martes, 6 de enero de 2015

Cabalgata de reyes, 2015



Desde el divorcio y hasta este año, llevaba al nano a la cabalgata de reyes de Vigo, porque pasábamos allí estos días (más o menos desde fin de año hasta el 6 de enero). Este año no pudo ser, así que fuimos a la de aquí.

Al ser un sitio bastante más pequeño, esperaba una cabalgata más pequeña, claro. Y así se lo dije a mi hijo, para que no se llevara un chasco. Iba a ser menos vistosa y menos larga.

Así que a las cinco salimos de casa hacia el punto de partida. Es curioso, en Vigo también vamos al punto desde el que sale, porque es el que queda más cerca de casa de mis padres y aquí coincide que también es el más cercano.

Bueno, pues eso, ahí nos plantamos. A pesar de llegar cerca de la hora de salida, había poca gente en comparación con la que esperaba. Pero eso era bueno, menos multitud, menos empujones...


Pasó el tiempo, allí no se veía nada, la gente seguía llegando, mi niño con la bolsa preparada para llenarla de caramelos. Hasta que pasados unos minutos de la hora, llegaron un par de coches, uno de Protección civil y otro de la Policía local. Me sorprendió ver que no se había cortado el tráfico con motivo del paso de la cabalgata. Más tarde entendí la razón.

Pues bien, bastante después de la hora fijada, arrancó "eso". Salieron los dos coches con las luces puestas y detrás tres coches con un remolque cada uno. En el remolque había una silla forrada de rojo en las que se sentaban "los reyes magos". O eso creo, porque sólo pude ver el primero.

Arrancaron y pasaron tan deprisa que ni los vi. Lanzaron un par de puñados de caramelos cada uno, uno a un lado y otro al otro. Los niños cogieron los caramelos y se acabó.

En total, menos de cinco minutos. Mi sensación fue "¿esto es todo?" Ya sabía que no podía esperar lo mismo que en Vigo, es decir, gente disfrazada del tema elegido este año, personas haciendo malabares, llevando globos, tocando instrumentos, carrozas y más carrozas temáticas, coches lanzando caramelos sin parar, las megacarrozas de los reyes, avanzando al paso de persona, adornadas totalmente, saludando sin parar a los niños. Carrozas de instituciones, de grandes superficies, no sólo las de los magos. No, no esperaba eso, no esperaba más de una docena de carrozas y decenas de personajes desfilando y haciendo cosas. Pero caray, tampoco me imaginaba tres remolques y nada más. Y casi corriendo.

Si lo llego a saber, no íbamos. A mí no me gustan estas fiestas, ya lo sabes, pero sí me gusta ver la ilusión en la cara de los pequeños, las risas, el asombro ante los desfiles y las ganas con que cogen los caramelos. Ayer no había nada más que impaciencia por la tardanza. Muy triste.

Vale que hay crisis, pero por lo que pregunté por ahí, es así cada año. Si el año que viene coincide que no estamos en Vigo, tengo claro que no volveremos a pasar por lo de ayer.

3 comentarios:

Segundo Ciclo dijo...

Había que ir á praza do Concello, alí si que había zancos, malabares, etc. Todo para esperar a eses Reis Magos que viches saír ti.
Ou iso creo.

Margari dijo...

Parecida a la de aquí entonces, que fue una auténtica decepción. Nunca han sido muy buenas pero la de este año ha sido la peor y con diferencia. Lo peor, la cara de los niños, que tanta espera para tan poco...
Besotes!!!

osheaa dijo...

Pues nada, otra vez será, pero la verdad es que fue triste, triste.

Biquiños