martes, 26 de agosto de 2014

Déjame entrar, John Ajvide


Después de ver la película, que me encantó, tuve ganas de leer la novela. Pensaba hacerlo más adelante, cuando hubiera "olvidado" un poco las sensaciones que me dejó. Pero me puse a echar un vistazo, en principio para ver cuántas páginas tenía, después empecé a leer un poco, un poco más y a los dos días la había terminado.

En la novela se profundiza más en los personajes, tanto los supuestamente principales como los secundarios. Se muestran las relaciones entre ellos, sus pensamientos, sentimientos y la poca esperanza que algunos aún albergan de cara al futuro.

Antes dije "supuestamente principales", porque en teoría el niño y la vampira se supone que son los protagonistas. Pero no es así. El hecho de que aparezca gente asesinada y desangrentada es algo así como un efecto secundario, una historia aparte. Lo que prima, en mi opinión, son la soledad, la tristeza y la búsqueda de amor en todas sus facetas.

En la historia hay otro protagonista, el paisaje. Tanto el barrio donde vive el niño, la nieve, el bosque, el hospital, el chino... todos esos lugares y alguno más sirven de vehículo para mostrar la desolación de la vida de la gente que los habita o visita. Un día tras otro, transcurren monótonamente, alejándoles un poco más de la esperanza de conseguir algo mejor.

Borrachos, drogadictos, pederastas, abusones, ladrones... hasta un policía con fervor religioso que alberga un poso de violencia. Todos grises, apagados, solos.

Mientras en la película nos contaban cómo era el día a día del niño, siendo blanco de los abusos y risas de sus compañeros, en la novela esa es una historia más entre tantas otras. Todos aceptan lo que les pasa como algo que no pueden cambiar. Las cosas son así y así hay que aceptarlas.

La soledad está presente en todos y cada uno de ellos. Incluso en los que siempre parecen ir en grupo hay un atisbo de aislamiento.

Cuando pasa algo medianamente positivo, surge inesperadamente algo o alguien que lo estropea, que ensucia ese momento.

Incluso en la amistad entre el niño y la vampira hay un "pero". Y no se trata de que la niña necesite beber sangre y por tanto, matar a gente para poder sobrevivir. Se trata de su naturaleza. Quiere que le quieran tal como es (y no me refiero al vampirismo, pero no te doy más detalles para no hacer spoilers), de hecho hay un momento en que le pregunta al niño "¿Me querrías aunque no fuera una chica?".

Los acontecimientos en el libro no transcurren exactamente como en la película, cosa que suele suceder, porque no es posible plasmarlo todo. Así que si te ha gustado la película o si no la has visto pero sientes curiosidad, anímate a leerlo. Es triste, es un poco deprimente, pero no por ello deja de ser hermoso.

Nota al margen- es la primera vez que leo a un escritor nórdico y disfruto la lectura, hasta ahora todos mis intentos habían sido fracasos.

Otra nota al margen- he visto en alguna biografía que el autor está considerado como escritor de novelas de terror. No sé el resto, porque no las he leído, pero esta no es de terror, más bien diría que es una especie de retrato social con un vampiro por medio, pero lo del vampiro, a veces, parece simplemente una excusa para mostrar y contar el resto de cosas.

2 comentarios:

Margari dijo...

A ver cuándo me animo con este libro. Lleva tiempo entre mis pendientes y por lo que cuentas,creo que también lo voy a disfrutar.
Besotes!!!

osheaa dijo...

Es el primer libro de un autor nórdico que me gusta, disfruto y soy capaz de acabar, hasta ahora no había ocurrido, pensaba que era alérgica a ellos.

Anímate, Margari!