lunes, 8 de diciembre de 2014

Sentencia de muerte, 2007








Familia ideal: papá, mamá y dos hijos adolescentes. Los padres son perfectos, pacientes, guapos, triunfadores, de esos a los que no les importa jugar con los hijos por muy cansados que estén, que nunca se enfadan, gritan o pierden los nervios. Una vida feliz y una familia modélica. El hijo mayor es un buen deportista y el pequeño es el típico que crece a la sombra de su triunfo.

Un día, a la vuelta de un partido (el padre recorre cientos de kilómetros si es necesario para que el chaval juegue, sin poner mala cara ni nada), paran a repostar en una gasolinera con tan mala suerte que se encuentran con una pandilla de matones. Es una prueba para el nuevo miembro del clan: ha de matar a alguien. Y mata al chico.

El padre reconoce al asesino, le detienen, le van a juzgar y justo antes, el abogado le dice que el chico pasará poco tiempo en la cárcel, que es lo que pasa siempre y que si llegan a encarcelarlo es por haberlo reconocido. Eso, naturalmente, indigna al padre. En el juicio dice que duda de si es el culpable o no (aunque sabe que sí lo es), con lo que el acusado sale libre de cargos.

Y el dulce padre se toma la justicia por su mano, con lo cual empieza una guerra entre la pandilla y él, con víctimas colaterales por ambos lados, claro.

Pues eso es todo, ya la has visto. El padre es tan insoportable cuando va de don perfecto que cuando se disfraza de macarrilla de medio pelo. Con facilidad para encontrar armas, para librarse del ataque de un grupo de violentos... La mujer comprensiva a más no poder, el hijo traumatizado...

Yo te aconsejaría no verla, es una serie de clichés y de despropósitos encadenados, no hay nada creíble, entretenido o interesante, la menos en mi opinión.

2 comentarios:

Margari dijo...

Me suena haberla empezado a ver, pero no terminado...
Besotes!!!

osheaa dijo...

Con lo que demostraste ser más inteligente que yo :)

Biquiños!