sábado, 31 de diciembre de 2016

Skillet


Hasta hace relativamente poco tiempo, mis gustos musicales eran bastante reducidos, me gustaban unos cuantos temas de lo más comercial y punto.

Pero conocí a mi querido gato (yo le llamo gato por una broma sobre el nick con el que le conocí, que hacía referencia a un león) y él, en esas largas horas que compartimos, me abrió un poco el abanico musical. Y el de series manga también, ya puestos.

Y así conocí la música de Skillet. Especialmente las dos canciones que enlazo en la entrada, Comatose y Falling inside the black.

Siempre pensé que eran canciones típicas de amor o desamor, de cantar a la necesidad de estar con "la otra persona" y todo eso.... Hasta una noche, hace más de un año. Carlos y yo solíamos tener noches o días monotemáticos. Por ejemplo, nos poníamos a hablar de sagas de peliculas y pasábamos el día o la noche (a veces ambos) buscando información, títulos o viéndolas. Una vez, nos pusimos a descubrirnos uno a otro temas y grupos musicales.

Una de mis aportaciones fue Comatose, de Skillet. El no conocía la banda, así que se puso a buscar información sobre ellos. Y así fue como nos enteramos al mismo tiempo que era una banda de rock cristiano. Es decir, que esas canciones que yo tomaba como de amor o desamor (en plan pareja) eran más bien la ausencia o presencia de dios en la vida de cada uno. Sea como sea, las canciones son, en mi opinión,  muy pegadizas y me gustan mucho. Lamento decir que la intención del vocalista de llevar el mensaje de dios a través de su música conmigo no ha funcionado, sigo asociando las letras con sentimientos no tan elevados como los divinos.

Espero que a ti también te gusten. No es la primera vez que los pongo en el blog, pero sí que cuento un poco la historia de cómo les conocí.

Bridget Jones baby, 2016



Me divierten las películas del personaje de Bridget Jones. Gordita, torpona, metepatas, soñadora y canta horriblemente mal...¿cómo no iba a sentirme identificada? Además todo esto envuelve películas con un fondo de romanticismo ese tonto, en las que el chico y la chica acaban juntos y con un beso estupendo.

Si ya la segunda parte fue un poco forzada, aunque también simpática, esta tercera no hay por donde cogerla. En primer lugar, Bridget no tiene sobrepeso, ya no fuma y casi no bebe. Y su cara no es su cara. Intenta que lo parezca, frunciendo mucho los labios, pero no lo es. Mark Darcy ha envejecido bastante mal, en algunos planos parece más el padre de Bridget que su pareja. Y el "doctor macizo" hace exactamente de eso, ni más ni menos. Los padres de Bridget apenas aparecen, los amigos, lo mismo. En fin, que espero que no haya  una cuarta parte. No hubo escenas que me hicieran sonreír o en las que me sintiera identificada no por lo que ocurriera exactamente, si no por haber pasado por momentos igual de bochornosos o torpes como ella. Con los kilos y con la cara tan estirada, ha perdido todo su encanto.

Hasta el final carece de ese punto de frescura que tenía Bridget al principio. Una decepción. Y la verdad, está más delgada y con la cara operada, pero estaba muchísimo más guapa, atractiva y simpática en la primera.

Otra cosa: cuando una mujer está embarazada, no sólo tiene barriga por debajo de la cintura, aunque esté de parto (en las escenas del parto se ve la barriga que le sale más o menos a la altura del ombligo).

Mrs. Brown, 1997



Después de ver dos episodios de la serie Victoria y bastantes meses después de haber visto la película La joven Victoria, me puse a curiosear sobre este personaje histórico. El resultado fue una miniserie de dos episodios titulada Victoria y Alberto y la película Mrs Brown.

Respecto a la miniserie, ni llegué a acabar el primer episodio. En lugar de una joven reina parecía una muchacha que necesitaba unos buenos azotes en las posaderas, la típica niña tonta, cursi e insoportable.

Me llamó la atención que tras la muerte del príncipe Alberto, la reina guardara luto el resto de su vida, que mantuviera las cosas de su marido tal cual estaban en vida, incluyendo el sacar cada día uno de sus trajes y colocarlo sobre su cama, como si en cualquier momento fuera a aparecer para vestirse.

Mrs Brown tiene lugar en ese período. La reina está sumida en una enorme depresión y apartada de todo lo que tenga que ver con los asuntos del reino. Luto riguroso y vida espartana (para ser la familia real, se entiende). Hasta que llega el señor Brown, de las Highlands, por quien el príncipe Alberto sintió simpatía. Se supone que su tarea es cuidar el caballo de la reina y estar preparado para cuando ella desee montarlo y acompañarla tal como se muestra en la imagen. Pero poco a poco ese hombre se va haciendo con la simpatía de la reina y va aumentando su influencia y poder, hasta el punto en que a la reina se le empieza a llamar "la señora Brown".

No me ha gustado la película. Porque ninguno de sus personajes me ha despertado empatía ni simpatía. No veía coherente la actitud de la reina, todo lo que hacía respecto a Brown iba en cotra de su carácter o de cómo era para el resto de cosas y personas. No sé, no me gustó ni un poquito.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Series... o no

A ver, prepárate para un batiburrillo de los míos, que a estas alturas ya nos conocemos y sabes que mezclo cosas con mucha facilidad.

En esta entrada te hablaré de algunas series que he empezado a ver, algunas seguiré viéndolas, otras quedarán en el olvido (o eso espero). Bueno, en mi olvido, quiero decir, porque seguro que alguna que a mí no me ha gustado nada a ti te encantó.

Así que ahí vamos...

Code black (he visto los cuatro primeros episodios).


Me encantan las series de médicos, al menos me suelen encantar las primeras temporadas, en las que el tema de enfermedades, operaciones y tejemanejes de turnos y vida de médicos, residentes y enfermeras es lo que se muestra.

Porque ya sabemos que después de un par de temporadas este tipo de serie pasa a ser "quién aún no se ha acostado con quién" y líos personales a mansalva.

Es la típica serie de médicos, sala de urgencias de un famosísimo hospital, turnos interminables y salvar vidas con procedimientos de lo más extremos. El título hace referencia a un estado de urgencias en el que la afluencia de pacientes es tal que el personal sanitario no puede hacerse cargo de todos. Vamos, lo normal aquí en cualquier hospital español, pero que en las américas del norte no deben estar acostumbrados a ello.

Y como hasta ahora sólo he conseguido ver los cuatro primeros episodios, pues la estoy disfrutando. No tiene nada de particular ni destacable, es una serie más de esta temática, pero me gusta.



Candy, Candy


Sí, tal como lo lees. La mítica serie de mi niñez. La estoy volviendo a ver desde el principio, en versión original (japonés) subtitulada en inglés. Lo único que recordaba aparte del personaje en sí, era a Candy recibiendo cartas con sobres reutilizados, cartas que le escribían las monjas del orfanato en que creció, que desmontaban los sobres y les daban la vuelta para usarlos una vez más.

Aún no voy por la mitad de episodios (tiene 115) y ya me pregunto cómo es que mi generación no ha salido más traumatizada ni loca de lo que lo hizo. Entre Heidi, una niña a la que abandonan con un abuelo gruñón y se cría entre cabras, Marco, un niño abandonado por su madre, que le deja sólo con un mono y Candy Candy que es todo un drama de principio a fin, bastante normalita he salido. Como la historia de Candy merece una entrada en exclusiva, ahí lo dejo.



Hand of God


De esta no vi ni diez minutos del primer episodio. Porque está doblado en español latino. Y no es que tenga nada contra ello, es que me hace recordar los míticos doblajes de la Televisión de Galicia, es imposible tomarse en serio nada que suene así. Supongo que es por la falta de costumbre, pero no soy capaz de "meterme" en la historia con ese tono tan musical.

Para que entiendas algo mejor a lo que me refiero, te dejo aquí un enlace. Es un fragmento de Pulp Fiction con el doblaje en gallego. Yo soy gallega y me encanta serlo, pero caray, me es complicado sentir el dramatismo. (Breve o larga pausa para que me lapiden los gallegos y los latinos) (Breve o larga pausa para recuperarme e intentar explicar que no quiero faltar al respeto a nadie, sólo pongo lo que siento). Perdón, perdón... ahora sigamos.


The five


Tampoco pude aguantar mucho más que los primeros diez minutos. El argumento no parece muy malo, quizás un poco manido, pero no malo. Unos jovencitos que salen de paseo por el bosque, les acompaña el hermano pequeño de uno de ellos y claro, el chavalín estorba a los mayores y lo mandan de vuelta para casa, pero desaparece por el camino. Han pasado veinte años y en la escena de un crimen, aparece el ADN del chaval desaparecido. Se reúnen los chavales, ahora adultos, para ver cómo encaran lo sucedido ya que daban por muerto al niño y ahora parece que no lo está.

Pfffff, aburrrrrrída, muy aburrrrrrrrrida. Los personajes tienen menos sangre que una lechuga cocida. No engancha por ninguna parte, es completamente desangelada. Así que nada, a otra cosa.


The american west


Yo creía que era una serie. Una serie ambientada en el típico lejano oeste americano. Pero resulta ser una especie de híbrido entre serie y documental. Me gustan los documentales, pero me irrita que me quieran vender una cosa como lo que no es. Y The american west no es una serie. Ni un documental. Así que nada, a seguir buscando.


Victoria


Sólo vi el primer episodio. Debe ser que ya me conocía bastante la historia por haber visto un par de películas basadas en su vida, pero "ni fu ni fa", se deja ver. Para que te hagas una idea más precisa, te diré que es el tipo de serie que si sigue, la veo pero si la cancelan no me molesta. Es lo que esperas de ella, sin más. Bueno, quizás pintan a la reina Victoria como una muchacha bastante inmadura y que se deja llevar por casi cualquiera (menos por su madre y el amante de esta, claro).


The young Pope


Tardé en empezar a verla, porque como ya sabes, no creo en ningún dios y pensé que sería una especie de biografía de algún Papa especialmente interesante para la iglesia católica.

Pero no. Es un Papa hipotético, Pío XIII que les da en todos los morros a cardenales, monjas, obispos y fieles. Nos muestra un Vaticano lleno de tejemanejes, espías, traiciones, secretos e intereses económicos. Y al Papa este sólo le importa dios, su Dios. Quiere que todos los católicos vivan por y para ese Dios. Y no pasa por el aro de ninguna de las cosas que se supone que debe hacer o decir. Es duro, cabezota, cruel y tiene (o cree tener) claro qué hacer y cuándo hacerlo. Me gusta la acidez de ese personaje y su punto de locura.

Y se nota que los cardenales no leyeron Los reyes malditos de Maurice Druon, porque si lo que querían era un "Papa de tránsito" para que estuviera en el Vaticano mientras ellos llevan a cabo planes para elegir otro a su gusto, deberían hacer como narra Druon que se hizo para elegir a Juan XXII, eligieron al que vieron más viejo y enfermo (sólo que les salió el tiro por la culata). Pues estos al no saber a quién elegir, van y eligen a uno joven. Ains. Ah, además es el primer Papa americano.


Westworld


Una serie basada en una película de los setenta titulada Almas de metal. Un parque temático que reproduce el lejano oeste americano y en el que "trabajan" robots, cada uno con su rol propio (el sheriff, la chica candorosa, el padre protector, las chicas de la cantina, etc). Los visitantes eligen qué experiencia quieren vivir y pagan por ello. Así, pueden enfrentarse en duelos a mediodía, seducir a jóvenes dulces o asistir al robo de un banco "a la antigua usanza". Pero (tiene que haber un pero para que haya serie) los robots empiezan a hacer cosas raras, a salirse de las historias que tienen programadas...

Hay una secuela de la película original, titulada Futureworld.

Sólo vi el primer episodio. Me gustó, la ambientación, las historias, el puntito parecido a Los juegos del hambre... Pero esa noche tuve pesadillas. Porque cuando un robot es creado o bien se estropea y hay que arreglarlo, aparece esto:


Y en mi pesadilla en lugar de ese pseudorobot aparecía el cuerpo de alguien muy querido para mí. Le arreglaban lo que tenía mal, le curaban, le abrían el cráneo para reajustar lo incorrecto... y el resultado era alguien que hacía y decía cosas terribles, que me asustaban.

Así que dejo la serie en barbecho para más adelante, cuando deje de comportarme como una niña pequeña y afronte mis miedos como adulta que (teóricamente) soy.



domingo, 25 de diciembre de 2016

El abuelo, 1998



Estamos en navidades, fechas para estar con la familia y todo eso. Como este año en mi caso no ha sido posible y he pasado el fin de semana con el nano, como siempre, pues me he dicho "vamos a ver El abuelo, qué mejor momento que este".

La verdad es que tenía ganas no de ver la película si no de leer el libro de Pérez Galdós. Lo que me frenaba era el hecho de que según tengo entendido la historia está escrita como una pieza teatral. Y aunque seguramente me odies por lo que voy a escribir, a mí me cuesta mucho leer teatro, las anotaciones sobre escenografía y demás me impiden centrarme en la historia.

Después de verla y buscando alguna imagen con la que ilustrar la entrada, me he enterado de que inicialmente fue una miniserie de dos episodios, que después unieron para presentar en forma de película.

Me ha gustado. Todos los personajes están muy bien presentados, desde el interado que sólo quiere medrar, hasta el político que antepone su carrera a la vida privada, pasando por tan dispares personajes como un abad que se aviene a cometer una gran maldad en aras del "espíritu cristiano" o la pareja de agricultores que imponen su mezquindaz sobre los que creen más débiles que ellos.

Pero indudablemente, el personaje que me ha enamorado es el interpretado por Rafael Alonso, don Pío, el profesor de las dos niñas que co-protagonizan la película. Es un personaje todo bondad y generosidad, que se hace amigo de "el abuelo", quien tiene un carácter totalmente distinto al suyo. Es muy interesante la escena en la que el maestro confiesa su debilidad (la bondad) al abuelo, coincidiendo ambos en que esa característica es extremadamente peligrosa y hace que su vida sea todo lo terrible que es.

Otra cosa que me ha encantado y mucho, es la banda sonora. Esa preciosa música unida a los paisajes tan verdes o a determinadas escenas intimistas me resultó perfecta. Aquí te dejo un enlace por si te apetece escucharla.

He disfrutado las dos horas y poco que dura. Así que te la recomiendo para alguna tarde o noche que no sepas qué ver.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Navidad, regalos y esas cosas


En estas fechas se suelen hacer muchos regalos. Hay quienes lo hacen en enero, por el día de reyes y hay quienes lo hacen por nochebuena. En mi familia, es tradicional dar los regalos en nochebuena, los de los mayores justo un minuto después de medianoche y los de los niños, para cuando se despierten.

Este año como estamos el nano y yo solos y él lleva más de dos meses mareándome con un regalo en particular, decidí adelantar unas horas el momento y ya se los he dado esta mañana.

Para quienes aún no habéis comprado nada a la familia, amigos y demás, os dejo un consejo en forma de viñeta humorística que me enviaron hace unos días:



Pasa un feliz fin de semana y disfruta cada momento.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

El asirio, Nicholas Guild


Novela histórica. Si te gustan las historias de guerras, de tácticas en batallas, de batidas por montañas y valles, graduaciones militares de la antigüedad, esta es tu novela.

Además de todo eso, se le añaden intrigas palaciegas y un amor imposible.

Dicho así no suena mal, ¿verdad?. Y realmente no lo está, de otra forma no me habría leído las más de quinientas páginas en dos días (a ratos sueltos). Pero me ha parecido demasiado. Demasiados detalles tácticos, demasiado darle vueltas al mismo pensamiento, el bueno demasiado bueno e inocentón pese a lo que fue su vida en su infancia y adolescencia, todos los malos son básicamente o estúpidos o imprudentes, lo cual me sorprende ya que es complicado llegar a ser líder de un pueblo si se tiene esas características (aprovecho para saludar a Mariano, otro claro ejemplo de que nada es imposible). La cuestión es que hay demasiado de todo. Demasiadas batallas, demasiados soldados, demasiada sangre, demasiados tropiezos... y la historia de amor es sumamente increíble. Por poco creíble, no por extraordinaria. Un niño de seis o siete años se enamora perdidamente de una niña que sabe que no podrá ser suya nunca. Y ese amor perdura durante años y años, aunque tal como lo presentan no hay quien se lo crea, porque el protagonista está más centrado en pelear que en cualquier otra cosa.

No olvidemos a su esclavo, al que deja libertad para que haga los negocios que le dé la gana. A medias las ganancias. Pues menudo esclavo, ¿no?. Una pensaría que al serlo, todo sería para su Amo, pero parece ser que es un esclavo muy especial. A mí me resultó especialmente simpático.

Y después de leer lo anterior pensarás que no me ha gustado nada. Y mi respuesta es: ni sí ni no. Me gusta la base, lo que es contar cómo era la sociedad asiria, sus costumbres, las distintas distinciones entre las personas, cosas así. Lo que me desespera es la forma en que lo cuenta el autor. Cansino a más no poder.

Una vez, hace ya mucho tiempo, de hecho no recuerdo si fue en este blog o en el que tuve anteriormente, me quejaba de cómo se escribían las escenas de sexo en algunas novelas. "El turgente miembro masculino que invadía la cálida y húmeda sedosidad del centro femenino" y chorradas por el estilo. Pues bien, aquí se hace algo parecido, porque a este hombre es "introducir su triangular lengüecita en la boca de Tiglath" y ya "su miembro se vuelve duro como el acero". Vale, que no quieres utilizar palabras o términos un tanto crudos, lo entiendo. Pero cúrratelo, no digas una y otra vez lo mismo. Y tal como sucede con el sexo, otro tanto con las batallas y las heridas de guerra, son tan repetitivas que te dan ganas de saltártelas directamente porque estás todo el tiempo con la sensación de haber leído ya ese fragmento, sólo cambian los nombres.

Hay una segunda parte de la historia que no voy a leer. Porque hay mucha más paja que grano en esta novela y miedo me da una "segunda parte".

¿Te lo recomiendo? Si tienes mucho interés en conocer las costumbres de los asirios, sí. Si no, pues no. Puestos a leer una "sociedad novelada" me sigo quedando, de lejos, con Azteca, de Gary Jennings

lunes, 19 de diciembre de 2016

Navidad

Normalmente paso la navidad y el fin de año sola. En navidad mi niño suele ir a casa de sus abuelos paternos (este año cambiaron la fecha, no sé el motivo) y en fin de año suele ir a Vigo a pasar esos días con mis padres, hermanos, sobrinos y demás.

Tal como cuadran las fechas este año y por los días en que mis ex-suegros prefieren estar con él, pasaremos navidad y reyes juntitos los dos.

No me gustan las navidades en general y estas en particular. Hay cosas que pasaron y otras que están pasando y hacen que en general en mi familia estas fechas sean bastante tristes.

Aún así pasan cosas buenas. Una de ellas es que este año la mesa estará convenientemente decorada, gracias a las profesoras del colegio San Luis Romero, de Carballo, que me han regalado este centro de mesa, hecho por ellas:


Doy el nombre del colegio porque venden los centros, para recaudar fondos para excursiones y demás gastos que se suelen tener, ya sabes. Supongo que te pillará un poco a desmano para comprar uno, pero por si acaso, ahí queda dicho.

Este es el plateado, también lo hay en versión roja y azul.

Le pregunté a mi hijo qué cena quería para nochebuena, algo que fuera especial para él, que le apeteciera especialmente. Y así, señoras y señores, la noche de nochebuena en mi casa cenaremos... pizza!!! Pero no pizza casera ni pizza de una pizzería, no. Quiere específicamente pizza pre-cocinada. Pues vale. De postre, turrón de chocolate crujiente, que es el único que le gusta. El resto de turrones ni los prueba, porque "tienen cosas", pero este crujiente, que tiene el arroz inflado (o lo que sea), lo come feliz.

Los regalos, el 24 por la mañana. Sí, ya sé que normalmente es por la noche, pero llevo más de dos meses escuchándole hablar del maldito videojuego y creo que no aguantaría todo el día contestando "aún no, es por la noche, no, más tarde", etc.

Y fin de año, solita. Bueno, no, solita no. Tengo una lista enorme de películas que ver y libros que leer. Por supuesto, llegado el momento no leeré ni veré nada de eso, pero la cuestión es estar bien.

Espero que tus fiestas sean felices, agradables, divertidas y con montones de ilusión.




martes, 13 de diciembre de 2016

Ana y el rey de Siam, 1946




Llegué a esta película partiendo de la serie Westworld (que aún no vi pero tengo intención de hacerlo dentro de muy poco tiempo). Westworld está basada en una película de los años setenta titulada Almas de metal. En esa película Yul Brinner tiene un papel. Recordé que me había gustado, en su momento, Ana y el rey, pero no la protagonizada por Jodie Foster, si no por Yul Brinner en el papel de rey.

No la encontré y después alguien me dijo el motivo: lo que yo recordaba no era una película si no una serie. Que, por cierto, no encontré por ninguna parte.

Pero en esa búsqueda encontré esta otra, Ana y el rey de Siam. Muy clásica. Los vestidos de ella increíblemente incómodos por lo voluminosos que eran. Y él al lado de Yul parecía una caricatura más que un egoísta y malcriado rey acostumbrado a que nadie le lleve la contraria.

Aún así, me hizo pasar un rato entretenido, es una película que alguna gente denominaría "blanca", muy familiar, muy de verla por televisión todos juntos. Cómoda sería otro adjetivo que se le podría aplicar.

Pues eso, una noche viéndola y disfrutando la sensación más que la película en sí.

Quien pierde paga, Stephen King


Me gusta leer novelas de este autor. O me gustaba, porque las últimas que había leído me habían defraudado un poco, como si hubiera perdido ese toque especial que tenía. No es que fueran malas historias, no, es que esa forma tan especial de hacer que te metas en la trama, no la sentí.

Así que ponerme a leer este libro fue un poco por impulso. Después leí que lo presentaban como una segunda parte de Mister Mercedes. La verdad es que no es así. Sí que aparecen los protagonistas y el atentado con el coche que cuenta ese libro, pero se puede leer tranquilamente "suelto". Tanto en Mister Mercedes como en Quien pierde paga, las tramas quedan resueltas. Aunque en este último no es que deje algo en el aire precisamente, pero sí algo que da pie o puede dar pie a otra novela con los mismos personajes. Y con un cierto toque añejo, como a Carrie.

Es otra faceta de Misery. Una historia entre un escritor y un fanático de las novelas que escribe. En este caso las cosas son aún más violentas y oscuras que en Misery. No se trata de una enferma mental que tiene secuestrado a su autor favorito. Hay dos puntos temporales separados casi cuarenta años. Y hay asesinatos, robos, tesoros, rabia y locura. Vamos, que está entretenida :)

Lástima que no haya leído nada suyo que me cautivara tanto como It o Apocalipsis. Pero bueno, como lectura para pasar un rato entretenido, está muy bien. Sobre todo al final, que en mi caso, empecé a leer más rápido como intentando hacer que ciertos personajes se dieran más prisa en hacer lo que debían.

Uf


El insomnio que sufría desde hace como un año, se evaporó al empezar a ir al gimnasio regularmente. Pero este fin de semana volvió a aparecer, así que esta mañana me levanté muy muy cansada. Y me planteé el no ir a mi hora y cuarto de ejercicio diario.

Pero por otro lado, sabía que si cedía hoy, mañana podría pasar lo mismo y entraría en una espiral de dejadez, así que me cogí mi bolsa de gimnasio (que es más bien un bolso enorme) y ale, al tajo.

Y como yo soy "así", en lugar de mi hora y cuarto, estuve casi dos horas. De hecho, fue mi "entrenadora" la que dijo que era suficiente por hoy. Ya sabes, si no quieres caldo, siete tazas.

El resultado es que a partir de la comida casi no podía moverme, me dolía todo, sobre todo las piernas. Y miedo me da cómo me levante mañana, ains. Sea como sea, iré a hacer mi hora y cuarto habitual. Aunque me temo que iré a cámara lenta :)

Moraleja: no fuerces a tu cuerpo, porque se vengará de ti.

jueves, 8 de diciembre de 2016

A girl walks home alone at night, 2014





Cuando me hablaron de esta película sólo me dijeron que era muy original y que estaba rodada en blanco y negro. Y después de haberla visto, me alegra el que no entraran más en detalles, porque si me dijeran más sobre los personajes, el ambiente, los hechos, seguramente no la habría visto.

Y me hubiera perdido disfrutar de ella. Porque hacía tiempo que no acababa de ver una película sonriendo y con la sensación de haberlo disfrutado. Hay varias escenas que me encantan. Y los juegos de luces, sombras y brillos hacen que haya planos preciosos.

Y la historia... bueno, voy a hacer como me hicieron a mí y decirte que para saber más, tendrás que verla. Te aconsejo que lo hagas así, sin buscar sinopsis ni información adicional, para ir sin prejuicios y dejarte llevar por lo que ves.

Original, original, pues no es tanto como me habían contado. No es la típica película comercial, eso sí.

Si la vas a ver, no curiosees antes por ahí o te perderás lo mejor.

martes, 6 de diciembre de 2016

Las Médulas


Ayer me pasaron unas preciosas fotos de un lugar igual de bonito e interesante: Las Médulas, en la comarca de El Bierzo, provincia de León.

Así que aprovechando que tengo esas fotos, como hoy es el cumpleaños de Isi, pues entrada dedicada a ella y a ese trocito de su tierra. Feliz cumpleaños, Isi!.

Ya sé que los propósitos de año nuevo se suelen hacer el 1 de enero, pero me adelanto y quiero volver a retomar las felicitaciones de los cumpleaños de la gente, que es algo que, junto con otras costumbres y cosas mías, había dejado un poco de lado.

Así que si estás en mi lista de cumpleaños, ya sabes que cuando llegue tu día te tocará aguantar mi felicitación.

Ya corto el rollo y te dejo las fotos, cortesía de Chelou. Si quieres saber algo más sobre el lugar, hay muchos sitios en los que buscar información, como por ejemplo aquí.




jueves, 1 de diciembre de 2016

Las cuatro estaciones de las chicas Gilmore, miniserie


Amy Sherman Palladino estuvo implicada en todas las temporadas de la serie "Las chicas Gilmore", salvo en la última. Esto hizo que al parecer le quedara una espinita clavada porque el final de la serie no fue tal como ella había pensado.

Y como quería quitarse esa espinita, pues diez años más tarde reúne al reparto casi al completo de la serie y hace estos cuatro episodios (uno por cada estación del año), con la idea de finiquitar la serie a su gusto.

Es como una segunda parte y ya se sabe lo que se dice de ellas... nunca fueron buenas. Para muestra, este botón. Y mira que me encanta esa serie (sí, ya sé que no me pega ni con cola, pero me encanta, quizás por ciertos personajes un tanto particulares), pero ni así.

No he sentido que se hubiera acabado nada. Los personajes han cambiado, están como forzados. Rory no es ella misma ni de lejos, se dedica a ir de un continente a otro y de novio en novio y tiro porque me toca. Lorelai hay planos en los que está horrenda y mira que es una mujer muy muy atractiva. No tiene sentido nada de lo que les ha ocurrido a los personajes. Y no cuentan realmente nada, es como dar vueltas y vueltas y vueltas acabando siempre en el punto de partida.


Realmente estaba esperando este estreno. Y la decepción ha sido monumental. Casi me alegro que Amy no se haya ocupado de la última temporada de la serie, visto lo visto.

No puedo recomendártela por muy fan que puedas ser. Stars Hollow ha perdido su magia, definitivamente.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

escalera


Hay una persona tras el alias "escalera" que se dedica cada mes a recopilar libros de cierta página web y hacer archivos comprimidos con los libros del mes.

Y mucha gente (al menos tres personas, pero seguro que varias decenas más), agradecen las molestias que se toma y el trabajo que hace. Porque gracias a él o ella, muchas historias son leídas y disfrutadas.

Supongo que algunas otras personas le denostarán porque verán en su tarea algo ilegal o ilícito. Yo prefiero pensar en el placer que se obtiene leyendo y que esa persona hace posible que mucha gente lo sienta, gente que tal vez no tenga otros medios para poder acceder a la lectura.

Así que para escalera es esto

Lo sé, no es muy original, pero bueno, tampoco es que yo sea un genio del ingenio.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Canción


Porque aunque no "pegan" mucho conmigo, me gustan. Porque me acompañaron años de mi vida. Porque tengo muchos recuerdos asociados a ellas. Y porque ayer volvieron.

https://www.youtube.com/watch?v=_eFXh7gXgSA

Malas madres, 2016


Me planteé esta película como una de "usar y tirar", en plan tontería de sobremesa de fin de semana, ya sabes. A veces apetece ver, leer, escuchar o vivir algo ya muy manido y que conoces a la perfección cómo va a ser. Me imaginé las típicas familias americanas, las madres yendo a los partidos, haciendo pastelitos y cosas por el estilo. Y sí, hay de eso. Pero peor.

Me daba la impresión que o el guionista o el director o quien quiera que sea, pensó que sería original o tal vez transgresor hacer que las madres bebieran hasta caer de culo (literalmente) y que sólo pensaran en tener sexo (por no poner la palabra follar, que es mucho más adecuada pero puede herir sensibilidades). Así que una de esas madres, cansada de trabajar, hacer todo por su marido y sus hijos, decide ser mala y hacer esas dos cosas.

Por la parte de las buenas madres está la presidenta de la asociación de padres, esa madre perfectísima en todos los sentidos, que nunca lleva un pelo fuera de sitio ni llega tarde ni es grosera...

Y en lugar de conseguir una caricatura simpática de ambos personajes, lo que vi fue una de esas películas para adolescentes, con tacos y en plan "mira qué liberales somos", pero con madres en lugar de con estudiantes universitarios. En lugar de secuestrar la mascota del equipo rival, estas madres asaltan el supermercado y hacen guarrerías por los pasillos del mismo.

Una suprema estupidez. Sin gracia, sin sentido.


Lo único que me gustó de esta película fue el final, literalmente, porque al mismo tiempo que los títulos de crédito, aparecían las protagonistas con sus madres, contando anécdotas de su infancia. Fuera de eso, un bodrio en toda regla. Ni para dormirse viéndola, en serio.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Galicia


Porque aquí llueve mucho, sí. Y además llueve en todos los sentidos y direcciones, de hecho en Santiago una vez llovía del suelo hacia arriba. Y en ciertas zonas, hace mucho viento. Y en el interior en invierno te congelas y en verano te derrites.

Pero gracias a esa humedad, a esa lluvia, aquí huele a musgo, a hierba, a verde. Gracias al agua de lluvia, hay bosques, hay carreteras con túneles hechos con las ramas de los árboles que crecen a ambos lados de ellas. Hay brumas, hay leyendas, hay conjuros y tradiciones. Hay meigas, druidas, almas reencarnadas en animales que van en peregrinación a San Andrés de Teixido, porque ya se sabe que va de muerto quien no ha ido de vivo.

Hay quien dice que los gallegos no se sabe si subimos o bajamos, pero con estos paisajes y estos lugares maravillosos, da igual subir que bajar que quedarse quietos.

Las fotos son gentileza de Chelou. Gracias de nuevo por dejarme publicarlas.













No confíes en nadie, 2014




Versión breve de la reseña: menudo rollo.

Versión ampliada de la reseña: no he podido verla entera. Entiendo que adaptar una novela es algo muy complicado y que haya diferencias entre ambas opciones, que cambien ligeramente algunas cosas, que otras se obvien. Pero todo el interés y el suspense de la novela desaparecen en pantalla. Se pierde la esencia de la historia, no se transmiten los sentimientos ni las sensaciones. Nicole Kidman está horrenda interpretativamente hablando. Es, en mi opinión, la mejor alternativa a un somnífero.

Pues eso.

martes, 22 de noviembre de 2016

Pues a mí sí me parece muy romántico


Lo encontré curioseando, lo habían puesto en plan chiste, pero si te paras a pensar sí que es algo muy bonito y muy romántico. Es un equivalente a "para siempre", pero con fundamentos científicos y que no resulta tan "pegajoso". A mí me gusta. Mucho.



domingo, 20 de noviembre de 2016

El brillo de las luciérnagas, Paul Pen



Me recuerda un poco a La habitación, de Emma Donoghue. La mayor parte de la trama es presentada a través de un niño, hay un personaje malvado, alguien provee lo necesario para la familia que vive encerrada...

Pero la atmósfera de El brillo de las luciérnagas es completamente distinta. Además, casi toda la trama se desarrolla en el lugar en que están encerrados, mientras que en La habitación esa parte es la menos extensa. Aquí nos encontramos con una familia que va creciendo en el sótano. Pero son casi todos felices, o al menos eso aparentan. Quieren estar juntos y a salvo y eso sólo lo pueden conseguir si permanecen donde están ahora, sin posibilidad de salir al exterior.

El niño (más) protagonista es muy inteligente y está dotado de una imaginación excepcional. Y llega un momento en que empieza a preguntarse qué hay fuera del sótano y porqué no pueden salir. 

No hay nombres, son la abuela, el padre, la madre, el hermano, la hermana... el autor no da nombre a ningún personaje, salvo al Hombre Grillo, que viene siendo como el Hombre del saco.

No puedo decirte mucho más de la trama para no contarte lo esencial, en caso de que decidas leerlo. Sólo te diré que lo leí del tirón, que no se me hizo nada largo (tampoco es que lo sea, no llega a las trescientas páginas) y que me dejó con una sonrisa en los labios. Así que a pesar de que no es una novela espectacular, sí logró mantener mi interés hasta el punto de querer acabarla para saber qué pasa.

La verdad es que a pesar del abandono de la novela de Campbell, hoy ha sido un día agradable desde el punto de vista lector, he acabado una novela que me intrigaba y he leído esta otra que no se queda muy atrás.

Abandono


Sí, he seguido el consejo de algunas personas y desde hace un tiempo cuando algo que veo o leo no me gusta ni tiene pinta de mejorar, lo dejo y a otra cosa. Tal y como alguien dijo "hay demasiado por ver y por leer como para perder el tiempo con algo que no gusta".

Pues El parásito, de Ramsey Campbell no me gusta. Y conste que lo elegí entre los que están en espera porque tenía la sensación de que este autor me gustaba. Pero ufff... demasiadas frases rimbombantes seguidas hacen que pierda el hilo de la acción y que no pueda "meterme" en la historia.

No suelo poner fragmentos de novelas, pero para que entiendas lo que quiero decir:

"Las gaviotas volaban a baja altura semejando escamas desprendidas de la solitaria luna llena y el río era un torrente lácteo en el que se deslizaba un luminoso barco de línea (...) Junto a Rose, bajo un puente ferroviario cerrado a los peatones, el viento procendete del Mersey ululaba igual que un búho enorme e incorpóreo".

Y así todo el rato. Metáforas, personificaciones y demás, una tras otra. Que queda muy docto, sí, pero es un lío para seguir el hilo de la trama. Bueno, lo es para mí. Tal vez sea mi ignorancia o mi simplicidad, pero lo dejo ya. A por otro.

No confíes en nadie, S. J. Watson


Una mujer se despierta, en una cama desconocida y al lado de un extraño. Va al baño y al ver su reflejo en el espejo se siente conmocionada: es el rostro de una mujer mucho mayor de lo que es ella.

Pero es ella, está en su casa y el hombre de la cama es su marido. Chris vive día a día, literalmente. Durante el sueño, su cerebro borra todos sus recuerdos y vuelve a despertarse sin saber dónde ni con quién está.

Cada jornada quiere recuperar su vida, su pasado, sus recuerdos. Y cada una de ellas no sabe qué es verdad y qué es mentira, en quién puede confiar y en quién no.

Es una historia interesante, la verdad es que al principio no me gustó mucho pero a medida que iba leyendo empecé a sentir mucha curiosidad, incluso a vivir en parte el agobio de la protagonista y a no ver cómo se podría solucionar su situación. Tengo que confesar que empecé a descubrir parte de la verdad a mitad de la lectura, más o menos, no los detalles, claro está, pero sí lo principal.

Si te apetece un poco de misterio, es una buena elección. Es cortito y se lee fácilmente. Anímate.

Ah, creo que se ha adaptado al cine, con Nicole Kidman y Colin Firth como protagonistas, así que supongo que pronto escribiré una entrada sobre ello.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Mis experiencias gimnásticas (o algo)


Pues sí, a mi mediana edad no sólo me he "apuntado" a un gimnasio sino que además voy. Todos los días, de lunes a viernes.

¿Por qué? Bueno, fue en parte cosa del destino. Llevaba ya varios días pensando en que debería hacer algo para no ahogarme al caminar diez metros seguidos (bueno, eso es exagerado, la verdad es que no me ahogo hasta llegar a los quince metros), cuando un viernes, esperando a que el nano saliera de la piscina, se acerca a mí la madre de una compañera suya de colegio, una persona con la que simpaticé desde el primer momento (quizás porque somos las dos un tanto peculiares). El caso es que me dice que había empezado a ir al gimnasio que había allí al lado. Por supuesto, no tenía ni idea de su existencia, hasta que giré la cabeza levemente y ahí estaba, al otro lado de la calle, casi frente a la piscina. Bien, ella me cuenta que ha comenzado a ir porque estaba cansada de ahogarse cada vez que caminaba un poco o subía escaleras o cuestas, cosas así. Iba en el horario de tarde y lo pasaba bien, porque había un chico, monitor, muy simpático que les hacía las clases muy amenas.

Así que lo tomé como una señal. Sí, soy gallega y tenemos eso de creer en las señales o no creer en ellas grabado en el adn. El caso es que pensé: "El gimnasio está casi al lado del colegio, puedo dejar al nano en el cole e ir directa al gimnasio, así no tengo excusas, porque me queda prácticamente de camino".

Al día siguiente fui a pedir información. Había una muchachita en recepción, jovencita, con ropa de licra (o lycra) y una enorme y contagiosa sonrisa. Me contó que es un negocio familiar, que ella da clases de spinning y que quien podría darme más detalles era su hermano que estaba a punto de llegar. Mientras, me contó que el día anterior se había comido tres napolitanas de chocolate, que le encantaban la chuches y que gracias al ejercicio había adelgazado veinte kilos en un año. Yo le dije que estaba interesada en no ahogarme, que los kilos era lo que menos me importaba aunque entendía que estaban relacionados.

Llegó el hermano y la verdad, parecía que no me quería ahí. Se puso en plan muy negativo porque no acababa de entender que yo no quería tener un cuerpo perfecto (lo de cuerpo perfecto lo dijo él), sino que quería sentirme mejor, más ágil, más fuerte y todo eso. Me pilló con el día cruzado y en lugar de abandonar, me emperré más en ir. Ya sabes "si no quieres caldo, siete tazas".

Y a principios de este mes empecé. Al llegar el primer día no estaba la muchacha ni el hermano, estaba la madre. Que hizo que entendía lo que yo quería, pero me da que realmente no. Como sea, me dijo que este primer mes haría sólo cardio, para "tener fondo" y después empezaría con cardio más máquinas/pesas (lo que se llama ejercicio anaeróbico). Y más tarde, combinar eso con una clase de pilates, zumba, spinning o lo que sea. Vale, ellos saben más que yo, así que lo que digan, lo hago.

Entrando al fondo del todo está la zona de cardio. Cuatro cintas, dos elípticas, dos máquinas de remo y unas cuantas bicis, de diferentes tipos.

Y empezamos. La cinta. Me explicó cómo iban los mandos (no es nada del otro mundo) y me dijo que fuera viendo qué velocidad era la que podía aguantar, que estuviera allí media hora. Al mismo tiempo que me hablaba, iba subiendo la velocidad. Llegó un punto en el que sí podía seguir ese ritmo, lo que no me veía era capaz de mantenerlo durante media hora. Y mientras yo pensaba eso, ella me dijo que tenía que subir más.

Como ya dije antes, a los quince metros me ahogo. Pues me ahogué bastantes veces esa mañana. Por supuesto, sudé incluso por partes de mi anatomía que no sabía que podían sudar. Y por supuesto, me puse no roja, sino amoratada y fluorescente. El tiempo es relativo, doy fé. Quien lo dude, que se pase media hora caminando al límite de la velocidad que aguanta durante media hora, los últimos diez minutos son lentíííííísimos.

Llegó de vuelta la mujer y me dijo "ahora bici" y yo pensé "bien, por lo menos podré sentarme". Pues no. No era una bici de estar sentada. Era una bici de estar medio tumbada, con un respaldo amplio y cómodo y a la altura perfecta para echar la cabeza hacia atrás y dormitar un poco. "Genial" pensé "la bici perfecta". Y un cuerno. O dos, ya puestos. Qué forma más dolorosa de descubrir músculos!. Mi muslo derecho estaba cantando la traviata, te lo juro. Un dolor.... Pero aguanté como una campeona la media hora de bici, eso sí, echando de cuando en cuando tiernas miradas a la cinta, que ya no me parecía tan mala desde esa nueva perspectiva.

A todo esto, había más gente en el gimnasio, por supuesto. Un jovencito corriendo como un galgo sobre la cinta, pero sin sudar ni nada. Un par de muchachas haciendo pesas como si no hubiera un mañana y otra, muy elegante ella, en la elíptica, más fresca que una lechuga. Un mocetón en la otra elíptica, dándole caña sin parar y sin aparente esfuerzo. Y ahí en medio yo.

No es broma cuando te digo que al acabar la media hora de bici no sentía las piernas. Arf. Le comenté a mi tutora gimnástica que me había dolido mucho el muslo derecho, me dijo que una cosa era notar cansancio y otra dolor, que el dolor no era aceptable y que hiciera algunos ejercicios de estiramiento para que no se me subiera el músculo.

Al vestuario a recoger mis cosas y a casa a ducharme. Por el camino volví a sentir las piernas. Y las volví a sentir mucho. Sólo pensaba en llegar a casa, beberme una botella de agua y dejarme caer en alguna parte.

Había leído que el ejercicio por la mañana tenía algunas ventajas, por ejemplo que los niveles de glucógeno son más bajos, con lo cual se quema más grasa por las mañanas, que se liberan endorfinas que nos hacen sentir mejor y evitan depresiones, que nos tonifica para pasar el día, etc. Pues bien, en mi caso no se cumple nada de eso. Llego cansada, aprendí a no sentarme bajo ningún concepto nada más llegar a casa, porque después al levantarme al cabo de un rato sería peor. Pero bueno, iba a seguir yendo.

Al día siguiente ya pude ir mejor en la cinta, subí más la velocidad (otra vez sudor, otra vez moradofluorescente) y después en lugar de la bici, me recomendó la máquina de remo. Media horita de remo a nivel muy suave. Pues vale, bien, mucho mejor que la bici.

El tercer día seguía sudando y amoratándome, pero ya iba a mayor velocidad. Tras la media hora de cinta, a la máquina de remo, sólo que esta vez a nivel medio. Y después de la media hora de remo, me puse quince minutos en la bici, esta vez no me dolió nada, aunque sí noté el esfuerzo en los músculos. Porque ahora tengo músculos, eh?.

El viernes empezó una chica nueva. Yo estaba en la máquina de remo y supe que era nueva porque vi cómo le explicaban el uso de la cinta. Y pensé que bien, que si empezaba, seguramente iría despacio al principio y aumentando con el tiempo, como yo. Pues no. El primer día y casi corriendo. Grrrrr. Sigo siendo la más lenta, la que más suda y la que reluce.

Para más "inri", los lunes, miércoles y viernes hay clase de zumba, a la que acuden algunas madres del colegio. Cuando empieza la clase, yo llevo entre 20 y 25 minutos en la cinta, lo cual quiere decir que cuando pasan justo por delante de mí, ya no parezco un ser humano, para gran regocijo suyo.

Hoy me llevé una sorpresa. Cuando estaba a mitad del tiempo de remo, mi mentora me dijo que empezaría con algún ejercicio sencillo en la sala de pesas. Uau, se suponía que eso no sucedería hasta diciembre. Me pasé el resto del tiempo, mientras remaba, pensando si me quedaría energía bastante para hacer los ejercicios.

Así que al acabar, máquina de pectorales. Después a otra para fortalecer los bíceps. Después otra para no sé qué músculo que no debo tener. Y después piernas, muslos por un lado y gemelos por el otro. No mucho peso, la verdad, sólo quince kilos en cada máquina, pero bueno, es un comienzo. Mi meta es, para mi cumpleaños, poder caminar veinte metros sin ahogo.

Sigo siendo el desastre del gimnasio, pero es un tiempo que paso pensando en cosas, planeando otras, a veces pensando en ti y en contarte esta y otras cosas. También estoy aprendiendo a construírme una burbuja personal. Porque la gran mayoría de personas que están en el gimnasio al mismo tiempo que yo, son amables y simpáticas, pero también hay alguna que otra que no lo es y no porque digan nada, sino por detalles que hacen y miradas que lanzan. Son sólo dos, pero cuando coincidimos, voy montando mi burbuja de confort y les dejo fuera de ella.

Así que si lees esto entre las diez menos veinte y las once y media, que sepas que en estos momentos estoy sudando la gota gorda, literalmente, pero en plan cabezota.


martes, 15 de noviembre de 2016

Una proposición decente


Hoy me han hecho una proposición decente. Sí, así, como suena. Y cuando me la hicieron, lo que pensé fue que hay personas muy raras. Si quieres saber más, sigue leyendo. Si no, ahórrate unos minutos de aburrimiento y haz algo más provechoso.

Todo se remonta a diciembre del año pasado. A Carlos le diagnosticaron las metástasis en el cerebro y dijeron que un tratamiento para intentar que su calidad de vida mejorara, era recibir diez sesiones de radioterapia. Una por día, a excepción de festivos y fines de semana. Seguimos la rutina de estos casos, que no voy a detallar ahora y finalmente nos dieron la tarjetita con el número y la hora. A las seis y media de la tarde.

Hace bastantes años me operaron los ojos, para corregir la miopía y el astigmatismo. Como consecuencia, en penumbra y de noche no veo casi nada y las luces me deslumbran más que a la mayoría de la gente. Es decir, no puedo conducir cuando está oscureciendo o ya oscuro. De hecho, tengo que tener cuidado al caminar precisamente por esa dificultad. Eso significaba que teníamos que buscar un transporte para ir al hospital, que está en Coruña, a unos treinta kilómetros de aquí.

Había dos opciones, teniendo en cuenta el estado físico de Carlos. Una era pedir una ambulancia de transporte. Otra era un taxi. Indagamos sobre la ambulancia. Yo no podría ir con él, porque iría llena de pacientes. Y le recogerían a las dos y media (para recibir el tratamiento a las seis y media), sin saber la hora de regreso, porque eso dependería de que todos los pacientes que fueran en ella acabaran de recibir sus tratamientos. Es decir, que fácilmente saldría de casa a las dos y media y podría llegar sobre las ocho o las nueve.

Por un lado, lo de esperar no era la especialidad de Carlos, y menos si no estaba yo cerca para entretenerle con mis tonterías. Y por otro, ya sabíamos que sólo le quedaban unos meses de vida y él no quería perder tiempo en esperas, quería aprovechar cada momento y hacer cosas que le gustaran.

Así que taxi. Hicimos cuentas. Y tuvimos suerte, porque el taxista que nos llevó el primer día nos preguntó si íbamos a tardar mucho en el hospital, le dijimos que no (la radiación en sí dura unos segundos, el tiempo es más de espera que otra cosa), así que nos dijo que si tardábamos una hora o menos, nos hacía precio para la vuelta, porque como él tenía que volver de todas formas, así ganábamos todos, él no hacía el viaje de vuelta de balde y nosotros ahorrábamos una cantidad nada despreciable.

Y así empezamos nuestra relación con el "taxi chulo". Le llamábamos así porque era comodísimo, amplio y muy agradable. El taxista es un hombre que de joven emigró a Suiza y volvió hace unos años, con el dinero ahorrado compró tierras y casa y ahora sacaba dinero de vender hortalizas y con el taxi. Le gusta mucho hablar con la gente, aunque si topa con dos asociales como somos nosotros, se dedica más a hablar que a escuchar, más que nada porque no hablamos mucho.

El caso es que después, cuando había que ir a consultas, a quimio o a lo que fuera, le llamábamos a él. Me conmovió su tristeza cuando se enteró de la muerte de Carlos. Incluso llegó a ofrecerse para pasar conmigo la noche en el tanatorio al saber que estaría yo sola. Se lo agradecí pero rehusé, por motivos obvios.

Y así llegamos a la noche de las elecciones gallegas. Como ya te conté, me tocó ser presidente de mesa electoral, eso significaba que al acabar la jornada y después de levantar actas y firmar chorrocientos papeles, tenía que llevar dos sobres al juzgado. Para ello, había varios coches de policía que, previa llamada, llevaban a los presidentes de mesa desde los distintos colegios electorales al juzgado. Pero nada más. Es decir, del juzgado a casa cada uno que se buscara la vida.

En principio iba a volver a casa caminando. Es un paseo largo, pero paseo al fin y al cabo. Me frenaron varias cosas, la oscuridad (desde que me operaron los ojos no veo nada bien en penumbra), el cansancio y la debilidad (me pasé todo el día sin comer ni beber nada). Así que pensé que si la Xunta me daba un extra por dietas de transporte, bien podía gastarme parte de ese dinero en un taxi que me llevara a casa.

Y llamé al taxi chulo. Me contestó el taxista, diciéndome que estaba en un viaje, llevando a un señor, pero que podía dar un rodeo y llevarme. Y así lo hizo. Llegó con el viajero sentado a su lado, me senté detrás y le agradecí a ambos el viaje. Los pocos minutos que duró el trayecto, me contó las novedades de los últimos meses. Me dejó en casa sin cobrarme, así que volví a agradecerle el detalle a ambos, taxista y cliente.

Esta mañana tenía que estar en el centro médico a las ocho. A esas horas aún está oscuro y no puedo conducir. Así que otra vez el taxi chulo. Vino a recogerme y durante el camino me recordó aquel viaje del día de las elecciones. Y para mi sorpresa, me habló del cliente que llevaba ese día, cuando me recogió en los juzgados. Al parecer era un señor cuyos padres habían muerto hacía poco tiempo y que se quedó solo. Y echaba de menos tener compañía. El taxista le contó su versión de la enfermedad de Carlos (digo su versión porque no conocía todo, claro, no porque invente cosas) y el hombre le dijo que si le hacía el favor de hablarme de él, que le gustaría tomarse un café conmigo con vistas a no estar solo en la vida, porque al parecer, yo le había gustado.

El taxista temía haberme ofendido al decirme eso, insistió en que ese señor es buena persona, educado y bla bla bla y que no quería ofenderme, sólo me daba el recado de su parte y si yo estaba interesada, hablaría con él para quedar a tomar un café o algo.

No me ofendió. Ni me hizo sentir halagada. Me hizo pensar que la gente es más rara de lo que yo pensaba. Yo no llegué a ver más allá del cogote de ese señor. Y él no vio de mí más que el poco rato que me llevó bajarme del taxi y entrar en el portal de casa. De mi personalidad, no conoce nada porque todo el camino estuvo hablando el taxista. Así que, ¿cómo puede decir que fui de su agrado?. La única solución era que el taxista le hubiera dado su opinión sobre mí. Y eso me llevó a pensar lo diferente que la gente piensa que soy respecto a cómo soy en realidad.

No soy dulce, ni guapa, ni joven, ni inteligente, ni ingeniosa, ni abnegada, ni paciente, ni presumida, ni especialmente femenina. Tengo mal genio, poca paciencia. Cuando quiero a alguien, le quiero de verdad, sin medias tintas (y me refiero a toda clase de cariño). Me cuesta expresar mis sentimientos y muchas veces me pongo a bromear y hacer el tonto para evitar una situación emotiva.

Me da miedo que la gente vea en mí cosas que no hay, porque cuando se den cuenta de la realidad se sentirán defraudados. Por alguna extraña razón la gente tiende a mirarme de forma muy generosa. Bueno, salvo contadas excepciones.

Y si a estas alturas aún estás dudando sobre mi respuesta, es que tampoco me conoces mucho en realidad. El caso es que me han hecho una proposición decente, ya ves.

En otro orden de cosas, el análisis de sangre no fue tan terrible como esperaba. Porque a mí lo de pincharme en vena no me va nada, después tengo la sensación de llevar la aguja clavada ahí todo el día. La sensación ha comenzado a remitir. Y la enfermera que me pinchó lo hizo genial, rápido y a la primera. Espero que tengan que pasar otros ocho años antes de tener que volver a pasar por lo mismo.


domingo, 13 de noviembre de 2016

Yo estuve aquí, Gayle Forman


Me ha gustado mucho. Así, ya, de cara. Trata básicamente (aunque no sólo de ello), de cómo afecta a los demás el suicidio de una muchacha dinámica, inteligente, encantadora, bella... Un suceso inesperado que hace que muchas personas se sientan culpables, en diferentes grados, de lo sucedido. En especial su mejor amiga, su  otra mitad, que tiene una vida completamente distinta a la que tenía ella y que necesita hacer algo para sacarse de encima ese sentimiento negativo.

Ese es el punto de partida. Tanto ese inicio como el desarrollo de la historia están contados de una forma tan real, tan poco "pegajosa y / o melindrosa" que hace que quieras seguir leyendo, para saber. Porque vas de la mano de ese personaje, de esa muchacha que se siente perdida, dolorida, sola y no sabe qué hacer porque tampoco está muy segura de nada.

Lo he leído del tirón. Tampoco es que sea muy largo, es de esos libros que sorprenden por la cantidad de cosas que cuentan en tan pocas palabras.

Pues eso, que te lo recomiendo para una de las tardes invernales que se avecinan, si te apetece, claro.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Me rindo


Sushi, de Suzanne Visser.

Un asesino en serie en Japón que mata a occidentales y deja sus cadáveres dispuestos como si fuera comida. Para los asesinatos utiliza un cuchillo especial para cortar el pescado, yanagi-ba. Como la policía nipona no parece hacer muchos avances, se crea un equipo internacional cuyos componentes tienen lazos con Japón, para que las cosas se desarrollen con rapidez.

Pues es un rollazo insufrible. He aguantado hasta la página 20 antes de tirar la toalla. No encuentro sentido a nada ni a nadie. Lo único mínimamente interesante son las aclaraciones sobre las costumbres y usos japoneses y para eso, en cuentagotas.

Me fastidia no acabar un libro, siempre pienso que tal vez en el siguiente capítulo las cosas cambiarán y la historia se me hará más atractiva, pero es agotador leer esto. Para mí, claro, supongo que habrá gente a quien le haya gustado muchísimo.

Personalmente no se lo recomendaría a nadie.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Batiburrillo


Hoy ha sido mi séptimo día de gimnasio (estoy escribiendo al respecto, mis vivencias "sanas"). Estoy enfadada porque todos los personajes que me gustan, sean de series o de películas, acaban muertos antes de tiempo y los que no soporto, viven o incluso les resucitan... Estoy durmiendo mejor, ya he superado la marca de cinco horas seguidas varias noches. No me gusta la navidad y cada vez asoma la patita antes. Cada día me gusta más la música de AC DC, pero en vivo, no en estudio. El lunes van a hacerme pruebas, entre otras, un análisis de sangre y ya estoy sintiéndome mal (odio las agujas en vena, en músculo me da igual, pero en vena... me da "cosa" y la sensación persiste incluso después del pinchazo). Los viernes son muy agobiantes para mí, aunque eso irá mejorando conforme vaya cogiendo el nuevo ritmo de mi vida. He vuelto a traer a mi vida cosas del pasado, cosas que fui dejando apartadas. Pero pienso en ti, no te olvido y espero ir contándote cosas, las que tengo guardadas en mi cabeza y las que vayan ocurriendo. Gracias por seguir ahí o aquí o donde sea, pero por seguir.

jueves, 3 de noviembre de 2016

La mejor oferta, 2013






Pues la verdad es que me quedo con el relato antes que con la película. Ya sé que suele ser lo habitual, sobre todo cuando se ha leído antes de verla, pero en este caso, aunque la imagen es perfectamente fiel a la palabra, he sentido como si fuera una historia totalmente distinta.

La simpatía que me despertaban las rarezas del protagonista no la he sentido en ningún momento, más bien me pareció un hombre sumamente irritante. Y ella más que una muchacha solitaria y con el problema que tiene, me pareció una cría más que otra cosa.

Nada, nada, mejor leer la sinopsis de Tornatore que ver la película.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Bichos


Me han llegado estas fotos a través de Chelou. No doy el nombre del autor porque no le he pedido permiso, pero desde aquí gracias por dejar que las publique.

Es una persona que hace unas fotos preciosas, estas son de bichos autóctonos (bueno, más bien universales, porque babosas, patos, mariposas y demás los hay en casi cualquier sitio). Los nombres están en gallego.


























                                     
















Para ver mejor las imágenes, si quieres, pincha sobre ellas con el ratón.