domingo, 8 de mayo de 2016

Desaparecida, 1988








Vi una película hace mucho tiempo. Varios años después leí una novela con la misma trama que la película. Y ahora encontré otra película que es lo mismo.

Tim Krabbé escribió la novela, que tuvo mucho éxito y de la que se hizo una versión para la pantalla. Esa versión fue la que vi estos días. Porque la primera que había visto, fue en televisión y no es la misma, así que supongo que con el tiempo se hizo más de una versión en película.

El caso es que la novela me gustó bastante, es entretenida y el final es muy original. A favor de esta película he de decir que es fiel a ese final y no como la que vi en televisión, que lo cambiaban totalmente.

Y sin embargo, no me convenció. Entre otras cosas porque es muy complicado adaptar la parte de la historia que se refiere al secuestrador.

Pero ya te estoy liando, ¿verdad?. Un resumen rápido: una pareja holandesa, novios, viajan a Francia para pasar sus vacaciones. En un momento del viaje, paran en una estación de servicio para repostar, estirar las piernas y comprar bebidas. Y allí ella desaparece sin dejar rastro. En la novela pasan ocho años sin que él deje de buscarla por todas partes, en la película, pasan tres años al cabo de los cuales él pega carteles por los árboles. Porque necesita saber qué ocurrió. Si está viva o muerta, dónde está, quién se la llevó o con quién se fue.

Paralelamente, un hombre aparentemente normal, nos descubre sus pensamientos, sentimientos y preparativos para secuestrar a una mujer. Lo plantea todo como si fuera un ejercicio científico, teniendo en cuenta todos los parámetros y haciendo pruebas antes.

Ese hombre fue el que se llevó a Saskia. Y es el que se pone en contacto con Rex, el novio, porque entiende su necesidad de saber. A esas alturas ni siquiera busca venganza, sino que necesita el descanso de la verdad.

Así que llega el momento en que se reúnen. Y el secuestrador le dice que si quiere saber lo que le sucedió a Saskia, en lugar de decírselo, lo que va a hacer es darle la oportunidad de que él lo viva. Así que Rex se ve en la disyuntiva: si acepta y ella está muerta, lo que está aceptando es que le maten a él también. Si no está muerta, sabrá lo que le sucedió y dónde está.  Si no acepta, nunca jamás sabrá lo que le sucedió y tendrá que vivir no sólo con la ignorancia sino con el conocimiento de que pudo saberlo y rechazó esa opción.

Si quieres saber lo que eligió, tendrás que ver la película (cualquiera de las dos, aunque ya te digo que en esta el final es el del libro y en la otra no) o bien leer la novela. Te recomiendo la segunda opción, entre otras cosas porque la película me pareció un batiburrillo que no deja nada claro, no profundiza en nada y los personajes quedan muy desdibujados y sobre todo, muy raros y poco creíbles.

Anímate y léela. Si quieres, vamos. La novela se titula La desaparición y la escribió Tim Krabbé.

2 comentarios:

Margari dijo...

Si me animo, creo que lo haré con la novela. A no ser que me tropiece con la peli por tv antes.
Besotes!!!

osheaa dijo...

La novela mucho mejor que cualquiera de las dos películas, pero de elegir entre las películas, la otra.

Biquiños