lunes, 18 de agosto de 2014

Déjame entrar, 2010







Una película de vampiros donde no hay amoríos con hombres lobos, ni son "muy fashion" ni los entrevistan, ni van por ahí tipo Blade.

Spoilers a partir de aquí.

Los protagonistas son dos niños, de 12 años, aunque ella hace mucho tiempo que tiene 12. Son vecinos, ella acaba de mudarse al piso de al lado, junto con su protector y "obtenedor" de alimento. El niño, un solitario que es blanco inerte de las bromas y palizas en el colegio, tiene como distracción el espiar a los demás a través de su telescopio.

Se encuentran una noche, claro, fuera, en la nieve. Ella va descalza y tanto ese hecho como el halo de misterio que la rodea, despiertan su curiosidad.

Mientras, en la población se suceden misteriosos asesinatos en los que las víctimas aparecen desangradas.

Curiosamente, lo que más me impactó, lo que más me inspiró temor no fue el tema del vampirismo, sino la tortura que era la vida diaria para el niño, para Owen. En casa, una madre muy religiosa y amargada por el abandono del marido. En el colegio, los compañeros que desahogan con violencia sus penas y miserias. Y él es como un muñeco de trapo zarandeado por la vida.

Ella tiene la sabiduría que le da una extensa experiencia vital (o mortal, según se vea). Así que lo primero que le dice es que no pueden ser amigos. Aún así, él persiste y logra un acercamiento, que se traduce en mensajes en Morse a través de la pared que les separa. No sé hasta qué punto ese acercamiento es interesado o calculado por parte de ella, que ve que su protector empieza a cometer fallos y que pronto le dejará de ser útil. Como sea, Abby es como una isla de tranquilidad en la vida de Owen.

Y supongo que es esa soledad y ese aislamiento en que han vivido ambos, aunque de formas y por motivos diferentes, lo que les acaba uniendo. Tengo la impresión de que se entienden en ese sentido, de que es eso más que la amistad o un cierto sentimiento de proteger, lo que les une.

Me pareció una película muy triste. Triste por la situación de los personajes pero también por lo que se puede adivinar que será su futuro: ir de un lado a otro, mudándose cada poco tiempo, él matando para que ella pueda alimentarse o ella matando y él escondiendo las pruebas para protegerla. Y solos. Es esa soledad, ese desarraigo lo que me entristece. Sus ojos, sus miradas son tristes, aun cuando ríen. Las caricias, los toques leves de mano a piel, son también tristes, porque se hacen como con miedo, como sin saber...

Me gustó, la verdad. A pesar de dejarme un poco "chof". Supongo que eso indica que es medianamente buena, porque transmite sensaciones/sentimientos.

Es un remake de una película sueca, por lo que leí por ahí, es bastante fiel al original.

Basada en una novela de John Ajvide Lindqvist (caray para leer eso del tirón) del mismo nombre. Supongo que en un tiempo leeré la novela. Está en la lista de lecturas pendientes.

5 comentarios:

Margari dijo...

No la he visto aún, pero me han hablado muy bien de ella. A ver cuándo le hago huequito.
Besotes!!!

therwis dijo...

A mí me gustó mucho la historia, pero me gustó más la película original, ¡qué impacto me llevé en la piscina!

therwis dijo...

A mí me gustó mucho la historia, pero me gustó más la película original, ¡qué impacto me llevé en la piscina!

osheaa dijo...

Pues anímate un día de estos, Margari, ya nos contarás qué tal, aunque ya te aviso que a mí me dejó con un cierto resquemor de tristeza.

Biquiños!

osheaa dijo...

therwis, yo me enteré de que era un remake buscando una imagen para ilustrar la entrada, me aparecían imágenes de niños diferentes, así que me puse a curiosear y me enteré.

Tenía entendido que esta era casi un calco de la original, pero después de lo que me comentas, tendré que intentar hacerme con ella y echarle un vistazo.

Me encanta tu blog, por cierto.