeta. ¿Cómo evitarlo?

Pues lo dicho, la saga de Ice Age sigue siendo entretenida y divertida. Espero que si hay una próxima película, le saquen más partido al personaje de Scrat.

Heridas abiertas, Gillian Flynn



Leo por placer. Como me gusta mucho la novela histórica y la historia novelada, de vez en cuando retengo alguna información que puede ser curiosa. Pero no leo para aprender, ni para convertirme en una persona sesuda que sepa de todo.

Por ello leo de casi todo, menos política, ensayos y demás. Ya sabes. Hay quien se siente ofendido por ello, hay quien desprecia a los autores comerciales, o las temáticas suaves. Pero cada cual con sus gustos o con lo que cree que debe hacer. Y a mí me gusta disfrutar una historia, me gusta meterme de lleno en ella, me gusta reír o llorar o sentir un punto de angustia, ese anhelo por saber qué o quién o cuándo o cómo...

Es por esto por lo que creo que no me ha gustado Heridas abiertas. Porque me dieron ganas de dejarlo. Pero no dejarlo sin más, sino tirarlo en una esquina oscura y húmeda. Una historia de asesinatos, de una periodista que vuelve a su hogar después de muchos años. Niñas desaparecidas. Dientes arrancados. Sonaba a estar en vilo durante la lectura.

Y lo que he obtenido ha sido una protagonista nada creíble, que hace cosas menos creíbles aún, que cuenta una infancia imposible desde todo punto de vista, un pueblo con habitantes sin sentido alguno, con actitudes y acciones que no tienen ni pies ni cabeza. Y muy de fondo, el tema de los asesinatos.

No me ha gustado nada. Pero no es como otras veces, en las que acabo de leer algo y siento como una punzada de enfado por haber perdido mi tiempo en algo así, esta vez siento algo cercano al asco. Asco por la historia, por los personajes y por cómo está contada. Esta lectura me ha hecho plantearme muy seriamente la posibilidad de dejar lecturas a medias.

Normalmente cuando algo no me gusta, pienso que habrá gente que opine lo contrario. Y es normal, es bueno e interesante que haya disparidad de opiniones. En este caso, dudo sinceramente que a alguien pueda gustarle.

martes, 19 de julio de 2016

Recuerdos


Hoy, curioseando por este vasto mundo que es Internet, encontré un poema. Ya, no tiene nada de especial encontrar un poema o diez o cien o cien mil. Pero este era especial. Porque lo había escrito yo.

En el instituto en el que estudié, se hacía todos los años por el día de las letras gallegas un concurso de poemas. Durante una semana, se entregaba un sobre con el poema dentro, los datos del autor en hoja aparte para que la elección fuera a ciegas. Y después, en el festival, se daban los premios y se leían los tres ganadores.

Como creo que le sucede a casi todo el mundo o al menos a la gente que tiene más o menos mi edad, me pasé gran parte de mi adolescencia escribiendo poesía. Aunque creo que llamar a eso poesía era ser demasiado generosos, más bien eran frases con rima. Y nada más.

Y como siempre, poesía que escribía, poesía que rompía. Como casi todo lo que escribo. Una amiga, compañera de clase además, me pidió que en lugar de romper los poemas, se los diera a ella. Y así lo hice. Ella los copiaba en una carpeta de papel cuadriculado, incluso a veces dibujaba algo en el lateral, en el espacio que quedaba vacío. Era (y supongo que sigue siendo), toda una artista.

Ella sí escribía poemas, muy bonitos, que copiaba en otro cuaderno.

Un día, poco antes del festival de las letras de ese curso, se puso a llorar, tenía problemas de esos que cuando eres adolescente te hacen sentir que el mundo se acaba o poco menos. Cosas tremendas por entonces, que ahora nos hace gracia recordar.

Así que improvisé una poesía, para animarla. La leyó y se la quedó.

También la tradujo al gallego y la presentó en mi nombre al festival.

Y ganó el segundo premio. Lo cual, para una estudiante de ciencias puras, no estaba nada mal.

Me tomé la noticia con una sensación no agridulce sino terrodulce. Lo dulce era que al mismo tiempo que me dijeron que había ganado el segundo premio, añadieron que iba acompañado de una plaquita conmemorativa (que se ha perdido con el paso de los años) y de una cantidad de dinero que por entonces, no era despreciable y menos a la edad que tenía.

Lo "terro" era que antes de darme el premio tendría que leer el poema delante de todos los alumnos del instituto. Yo, que me pongo colorada (sí, aún ahora) sólo de pensar en hablar en público, leer algo que yo había escrito (y que me parecía una chorradilla) y delante de toooodo el mundo mundial.

Claro que por aquel entonces el mundo mundial tenía nombre y apellidos.  Te estoy hablando de una época en la que si te gustaba alguien lo último que hacías era hablar con él o ella, en el que un simple roce accidental te sumía en una nube de color rosa. Sé que hoy en día eso es una estupidez, pero así eran las cosas entonces. Creo que en ese sentido, se ha pasado de un extremo a otro, de ser demasiado inocentones a sabérnoslas todas. Y también pienso que lo mejor es un punto medio entre ambas situaciones.

Pues bien, llegó el día y lamentablemente mi mundo estaba ahí, casi en primera fila. Lo pasé fatal, no me ruboricé, no, fui más allá, creo que no hay palabra en ningún idioma que defina el color de mi piel en esos minutos. Tartamudeé, claro. Se me cayó la plaquita, claro. Y quise que un rayo misericordioso acabara con mi sufrimiento. Fue un momento tan malo, tan humillante, tan doloroso emocionalmente, que aún siento un malestar por dentro cada vez que lo recuerdo.

Dejé de escribir poemas, por supuesto. Fue un patético colofón a mi carrera como poetisa.

Lo bueno es que encontrando el poema, no sólo recordé ese atroz momento, sino también a mi amiga, el aula y el lugar en que me sentaba ese curso, algunos de mis compañeros, divertidisimos y ocurrentes... cosas que me sorprende recordar.

Ahora me río, pero te voy a contar una anécdota tonta de mi época de instituto.

Gimnasia siempre se me dio mal. Soy la típica persona que tropieza incluso en terreno llano y sin obstáculos. Hace poco leí una noticia sobre una muchacha que murió al caerse por el gran cañón de Colorado, porque tropezó con sus propios pies. Bueno, pues esa soy yo.

El chico que me gustaba tenía gimnasia justo después de tenerla mi clase. Era uno de los días del examen final. Lo tenía fácil, porque la mayor parte de ejercicios eran de flexibilidad, lo cual no era un problema para mí, pero lo que me iba a costar un mundo era la carrera. Había que dar cuatro vueltas y media al campo de fútbol del instituto, en grupos de cuatro. Y hacerlo en un tiempo decente, o que la profesora considerara decente.

Para mí, el simple hecho de acabar ya sería un logro. Así que como siempre que hay algo latoso o que no me gusta, pensé en "correr" en el primer grupo, así me sacaba eso de encima, daría dos vueltas o dos vueltas y media (sí, era optimista) y abandonaría por agotamiento.

Ah, pero cuando salimos de los vestuarios al campo, ahí estaba el chico que me gustaba, sentado junto a un amigo suyo, esperando a ver el espectáculo. Así que pensé en ir dejando que corrieran los demás grupos, a ver si se aburría y se iba y justo en el siguiente, salir yo a correr.

Pasaba el tiempo, corrían los grupos, había algunos abandonos (el chavalín que me gustaba sonreía cada vez que alguien abandonaba) y yo veía que no iba a poder librarme.

Y así fue, último grupo, él seguía ahí mirando y ale, silbato y a correr. Primera vuelta, bien, vuelta y media, acaloramiento, y pensar que estaba sudando  me hacía ruborizarme más. Dos vueltas, ya empezaba a notar dificultad al respirar, pero él seguía ahí y yo no iba a permitirme abandonar a su vista. Tres vueltas, empecé a preguntarme cómo demonios iba a seguir, me costaba respirar, me dolían las piernas, porque, claro, no era sólo correr, era no quedarme atrás de los otros tres, ir última vale, pero no por mucha distancia.

Empezó a zumbarme la cabeza y a ahogarme, cuatro vueltas, sigue ahí. Creo que durante unos segundos le odié un poquito. Sólo quedaba media vuelta, parecía un mundo, no iba a poder. Pero pude. Y al acabar, veo hacia donde estaba sentado... y se había ido.

Entré en el vestuario, directa a un cubículo con retrete, para vomitar. Pero no tenía nada que vomitar, así que me pasé unos minutos con arcadas, toses e intentando recobrar la respiración. Recuerdo que entró una compañera, le había venido la regla y llevaba unos pantalones blancos de verano, me preguntó si se le notaba la compresa, a mí, que estaba tirada en el suelo, con la cabeza metida en el retrete, intentando vomitar.

Pero una es como es, así que levanté la cabeza, le vi la entrepierna por delante y por detrás y le aseguré que no se notaba nada (lo cual era todo un prodigo, en una época muy anterior a las compresas ultrafinas, ni siquiera eran finas). Y seguí a lo mío. Cuando no pude más, me aseé, me cambié de ropa y subí a clase. Tocaba inglés.

No paraba de toser, seguía de color amoratado, así que la profesora me dijo que fuera con un compañero o compañera al baño a refrescarme a ver si así mejoraba. Imagínate cómo me sentí siendo el blanco de las miradas del resto de la clase.

Me acompañó uno de los dos chicos más simpáticos y divertidos que conocí en el instituto (y casi me atrevería a asegurar que en la vida), lo cual supuso un problema, porque no quería entrar en el baño de las chicas y yo me negaba a entrar en el de los chicos (ya te dije que por aquella época las cosas eran muy diferentes). Acabamos en el baño de las chicas. Yo me apoyé en la pared, al lado del lavabo. Y empecé a deslizarme hacia el suelo. Qué risa. No podía evitarlo, si él dejaba de sujetarme, me deslizaba hacia el suelo, como si fuera una gelatina resbalando por la pared. Así que al final, puso su mano izquierda en mi pecho (que no en mis pechos) y con la derecha abrió el grifo y me refrescaba la cara.

Cómo nos reímos. Estuve muy cerca de la muerte ese día, por esas risas. Porque, créeme, cuando apenas puedes respirar, lo de reirte no es una buena idea. Pero no podíamos parar de reír y reír y reír. Y cuanto más me reía, más me ahogaba y más risa nos daba.

Volvimos a clase a tiempo para que yo pudiera ver, desde la ventana, cómo el chico que me gustaba corría alrededor del campo de fútbol, dando sus cuatro vueltas y media como quien corre diez metros. Aún le recuerdo, sus largas zancadas (tenía unas piernas preciosas, largas y rectas y musculosas) y cómo iba vestido: con un pantalón corto negro, con ribete amarillo por abajo y una camiseta amarilla con una ancha banda en el medio, de color negro. Hizo el mejor tiempo de su grupo, claro. Y yo desde arriba, intentando respirar. Supongo que es otra acepción para la expresión de que "me dejó sin respiración".

Una adolescente tonta. Pero, ¿sabes? las risas valieron más para mí que el hecho de poder correr todas las vueltas a los ojos de un chico que "me gustaba". Y hay otras cosas más tontas que podría contarte, así que no te quejes. 

lunes, 18 de julio de 2016

Preciosa





Esta es Preciosa. Llegó a casa hace poco más de una hora. Un regalo inesperado de dos personas que como no sé si quieren que se les nombre aquí, pues no lo digo (pero gracias vlankilla y compañía). Me encanta. Mi primer ornitorrinco.

Por supuesto, era importante ponerle nombre. Mi nano dijo que buscaríamos uno después de comer, uno que nos gustara a los tres. Así que acabó de comer, nos tiramos los tres sobre mi cama y empezamos a decir nombres. La primera opción fue Casilda. No le gustó. La segunda fue Fortunita. No me gustó. La tercera fue Nones. No le gustó. La cuarta, Preciosa. Mi primera impresión fue "no", pero después recordé que era el nombre de la perra del asesino de El silencio de los corderos. Esa raza de perros no me gusta nada, pero la película sí.

Así que le quedó Preciosa. Por un voto y dos abstenciones.

Sabemos que es hembra porque no tiene el espolón con el que inyectan veneno los machos.

Ahora me toca defenderme de las caídas de ojos de mi niño, que la quiere para él (sí, el que guarda peluches en el armario porque tener tantos le molestan en cama), ya me ha pedido la foto y no para de decir lo bonita que es, lo bien que le queda el nombre... Pero esta vez no le surtirá efecto, una ornitorrinco es una ornitorrinco y esta es mía.

Gracias de nuevo, aún me dura la sonrisa!

domingo, 17 de julio de 2016

Fargo, 1996







Como mi amigo el insomnio ha vuelto a hacer acto de presencia, aprovecho para ir aligerando la lista de películas pendientes.

Había escuchado muy buenas críticas de Fargo, además uno de los protagonistas es Steve Buscemi, lo cual en mi caso es un punto más a su favor. Supongo que es normal lo que me ha pasado al verla. Muy altas expectativas y la sensación que tengo ahora mismo es "vale, no está mal, es entretenida, tiene su punto de humor macabro, un poquito de ternura, ambición, malos rollos familiares... pero no es para tanto".

Creo que si la hubiera visto sin tener ninguna información previa, la habría disfrutado más. De todas formas, he pasado un rato entretenido, aunque sin saber muy bien si estaba viendo un drama, una película de policías, de asesinos en serie, de secuestros, una comedia o qué. Y creo que eso es parte de su encanto.

Lo dicho, entretenida.

El secreto de Adam, 1994






Si quieres ver una película con un guión pésimo, unas actuaciones lastimosas, una fotografía penosa, un sonido horrendo... no lo dudes, El secreto de Adam es el título ideal. Lo único positivo que se puede decir de ella, en mi opinión, es que es muy útil para torturas tipo Mortadelo y Filemón, es decir, para atar a alguien a una silla y obligarle a verla entera si no confiesa lo que sea.

Hacía tiempo que no veía algo tan malo, en serio.

viernes, 15 de julio de 2016

Lo sabía....


Sabía que había un buen motivo para no tener Facebook, o en su defecto, para no visitarlo con frecuencia. Al principio pensé que eran los juegos, esos que cuando empiezas parecen tan divertidos y después te atan porque tienes "x" horas para hacer "y" cosas o necesitas que "z" amigos te envíen "j" bonos o vidas o puntos o apoyos...


Confieso que me canso pronto de ellos, en cuanto percibo que empiezan a pesar mucho en mi rutina, los elimino.

Pero hoy, ahora, me he dado cuenta de otra cosa y es más idiota todavía. Son los tests esos de "Qué fruta serías" "Cómo morirás"" Qué color te define"" Qué personaje de cuento eres", etc.

Sí, lo sé, no debería hacer públicas estas cosas, pero contigo no me queda otra que ser sincera o parcialmente sincera (lo de parcialmente es porque, realmente, no te lo cuento todo, pero sé que me perdonarás). Pues sí, acabo de darme cuenta de que me he pasado media hora haciendo pruebas chorras de esas. Y me he dado cuenta porque en tres categorías distintas, me ha salido la misma explicación, me he aburrido y he visto la hora que es. Ains.

En otro orden de cosas, tengo que confesarte (ya que estamos de madrugada y en plan sincerarnos), que he vuelto a ver las dos versiones de la película Persuasión, basadas en la novela homónima de Jane Austen. Y es una tontería básicamente por dos razones: ya las había visto y además, no es precisamente la historia que más me gusta de la autora.

Y por último, aunque cuando leas esto ya se me habrá pasado, en estos momentos necesito, mucho, un abrazo. Un gran abrazo. Si sigo así, acabaré pidiéndote que me compres un osito de peluche, porque no creo que haya ornitorrincos de peluche.

Gracias por estar ahí.

lunes, 11 de julio de 2016

Cumpleaños



Hoy es su cumpleaños. Habría cumplido 34... y no le habría gustado nada.

Pero primero voy a tranquilizarte, no voy a escribir una entrada por cada día, momento o cosa que habría sido. Lo hago hoy porque se han dado una serie de circunstancias que hacen que necesite desahogarme un poco, y como siempre, te ha tocado a ti.

Como te decía, hoy es su cumpleaños y no le habría gustado nada. Lo de cumplir años, que lo de la celebración es cosa aparte. A lo largo de los años que estuvimos juntos, pudimos compartir esta fecha en varias ocasiones. La primera vez, regalos y sorpresas, velas, música y risas. La última, algo más familiar, los tres, con pastelitos y soplando una alegre vela de cumpleaños, el año pasado.

No le gusta cumplir años y sin embargo, le encanta que los cumplamos los demás. Cuando se queja de que se hace mayor, le digo "entonces yo tengo que parecerte una anciana" y él sonríe y dice que no, que lo de la diferencia de edad es una tontería, que no soy mayor, etc. Es la única cosa en la que no es lógico.

He ido a pasar unos días a la casa de su familia. He dormido (poco, hace muchísimo más calor que aquí) en su cama. He tocado las cosas que dejó. He reconocido cosas que me describió. Y ahora le entiendo más y mejor que antes, si cabe.

Me siento más triste y más sola que antes de ir. Y también más cansada. El sábado fui a la aldea, como casi todos los sábados. Iba a recoger a mi niño, que había pasado la semana con mis padres, en Vigo. Estaba también mi hermana, disfrutando de sus "vacaciones de quimio". Se quejaba de no poder hacer nada, de no ser útil. Igual que hacía Carlos. Intenté hacerle ver la verdad: no hace falta hacer cosas para ser útil, para ser necesarios a alguien. Le conté lo mucho que me ayudaba estar con él, tener a alguien con quien hablar, con quien poder contar, alguien con quien reir, con quien compartir los problemas. Y lo entendió, creo.

Así que hoy, este día que acaba de comenzar, es su cumpleaños. Y dejo aquí un poema de uno de sus autores favoritos (tiene muchos), José Angel Buesa. Se titula "Poema de la despedida".


Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

Una espina en mi costado, Karin Slaughter



Y como me gustó Flores cortadas, a pesar de no gustarme mucho los relatos cortos, me puse a leer esta historia de muy poquitas páginas, cuya sinopsis auguraba tensión, perversidad y masacre.

Pues ninguna de las tres cosas. Lo único que tiene de original, y he de confesar que es bastante original, es la "relación" entre los hermanos protagonistas. Por lo demás, me resultó una lectura aburrida y decepcionante teniendo en cuenta lo que me había gustado la novela antes citada.

Seguro que tienes en tu lista de lecturas pendientes unas cuantas docenas de historias mucho más divertidas, entretenidas o interesantes que esta.

domingo, 10 de julio de 2016

Flores cortadas, Karin Slaughter



Leí la historia a trompicones, al principio por falta de tiempo y después por falta de batería en el lector. Sí, justo cuando quedaban unas sesenta páginas para el final, me vi con la pantalla avisando que había que cargar batería y sin posibilidad de hacerlo en los siguientes dos días.

Dicho esto... me gustó. Quitando algunas partes muy exageradas, me mantuvo un poco en vilo y con ganas de saber cómo iba a acabar la historia. No es que tenga giros sorprendentes ni que la acción sea frenética ni nada de eso, es simplemente que quieres saber qué demonios pasa y cómo va a acabar todo.

Es una historia violenta, un tanto sangrienta, sin humor, sin demasiadas sorpresas, en la que el personaje principal es el que menos habla o aparece, pero siempre está presente de una u otra forma. Parte de la desaparición de una joven y a partir de ahí todo gira en función de cómo afecta eso a la familia, cada uno reacciona de forma diferente y esas reacciones tienen una vital importancia en lo que sucede posteriormente.

Algunas descripciones son agobiantes, a veces incluso he llegado a sentir la falta de aire y la angustia que sentía uno de los personajes de la novela en determinada situación. Lo siento, no puedo darte más detalles o te estropeo todo.

Pues eso, si no te importa que haya unas pocas vísceras por aquí y por allá, es una buena lectura para las tardes de verano. Si quieres, vamos.

La zona muerta, 1983









Teniendo en cuenta que la mayoría de las adaptaciones de novelas de Stephen King suelen ser un churro, esta no está del todo mal.

Ya sé que es imposible (o casi), adaptar una narración al pie de la letra, que siempre hay cosas, detalles o incluso historias secundarias que hay que dejar a un lado. Pero en este caso, creo que se pasó muy de puntillas por el principio de la historia, por la noche en la feria de John y Sarah, en la que él empieza a sentir cosas extrañas.

Otra cosa que se cuenta muy a la ligera y que creo que es interesante, es la historia "del malo", para tener una idea de hasta qué punto es un personaje perverso y peligroso.

De todas formas, tal como dije al principio de la entrada, no es de las peores adaptaciones de King que he visto. Y, sin duda, te recomiendo el libro mucho más que la película. Anímate este verano, anda.

sábado, 2 de julio de 2016

Un monstruo en mi puerta, 2014








Y ahora pasamos a una película coreana. Partiendo de la base de que la cultura asiática es muy distinta a la occidental y que hay gestos, comportamientos y palabras que chocan mucho entre ambas culturas, pues eso, resulta una película chocante.

La protagonista es una jefe de policía que ha sido trasladada por un escándalo sexual previo. Llega a un pueblecito de pescadores y conoce a una niña que más que una niña es un saco de boxeo: le pega su no-padre (el hombre que la crió pero que no es su padre), su no-abuela, los niños del pueblo, cualquier borracho que se cruce con ella por la calle... Y por si fuera poco, de cuando en cuando se le da por darse, literalmente, cabezazos contra la pared. Así que viendo el panorama, la policía acoge a la niña en su casa. Y descubre cosas raras en ella.

Es complicado meterse en la historia cuando los actores tienen las mismas expresiones cuando están contentos, tristes, enfadados, sobrios o ebrios. Al igual que las escenas de violencia, que hay algunas, la actitud tanto de los policías como de los espectadores son muy diferentes a las que serían las nuestras.

Todo muy frío.

Los principios del cuidado, 2016








Me cae bien Paul Rudd, desde que vi su personaje en Friends. Y al ver que era el protagonista de esta película, me animé a verla.

Resumen: es una mala copia de Intocable. O una adaptación, si lo prefieres. En lugar de un millonario maduro tetrapléjico, tenemos a un adolescente con una enfermedad degenerativa. En lugar de un negro brutote que le devuelve las ganas de vivir y de hacer locuras, tenemos a un hombre que se niega a firmar el divorcio y cuyo hijo murió unos años atrás y esa pérdida marcó su vida para siempre.

Sin dudar, mejor que veas Intocable. O si quieres ver las dos, antes esta, porque si no, te pasará lo que a mí, te parecerá una malísima copia americana. Aunque la protagonice Paul Rudd.

La herencia del viento, 1960








Es para darme de cabezazos contra la pared. La sinopsis era de lo más atractivo y el protagonista una de esas apuestas casi seguras.

En los colegios de Estados Unidos de América del Norte estaba prohibido enseñar a los niños la teoría de la evolución de Darwin. Dios nos hizo a su imagen y semejanza y punto. Al igual que hizo el resto de animales y todo lo que existe.

Pues un profesor se atreve a hablarle a sus alumnos de Darwin y su teoría. Para las fuerzas vivas del pueblo eso es algo increíble, lo de descender de los monos. No, no, no, eso es cosa de dios.

Así que como ha violado la ley, el maestro es apresado y juzgado. Y la película se centra justo en eso, en el juicio. Por una parte, el abogado defensor, que se basa en la lógica. Por otra, la acusación, que se basa en la Biblia y punto. Todo está en la Biblia y es ese libro el que debe regir la vida de las personas en todo el mundo. Y en ese libro dice que dios creó al hombre.

Qué rollazo de película. Cánticos religiosos a tutiplén. Citas de la Biblia sin parar. Hijas repudiadas por osar contradecir lo que dice el padre....

Será que no soy lo bastante sesuda para ver este tipo de películas, no lo sé, pero se me hizo muy cuesta arriba verla entera.

Mi gran boda griega 2, 2013








Lo sé, lo sé, lo sé, es culpa mía. Segundas partes, bla, bla, bla y más cuando son de una comedia romántica sin más. Pero me apetecía pasar un buen rato. Y caí con todo el equipaje.

Todo lo que resultaba fresco, divertido y entretenido en la primera parte, se convierte en "más de lo mismo y peor hecho". Que la parejita ha tenido una hija, que es una adolescente que se avergüenza de sus raíces griegas. Que los abuelos realmente no están casados, el cura no firmó la licencia de matrimonio. Y que hay que casarlos.

Así como te recomendé la primera parte en plan película sin más, esta ni de lejos. No lo hagas, perderás un tiempo precioso que podrías dedicar a cosas más productivas (o menos productivas pero más divertidas).

Mi gran boda griega, 2002








La historia ya la conoces: chica normalita y corriente tirando a feúcha que conoce a galán, se enamoran y se casan, teniendo el problema de la familia por medio. Lo que diferencia a esta película de tantas otras es, por una parte, que ni ella es tan feúcha al principio (ni se vuelve arrebatadoramente hermosa al final), ni él es un muchacho como para desmayarnos por su apostura. Por otra parte, la familia de ella, griegos, está formada por un puñado de personajes entre los que hay algunos muy divertidos. Y seguro que reconoces la forma de pensar o actuar de alguno de tus familiares en ellos.

Es una película entretenida, divertida, apropiada para una tarde noche de verano sin más pretensiones que pasar un buen rato. Ya sabes el final antes de que empiece. Pero aún así, el camino entre medias se te hace ameno.

Una pega es que no se baile un sirtaki como Zeus manda. Zorba, sin ir más lejos.

Apocalipsis, miniserie



Vuelvo a repetir lo de siempre: las novelas de Stephen King no son las típicas de "miedo" o "sustos", y siempre que me encuentro a alguien que no ha leído algo suyo, le recomiendo para empezar, La larga marcha. Y después que vaya leyendo según su criterio.

Mis dos novelas favoritas de ese autor son It y Apocalipsis (o La danza de la muerte, como se tituló su edición abreviada). Curiosamente son dos de las peores adaptaciones en película. Si las ves sin haber leído antes las novelas, es normal que pienses lo que la gran mayoría: que las novelas de King apestan.

No es así y no me cansaré de repetirlo. Vale que, como todo escritor, hay obras suyas mediocres, sobre todo en comparación con el resto. Pero en serio, anímate a leer algo suyo (La larga marcha, La milla verde, It...)

Debo tener algún atisbo de masoquismo en mi interior, porque a pesar de recordar que la miniserie era un asco, me animé a volver a verla. Sigue siendo un asco. Entiendo que en general es complicado adaptar una novela al cine o la televisión y más una novela tan extensa como esta. Pero es que no perfila para nada los caracteres de los personajes principales, no profundiza en nada. Se queda con la parte tonta, dándole más papel que el que tiene en realidad.

Para muestra, un botón:


Se supone que esa basura de maquillaje debe reproducir lo que es la personificación del mal en el mundo. Yo sólo veo pegotes de goma y pintura mal puestos. Y en realidad, lo que más asusta de Randall Flagg, no es eso, es precisamente lo contrario, su aspecto normal y corriente, de alguien con quien te puedes cruzar cualquier día en la calle, sin más.

Cosas como esta miniserie hacen complicado que la gente se anime a leer a King. Pero perseveraré. Con excepciones como Cadena perpetua o La milla verde, en general las adaptaciones de sus novelas son pésimas. Y son peores aún si el propio autor es el guionista.

Pues eso, que no pierdas el tiempo viendo la miniserie y dedícale unas horas a leer la novela (Apocalipsis o La danza de la muerte, según quieras la historia más en profundidad o recortada).

Vídeo divertido (si ves / lees Juego de tronos)



Debo ser una de las pocas personas a las que Jon-caradeestreñido-Nieve no le gusta ni un poquito. Curioseando por Yutube, encontré este vídeo, en el que debo de admitir que su personaje está genial y me ha hecho reír un montón. Subtitulado, para los que no controlamos mucho inglés.

Vídeo