domingo, 29 de diciembre de 2013

Diario secreto de Ana Bolena, Robin Maxwell



Pues parece que tengo un breve período Tudor en mi vida y no solamente estoy procurándome los episodios de la serie Los Tudor (sí, otra vez), sino que he acabado de leer hace poco rato un libro (cortito, menos de doscientas páginas), sobre Ana Bolena.

La historia de la reina ejecutada, vista a través de su hija Isabel, quien, al cabo de tres meses de su proclamación como monarca inglesa, recibe de manos de lady Sommerville un diario escrito por su madre. Así, Isabel tiene acceso a los pensamientos de su madre, desde su enamoramiento de juventud, Percy, hasta el momento de su muerte, aconsejando a su hija que no se entregue por completo a ningún hombre, aunque llegue a casarse, que siempre mantenga una parte suya enteramente.

Entrelazados con las lecturas del diario, se pueden ver retazos de la vida de Isabel, de las presiones que recibe para casarse, para dar un heredero al trono, para afianzarse en el trono. Y su relación amorosa con Dudley, hijo y nieto de traidores a la corona, de quien duda a veces si a quien ama es a la mujer o a la corona.

Es un poco agobiante ver que Isabel tiene que recurrir a argucias para tener un rato libre y sola y poder leer a gusto el diario de su madre. Está siempre rodeada de gente, hasta el más leve de sus gestos tiene testigos.

En cuanto a la historia en sí, bueno, ya es más que sobradamente conocida. A través de los años, tanto en novelas como en películas o series de televisión, he visto dos versiones de la misma: una en la que Ana estaba realmente enamorada de Enrique (aunque inicialmente lo que le atrajera de él fuera la corona de Inglaterra) y otra en la que Ana no siente amor alguno por el rey, sino que planea fríamente ser la siguiente reina. Como sea, los hechos están ahí, el que Enrique hubiera decidido desposarse de nuevo aún antes de conocer a Ana o no, no cambia el curso de la historia. Lo que sí queda claro, al menos en mi opinión, es que la gente de la Corte no era muy amistosa ni de fiar. Y Ana Bolena era un claro ejemplo de ello.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Ana Bolena y la pastelera real, Suzannah Dunn



Me gustan mucho tanto la historia novelada como las novelas históricas, así que me dispuse a disfrutar de unas horas de lectura. Además, la presencia de un personaje tan atípico como la pastelera de Enrique VIII hacía más interesante la historia.

Y eso fue lo que me decepcionó. El libro está dividido en capítulos contados por cada una de ellas, por un lado la pastelera y por otro Ana Bolena. Cuenta la historia de esta última, desde que el rey se fijó en ella hasta el momento de su ejecución. La pastelera cuenta básicamente cosas sobre su trabajo, las figuritas que prepara para las distintas fiestas, las horas que pasa en los fogones, etc. Y muy de refilón, nombra algunas de las personalidades de la corte, con quienes no tiene relación, claro, ella está todo el día en las cocinas, haciendo mazapanes y demás cosas.

No hay pues, una relación entre estos dos personajes, ni siquiera un nexo común, fuera de que ambas nacieron el mismo año. Yo pensaba que las historias se entrelazarían de alguna forma, aunque fuera mediante mensajes "culinarios". Pues no.

Fuera de eso, de que no le encuentro sentido a los saltos entre las historias de ambas mujeres, la novela está bien, aunque es más de lo mismo, todos conocemos ya la historia de Ana Bolena y cómo acabó. La historia de la pastelera, sin embargo, queda como en el aire, sin rematar, acaba un capítulo más, como cualquier otro, no sabemos qué fue de ella, si siguió muchos años trabajando en la corte...

Pues eso, que por el título y la sinopsis me había esperado otra cosa y fue un poco decepcionante.

Qué bello es vivir, 1946




Es la típica película que se ve una y otra vez por estas fechas. Pero, por alguna extraña y desconocida razón, yo nunca la había visto más que a trozos (y además casi siempre el mismo). Así que me dije que de estas navidades no pasaba y me dispuse a verla.

La verdad es que me agobió un poco. Ese pobre hombre luchando por su sueño, el salir de ese pequeño pueblo donde se ha criado para hacerse arquitecto, ver mundo, construir casas y cosas... y cada vez un obstáculo mayor en su camino, que le ata con más fuerza al lugar del que tanto ansía salir.

Se resigna ante todo y ante todos, lucha por lo que cree que está bien, siempre con buen talante a pesar de que cualquier otra persona estaría fuera de sí. Y todo para no hacer más que encontrar más problemas por delante, para quedar como eclipsado ante los logros de los demás. No me extraña que llegara un punto en el que el pobre estallara y quisiera tirarse del puente.

Después está el típico abuelete majo, medio despistado, el ángel sin alas, que se dedica a mostrarle cómo habría sido la vida si él no hubiera nacido. Y claro, todo es mucho más horroroso de lo que es en realidad. Y eso hace que al protagonista le vuelvan las ganas de vivir, justo al mismo tiempo en que le llueve el dinero que necesita, de todas partes.

Esta película me ha recordado una reflexión que hacía mi padre no hace mucho tiempo: puedes pasarte toda la vida siendo honesto y honrado, toda una vida... y basta un sólo momento de debilidad para perder ese calificativo. Toda una vida peleando y luchando por hacer lo que se debe, se pierde en unos segundos.

No voy a decir que la veas, porque seguro que ya lo has hecho. Tampoco estoy muy segura de recomendártela, me parece demasiado cargada de moralina, no sé. Tal vez sea que carezco de espíritu navideño, nunca se sabe.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Minority report, 2002





No me gusta Tom Cruise. Como C lo sabe, se empeña en recomendarme películas suyas que me pueden gustar, como pasó por ejemplo con Collateral, que me encantó y en la que no vi realmente a Tom Cruise sino a su personaje.

La teoría en esta película es genial: atrapar a los asesinos antes de que comentan su crimen. Son capturados y sometidos a una especie de criogenización o algo por el estilo (muy Matrix), con lo cual se llevan su castigo y las víctimas viven para contarlo.

La pega que le encuentro es la forma en que saben qué crimen se va a cometer. Tener a esas tres personas en una especie de piscina, soñando una y otra vez con crímenes horribles, viviéndolos, me parece algo espantoso. De lo que ven salen los nombres y fechas de los futuros asesinatos.

Es un mundo futuro un poco aterrador, donde no tienes intimidad, vas por la calle y te leen la retina para ofrecerte publicidad a tu medida, saben dónde y cómo vas, pueden seguirte con cientos de cámaras en todas partes... Vale, que es un mundo mucho más seguro, pero también mucho menos íntimo, menos personal, más rebaño por decirlo de alguna forma. No sé yo....

El caso es que sale un aviso en el que el asesino es el jefe precisamente de los que persiguen a los que van a matar para intentar evitar el asesinato. Así que escapa, ya que él sabe que no quiere matar a nadie. La cosa es si somos capaces de evitar nuestro destino.

Personalmente me habría encerrado en algún sitio hasta que pasara el teórico momento del asesinato, con lo cual quedaría claro que no lo ejecutaría y sería libre. Pero Tom es mucho Tom y se empeña en saber por qué ha salido ese dato, en lugar de esperar a que pase el peligro e investigar más tarde.

Aunque la película es entretenida (Tom Cruise no desaparece del todo, me temo), lo mejor es la discusión posterior sobre posibles errores de guión. Así que ya sabes, si puedes verla en compañía, mejor.


Superagente 86, 2008




No había visto la serie ni sabía muy bien de qué iba. C me enseñó un vídeo de youtube de la serie antigua, para que viera el tipo de humor del personaje.

La película no me gustó demasiado. Tampoco es que me disgustara, pero tenía la sensación de no tener el sentido del humor que se requería para disfrutarla. Sí, veía los chistes y los pillaba, como se suele decir, pero me dejaban, en su mayoría, fría.

A pesar de todo, no se me hizo larga ni tediosa ni nada de eso, en mi opinión, se deja ver. No es ni de las mejores ni de las peores películas que he visto. Tampoco es una de las de guardar para ver de nuevo en otra ocasión.

Tal vez a ti sí te hagan gracia los chistes y las situaciones que a mí no (o no tanto como deberían), así que anímate y dedícale un rato (o dos), después me cuentas qué tal.

RED y RED 2




La imagen es de la 2, en la primera aparece también Morgan Freeman. Vamos, para que te hagas una idea del reparto de ambas.

Me encantaron, lo pasé genial, me reí, tuve un par de momentos de tensión, me divertí muchísimo viéndolas. Son películas de acción de las que me gustan, con montones de toques de humor que hacen que predominen sobre los tiros y las peleas.

Este grupo de espías retirados a los que casi se les obliga a dejar su más que merecido descanso, te harán pasar un rato de lo más agradable y simpático. Totalmente recomendables desde mi punto de vista, sobre todo si eres de las personas que han disfrutado con La jungla de cristal o Arma letal (aunque estas no son de tanta acción).

Anímate y cuéntame qué te han parecido.

Dates, serie





Otra serie a la que llegué de la mano de therwis. También me llamó la atención que fueran pocos episodios y la verdad es que el argumento me parecía lleno de posibilidades: cómo resultan las citas hechas a través de una de esas webs que tanto abundan por Internet.

Lo dejé a menos de la mitad. Vi 4 episodios de los 9 de los que consta la serie. Pero es que me pareció tan sumamente aburrida, con toques surrealistas, absurda... Vamos, que no me gustó nada de nada. Aunque por lo que leí, creo que ha tenido gran aceptación entre el público. Debo ser la excepción.

La familia Addams, I y II




Bueno, si quieres pasar un o unos ratos divertidos, te aconsejo cualquiera de las dos, o ambas. Me recordó mucho a una serie que vi de niña, llamada Los Monsters, así que supongo que gran parte de que me gustaran las películas se debe a las reminiscencias de mi infancia.

Tiene puntos muy divertidos, de humor un tanto ácido. Mi personaje favorito es la mano, es complicado dotar de personalidad y hacer expresiva una mano, pero lo consiguen.

Me gustaron, mucho. Así que no me queda otra que recomendártelas, para que pases una tarde divertida o al menos con una sonrisa en la boca.

Grupo desechable de películas


Como ya has visto en entradas anteriores, me dediqué un tiempo a ver Tiburón y demás de la saga. Bueno, pues me quedaban unas cuantas por ver, así que ahí van las reseñas, en lote.

La bestia, 1996

Vi esta película hace montones de años en televisión. Me cayó bien el protagonista, y mucho más tarde me lo volví a encontrar en una serie de televisión, CSI Miami. William Petersen, más conocido como Grissom. Aquí su personaje es un pescador tradicional, que lucha contra los que utilizan medios ilícitos para conseguir capturas. Vive en un pequeño pueblo costero, claro, que aumenta su población en verano, con la visita de buceadores que desean ver barcos hundidos.

Pero claro, tiene que aparecer un bicho comehombres o si no, no habría película. En este caso es un calamar gigante, pero gigante de verdad de la buena. Y lo de siempre, qué es más importante, perder el dinero del turismo o matar al bicho. Una de tantas.

Tiburón 3D

Mal título. No es una película en 3D y debería titularse "La madre de todos los tiburones". Porque hay hasta 45 tipos distintos de tiburón, de todos los tamaños y colores.

Un grupo de universitarios van a pasar un fin de semana de relax en casa de una muchacha del grupo. La casa está aislada y como en unos cayos llenos de vegetación y con agua por todas partes. Eso sí, es una casa de toma pan y moja, todo lujo y demás.

Los chicos y chicas empiezan a divertirse y los tiburones empiezan a aparecer y zampar distintas partes del cuerpo de los muchachos. Para saber cómo han llegado unos y otros al lugar, tendrías que ver la película, cosa que no te recomiendo más que nada porque me parece una pérdida de tiempo.


Tiburón IV, la venganza

Se supone que es la venganza de los primeros, los de Amity. Y se supone que el tiburón quiere vengarse de sus predecesores, persiguiendo a la familia del sheriff que los mató y que se supone ha muerto hace un tiempo de un ataque al corazón. Ahora los dos niños ya son adultos, uno casado y con una hija y otro prometido para casarse ya mismo. Cuando un tiburón se merienda al soltero, la madre empieza a decir que es una venganza. Y yo me pregunto, ¿venganza? Si los tiburones de antes los ha matado su marido, si han pasado muchos años, si el tiburón no tiene forma de saber dónde vive cada uno... vamos, que no tiene mucho sentido. Pero sí, es una venganza, el tiburón persigue a la familia por todas partes.

Hasta que se lo cargan, claro. Lástima, tenía que ser un tiburón con percepciones extrasensoriales para saber quién era quién y dónde estaba cada uno.  Tampoco te aconsejo verla.


The escape artist, serie




Acabé viendo esta serie después de leer la entrada que therwis hizo de ella en su blog (Los calcetines no tienen glamour). Me gustó que fuera una miniserie, que "acabara" y el comentario de la autora sobre las pelucas. He de confesar que lo de las pelucas me defraudó, yo esperaba de esas llenas de tirabuzones, que tapan toda la cabeza y reposan sobre los hombros, y no esas cositas que se ponían que apenas tapaban las calvas de un par de ellos.

Son sólo tres episodios. El protagonista es un abogado defensor que jamás ha perdido un caso, por lo que cuando aparece uno complicado en el bufete, se le pasa automáticamente. Sus éxitos hacen que sea el número uno de la profesión, para gran enfado de la segunda de la lista.

Lleva y gana el caso de un torturador y asesino de mujeres, a pesar de tener el convencimiento de que es culpable. El hombre queda en libertad y lo primero que hace al salir de prisión es atacar a la mujer del abogado, torturándola y matándola. El sospechoso es capturado, el abogado no puede intervenir en el asunto al ser parte implicada y su rival se ocupa de la defensa.

Y si quieres saber más, tendrás que ver la mini-serie.  Sólo son tres episodios, como te dije, y si no te gusta, no habrás perdido tanto tiempo. Anímate.

Más allá de la duda, 1956




Esta película me gustó precisamente por cosas que no te puedo contar sin destriparla. La trama gira en torno a un montaje que hace un hombre con la ayuda de su futuro suegro, un magnate de la prensa. Tratan de demostrar que a veces se condena a inocentes, llegando a ejecutarse a personas por delitos que no han cometido.

Para ello eligen un asesinato ya cometido, al azar, y sin contar nada a nadie, van creando pistas falsas (cuya elaboración documentan mediante fotos). Quieren que se llegue a juzgar al protagonista y en el momento álgido, sacar las pruebas de su inocencia.

No me gusta la rigidez de los personajes. Y lo digo literalmente, parece que estén acartonados, con movimientos y algunos diálogos muy mecánicos. Pero por otra parte, hay un par de esos giros de guión que tanto me gustan y que hacen que haya un elemento sorpresa.

Así que anímate y ya me contarás qué te ha parecido. No esperes un peliculón, pero sí un rato entretenido.

El sospechoso, 1944




Un clásico protagonizado por Charles Laughton. Me pareció una película entretenida, con un par de escenas un poco de "suspense", por el peligro que corre el protagonista. Los personajes, como suele suceder en este tipo de películas, muy "blancos". Sin embargo tiene un punto curioso y es que normalmente los malos suelen ser muy malos y los buenos muy buenos, mientras que en esta ocasión el personaje principal tiene una mezcla bastante equilibrada de ambas cosas.

Está bien para pasar un buen rato, te deja una especie de regusto en plan "Qué bello es vivir", aunque ambas historias no tengan nada que ver. Creo que es un denominador común de las películas que yo denomino clásicos, siempre tienen un algo de familiaridad que es muy agradable.

Pues eso, una opción para una de estas tardes oscuras de invierno.


domingo, 22 de diciembre de 2013

Hola

Hola

Supongo que piensas que tengo el blog abandonado. Y más o menos, tienes razón. Tengo anotados como una docena de títulos de cosas con las que hacer entradas. Cada vez que leo algo o veo algo, lo anoto para contártelo más tarde. Pero he ido acumulando cosas casi a lo tonto y no es que no tenga ganas de decirte mi opinión sobre ellas, es que no me sale.

Me he sentado varias veces a escribir y me he quedado mirando la pantalla sin más. Quería hablarte de estas fechas de cómo eran antes para mí y cómo son ahora, en mi cabeza tenía ya las palabras rondando, casi peleándose por salir, pero me he puesto a escribir y nada.

Así que supongo que en algún momento a partir de finales de la semana que viene, me sentaré y saldrá todo como a borbotones, en una especie de mega entrada o en una docena de ellas, una tras otra.

A ver si se va el catarro de una vez, parece que está dando los últimos coletazos, y todo vuelve más o menos a la normalidad.


viernes, 20 de diciembre de 2013

Doctor sueño, Stephen King


Cuando vi que publicitaban esta novela como una segunda parte de El resplandor pensé "mal asunto". La historia había quedado rematada y no veía motivo para una segunda parte. El título también me despistaba, he de decirlo.

Así que en lugar de ponerme a leerlo partiendo de mis recuerdos de El resplandor, lo planteé como una novela más de King. E hice bien.

Lo que da pie a los comentarios acerca de que es la segunda parte es simplemente que nos cuenta la historia de Danny Torrance, el hijo del guarda de invierno del hotel Overlook. No digo más para no destriparte la historia de El resplandor, por si no la leíste.

Ya han pasado unos cuantos años y Danny es un adulto en busca de su lugar en el mundo. Del niño inocente apenas queda ya nada. Su capacidad mental especial, lo que llama su resplandor, se ha ido apagando con el paso de los años, aunque sin llegar a desaparecer por completo. No es médico, aunque le llamen Doctor sueño. No es una persona perfecta ni lleva una vida perfecta. Su vida se cruza con la de una niña que tiene el mismo don que él tenía pero multiplicado por cien. Una niña que se encuentra en peligro.

Y no cuento más porque si no te quito lo interesante.

Aunque la verdad es que no es una de las mejores novelas de King.  Recomendaría muchas otras suyas antes que esta. Me ha parecido bastante floja. Sobre todo por "los malos". No he padecido ni una vez por los protagonistas, ni me he quedado con ganas de seguir leyendo cuando he tenido que dejar apartada la lectura. Simplemente tenía una vaga curiosidad sobre "a ver con qué nos sale ahora". Será que soy demasiado paleta (entenderás el comentario si lees la novela).

Hay una cosa que me llama mucho la atención. En el prólogo, King habla sobre el nacimiento de la novela, sobre la gente que le preguntaba qué fue del niño de El resplandor, de su propia curiosidad al respecto. Y hace un comentario que me ha llamado la atención. Parece ser que la gente le dice que la adaptación de Stanley Kubrick de El resplandor es una película que da mucho miedo. Estoy completamente de acuerdo. Vi la película hace muchos muchos años y aún siento una incomodidad cuando la recuerdo. Me parece una muy buena adaptación y una buena película de miedo y sobresaltos. Pero en el prólogo King deja claro que a él no le gusta nada de nada. Y me sorprende, sobre todo habiendo visto tremendas chapuzas que han hecho con otras historias suyas. Incluyendo aquellas en las que colaboró como guionista.

Es un autor muy prolífico y si te paras a buscar películas basadas en historias suyas, encontrarás unas cuantas. De ellas, sólo un puñado valen la pena. Por ejemplo, Cadena perpetua, La milla verde, El resplandor (el de Kubrick, porque hay al menos una más)... poco más. Y por eso es sorprendente que no le guste una adaptación que consigue inquietar tanto como el libro. En fin.

Pues eso, si como yo, sigues la obra del autor, adelante. Si no has leído nada suyo, ni se te ocurra empezar con este título.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Pack de películas


A ver, en esta entrada voy a hacer un lote de películas que realmente no sé porqué volví a ver, pero bueno, las vi y ahí van.

Tiburón, 1975

La primera, original, dirigida por Steven Spielberg y con la famosa musiquilla compuesta por John Williams.



La verdad es que en esta película el "malo" no es el pobre bicho sino el alcalde de Amity, que se niega a tomar las medidas oportunas ya que el pueblo vive del turismo de verano y es obvio que si la gente se entera de que hay un tiburón comehombres en las playas, pues casi que se van a otro sitio. Así que busca excusa tras excusa y mientras el escualo va comiéndose a unos y otros. Hasta que al final, claro, lo mata el protagonista.

Tiburón 2, 1978

Como la primera parte tuvo mucho éxito, pues claro, había que explotar el filón, aunque sea con otro director.


Bueno, pues en esta segunda entrega, vemos al sheriff nada tranquilo con las playas a pesar de que ha transcurrido ya un tiempo desde que mató al tiburón. Está medio obsesionado con que pueda aparecer otro. Y claro, aparece, porque si no, no habría película. Lo curioso es que el personaje principal, que odia el mar, vaya a vivir a una isla y sea el sheriff. Pero bueno, vamos a la historia. El malo sigue siendo el alcalde, ahora interesado en encontrar inversores para un hotel en la isla y todo lo que ello conlleva. Pero aparece otro escualo y empieza a merendarse a todo aquel que encuentra en el agua. Y vuelta la mula al trigo, sólo que esta vez tratan (sin conseguirlo) de aumentar la tensión cuando los hijos del protagonista están en peligro de ser zampados. El sheriff acaba matando al tiburón... otra vez.

Tiburón 3, 1983

Aquí ya Roy Scheider debía estar harto del alcalde, del tiburón, de la isla, de sus hijos que se escapaban en botes, etc, así que se cambió de escenario y de protagonistas.




Y ahí tienes a Dennis Quaid recién salido de la escuela primaria. Otro que se siente digamos incómodo en el mar, pero que va y se lía con una bióloga responsable de un parque acuático, el Sea World. Hay espectáculos de esquí acuático, hay una atracción submarina, en la que los visitantes recorren una especie de paseo por tubos transparentes y pueden ver a los animales marinos tal cual están (vamos, los humanos en peceras y no al revés). Hay delfines simpatiquísimos, una orca de lo más amigable... y aparece un tiburón. Bueno, un tiburoncito. Quaid es partidario de matarlo, la novia de atraparlo para ser una atracción más del parque. Y como gana el dinero, pues lo atrapan, pero se les muere. Y entonces aparece mamá tiburón cabreada para vengar a su hijito. Y la matan, claro.

Y si creías que ya me había hartado de tanta historia repetitiva y todo eso, te equivocas. Para hurgar más en la herida, vi también:

Deep blue sea, 1999

Ya sé que soy una mala persona y todo eso, pero en esta película deseé que ganara el tiburón. Que se zampara a todos menos al cocinero, que era el personaje más simpático.




La trama gira en torno a los estudios que una científica realiza sobre una cura para el Alzheimer, utilizando para ello los cerebros de tres tiburones previamente manipulados para que sean "más grandes y más inteligentes". Cuando los tiburones empiezan a comer brazos, la primera reacción es eliminarlos, pero la chica lo impide, dando pie a una serie de catástrofes que acaban con la vida de todos los trabajadores del centro de estudios (menos mal que está en medio del océano y es fin de semana y son poquitos). El caso es que ahora tienen que escapar de los tiburones. Al final queda un tiburón y tres humanos: el cocinero y la pareja protagonista. El chico va en plan "soy más chulo que un ocho, estoy buenísimo y lo sé" y la chica va en plan "soy lista, estirada y estoy como un tren, lo sé y sé que lo sabes, así que me quito la ropa en cuanto tengo ocasión". El hecho de que todo suceda por culpa de ella es algo que se obvia a lo largo de la película. Lo bueno, y aquí va un spoiler tremendo, es que al final el tiburón se la merienda, con lo cual sólo sobreviven el cocinero y el protagonista (que por cierto no queda excesivamente triste cuando ella muere).

Un desastre, un horror, ni la fugaz presencia de Samuel L. Jackson la hace pasable.

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Resumen: Mejor que ver alguna o todas o varias de estas películas, consigue la novela de Peter Benchley y léela. No es que sea una cosa del otro mundo, pero es mucho mejor que las películas.

Los mercenarios, 2010





Lo sé, lo sé. Era de esperar, pero yo pensé que en una película en la que estuvieran todos esos, sería prácticamente imposible que no hubiera humor que la salvara. Pues me equivoqué. La única escena que me gustó fue la que tiene lugar en una iglesia y que protagonizan Stallone, Willis y Schwarzenegger. Después, el resto, es una americanada extrema. Ya sabes, en plan un americano contra siete regimientos del mejor ejército de mundo y se los carga a todos o algo por el estilo.

El argumento es: necesitamos una excusa para liarnos a tiros con algo o alguien así que ofrecemos nuestros servicios a quien quiera pagarlos.

Es el equivalente a una novela rosa o una telenovela, a partir del minuto tres ya sabes lo que va a pasar y cómo acabará. Y por el medio, violencia, violencia y más violencia, tiros, golpes, acción y más acción.

No me gustó, y eso que estaba Statham, que me cae muy bien.

Por cierto, Mickey Rourke da miedo, de hecho tardé en reconocerlo, no sé qué le habrá pasado, pero está completamente cambiado.

Men in black I y II, 1997 y 2002





Hacía tiempo que había visto las tres. Pero sólo recordaba vagamente la primera y de la segunda, la escena en la oficina de correos, nada más. Así que fue como verlas por primera vez.

En principio no me gustan las películas de acción a no ser que tengan toques de humor, bien sea en plan Bruce Willis en la serie de Jugla de cristal, o Kurt Russell en las de Rescate en...

Y bueno, creo que estas dos películas se podrían clasificar como de acción con comedia o de comedia con acción. Porque sí que hay persecuciones, tiros, peleas, carreras y demás, pero todo cubierto de un velo de humor casi constante.

La primera parte narra cómo un agente de policía es captado para convertirse en el agente J, un "hombre de negro", que controla la actividad extraterrestre en la Tierra. La verdad es que no parece costarle mucho.

La segunda parte cuenta cómo el agente K ha de ser recuperado para el servicio pues tiene información vital para la seguridad del planeta.

La tercera parte aún no la he visto de nuevo, pero creo recordar que va de viajes en el tiempo, de dar, literalmente, un salto al vacío.

Supongo que aunque no las hayas visto, sí sabrás cosas de ellas, así que apúntatelas una tarde en que te apetezca ver algo ligero y simpático.

Aquí te dejo un enlace con el vídeo de la banda sonora, durante la intro te dan una explicación breve de lo que son los MIB.
http://www.youtube.com/watch?v=rRuHk6Drj2U

Te reto a ver el vídeo hasta el final sin que muevas los pies, manos o cabeza al ritmo de la canción.

El cuervo, 1994





Lo único que yo sabía de esta película era que el protagonista, Brandon Lee, era hijo de Bruce Lee y había muerto durante el rodaje, cuando le dispararon con un arma cargada con munición real y no de fogueo.

Después de verla y curioseando por ahí, me enteré que el accidente tuvo lugar una semana antes del fin del rodaje y unos días antes de la fecha fijada para la boda del protagonista, lo cual hacía la situación un poco más trágica si cabe.

La película en sí tiene una especie de halo de tristeza. La acción transcurre casi en su totalidad de noche, y casi todo el tiempo llueve, pero no de forma torrencial sino esa lluvia insistente y casi agotadora de lo constante que es. El argumento es que un año después del asesinato de una pareja a punto de casarse, el muchacho resucita y se dedica a vengar su propia muerte y la de su prometida. Es una noche donde predomina la violencia, los ataques, los incendios, la muerte.

Los personajes son todos muy extremos y sus reacciones ante la resurrección del joven, diversas, van desde el miedo hasta la curiosidad o el deseo de abatir a alguien aparentemente inmortal.

En mi humilde opinión, Brandon Lee hace un papel casi perfecto. Sus movimientos, sus gestos, su mirada... sin duda es el mejor, de lejos.

Es curioso que, sin haber escenas "tristes" por sí mismas, en plan melodrama y todo eso, se mantenga esa sensación de forma no intensa pero sí constante a lo largo de toda la historia. Incluso en los momentos en que el protagonista se reúne con gente que le comprende y le apoya, no deja de estar rodeado de una especie de aura de tristeza.

Te la recomiendo, para ver una tarde-noche que vaya bien con la melancolía. O no, porque puede que la veas y tu percepción sea distinta a la mía, lo cual es otro buen motivo para verla, ¿no crees?. Anímate.

El paquete


El cartero pasa por el barrio día sí día no. Normalmente suele llamar a un par de pisos en cada edificio para que le abran el portal y dejar la correspondencia. Y es habitual que uno a los que llame sea el mío.

Esperaba un paquete para mi hijo. Teóricamente llegaba el lunes, así que cuando el cartero llamó y no pude abrir, no le di mayor importancia... hasta que unos minutos más tarde bajé para hacer la compra y vi en el buzón un aviso para ir a recoger un paquete a la oficina de correos a partir de mañana.

Guardé el aviso, pensando en ir el sábado a primera hora y tuve la suerte de ver al final de la calle el coche de reparto. Así que nos acercamos y esperamos a que el cartero volviera de hacer el reparto en la calle. Y como es muy amable, nos dio el paquete.

Estaba a su nombre, lo cual le hizo mucha ilusión. Lo guardé en el maletero del coche y fuimos a hacer la compra. Se dedicó a decir a todo el mundo que tenía un paquete que le había entregado el cartero y que llegaba de Madrid.

Imagina la expectación cuando llegamos de vuelta a casa. Guardé la compra y nos pusimos a abrir el paquete. No fue fácil, hubo hasta cuchillos por medio. Dentro, una tarjeta de un dinosaurio y una caja para él y lo que resultó una enorme sorpresa para mí, otra caja con otra tarjeta para mí.




A partir de hoy mi hijo tiene una "consona" como él dice, con un montón de juegos y una funda de las tortugas ninja y todo ello metido en una caja decorada con pingüinos. La mala noticia es que aparte de una partida para que viera cómo funcionaba, no podrá jugar con ella hasta que trabaje en el colegio (está pasando una temporada en la que no le da la gana de hacer nada en clase, así que ha perdido gran parte de los "privilegios" que tenía hasta el momento).

Ahora estamos en una etapa de negociación. El quiere que le deje jugar con ella, si hace los deberes sin protestar, yo le digo que de eso nada, que tiene que trabajar en el colegio también. Y así estamos, con el tira y afloja, mientras la caja con la consola dentro descansa apaciblemente en mi armario.

Ya sabes que llevo un tiempo pensando en comprarme un lector de libros electrónicos. Y no lo hice hasta ahora en gran parte por la economía poco boyante que estamos disfrutando la mayoría de los españoles.

Así que puedes imaginar mi sorpresa cuando vi una caja para mí.



Al principio pensé que habría postales dentro. Ya sabes que me gustan mucho y que siempre estoy pidiéndolas. Pues no, dentro había un ereader. Y con montones de libros ya en él. Así que tengo que agradecerlo por partida doble, no sólo por el aparato en sí sino también por el tiempo y el interés que se pusieron a la hora de elegir los títulos.

Así que gracias a las dos personas que han hecho posible que hoy haya tenido un momento feliz y otro un poco de "mala madre". He de decir que dudé en aceptar mi parte, no creo merecerla, pero ha vencido una vez más mi egoísmo natural. No me he portado bien y aún así me hacen regalos, así que me siento afortunada. Gracias de nuevo.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Proyecto Isi: El profesional


Desde su blog, Isi propone una tarea voluntaria, que trata de publicar en el blog, mensualmente, una entrada en relación con un tema que propone. El primer reto es hablar sobre nuestra profesión o la que nos hubiera gustado tener y comentar libros relacionados con ella.

Así que ahí va y que sea lo que el teclado quiera.

Sobre mi profesión, bueno, mejor dejarlo aparte porque el ser un desastre con patas está muy mal pagado, a no ser que seas político, claro. Así que escribiré sobre la profesión que siempre he querido tener.

Mientras otras niñas se imaginaban un futuro de pareja, como madres y esposas perfectas, yo me imaginaba en un pequeño y casi oscuro piso de mi ciudad natal rodeada de libros. Porque yo quería ser bibliotecaria. La idea de pasar jornada tras jornada trasteando con libros, ordenando fichas, recogiendo tomos de aquí y de allá y colocarlos en su sitio, armada con cinta adhesiva y tijeras para reparaciones de primeros auxilios, etc... esa era mi idea de una profesión ideal. El hecho de que fuera algo que se pudiera considerar monótono e incluso aburrido, no me amilanaba.

Hace unos meses, pasé un tiempo ayudando en la biblioteca munincipal. Buscando cosillas, reparando desgarrones, ordenando carnets de socio... se me pasaban las horas en nada y disfruté cada minuto.

¿Por qué no soy bibliotecaria? Pues no lo sé. Supongo que forma parte de un sueño y por tanto, nunca se me ocurrió intentar hacerlo realidad. Pero bueno, esa es la profesión que más me gustaría ejercer.

Respecto a las novelas relacionadas con ella, he pensado en tres. La primera, La bibliotecaria de Auschwitz, de Antonio G. Iturbe. No sólo por el título, sino por el hecho de que los libros representaban en cierto modo una vía de escape, una ventana de libertad en el campo de concentración, amén de una especie de rebeldía contra los opresores. Así, esa niña pre-adolescente que ejercía como bibliotecaria se convertía de alguna forma, en una especie de heroína encargada de cuidar el preciado tesoro que eran los libros.

Otro es El cuento número 13, de Diane Setterfield. La protagonista de esta novela crece entre libros, no en una biblioteca sino en una librería. Pero su tarea es la de una bibliotecaria, cuidar, ordenar, limpiar los tomos y ofrecer a cada cliente lo que busca. Me gusta la forma en que narra su infancia entre estanterías, la forma en que conoce cada uno de los libros de la tienda... me hace sentir menos rara por mi amor hacia los libros, por la forma en que disfruto teniéndolos en las manos, el olor de las hojas, el color amarillento en los bordes de las más antiguas...

Y el tercero es Cadena perpetua, de Stephen King. Brooks es un anciano preso que se dedica a pasear por los pasillos de la cárcel con su carrito lleno de libros medio desportillados, ediciones de Readest Digest y novelas del oeste, que los reclusos van leyendo en un intento de que el tiempo pase con más rapidez. También es una tapadera para trapicheos varios, pero bueno, eso es aparte.

En esa novela el protagonista se toma como un reto personal el conseguir tanto tomos como financiación para tener una biblioteca "de verdad" en la cárcel. Durante años escribe una y otra vez pidiendo dinero para aumentar la exigua y triste biblioteca. Lo consigue pero eso en lugar de aplacarle, le da ánimos para seguir "molestando" y conseguir más y más, ayudando incluso a reclusos que quieren estudiar mientras dure su estancia en la cárcel.

Creo que a la hora de abordar una lectura y dependiendo de las circunstancias, todos buscamos algo más que conocer la historia escrita: necesitamos evadirnos momentáneamente de la realidad, necesitamos emocionarnos con un relato, necesitamos (aunque suene cursi), alimentar la mente, etc.

Y el bibliotecario o la bibliotecaria es entonces nuestro pase hacia esa satisfacción. Es la persona a quien preguntar por un libro en particular, por un autor o autora, alguien a quien pedir consejo según nuestros gustos, una especie de cicerone literario en algunos casos.

No sé si esto es lo que Isi buscaba cuando propuso el reto, pero es lo que ha salido, así que ahí está. Me gustan los libros. Me gusta sentirlos en mis manos (quizás por eso estoy tardando tanto en tener un libro electrónico), me gusta hasta olerlos. Y algunas veces, paseando por algún centro comercial, me encuentro con algún conocido en la estantería y no puedo evitar sonreír, como hacemos cuando vemos a un amigo querido.

Sólo como anécdota, cuando era niña y me imaginaba de mayor en ese piso con libros por todas partes, también tenía un gato. Es curioso porque nunca he tenido especiales ganas de tener uno, pero bueno, ahí estaba.