jueves, 28 de agosto de 2014

Septiembre, Rosamunde Pilcher



Durante mi infancia y mi adolescencia (de hecho, hasta el momento en que ella se casó), tuve una "muy mejor amiga". Tanto ella como yo preferíamos pasarnos los fines de semana en su casa o en la mía, leyendo tranquilamente en lugar de salir por ahí.

Como resultado de años de lectura conjunta, ambas conocíamos los gustos de la otra. Y también nos pasábamos todo cuanto libro cayera en nuestras manos. Como por entonces lo de internet aún no estaba extendido (ni se oía hablar de ello) y las descargas aún menos, había veces en que no teníamos material nuevo que llevarnos a las manos, y era entonces cuando rebuscábamos por todas partes, algo para prestarnos mutuamente.

Uno de esos días en que yo fui a su casa, me dio una bolsa con varios libros dentro. Y me hizo la reseña verbal de cada uno de ellos. Recuerdo que uno era Un lugar llamado libertad, de Ken Follett, que le había gustado. Otro era American Psycho, que no le gustó pero me lo pasó igual porque en época de escasez todo agujero es trinchera, por así decirlo. Y había más, pero sólo recuerdo esos... y Septiembre.

Recuerdo que me dijo que no le gustó nada de nada, que era un rollo pero que me lo prestaba igual que el de American Psycho, por si me quedaba sin nada más que leer. Y estuve a punto de dejar los dos en su casa, porque hasta el momento, siempre habíamos coincidido en cuanto a gustos (y te hablo de años y años de lectura). Pero lo dicho, los llevé también "por si acaso".

Como es natural, los dejé para el final. Acertó con American Psycho. Me pareció simplemente un listado de marcas: la marca de cada prenda de ropa que usa el protagonista, que usan sus amigos y compañeros, la marca de cremas, colonias, lociones y demás que se pone cada uno, la marca de comida, bebida, etc que consumen... y por el medio, como de refilón, un par de asesinatos.

Después, con el tiempo, le llegó el turno a Septiembre. Y me encantó. De hecho, me puse a buscar más novelas de la autora. Que me siguieron encantando.

¿Por qué me gusta Septiembre? Porque todo es "normal". Bueno, normal si eres escocés o inglés, claro. El ambiente es familiar, acogedor, los personajes son cercanos, muy humanos. La autora consigue que sintamos que estamos allí, sea en un jardín de la casa solariega familiar o en la cumbre de una colina adornada de brezo y con la fina lluvia golpeándonos la cara. Es como si el lector se convirtiera en un personaje más, como si estuvieras en esas cocinas, en esos salones, bailando danzas escocesas agotadoras, arreglando el jardín o llegando a casa del trabajo, sin más deseo que sentarte con los pies en alto y disfrutar de un rato de descanso.

Los problemas de los protagonistas son totalmente mundanos: una madre preocupada por los gastos escolares, otra madre que no quiere enviar a su hijo a un internado, un joven que no quiere comprometerse pero que no quiere perder a su pareja, una abuela que es depositaria de confidencias pero que no puede intervenir en nada, una criada que con el tiempo se ha vuelto amiga con quien desahogarse, un hombre de negocios frío que cree saber siempre lo que es correcto y lo que no, un herido de guerra con pesadillas que le amargan la vida... No hay un protagonista y después secundarios, sino que cada cual tiene su vida y sus problemas, algunos entrelazados con otros y otros independientes.

Releer Septiembre ha sido una experiencia estupenda. A pesar de saber ya cómo acaba cada historia, fue casi como leerla por primera vez. Otra vez volví a ver las cosas a través de la serenidad de Vi. A sentir la frustración de Virginia. Las pesadillas de Archie. El cansancio y la preocupación de Isobel. El viaje casi sin rumbo de Lucilla y Jeff. La energía agotadora de Pandora. La dulzura y timidez de Alexa. La sorpresa de Noel cuando se encuentra con justo lo contrario de lo que siempre le ha gustado. La lógica fría de Edmund. El lloriqueo de Henry. La calidez de los paquistaníes. La locura de Lottie. Los silbidos del cartero. Las peticiones de Verena.

Muchas cosas.

No hay viajes en el tiempo, ni romances, ni asesinatos (lo más parecido es la caza), ni espías, ni grandes hechos históricos.

Hay recuerdos del pasado, hay cariño (de todas clases), hay algo de amor, hay caza, hay gente un poco entrometida y hay hitos familiares. Lo dicho, cosas normales.

A veces, cuando algo me gusta mucho o me llega mucho, no soy capaz de reflejarlo con palabras, queda todo como muy ñoño o incluso pegajoso. Y seguramente si tú lees Septiembre, te parezca una novela más, normal y corriente. Para mí no lo es, como no lo son muchas otras de esta autora. Porque en cierto modo, son lo que yo llamo libros-pomadita. Te sientan bien. Me sientan bien. Puede que a ti no. Pero para mí son algo especial.

También es cierto que hasta hace un par de años, el mes de septiembre para mí era especial. Porque por algún motivo cósmico o mitológico o fatalista, siempre solían pasarme cosas buenas ese mes. Era un mes feliz, por así decirlo. Y siempre esperaba su llegada, con ilusión. Así que el título también ayuda.

Bueno, que no me lío más. Que si aún no has leído nada de Rosamunde Pilcher y te pica la curiosidad, te recomiendo Los buscadores de conchas, Septiembre, El regreso y sus dos libros de relatos cortos (sí, ya sé, no me gustan nada los relatos cortos, pero los suyos sí): Alcoba azul y otros relatos y Flores bajo la lluvia y otros relatos.

Ahora tú decides.

4 comentarios:

Margari dijo...

De esta autora solo he leído El regreso, y me gustó mucho. Así que tomo nota de tu recomendación y a ver si me animo de nuevo con ella.
Besotes!!!

osheaa dijo...

Pues ya sabes, Los buscadores de conchas, Septiembre y los relatos cortos. Y después el resto.

Biquiños, Margari!

albanta dijo...

Lo tengo en casa pendiente. Creo que me puede gustar.

osheaa dijo...

Espero que sí te guste, albanta, y si es así, puedes después seguir con los otros títulos.

Gracias por comentar :)