lunes, 23 de marzo de 2015

La herbolera, Toti Martínez de Lezea



Uno de mis regalos de navidad.

Es complicado contarte de qué trata la novela, porque toca muchos temas, todos generados unos a partir de otros, pero trataré de hacerlo.

En el País Vasco, aisladas de la comunidad, viven tres mujeres: abuela, madre e hija. La bisabuela, ya fallecida, tenía fama de bruja, de saber cuándo una persona viviría o cuándo no superaría una enfermedad y moriría. Además, preparaba ungüentos y bebidas para sanar a la gente que subía hasta el caserío para pedirle ayuda.

La hija, Catalina, ha heredado ese don de su bisabuela, a la que no llegó a conocer. La abuela la envía a una localidad cercana, para que aprenda algo de medicina de mano de un médico (o físico como se decía entonces) y de una partera. Pasa el tiempo y Catalina es feliz aprendiendo de uno y de otra.

Pero corren rumores de la existencia de herejes y de brujas y de actos demoníacos en la comarca. La verdad es que hay personas que presentan las tradiciones arcaicas como actos de herejía y brujería, con el fin de acusar a sus enemigos o rivales, que les enjuicien, que incluso les maten y así conseguir más poder, más tierra o más riquezas.

Vamos, una verdadera caza de brujas.

A través del crecimiento de Catalina y del uso de su don, se nos muestra las tradiciones de siempre, las festividades en honor a la naturaleza, a las creencias de los antiguos, los ritos y los usos de las hierbas y las flores, así como la tergiversación malsana que se hicieron de ellos por mano de los inquisidores, los sacerdotes y los terratenientes que los utilizaban como arma arrojadiza hacia sus enemigos.

Y así, Catalina que sólo aspiraba a una vida ayudando en partos y teniendo sus propios hijos, es introducida en akelarres, en el uso de su don para curar o al menos aliviar los males de sus vecinos, llegando a ser acusada de bruja.

La única pega que le encontré fueron los nombres. Me hacía un lío en las primeras páginas, porque presentaban a los personajes o bien con el nombre y apellidos en plan rimbombantes o bien con el nombre y el lugar de procedencia. Llegó un momento en que tenía que releer para saber quién era quién y quién estaba relacionado con quién hasta que fui conociéndolos. Con lo sencillo que sería poner sólo los nombres de pila o si acaso el nombre con un apellido que no recordara a la realeza por lo largo.

Si te gusta este tipo de historia anímate y léelo.

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