martes, 26 de agosto de 2014

Area 81, Stephen King



Es o bien un relato largo o una novela muy corta. De hecho me dio la impresión de que iba a ser una novela larga, pero por el medio se aceleró y se precipitaron los acontecimientos. Es la única pega que le encuentro, la verdad.

Pete Simmons es un niño demasiado pequeño para ir con su hermano y sus amigos a hacer heroicidades en bicicleta, tales como tirarse por terraplenes y aterrizar en la gravilla. Así que una tarde en que está solo, decide aventurarse dentro del Area 81, un área de descanso de la autopista que se cerró hace varios años y que ahora es utilizada por "los chicos mayores de verdad" para reunirse, jugar a las cartas, llevar a chicas, emborracharse, etc.

Esta es la parte que me dio la impresión de que iba a ser una novela larga. Stephen King se para en detalles para hacer más real el sitio, para que sepamos cómo se siente Pete, para que entendamos los motivos que le llevan a hacer lo que hace.

Así, el chico entra por una abertura de la valla, encuentra una botella medio vacía de vodka y después de tres tragos, se siente agradablemente borracho, con lo que se echa en un viejo y sucio colchón a dormir la mona.

Mientras duerme, un coche embarrado entra en el área y se para, abriéndose levemente una de las puertas delanteras.

El tráfico sigue circulando por la autopista. La mayor parte de los conductores ni se fijan, pero hay uno que sí, que ve ese coche parado ahí, como si le pasara algo a alguien. Así que se detiene para ayudar, y lo que le ocurre al conductor es que acaba siendo devorado por el coche, literalmente. Por buen samaritano.

Al rato se detiene una mujer que lleva el coche y un remolque con una yegua en él. Ha visto los dos coches y piensa que algo ha ocurrido y que alguien necesita ayuda. Le ocurre lo mismo, acaba zampada por el coche.

Finalmente se detiene un coche familiar, un matrimonio con dos hijos. El matrimonio acaba siendo zampado y los niños, con esa aceptación de lo imposible, se dan cuenta de lo que ocurre y se mantienen lejos del coche. La niña, que es la mayor, llama a la policía y dice que a sus padres les ha comido un coche. Imagínate la reacción de la telefonista.

Así que la niña toma a su hermanito de la mano y se echa a caminar por el arcén. Eso hace que envíen a una patrulla a recogerlos antes de que acaben siendo atropellados. El policía va con ellos hasta el sitio donde ahora ya hay tres coches y otro con remolque. La niña advierte al policía que no toque el coche embarrado, el policía le sonríe con ese aire de superioridad que ponemos al oír las fantasías infantiles... y el coche se lo zampa.

Y no te voy a contar más o si no, no lo leerás. No te voy a decir qué pinta Pete en todo esto, qué pasa con el coche, con los niños... tendrás que leerlo. No te llevará tiempo, es cortito. Y ameno.

2 comentarios:

Margari dijo...

Me dejas con curiosidad. Tendré que buscar este libro.
Besotes!!!

osheaa dijo...

Se lee en un ratito. Lo malo es la impresión de que iba a ser más largo y parece un poco precipitado al final.

Disfrútalo!