sábado, 26 de marzo de 2016

Una pastelería en Tokio, 2015









Una vez quise hacer dorayakis a la occidental, es decir, en lugar de rellenarlos con la pasta esa de habichuelas rojas, con cremas más a nuestro gusto. Como en la receta me venían todas las cantidades necesarias excepto la medida de harina, el resultado fue un poco desastre, pero divertido.

Así que viendo el título de la película y leyendo la sinopsis, me decidí a verla.

Es muy japonesa, hay cosas que pueden chocar, formas de hablar y de reaccionar que no son las habituales para nosotros, pero yo creo que en este caso en lugar de hacer la película más difícil de ver, lo que la hace es más interesante al menos en ese aspecto.

Será que también me enamoran los cerezos en flor, pero me gustó. Además es cierto que a veces encuentras cosas maravillosas donde menos te lo esperas y que alguien que aparentemente no te puede ofrecer lo que crees que necesitas, sí te aporta lo que realmente te es necesario en un momento determinado.

Así que búscate una receta de dorayakis, a ser posible que sea completa y no como la mía, y si te apetece, pasa un par de horas viendo la película. Puede que su idiosincrasia haga que no la veas entera o que no te guste o puede que te pase como a mí y precisamente por eso la disfrutes.

2 comentarios:

Margari dijo...

Pues podría gustarme. No la conocía así que me la apunto. Lo que me has hecho es acordarme de una película coreana que me gustó mucho, Poesía. Te dejo el trailer, para que te hagas una idea.
https://www.youtube.com/watch?v=fo2dfY317-k
Besotes!!!

osheaa dijo...

Allá voy a verlo! Gracias!