domingo, 1 de mayo de 2016

Noche sin fin, 1971



Basada en una novela de Agatha Christie, de hecho, en una de las que más me gustan junto con El caso de los anónimos y Un triste ciprés. Así que me encontré con esta adaptación y no dudé en verla.

No tengo queja sobre la adaptación. Ya se sabe que no es posible una total fidelidad a la hora de pasar de la novela a la película, así que por ahí, nada que objetar.

¿Por qué entonces no estoy escribiendo una entrada entusiasta de la película?

Pues por esto:








Esta apariencia tan años setenta es demasiado para mí, y eso que son años que viví. Me resulta casi imposible creer que tales personajes puedan existir, que sus reacciones y formas de hablar hayan sido alguna vez  naturales. No es cuestión de estética, es que chirría todo. Hasta el personaje del arquitecto, que debería descollar sobre los demás a pesar de lo poco que aparece, es como una especie de sombra siempre presente. Pues en la película parece simplemente un viva la virgen paliducho.

Nada, que no me ha convencido. Te recomiendo, eso sí, que leas la novela.

2 comentarios:

Margari dijo...

La novela me gustó cuando la leí.Pero por lo que cuentas, dejaré pasar la peli.
Besotes!!!

osheaa dijo...

Haces muy bien.

Biquiños!