jueves, 21 de mayo de 2015

La mala semilla, 1954





Por supuesto, después de haber leído la novela, volví a ver la película. Había muchas cosas de las que me había olvidado, así que la disfruté más de lo que esperaba.

Es bastante fiel a la novela, excepto en el final, claro. De hecho al acabar, sale un mensaje pidiendo que nadie cuente el final de la película para no estropeársela a quien la vaya a ver. Es inesperado, ciertamente.

Lo curioso es que parece haber soportado el paso del tiempo peor que la novela. Eso de andar de punta en blanco por casa, con esas batas tan ceñidas y en tacones, perfectamente pintada y con cada pelo en su sitio....

Y la niña, con esas dos trenzas tan tirantes, que no se las deshacen ni para dormir, no me extraña que acabe matando a unos y a otros, es un suplicio.

El hecho de que cualquiera pueda entrar en tu casa, como Leroy, que entra para vaciar las papeleras (???) o la vecina, que entra simplemente porque le da la gana...

Esos aspavientos y poses exagerandas "Querida, a ti te pasa algo, no creas que no me he dado cuenta", pues como para no dársela! Si no paras de poner gesto de estreñimiento crónico y llevarte las manos a la cabeza y lloriquear por las esquinas!

A pesar de todo eso, y si pasas esas cosillas por alto, se pasa un rato entretenido, a menudo la niña parece un tanto repelente de lo perfecta y tiquismiquis que es, pero bueno, así debe ser.

Y lo dicho en el post de la novela, el final es distinto.

Por cierto, que alguien me diga cómo es posible pasarse tres días con sus noches en la sala de espera de un hospital y estar como recién salido de la ducha, fresco como una lechuga y con la ropa planchada y totalmente limpia, sin sueño ni nada.

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