jueves, 30 de abril de 2015

Hijos del miedo, Trevor Shane


La sensación al acabar de leer la novela ha sido "no me gustan las películas que sólo van de tortas". Porque básicamente esto es lo que sucede en este caso, a pesar de no ser una película: demasiadas páginas dedicadas a planificar y desarrollar asesinatos y huidas. Mucha recreación en la violencia, a mí me ha llegado a saturar.

Entiendo que es necesario mostrar la situación en que se desarrolla la historia, pero no por ello hay que dedicar la mitad de las páginas a ello.

Pero estoy empezando por el final, como casi siempre me ocurre. A ver, se supone que lo que leemos es una especie de diario - memorias de Joe, que lo escribe a petición de María, la mujer a la que ama. En él empieza contando cómo estrangula a una mujer para pasar después a hablar de la Guerra, así, en mayúsculas.

En el mundo hay tres bandos: los buenos, los malos y los inocentes. Los buenos y los malos son los que se asesinan entre sí. Los inocentes son los que no saben que se está librando una Guerra. Las muertes quedan clasificadas como accidentes o como casos de violencia puntual.

Las normas son las siguientes: no matar a inocentes, no matar a menores de dieciocho años, no tener hijos antes de los dieciocho años.

Si incumples una de las dos primeras, el castigo es la muerte. Si incumples la tercera, el hijo o la hija será entregado o entregada al bando enemigo.

A Joe, al igual que al resto de "soldados", se le da información sobre sus objetivos y los medios necesarios para que lleve a cabo la misión. Mata a quien sea y vuelve a esperar órdenes.

Casi todos los miembros de las familias de los soldados han sido asesinados y ellos mismos son objetivos del otro bando.

Nadie sabe el origen de la Guerra y cada bando cree ser "el bueno" y que el otro es "el malo".

Pero Joe conoce en una misión a María y ahí su vida cambia. No cuento más porque sería estropear la historia si decides leerla.

Lo dicho, demasiado relleno de crímenes y de situaciones extremas. Vale que sirven para tener una imagen clara de lo que es la vida de uno de estos "soldados", pero creo que el autor ha pasado el límite y por lo menos a mí me ha resultado excesivo. Ya he comenzado diciendo que no me gustan las películas "sólo de tortas". Pues este es un libro prácticamente "sólo de tortas".



domingo, 26 de abril de 2015

La joven desaparecida, Hillary Waugh


Este es un claro ejemplo de cómo puede afectar el paso del tiempo a una historia. No deja de ser curioso que obras escritas hace décadas o incluso siglos se puedan disfrutar plenamente hoy en día, mientras que otras pierden totalmente su encanto.

Me temo que al menos para mí, este libro está englobado en la segunda situación. La forma de hablar, de reaccionar y de pensar resultan no chocantes pero sí tan obsoletas hoy en día que hacen que no puedas empatizar ni "sumergirte" en la trama. No es como cuando acompañas a los personajes en sus peripecias e incluso llegas a sentir un atisbo de temor por ellos, sino que parece algo totalmente irreal.

Ya sé que decir como algo negativo que es irreal una obra de ficción puede sonar un poco raro, pero si te gusta leer y te dejas llevar por la lectura, sabes a qué me refiero. Una historia puede transcurrir en un futuro lejano o en la antigua Roma y sentirla como real mientras lees. Otra, como esta, tiene lugar hace unas décadas en Estados Unidos y parece algo totalmente artificial e imposible.

La historia en sí es entretenida. Una mujer aparece asesinada, con un cuchillo clavado en la espalda. Su sobrina, que vivía con ella, ha desaparecido junto con los ahorros de la fallecida. Se hace una colecta entre los vecinos del pueblo para contratar los servicios de una agencia de detectives que se compromete a encontrar a la asesina y entregarla a la justicia.

Aparte de la ambientación y de cómo desarrolla a los personajes, hay algo que me molesta especialmente. El detective llega a la conclusión de que la muchacha es inocente basándose en su belleza y aparente candor. Unos ojos bonitos, una estupenda figura y un atractivo espectacular y ale, ya es inocente. Mientras lo leía me preguntaba si la protagonista tuviera un aspecto físico como el mío también podría contar con el apoyo del detective o no. La respuesta, claramente, fue que no. Al parecer las feas no tenemos ningún atenuante. Pues eso, que no es justo. Menos mal que (por ahora), no planeo ningún asesinato ni cosa similar.

No te lo recomiendo.


jueves, 23 de abril de 2015

Vestido de novia, Pierre Lamaitre



Con este libro me ha pasado como con algunas películas francesas: me descolocan los diálogos y las situaciones. La sensación que me dan es como de un hieratismo extremo, reacciones nada naturales, por lo menos desde mi punto de vista.

Es la primera vez que me ocurre esto leyendo. Era como proyectar en mi mente la película de las andanzas de Sophie, sus pensamientos y sus acciones un tanto atípicas. A eso le sumamos una relativa lentitud en el desarrollo de la historia y el resultado final fue que más que leerlo, me peleé con el libro para acabarlo.

Me hizo sentir muy incómoda, por sorprendente que pueda parecer. Pero no por la historia que cuenta (la de una supuesta loca que también supuestamente es una asesina), sino por la forma en que está escrita. No me ha gustado.

The black list, serie









Sólo vi unos cuantos episodios de la primera temporada. Lo que hacía esta serie apetecible para mí eran dos cosas:

- la temática: uno de los criminales más buscados del país se entrega y ofrece el delatar a otros grandes criminales con la condición de trabajar con una persona determinada (que ya desde el primer minuto sabes qué relación tiene con él, aunque en la serie se hagan los tontos)

- el protagonista: dos de mis películas favoritas (Sexo, mentiras y cintas de vídeo y Secretary) están protagonizadas por James Spader. Ha sido un poco chocante encontrarlo tan avejentado, la verdad, pero es que los años pasan para todos.


La serie en sí está bien desde el punto de vista de que nada es lo que parece, que hay sorpresas y giros inesperados relacionados con la protagonista, sobre todo. Además la forma de trabajar del personaje de Spader no es nada convencional, llegando incluso al límite de seguridad o a matar a personas inocentes sólo por seguir adelante con el plan que tiene en la cabeza.

Y creo que es precisamente eso, lo que al principio atrae de la serie, lo que acaba agotando. Es decir, está bien que haya sorpresas y giros de guión y todo eso, pero resulta un poco cansado que ocurra episodio tras episodio, te satura (al menos a mí).

Cuando una serie me gusta, suelo verla del tirón, en plan maratoniano. En esta es algo que no se puede hacer, por lo que te he dicho antes, "te empachas". Así que es de esas que quedan pendientes, que se retoman con el  tiempo para ver un par de episodios más, que después se vuelve a dejar...

Crímenes infantiles, B. M. Gill



A pesar de lo que parezca por el título, en el fondo es una comedia atípica. Zanny, una niña hermosa, angelical y dulce, comete su primer asesinato a los seis años. Sale impune, a pesar de que sus padres desconfían de lo ocurrido y que hay un testigo del hecho (no doy más detalles para no arruinar la lectura). El tono de comedia está en que Zanny, consciente de haber hecho algo malo, ve que se libra. Y no sólo una vez. Nadie desconfía de ella, al verla tan bonita y educada.

Pasan los años y en plena adolescencia Zanny sigue sin comprender la correlación entre crimen y castigo, ya que ve que los otros son castigados con dureza y ella no, a pesar de que sus actos sean peores. Eso la confunde y le lleva a pensar que es alguien especial, que puede hacer casi lo que quiera y que el máximo castigo será una nadería.

Y hasta aquí puedo leer, o más bien escribir. Es una lectura entretenida, por momentos divertida y con un final inesperado al menos para mí. Además no es muy larga, se lee en nada de tiempo.


martes, 21 de abril de 2015

Las chicas del rosario, Richard Montanari



Un asesino en serie se dedica a raptar y posteriormente matar a adolescentes que estudian en colegios católicos. Cada una de ellas es encontrada en lugares públicos, en distintas posturas, pero con cosas en común: tienen las manos unidas mediante un clavo, un objeto entre ellas y un rosario al que le falta una cuenta en cada crimen.

Para redondear el carácter pseudoreligioso, la historia se desarrolla durante la Semana Santa.

Los protagonistas son un detective veterano y atormentado por un error del pasado y una detective novata, que se encuentra con este caso en su primer día en Homicidios. Las historias personales de ambos personajes se cuenta paralelamente al desarrollo de la investigación. Personalmente creo que es algo que sobra, en parte porque no aporta absolutamente nada ni a los personajes ni a la acción y por otra porque esos fragmentos están puestos de forma muy poco natural y con muy poca profundidad, creo que no aportan más que un cierto sentido de confusión.

También hay una especie de fijación entre el asesino y uno de los personajes, pero no queda en absoluto claro ni explicada en la trama, simplemente está, sin más.

Hay el consabido número de "pistas falsas" para el lector, que hacen pensar que sabes quién es el culpable, supongo que para que el final resulte más sorprendente. En este caso, no se consigue, el final a mí me ha parecido un sinsentido.

Aparte de que si un asesino tiene un determinado modus operandi, no es normal que lo cambie justo en el momento culminante de su obra, digo yo.

La sensación final es que el autor empezó varios caminos, varias historias paralelas y no siguió ninguna, no profundizó para nada en ellas y al menos en mi caso, lo que consiguió con ello es dejar una sensación de extrañeza, el no entender qué pintan esas cosas, esas historias ahí metidas como con calzador, sin aportar nada.

A pesar de ello, es una lectura fácil, medianamente entretenida. No para subir puestos en las listas de lecturas pendientes, pero tampoco en plan de tacharla.

domingo, 19 de abril de 2015

La tía Tula, Miguel de Unamuno



Hace muchos muchos años, vi la adaptación de la novela para la pantalla. Y la verdad es que me sorprendió mucho leer ahora la historia, después de tanto tiempo. Porque la Tula de la película era una mujer fría, egoísta, en plan "ni come ni deja comer", cuyas decisiones hacen que ocurra lo que ocurre. Es decir, es "la mala".

En la novela es muy diferente. Deja de ser el perro del hortelano para convertirse en la "madre virgen", o más bien "la madre universal", ya que acoge como hijos propios a los de su cuñado, Ramiro, que es, en este caso, "el malo", por inconstante, por débil, por egoísta.

Puede que al leer se te haga extraña la forma de expresarse que tienen los personajes, pero hay que tener en cuenta que todo transcurre en una época muy diferente a la actual, con valores sociales y morales muy distintos a los que vivimos ahora. Leyendo bajo esa perspectiva, es interesante la forma de actuar de los personajes, cómo algunos se dejan llevar sumisamente y cómo otros deciden por los demás con un cierto punto de ligereza que a veces da  un poco de miedo incluso. Es como jugar a ser un dios, casi.

Pues eso, que los clásicos casi siempre tienen un punto de interés. Además es muy muy cortita y se lee del tirón, así que si te apetece, ya sabes.

Sinsajo, Suzanne Collins


Tercera y última parte de la trilogía de Los juegos del hambre. Tengo una mezcla de películas y novelas de las dos primeras y la verdad es que no sé porqué se me dio por leer la tercera, pero lo he hecho.

La Katniss de la historia escrita es bastante repelente, más que en la película, te dan ganas de que Snow se salga con la suya y la liquiden de una vez. Es una muchacha egoísta, que va a lo suyo sin pensar en los perjuicios que puede causar en los demás. Que no tiene claro ni a veces quiere tenerlo, lo que desea o lo que piensa o siente.

Se pasa dopada las tres cuartas partes de la novela, entre que la hieren o se queda herida emocionalmente. No me cayó muy bien, la verdad. Así que no puedo, en conciencia, recomendártelo o dejarlo de recomendar. Allá tú.

miércoles, 15 de abril de 2015

A ciegas, Josh Malerman



No recuerdo dónde leí la reseña de esta novela, sólo sé que desde ese momento quise leerla. Hasta el punto de empezar a leer en inglés, para que te hagas una idea :)

Afortunadamente llegó a mi lector la versión traducida, así que pude leerlo más cómodamente y con mayor rapidez, de hecho me duró un día (inciso para señalar que son sólo 220 páginas).

La protagonista cuenta a través de sus recuerdos, cómo llegó a la situación en la que se encuentra, al tiempo que la acompañamos en un viaje agobiante, lleno de tensión y de sonidos.

Porque el quid de la cuestión es que no puede ver. Ha de tener los ojos vendados o cerrados o corre el peligro de acabar como la mayoría de la población mundial: asesinando a los que tiene más cerca y posteriormente suicidándose.

Pues sí, tal como suena. De repente, en el mundo conocido aparece algo cuya visión trastorna a la gente y todos reaccionan violentamente. La única forma de sobrevivir es a ciegas. Lo malo es que "ahí afuera" no sólo está lo que no se puede ver (que no hace daño por sí mismo, sólo el verlo), sino que poco a poco la naturaleza va ganando terreno al ser humano y los animales salvajes (lobos, osos y demás) se convierten en una gran amenaza, ya que al estar privados de la vista, los hombres y mujeres se hacen más vulnerables y más proclives a los accidentes (caídas, golpes, cortes y demás).

Mientras duró la lectura tuve que salir un par de veces a la calle. Me encontré preguntándome cómo haría para moverme por esta zona tan familiar si no pudiera ver. De pronto el recorrido diario que se hace prácticamente sin pensar en él, se convirtió en casi una odisea, viendo la cantidad de riesgos que correría. Me refiero a posibles torceduras, choques con mobiliario urbano, caídas, sitios en que es complicado tener referencias táctiles y que podrían encaminarme en un sentido o una dirección distinta a la deseada...

Hay una cosa que me llamó mucho la atención. Si no has leído el libro, no sigas, hay spoilers.

---------------

Cuando Malorie llega a la casa donde están los demás, dicen que tienen comida en el sótano para unos meses. De hecho hacen hincapié en ello cada vez que llega una persona nueva. Sin embargo, desde que da a luz, pasa cuatro años en la casa, con el niño y la niña y las provisiones no sólo no se agotan (hay un párrafo en el que dice que coge algunas nueces que estaban almacenadas en el sótano) sino que además se permite el lujo de que alguna comida se pudra en la bolsa que tiene permanentemente preparada para cuando se atreva a emprender el viaje (en otro párrafo, Malorie cuenta cómo cambia la comida de la bolsa cuando se estropea). Pues eso, que es extraño que la comida que era para unos meses y que al final se estaba agotando, le haya durado cuatro años. Yo habría pensado que el quedarse sin alimentos sería el acicate que la impulsaría a emprender el viaje y no otra cosa.

---------------


martes, 14 de abril de 2015

Lista mortal, Paul Johnston


Hacía mucho tiempo que no me pasaba. Y tal vez por eso disfruté más la sensación, porque a saber cuándo volverá a ocurrir.

Si te gusta leer, seguro que te ha ocurrido alguna vez. Tienes un rato libre, empiezas a leer un libro casi al azar (o no tanto) y te sumerges en la historia. Quieres saber qué ocurrirá a continuación, cómo el autor o la autora seguirá la trama o solucionará un conflicto en particular. La historia y la curiosidad, las ganas de seguir leyendo te acompañan en los quehaceres diarios, preguntándote cuándo tendrás otro rato más para seguir.

Pues eso es lo que me ha ocurrido con este libro. Y eso que lo leí en menos de dos días. De hecho ayer se me fue el tiempo leyendo, sin apenas darme cuenta.

Es una historia sobre un escritor en horas bajas y uno de sus más fieles seguidores. No voy a contar más. Bueno, sí, hay algunos asesinatillos por ahí.

Y como la sensación de "atraparte un libro" es algo muy subjetivo, ni te lo recomiendo ni te lo dejo de recomendar, sólo te diré que yo disfruté mucho su lectura.

lunes, 13 de abril de 2015

Malignos y macabros, varios autores



No soy muy dada a leer relatos cortos, no suelen gustarme demasiado (a excepción de los de Rosamunde Pilcher). Aún así, de vez en cuando leo alguna recopilación, como esta vez.

Se supone que eran relatos "de terror", en los que las relaciones sentimentales en ocasiones y en otras simplemente el sexo se mezclaban con lo "maligno y macabro", tal como sugiere el título. De hecho, en el prólogo hacen extensos comentarios acerca de la unión entre el erotismo y la muerte y que después de leer los relatos no veremos las relaciones de pareja de la misma forma, etc etc etc

Vale que es una exageración y que cuando uno lee ese tipo de cosas sabe que están más que nada incitando a la lectura, pero que al acabar nuestra vida y nuestras costumbres seguirán siendo las de siempre.

Lo más maligno, macabro y terrorífico en mi opinión, es la pérdida de tiempo que supone leer los relatos. Un horror, sí. Y claro, al ser cada uno de un autor distinto, sigues leyendo a ver si entre tanta basura hay algo medianamente pasable. Pues no lo hay, al menos para mi gusto. Mis pensamiento al acabar de leer fue "qué estupidez" y mis sentimientos eran de alivio por haber terminado por fin.


No te lo recomiendo en absoluto.

miércoles, 8 de abril de 2015

Un refugio para Clara, Marta Estrada


Hacía mucho tiempo que no me encontraba con personajes tan poco empáticos, tan envarados y poco creíbles. Ufff. Ya lo he dicho.

Clara es una mujer divorciada, con una hija pequeña, sufre un accidente, la niña queda parapléjica y al cabo de año y algo, se toma unos días de vacaciones aprovechando que la hija está de colonias con el colegio. Se baja del tren donde no debe, queda pillada en medio de una nevada, acaba en casa de un hombre que aparentemente es sordomudo (al tiempo se descubre que puede hablar, aunque le cuesta y está desentrenado).

Las reacciones de ambos me han parecido muy poco naturales, muy acartonadas. Cuando él habla de su sordera, más que contar su vivencia o de explicar cómo es la vida siendo sordo, parece que está dando una ponencia o un mítin, datos, datos y más datos, nada "humano".

Ella se pasa todo el tiempo enfadada, él pasa todo el tiempo huraño, el perro simplemente pasa el tiempo.

No la recomiendo.

El secreto, Julie Garwood



Segundo libro que me regalaron por navidad. Una historia de amor ambientada en Escocia, en las Highlanders, en el siglo XII. Gira básicamente en torno a los partos y el odio existente entre ingleses y escoceses.

Lo interesante, las nociones y costumbres que se tenían entonces sobre el nacimiento. Se suponía que la mujer debería sufrir mucho dolor (por lo que dice la Biblia en el Génesis), llegando incluso a ser excomulgadas si no parecía que el sufrimiento había sido el apropiado. Además si una mujer moría al dar a luz, se le enterraba fuera de terreno consagrado, junto a los delincuentes y demás, ya que moría "impura". También se hacían cosas como llenar de ceniza la vagina tras el alumbramiento, o que la partera se engrasara las manos con grasa de cerdo para ayudar en casos en que era necesario por ejemplo girar al bebé o ayudarle a salir.

Por lo demás, la historia de amor es totalmente predecible. El secreto no es tal desde las primeras páginas del libro, el protagonista lo conoce antes de la mitad y al final todos felices y con montones de bebés recién nacidos :)

Una lectura ligera, para por ejemplo una tarde en la playa. Interesante las costumbres de hace siglos y las creencias que tenían. Supongo que dentro de otros tantos, pensarán lo mismo de las nuestras :)

viernes, 3 de abril de 2015

Apocalipsis, Stephen King (re-re-re-re-lectura)



Pues se me dio por ahí, ya ves. Me puse a releer Apocalipsis, por enésima vez. Es una historia del bien contra el mal, así, sin más, tan simple y sencillo como eso. El bien, encarnado en una anciana centenaria, el mal, en un hombre maduro.

Lo que más me gusta de la historia es el principio, cuando un soldado escapa de un centro de investigación gubernamental unos segundos después de la fuga de un virus letal de "supergripe", con más del 99% de mortalidad.

Por supuesto, el soldado y su familia van contagiando a todo el mundo con quien se topan y la situación se le va escapando de las manos al gobierno.

Suena macabro, pero sí es la parte que más me gusta, la forma en que los pocos supervivientes reaccionan y las decisiones que toman. El retrato de ciudades muy pobladas, como Nueva York, ahora con apenas unas decenas de personas vivas, deambulando sin saber muy bien qué hacer.

Me gustan las historias individuales de cada protagonista principal.

No me gusta nada la parte de "politiqueo" que hay en la segunda parte de la novela, las reuniones de los comités y todo eso. Aunque bien es cierto que la política nunca ha sido uno de mis temas favoritos ni de lejos, claro.

Uno de mis personajes favoritos es uno de los "malos", Lloyd. Me gusta su fidelidad, el intento de mejorar para agradar a otra persona, que su gratitud no se diluya con el tiempo ni con la mejora de su forma de vida. Y sobre todo, me gusta su conciencia de ser lo que es y de asumir lo que hace, aunque sepa que está mal. Pero se siente en deuda y las deudas se pagan (sí, como los Lannister).

Hace muchos años leí La danza de la muerte, que es esta misma novela pero "recortada". Al parecer tenía muchas páginas y pidieron al autor que la acortara un poco. Años más tarde, editaron la novela íntegra, aunque tanto los protagonistas como lo que les ocurre, sean lo mismo.

Un amigo mío tuvo la mala suerte de que sus primeras lecturas de King fueron Apocalipsis y It. Concuerdo con él en que son las mejores, al menos las que más permanecen en la memoria tras leerlas. El resto en general están bien, aunque cuando King escribe algo flojo, es flojo de verdad. Pero si ya has leído lo mejor, el resto como que no lo aprecias tanto.

Así que si has leído algo del autor, te la recomiendo. Y si no, pues empieza con (casi) cualquier otro título suyo.

Si quieres, claro.