lunes, 23 de marzo de 2015

Trilogía Regreso al futuro


Había visto sólo la primera y la verdad es que no me entusiasmó mucho cuando la vi. Pero decidí que merecía una segunda oportunidad. Y al final acabé viendo la trilogía.






Puedes decir lo que quieras y estar en contra, pero para mí, el personaje principal al menos de esta primera parte es el coche, el Delorean. Ni el científico despistado con pintas de Einstein ni el chavalín que hace piruetas con el monopatín. Ni siquiera el chucho encantador. El coche.

Me gustó mucho más que la primera vez que la vi. El que Marty pudiera ver personalmente cómo era la adolescencia de sus padres, que se diera cuenta de que muchas de las cosas que le dicen no son ciertas, sino más bien todo lo contrario "yo eso no lo hacía, yo eso no lo decía, bla, bla, bla"...

Es entretenida y si quieres ponerte un poco en plan filosófico, puedes seguir el hilo del pensamiento de Doc, sobre las paradojas y sobre la repercusión que el más mínimo detalle puede tener en el futuro.








Otra vez el Delorean, pero en esta ocasión, un poco tuneado. Se supone que en lugar de viajar al pasado, como en la primera parte, viajan al futuro, donde Marty verá cómo es su vida de adulto y como padre. Curiosidad: el año al que viajan es 2015. Detalles: cuidan mucho que no haya incongruencias con la primera parte. Dato: cuentan que Elijah Wood tuvo su primer papel en esta película, es uno de los dos niños que juegan con una máquina de videojuegos (no recuerdo el nombre del juego en concreto, aunque me lo dijeron).

Es muy diferente a la primera. En la primera, a pesar de que hay mucho humor, hay un cierto trasfondo de premura, Marty tiene una misión que cumplir y tiene un plazo de tiempo determinado para hacerlo. En esta segunda parte esa sensación como de presión desaparece, es como más comedia loca que otra cosa. Y me sigue gustando la filosofía de Doc :)






El Delorean en el viejo oeste. Lo que más me fascinó de esta tercera parte fue lo bien que se fundieron los tres espacios temporales (pasado, presente y futuro), las referencias perfectas y los tiempos muy cuidados. Aunque a decir verdad, eso también pasa en la segunda parte.

Es curioso que Doc, que tanto empeño ponía en no cambiar nada del tiempo para no provocar un colapso, quiera permanecer en el siglo XIX y es más, creando artilugios que le "faciliten" la vida. Simpáticas referencias a Clint Eastwood en su personaje de La trilogía del dólar (otra que tengo pendiente para ver).



A decir verdad, quedé un poco apenada al acabar de ver las tres películas. Porque no habrá una cuarta o al menos si la hay, no como estas, con esos protagonistas y ese candor siempre presente en las distintas historias.

Son un clásico "de palomitas", para ver toda la familia y pasar un rato entretenido.

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