jueves, 31 de octubre de 2013

Casino, 1995





Así que tras dos penosas salidas de la lista de pendientes, me re-propuse volver a retomarla. Y le tocaba a Casino.

Me temo que no te gustará esta entrada. Porque es reconocida por casi todo el mundo como una película muy buena y todo eso. Y me temo que no me ha gustado. Se me hizo larga, larga, larga. Mucha violencia, muchas palizas. Mucho entramado medio mafioso medio gangsterístico (o como se diga). Supongo que, aparte de El padrino (que me encanta), no es un género que sea muy de mi agrado. O tal vez no lo fue el planteamiento, no lo sé.

El caso es que el principio me parece sorprendente. No voy a especificar más, si la has visto sabes a qué me refiero, no quiero arruinarle la película a nadie. Y después ese flashback, para volver al punto inicial y seguir la historia un poco más. Fuera de ese especie de bucle con giro de guión, el resto me ha resultado aburrido. Las relaciones entre los personajes, el interés económico... no sé, se me hizo muy larga. Ningún personaje consiguió captar mi atención o hacerme empatizar con él o ella.

Tal vez sea que no estaba con el humor para ver una película así, no sé. El caso es que es una buena película que no me ha gustado. No puedo decirte más. Así que te toca verla (si aún no lo has hecho) y contarme después qué te ha parecido.

La esposa número 19, 2010





Y ya puestos a romper los propósitos, me llamó la atención el título de esta película. Me había imaginado una especie de Barbazul, un asesino de esposas. Pues no. Porque claro, una piensa que no es muy viable el que un hombre tenga tantas esposas. Ni física ni económicamente. Craso error. De hecho en la película se ve a uno que tiene más de cincuenta. Sí, sí, más de cincuenta. Es más, cada hombre tiene una especie de diario con datos sobre sus esposas, como aniversarios, cumpleaños, fecha del último encuentro sexual, número y nombre de hijos con cada una, etc.

Y sí hay un asesinato, pero el del marido. Supuestamente a manos de la esposa número 19. Y de eso va la película, un chico que fue desterrado del pueblo y de la religión vuelve cuando le llama una amiga de la infancia comunicándole que su madre ha sido arrestada por el asesinato de su padre. Se aprovecha este hecho para mostrarnos la filosofía de esa comunidad pseudo-mormónica. Bueno, para intentarlo, porque salvo saber que si una mujer muere soltera, no va al cielo. Si muere con el pelo corto, no podrá secarle los pies al marido con él en el cielo. Si no obedece ciegamente al marido, no va al cielo. Y si no obedecen (todos) sin rechistar al Profeta, no van al cielo. Pues fuera de esas cosas, poco más hay.

Es tan horrenda que no vale ni para clasificarla como película de domingo a mediodía. Creo que con eso te lo digo todo.

Los protagonistas, penosos. Ella me resultaba conocida y resulta que es la actriz que encarna el papel de hermana de Meredith en Anatomía de Grey. Y él es uno de los novios de Rory en Las chicas Gilmore.

En serio, no la veas.

La purga, 2013






Hacía unos días que había leído algo sobre esta película y esa breve sinopsis era interesante. Pero me había hecho el propósito de acabar con la lista de películas pendientes antes de ver ninguna otra, así que resistí a la tentación.

Pero el destino volvió a tentarme de la mano de therwis (Los calcetines no tienen glamour es el nombre de su blog). Vi la reseña que hizo de la película y despertó más mi curiosidad, así que esta vez me dejé llevar. Sí, soy débil, es lo que hay.

El planteamiento no está mal: en un futuro no muy lejano, en los Estados Unidos (dónde si no), se ha logrado llegar casi al cero por ciento de delitos y de paro. Y esto es debido a que los "nuevos padres fundadores" han creado la purga, una noche al año en la cual todos los delitos son permitidos. Es decir, estás harta de que la vecina de arriba sacuda las alfombras por la ventana justo cuando tú acabas de tender la colada, pues te aguantas y esa noche la pillas por banda y le das la paliza de su vida, o un machetazo en la cabeza, a elegir. Se permiten cuchillos, hachas, bates, pistolas, escopetas... y cualquiera puede hacer cualquier cosa a quien quiera.

Este argumento permite varias cosas, permite mostrar la diferencia de clases, es decir, los ricos pueden permitirse un sistema de seguridad y de blindaje en sus casas que les permite estar a salvo de la violencia del exterior, mientras la gente con menos recursos son el blanco fácil. También plantea el hecho de que en la sociedad se llegue a ver la violencia sin sentido como una vía de escape para sentirse mejor y para "ser mejor persona" al haber desahogado los instintos asesinos y poder pasar el resto del año de forma más sosegada. También se plantea el hecho de que cualquier persona, por muy pacífica y bienintencionada que sea, tiene un punto de rotura, un punto en el cual es capaz de lo que haga falta.

Y sin embargo la película es, en mi opinión, mediocre. Los personajes, muy poco creíbles. De hecho, dan ganas de asesinar a toda la familia. El padre va de "buen padre, buen esposo, buen vecino, buen amigo" hasta pasarse. La madre es imposible. Perfecta, no se despeina por nada. Prepara la cena con una falda tubo de lo más elegante y zapatos de tacón de aguja de unos ocho centímetros mínimo. Y qué cena. Todo verduras y sin aliñar decentemente. Por supuesto, el padre la felicita por tan delicioso banquete. La hija es una adolescente típica de película americana, con pucheritos y toda mona ella. El hijo es una especie de genio de la cibernética, que transforma una muñeca medio quemada y horrenda en una especie de robot con cámara con el que recorre toda la casa a su gusto (curioso que el que haya escaleras no sea un problema para el robot en cuestión).

Total, que empieza la purga, ponen las alarmas, bloquean la casa y se disponen a pasar una noche familiar tranquila. Pero no sólo el novio de la hija se ha colado con perversas intenciones, sino que el hijo es tan tonto que abre las puertas a un desconocido. Sí, la noche en que cualquiera puede hacer lo que quiera, el chaval va y abre la puerta a un desconocido. En fin.

Sería interesante que la película mostrara qué sucede después. Es decir, te has cargado a la vecina de arriba que sacudía las alfombras. Y si coincides en el ascensor con el marido o alguno de los hijos, ¿con qué cara les miras?¿os ponéis a hablar del tiempo? Creo que sería casi imposible no tomar represalias, por mucha purga que haya. El hecho de tener que esperar todo un año para poder hacerlo no lo veo yo muy viable.

Pues eso, que te diría que no la vieras. A no ser que no tengas nada más pendiente para ver, claro. No es que sea una película terrible (las he visto mucho peores) pero me quedé con la sensación de haber perdido el tiempo.

Lástima de no sacarle más partido al argumento y mostrar las implicaciones y consecuencias que conlleva esa noche.

Feliz Samaín





Mucho antes de que los yanquis nos inundaran con lo de "Truco o trato", los pueblos celtas (y supongo que otros muchos aunque le llamaran de otra forma), celebraban el Sahmain o Samaín, una festividad con tintes más espirituales que materiales. La noche del 31 de octubre los espíritus de los muertos podían volver al mundo de los vivos, con lo cual en esos días no sólo se celebraba el fin de las cosechas sino que se tomaban importantes decisiones para las aldeas, amparados en la creencia de que los espíritus de los muertos les ampararían y les ayudarían a tomar las mejores posibles.

Supongo que, como todo, el espíritu de esta fecha se fue adaptando hasta llegar a lo que es ahora, una noche en la que los niños se disfrazan y piden chucherías o si no se las dan, gastan bromas de mayor o menor gusto. Es una noche para cuentos de apariciones, muertos, casas y lugares encantados, etc.

Por aquí no hay mucha tradición en cuanto a eso. En el colegio se celebró el magosto, que es una fiesta en la que se comen castañas asadas, se bebe (en este caso zumos) y se canta y baila. También intentan mantener la tradición de Samaín, hablándoles a los niños de su significado e intentando que no sea tan "Halloween", aunque lo de decorar calabazas va ganando adeptos con los años.

Así que feliz Samaín y que los espíritus de tus muertos te guíen sabiamente.

domingo, 20 de octubre de 2013

Million dolar baby, 2004




Me habían hablado muy bien de esta película. Y siempre, siempre acababan con la misma coletilla "es muy triste", "si quieres, la ves, pero que sepas que es muy triste". Y cada vez que me sentía tentada a verla, recordaba lo de que era muy triste y como que me echaba para atrás y acababa viendo otra cosa.

Pero me he propuesto ver las películas pendientes, en el orden en que están. Y le tocaba. Y me dije "total, estás hecha un asco, peor no te puede poner, mejor verla ahora que cuando estés con la moral alta y que te la hunda". Con lo que basándome en esa filosofía, me dispuse a verla.

Y ahora tengo que hacer mención a un comentario que dejó Margari hace poco, sobre un libro. Dijo que tenía tan buenas referencias de él que no iba a leerlo por el momento, por eso de crearse expectativas. Pues a mí me pasó lo mismo con la película. Esperaba un tremendo drama, algo horripilante, tremebundo, exagerado.... y me encontré con una película buenísima (Eastwood y Freeman, olé) que trataba un tema que no me gusta nada de nada (el boxeo) y que sí, que tiene un trasfondo triste, no sólo en el final, sino que la tristeza se va acumulando poco a poco a lo largo de toda la película, ensombreciendo hasta los momentos teóricamente más felices.

Creo que la habría disfrutado más si me gustara el boxeo, pero es una práctica que no me gusta nada.

El trabajo de los actores, sobre todo de la chica, Hilary Swank (creo que se escribe así), debió ser tremendo, aprenderse las técnicas aunque fuera a nivel básico, para "dar el pego" (nunca mejor dicho lo de pego)... admirable.

Una gran película. Si no la has visto, adelante. No te voy a repetir que es triste (aunque lo sea) para que no te pase lo mismo que a mí.

viernes, 18 de octubre de 2013

La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joël Dicker



Hacía mucho tiempo que un libro no me hacía sentir esto. Las ganas de acabarlo para saber qué pasó y al mismo tiempo las ganas de que no acabe nunca porque lo estás disfrutando.

Creo que más de una vez he dicho eso de "libro mecedora" porque va adelante y atrás en el tiempo. Este sería un libro multimecedora, porque va adelante y atrás en varios tiempos, en varios puntos temporales. Y también entrelaza varias historias que a veces parecen tan importantes como la principal.

Harry Quebert fue profesor, amigo y mentor de Marcus Goldman. Es también el autor de uno de los grandes éxitos literarios de la actualidad, Los orígenes del mal. Y Marcus acude a él cuando, tras un abrumador éxito con su primera novela, se queda en blanco y sin ideas para una segunda, presionado por sus editores. Es cuando se entera de que Harry, cuando tenía treinta y pocos años, tuvo una relación amorosa con una niña de quince,  a la que aún sigue amando y a quien espera cada día desde hace treinta y tres años, desde el día en que desapareció sin más.

Poco tiempo después de la visita de Marcus, cuando Harry prepara el jardín para plantar unas flores, se descubren los restos de la chica, Nola, junto con el manuscrito de la gran obra maestra del escritor. Le acusan del asesinato y Marcus acude en ayuda de su mentor, dispuesto a demostrar su inocencia.

Dicho así, queda mucho más pobre de lo que es la historia en sí, pero no quiero destriparla. Porque hay mucho que contar, muchas historias al mismo tiempo. Y cuando crees que ya está todo dicho, ves con sorpresa que aún quedan unas cuantas decenas de páginas más para leer, y es cuando empiezan los giros argumentales inesperados. Durante la novela, tienes una especie de suspense, que se va manteniendo a costa de no contar claramente casi nada, de no descubrirse por completo los hechos tanto actuales como del pasado. Cuando vas dilucidando las cosas, ves que realmente no fueron como parece. Y después, otra vuelta de tuerca más.

Yo te la recomiendo. Actualmente no estoy pasando por una época muy lectora, pero esta historia me atrapó y me gustó. Y me sorprendió.

La historia de Dánae


Hay varias versiones, pero te cuento la que más me ha gustado.

Dánae era hija de Acrisio, el rey de Argos. Y como todo el mundo por aquella época, a Acrisio se le dio por ir a consultar un Oráculo, para saber qué le tenían deparado los dioses.

Y para gran consternación suya, le dijeron que en el futuro, moriría a manos de su nieto. Puedes imaginarte lo que sintió el pobre Acrisio en ese momento, pensando todo el camino de vuelta que le iba a matar el hijo de su única hija.

Como todo buen humano, el rey quiso engañar a su destino. Así que pensó, con toda la lógica del mundo, que si su hija Dánae no llegara a tener hijos, no se podría cumplir la predicción del Oráculo. Y no se le ocurrió nada mejor que construir una torre muy alta, donde encerró a la pobre Dánae, con órdenes estrictas de que ningún hombre podía siquiera acercarse.

Y así la pobre muchacha, encerrada en su torre sólo podía ver la vida pasar a través de los barrotes de su ventana. Y se sentía triste. Y lloraba y se lamentaba de su suerte, una muchacha joven y bella, encerrada de por vida en una alta torre, aislada de todo el mundo.

Tanto lloró y se lamentó, que sus quejas llegaron a oídos de Zeus y despertaron su curiosidad. Y así, echó un vistazo a la mujer que tan triste estaba. Bueno, ya sabes que Zeus era un poco golfillo, por decirlo de una manera suave. Así que la vio, tan bonita ahí metida, que se encaprichó de ella. Afortunadamente para Dánae, Hera, la esposa de Zeus no se enteró o su suerte habría sido aún peor.

Pero la chica estaba encerrada en la torre, con una ventana con barrotes. No había forma de llegar a ella. Y así, Zeus se puso a pensar cómo poder alcanzar a Dánae y satisfacer sus deseos (los de él, claro). Y se le ocurrió una idea. Se transformó en gotas finísimas de oro, una suave y cálida lluvia dorada, que se metió entre los barrotes y fue a posarse sobre el cuerpo de la muchacha.

Ella, la pobre, no sabía lo que le ocurría, sólo sentía un gran placer y consuelo cuando, día tras día, esas gotas de oro cubrían su piel. Y bueno, llegó el día en que Zeus se cansó (o encontró otra distracción) y dejó de visitar a Dánae. Y más o menos por esa época, ella se dio cuenta de que iba a ser madre. Y así, con los meses, nació Perseo.

Cuando Acrisio se enteró, el niño ya había nacido. Y se puso hecho una furia, claro. Ahora no se le ocurrió más idea que meter a ambos, Dánae y Perseo, en un cofre y tirarlo al mar desde un acantilado.

Afortunadamente, sobrevivieron, con ayuda de los tripulantes de un barco que pasaba casualmente por allí. Y así siguieron con sus vidas, alejados de Acrisio y de Argos.

Lo curioso es que el Oráculo acertó, con los años los caminos de Acrisio y Perseo se cruzaron y el joven mató accidentalmente al anciano, con una lanza. Se enteró que era su abuelo después de lo sucedido.

Moraleja: puedes intentar esquivar al destino, pero sigas el camino que sigas, acabarás en el punto en que está escrito que acabes.

La romana, Alberto Moravia


Antes de empezar con la reseña de esta novela, tengo que contarte algunas cosas. Puede que sean cosas que no te interesen (en ese caso no la leas o salta directamente al párrafo donde hablo de la obra), pero tal y como una vez me dijo alguien, es mi blog y escribo lo que pienso, siento o quiero, a mi manera.

En casa no se leía. Quiero decir, en la casa familiar, cuando yo era niña. Si acaso, muy de tarde en tarde, algún tebeo de esos de Rúe del Percebe 13 y alguna que otra vez un periódico. Cuando mi hermano mayor entró en la adolescencia, empezó a leer revistas que por razones obvias, tenía que esconder de los ojos del resto de la familia (pero que yo encontré  encajonadas entre el mueble del baño y la pared). Así que cuando leo esas teorías sobre los hábitos de lectura, que dicen que si los padres leen los hijos también, no puedo dejar de sentirme un bicho raro. Porque yo siempre he leído. Me metía en mi habitación (mis padres la llamaban "el santuario") y pasaba horas y horas leyendo. En casa no entendían muy bien que prefiriera quedarme por las tardes leyendo en lugar de salir por ahí, pero lo respetaban, después de todo, siempre fui algo rara.

En el salón había (y sigue habiendo) el típico mueble de madera que cubre toda una pared, donde están los libros, el televisor, algunas fotos, copas, mueble bar y demás. El estante reservado para los libros no tenía mucho, la consabida enciclopedia (que nunca vi que nadie abriera salvo mi hermana para guardar un recorte sobre la muerte de Nino Bravo), los seis primeros tomos de Los reyes malditos y un libro que trata del sexo y el matrimonio.

La enciclopedia tenía (tiene) varios tomos, cada uno dedicado a una materia específica. Mi favorito era el IV, sobre biografías. Bueno, decir que eran biografías es ser demasiado generosos, porque apenas era un párrafo por cada personaje. Pero me gustaba abrir el tomo al azar, buscar un nombre curioso y ver qué había hecho en la vida.

Los reyes malditos fueron un gran descubrimiento y el inicio de mi amor por la historia novelada y la novela histórica.

El libro sobre el sexo y el matrimonio fue una gran decepción, incluso para la ingenua adolescente que era yo, en el primer párrafo ya se nombraba varias veces la Biblia y a dios. Así que no pasé de la primera página, me di cuenta de que no iba a aprender nada de ninguno de los dos temas que daban título al libro.

Así las cosas, me dediqué a saquear en el buen sentido la biblioteca del colegio. Era un colegio de monjas. Los libros estaban en estanterías acristaladas y cerradas con llave. Una entraba, veía a través del cristal y le pedía a la monja el título que deseaba. Después, anotaban título y tu nombre en una libreta, junto con la fecha. Al devolver el libro, se tachaba la anotación y podías llevar otro.

Y así leí sobre Los cinco, Los tres investigadores, etc. Hasta que la monja bibliotecaria se fijó en lo mucho que yo leía y empezó a "sugerirme" títulos. Historias de niñas mártires. Dejé de llevarme libros de la biblioteca.

Como yo leía, los vecinos me dejaban los libros que encontraban aquí y allá, sin fijarse demasiado en la temática. Si encontraban un libro extraviado o haciendo una limpieza en casa o lo que fuera, me lo daban.

Y así llegó a mis manos, La romana, de Alberto Moravia.

Yo era muy joven por entonces, lo que me impidió entender del todo lo que estaba leyendo. Supongo que si mis padres supieran lo que tenía entre manos les faltaría tiempo para quitármelo y escandalizarse y desde ese momento, sin duda, habría una tremenda censura en mis lecturas.

Lo curioso es que fue con el paso de los años cuando fui valorando la novela. Era como si se hubiera quedado en el fondo de mi mente, fermentando lentamente y dejando caer recuerdos e ideas.

Cuando la leí, la tomé como una historia de amor con final triste por culpa de la manía que tenían los adultos de no decir las cosas claramente, de no hablar. No entendí las implicaciones emocionales de los protagonistas, ni pude compartir la tristeza y la desesperación de Adriana. Y sin embargo, de alguna forma, me marcó, porque por ejemplo, desde que lo leí me fascinó la historia de Dánae. Y siempre asocié el nombre Adriana a tristeza y mala suerte.

El argumento se puede resumir en que Adriana es una bella joven, ingenua y dulce, que se gana la vida posando desnuda para pintores. En la novela nos cuentan específicamente una de esas experiencias, cuando posa para un pintor que quiere pintar un cuadro con la temática de Dánae recibiendo a Zeus. Bien, pues la pobre Adriana, poco a poco, de forma inexorable, va acercándose y cruzando el límite de la prostitución como forma para ganarse la vida.

Esta profesión hace que pierda gran parte de su candor, aunque no todo. Todo parece ir bien, dentro de lo que cabe, hasta que se enamora de un estudiante lleno de ideales, de esos que creen que pueden cambiar el mundo, que viven para ello. Ahí empieza la caída de Adriana. Y su relación con un policía, cuando intenta por todos los medios proteger al hombre que ama.

No es una historia de amor, al menos no la recuerdo como tal, sino como el choque entre la realidad y el idealismo. Un reflejo de lo que es luchar desde esas dos perspectivas. Adriana es consciente de la realidad, hace lo que está en su mano por ayudar al hombre de quien se ha enamorado, mientras él cree que lucha por sus ideas, cuando la verdad es que es una utopía, algo irrealizable.

Es también un paseo a lo largo del crecimiento de Adriana, desde sus orígenes como una chica cándida, pudorosa, dulce, hasta poner los pies en la tierra, perder las ilusiones y las ideas románticas y ver la vida cara a cara.


miércoles, 16 de octubre de 2013

Match point, 2005







No sabía que era una película dirigida por Woody Allen hasta que me dispuse a verla. Enterarme me dio un poco de miedo, porque he de confesarte que aunque suene raro, en general sus películas no suelen gustarme. Hay otros directores, como Almodovar, cuyas películas paso de verlas, directamente porque tengo casi la completa seguridad de que me resultarán bastante indigestas.

Este no es el caso. Parece una historia de amor, pero no deja de ser la historia de un depredador social, una de esas personas que se han propuesto formar parte de la alta sociedad, entendiendo en este caso como tal, la sociedad adinerada. Y hace lo que sea necesario para conseguirlo. La verdad es que trabaja mucho su papel, se instruye, se contiene, dice lo que debe cuando debe... hasta que tiene una aventura con la persona menos indicada y ahí empiezan los problemas.

Una vez llegados a ese punto, pensé que ya sabía cómo acabaría todo, pero no. El final fue sorprendente, al menos para mí. Me gustó, la verdad. Supongo que es un intento de hacer una película-ópera.

Si te animas y la ves, ya me contarás.

Infiltrados, 2006






Es una buena película, con un buen reparto y un guión interesante. Dos policías, dos infiltrados, uno aparentemente un buen agente de la ley pero que trabaja para la mafia y otro aparentemente mafioso pero que trabaja para la policía.

Pero no me ha gustado. Y supongo que es por culpa mía porque tal como te dije es una buena película con muy buenas actuaciones y demás, pero me he pasado el tiempo esperando que se acabara, no he sido capaz de empatizar con los personajes ni de meterme en la historia. Supongo que la vi en el momento inadecuado, ya sabes que soy de la opinión de que hay estados de ánimo y momentos para cada libro, cada película, cada cosa.

Pues eso, si te gustan las películas de este tipo, es totalmente recomendable. Apúntatela para una de estas tardes de invierno que están por llegar.

martes, 15 de octubre de 2013

Gran Torino, 2008



Y te vas a reír, pero yo pensaba que Torino era el apodo o el apellido del protagonista. Pues no, una vez más, mi ignorancia ha quedado más que patente, resulta que el gran Torino es un coche. Este:



La verdad es que no sale mucho en la película, para darle título.

Estoy completamente de acuerdo con el protagonista (Walter) en eso de "¿dónde va a parar la juventud de hoy en día?" y también estoy de acuerdo en que en ciertas ocasiones y en ciertos lugares hay que guardar un mínimo de respeto y compostura.

Ale, ya he parecido una ancianita. Pero también es cierto que los chicos que aparecen en la película o son pandilleros o estúpidos, así que no queda otra que estar de acuerdo con él. En cuanto a lo de la educación, por poner un ejemplo, yo, aunque no soy creyente, no iría a un funeral con ropa más apropiada para una merienda en la playa. El hecho de que yo no comparta las creencias de la gente no quiere decir que no deba respetarlas y no me da derecho a faltarles al respeto. Y si no, pues no se va y punto.




En cuanto a la película, me ha encantado. Qué genio es Clint Eastwood. En todo, además. Iba a escribir que qué grande es este cabrón, en un intento de hacerle un homenaje a sus personajes, pero mejor no lo pongo porque la verdad, no queda muy bien. Y a quien no haya visto una película de Eastwood le parecería insultante, cuando en realidad trataría de ser halagador.

Pues eso, que si no la has visto, ya estás tardando. Eso sí, es Eastwood en estado puro.

lunes, 14 de octubre de 2013

Expediente 39, 2009





Vale, culpa mía. Estaba en la lista de pendientes, en la carpetita donde están todos los títulos y no era lo que esperaba.

Cuando vi el título lo relacioné con Roswell. Hace un par de meses pasé una época extraterrestrial o como se diga, en que busqué cosas referentes al "incidente" ocurrido en esa zona americana. Vi ese título y pensé que era un vestigio de esa época.

Pues no, resulta que de lo que era vestigio era de mi búsqueda en la filmografía de Renée Zellweger. El título hace referencia al número de expediente en que trabaja una asistente social. Su caso 39 es el de una niña con la que se encariña de forma especial.

La película es otra más del tipo "niño malvado poseído" que va provocando fatalidades y muertes. Y ella no encuentra forma de demostrarlo, claro. En estas películas suele haber dos  "finales tipo", uno en el que el adulto acaba con la vida del diablo en cuestión (a veces salvando su propio pellejo, otras veces acabando en la cárcel por asesinato) y otro en el que sale ganando el chiquillo o la chiquilla en cuestión y el adulto acaba generalmente muerto.

Pues esta es de esas películas. Sustos, musiquita de suspense, puertas chirriantes, oscuridad incluso a plena luz del día... más de lo mismo. Escenas que intentan sobresaltar, otras que intentan repugnar...

Nada, nada, a seguir con la lista a ver si hay más suerte.

domingo, 13 de octubre de 2013

El corredor de la muerte, 1996





Y con esta entrada, acabo con la lista de películas que tenía danzando, fuera de las "oficiales".

Vi la fecha de estreno después de ver la película y la verdad es que me sorprendió. Tenía la sensación de que sería más de principios de los ochenta, por la forma de plantear las cosas y por el tipo de títulos de crédito y demás.

Las "señales" sobre lo que me podía encontrar eran ambiguas, por un lado, un reparto interesante, por otro el aviso del principio de "basado en hechos reales" (es un aviso que normalmente me asusta un poco pues suele preceder a películas en plan televisión un mediodía de domingo). Alterna el color con el blanco y negro, pero no guarda coherencia en eso, al principio pensé que el blanco y negro era para los recuerdos, pero después me encontré una mezcla un tanto extraña. Será otra de esas cosas estéticas que mi falta de sensibilidad hace que no capte del todo.

Como sea, el resultado me causó una sensación como de mareo en cuanto a la historia. Ah, que no te he contado la historia. Pues es la vida de un preso de Leavenworth contada por el mismo preso pero con la perspectiva de un guardián novato idealista. Cómo pasa de ser un preso común a pasar sus últimas horas en el corredor de la muerte todo ello sin salir de la cárcel. Y no, no es la típica historia del inocente falsamente acusado ni del culpable sumamente arrepentido ni nada de eso, el preso si pudiera, mataría a unos cuantos más antes de caer.

Pues eso, que me pareció muy ochentera y un tanto incoherente en la presentación y en la historia, parece que ninguno de los personajes acaba de profundizar, es como si en lugar de ver una película, hubieras visto diapositivas mientras una voz en off te cuenta lo que va saliendo, sin más.

Sosa, en mi opinión. A ver si ahora con las de la lista tengo más suerte.

Eternal sunshine of the spotless mind, 2004





Lo primero, es la primera vez que veo una película protagonizada por Jim Carrey y no tengo ganas de partirle la cara, incluso en El show de Truman hacía gestos estúpidos de los suyos, esos que tan graciosos le resultan a mucha gente pero que a mí me sacan de quicio. Pues en esta película actúa, sin más. De hecho su personaje es más bien soso y aburrido.

No sé si sabrás el argumento, pero básicamente es sobre borrar recuerdos. Joel y Clementine han roto, ella le ha borrado a él de su mente y cuando él se entera, decide hacer lo mismo. Literalmente, hay una clínica que se dedica a ello, a borrar a personas de la mente de otras.

Durante el proceso de borrado en la mente de Joel hay un problema, que hace que él sea consciente de lo que está ocurriendo, va recordando momentos junto a Clementine a medida que se van borrando y llega un momento en que desea que eso no ocurra, la quiere en su cabeza. Para ello, lucha con todas sus fuerzas para retenerla en su memoria.

Es natural como la vida misma. Cuando estamos enfadados, en plena discusión o pasa algo malo, tenemos tendencia a recordar sólo lo negativo e incluso a intensificarlo. Y cuando vemos que perdemos a alguien o cuando le hemos perdido, es cuando sucede justo lo contrario, cuando aparecen los recuerdos gratos, simpáticos, las risas, las anécdotas, las cosas positivas.

Realmente lo ideal es un punto intermedio. Porque en una relación de la naturaleza que sea (familiar, amistosa, de trabajo, amorosa, etc), tiene que haber de todo, altibajos. Tonos de grises, no sólo blanco o negro. Esperar siempre lo malo o esperar que todo sea perfecto es un error. Creo.

Me pasó algo simpático, durante los diez últimos minutos de la película estuve pensando sin parar "esta película es tail recursion". Si no sabes a qué me refiero, mejor, porque es una especie de spoiler disfrazado de función informática.

Ha sido, por muchos motivos, una película sorprendente. E inesperada. Ah, por cierto, busqué el significado de su título, la traducción literal y san Google me dijo que es "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", lo cual tiene mucho más sentido que el título que le pusieron en España, "Olvídate de mí".

Pues eso, que le eches un vistazo, a ti a lo mejor también te sorprende.

La huella del silencio, 2005





Familia judía compuesta por matrimonio, hijo e hija. El padre, profesor universitario y obsesionado con la religión, centra su atención en su hijo hasta que la niña, Eliza, empieza a destacar en un concurso de deletreo, que yo no sabía que en inglés se llamara "bee". Entonces toda la atención del padre se dirige hacia la hija, llegando a dar la impresión de agobio con la pobre niña, sin parar de entrenarla y a la vez intentando que alcance un estado místico a través de las palabras, que llegue al oído de dios, lo que él siempre ha querido y nunca ha logrado.

Tras esa fachada, hay grieta sobre grieta. El hijo sufre una crisis religiosa que le hace integrarse en el budismo, la mujer es una cleptómana obsesionada con las joyas y los objetos brillantes con el fin de poder "atrapar la luz y recomponer el mundo" (otra de las obsesiones del marido). Hay un paralelismo entre los triunfos de la niña en los campeonatos de deletreo y la desmembración familiar. Hasta que llega la final nacional, con la madre ingresada en un centro psiquiátrico, padre e hijo sin hablarse, la niña teniendo ataques y alucinaciones... un desastre.

Siempre he envidiado a la gente que cree en un dios, en el que sea. Porque al fin y al cabo, es creer que algo o alguien se preocupa de uno, que todo lo que uno vive y pasa es por algo, es una especie de darle sentido a la vida y a la muerte. Seguridad en la vida y esperanza tras la muerte. Es algo que yo no he sentido nunca, nunca he tenido fe ni he creído en un dios. Pero tras ver esta película, me alegro de mi incredulidad. Porque veo que hay un límite muy estrecho entre creer y obsesionarse. Porque aunque uno crea en un dios, es peligroso centrarse sólo en ello y no ver más allá. Es el sentimiento que me ha causado verla.

A pesar de todo, no te recomiendo verla. Causa una extraña desazón. Es incómoda. Y tiene un punto de indigestión.

El verano de sus vidas, 2012





Como ya he dicho antes, siempre hay una excepción que confirma las reglas. En general, me suelen gustar las películas protagonizadas por Morgan Freeman, y como la excepción ya la viví en forma de una película intragable coprotagonizada por Paz Vega, me dispuse a ver esta con cierta tranquilidad de espíritu.

No es un peliculón ni una de esas que te dejan ganas de volver a verla al cabo de un tiempo. Se deja ver, tiene sus momentos divertidos, de un humor un tanto ácido y el carácter del personaje protagonista hace que no sea una de esas películas empalagosas y de lagrimita.

Monty es un escritor de westerns venido a menos tras la muerte de su mujer. No hay forma de que deje de beber, de que tome las riendas de su vida y haga algo de provecho. Es irónico, ácido, inteligente, tiene asumido lo que es y lo que puede esperar y sin embargo, no es un amargado. Una de las hijas de su vecina le paga para que sea su mentor, para que le enseñe a tener imaginación. El acepta. Y una de sus primeras lecciones es magistral: "Mira calle arriba y dime lo que ves (.....) Bien, ahora dime lo que no ves".

En mi opinión sobra el intento del romance. No pega ni con los personajes ni con la historia. Es fácil imaginarse a Monty como el vecino gruñón pero interesante al que todos los niños acuden pese a su cara de mal humor.

En resumen, una película para pasar un buen rato, que te deja buen sabor de boca. Y Morgan Freeman estupendo.

sábado, 12 de octubre de 2013

Un lugar donde refugiarse, 2013






Película basada en una novela de Nicholas Sparks que no he leído. Resumiendo: recuerda un montón a Durmiendo con su enemigo pero en plan pasteloso. La chica dulce que huye, el viudo guapetón con dos hijos que la ayuda, flechazo y final emocionante y feliz.

De elegir, mejor que veas Durmiendo con su enemigo, tiene como más fondo que esta. Vamos, que no me ha gustado.

Me ha quedado como muy cutre la entrada, pero no da para más, lo siento.

viernes, 11 de octubre de 2013

Pensamientos sueltos


Hoy he recordado mi niñez, en Vigo. Cómo iba y venía de los recados, recorriendo las aceras del barrio, bien hacia la panadería, hacia la frutería, hacia la plaza de abastos... Recuerdo que me gustaba adelantar caminando a la "gente mayor". Y recuerdo que pensaba que siempre estaban preocupados por cosas tontas, por cosas sin sentido que desaparecerían si hablaran más entre ellos. No entendía lo que pasaba en ese enigmático mundo de los adultos. Sólo sabía que iban por la calle con pasos pesados, con la mirada casi perdida, como en otro mundo y que sonreían poco.

Hoy, camino al colegio, me encontré con la triste realidad: yo soy una persona mayor. Mi caminar es lento y pesado (y cojo, tengo el tobillo izquierdo hecho papilla). Y voy pensando en los montones de cosas pendientes. A veces pienso en ti y en las cosas que me gustaría contarte y no puedo porque conllevaría tener problemas, o en qué voy a hacer de comer, en la lista de la compra, en el futuro de mi hijo, en los planes para mañana, en cómo me duele hoy, en....

Supongo que alguno de los niños y niñas del barrio que me adelantan por las aceras pensarán de mí lo que yo pensaba de los adultos en mi niñez. O tal vez no, porque la infancia de ahora es muy diferente a la de antes. Piensan menos, imaginan menos, actúan más. ¿Ves? Hasta hablo como ellos.

También he recordado algo que vi en un sitio, una publicación pidiendo firmas. La verdad es que lo vi muy por encima porque me pareció una estupidez. Era sobre el programa de cocina de Karlos Arguiñano (que no es santo de mi devoción precisamente, desde que vi cómo preparaba el pulpo a la gallega). Aparecía una imagen del cocinero con una vaca o un ternero o algo así, no lo recuerdo exactamente, no me fijé demasiado. La cuestión es que pedían el "indulto" para el animal y recogían firmas para que no se le matara (y posteriormente cocinara) ni a ese animal ni a ningún otro que sale por televisión.

A ver, yo intento aceptar las opiniones ajenas aunque no esté de acuerdo con ellas. Creo que en la diversidad está la mejor arma para mejorar y aprender. Pero caray, con una cierta lógica. No quieren que se mate a un animal porque lo vieron durante un minuto o así en televisión. Vale, pudieron haberle cogido cariño. Pero no me parece justo para el resto de vacas o terneros o pollos o lo que sea. Es decir, un animal criado para la matanza se libra de su destino por salir en televisión y el que no sale, ale, al puchero. No es justo ni lógico.

Por otra parte, no creo que las personas que secundaron la propuesta sean vegetarianos estrictos y ni prueben los filetes o los guisos de carne o las hamburguesas o (los más afortunados) el marisco, por poner ejemplos. Pero claro, como no vieron la cara de los animalillos que se comen, pues no pasa nada. Me parece el colmo de la hipocresía. Y de la injusticia. Y conste, que seguro que yo soy tan hipócrita e injusta (o más) que ellos en otras cosas, pero intentar levantar el clamor popular por algo así... no sé, me parece absurdo.

Hace muchos años, conocí a un matrimonio de vegetarianos. Les pregunté por pura y dura curiosidad el motivo por el que no comían carne ni pescado. Yo sabía que había gente que pensaba que la dieta vegetariana era más sana. Había otras personas que la adoptaban por costumbre familiar. Y por eso pregunté.

La respuesta fue "Porque no nos gusta que se maten seres vivos para comer". Y mi boca, que a veces (bueno, siempre, sí) va más rápida que mi cabeza, se abrió y soltó "Ah, que las lechugas no son seres vivos". La reacción fue sentirse ofendidos y mirarme como si fuera imbécil (vale, lo soy, pero por motivos ajenos a ese tema, así que para ellos como si no lo fuera). La cuestión es que puedes acariciar a un conejo mientras le miras a los ojos, mientras que sí puedes acariciar una acelga, pero no tiene ojos. Puedes llamar silbando a un cerdo (de los de cuatro patas), pero nadie se pone a silbar a una berenjena esperando que acuda a la llamada. Y sin embargo, son seres vivos. Independientemente de que tengan o no ojos, nariz o que emitan sonidos o no, son seres vivos. Con lo cual, esos vegetarianos lo eran por motivos erróneos.

Vale, puede que quisieran decir que no querían que se matara animales para alimentarse y se expresaran mal, pero es que se pusieron en plan cazurros y se plantaron en lo de "seres vivos".

Sí, hoy estoy gruñona, ¿tanto se me nota?

Anatomía de un asesinato, 1959





Siempre he dicho que cuando quiero ir sobre seguro, me voy a lo que llamo clásicos. Nunca fallan. Pero también es cierto que toda regla tiene su excepción y en este caso, me temo que he dado con ella.

James Stewart encarna el papel de un abogado defensor, amante de la pesca y amigo de un casi alcohólico abogado retirado. No sé si es un drama o una comedia, la verdad. Hay películas de acción o incluso dramáticas que tienen su toque de humor, alguna escena que sirve o bien como contrapunto o bien como una especie de descanso o de ruptura de la tensión.

En este caso, se supone que debería ser un drama judicial, basado en el juicio de un asesino. Pero es todo tan sumamente tonto, tan caricaturesco, tan sobrepasado, que hay momentos en que una piensa que es una comedia pésima. Y la verdad, aún no tengo claro en qué genero encasillar lo que he visto.

La banda sonora es de Duke Ellington. Buena música. Pero incluso la buena música hay que ponerla en el momento adecuado y aunque el jazz es un género muy atractivo y con una amplia variedad, en esta película parece que a veces se patean entre sí la banda sonora y las imágenes.

La sensación que me ha quedado es haber visto una tontería. Ni James Stewart ha conseguido que me pareciera siquiera entretenida.

Vamos, que por si no te ha quedado claro, no me ha gustado nada de nada. Y como siempre, recordarte que es sólo mi opinión y no estoy en posesión de la verdad absoluta (ni relativa, ya puestos). Pero mi consejo es que no la veas.

domingo, 6 de octubre de 2013

Lost girl, (La reina de las sombras), serie



Hace unos días me hablaron de esta serie. Me dijeron que era una buena serie para ver y pasar el tiempo, en plan entretenida.

Así que me puse a curiosear y buscar sinopsis. Y lo que leí no me gustó, me pareció una serie en plan "criaturas míticas para adolescentes", una especie de Buffy cazavampiros (de la cual no he visto más que imágenes), así que decidí no verla.

Pero me siguieron diciendo que estaba bien, que era entretenida, que probara  a ver un par de episodios. Y lo hice.

Y más que la serie en sí, lo que me "enganchó" fueron dos personajes: Kenzi y Trick. Pero para hablar de ellos, antes he de contarte algo sobre la historia. A ver, Bo es una súcubo, una mujer que se alimenta del "chi sexual" de los demás, pero ella no lo sabe. Es decir, cuando tiene relaciones sexuales con alguien, ese alguien acaba muerto (con una sonrisa de satisfacción en la cara, eso sí, pero muerto). Ella no entiende qué sucede, así que huye a otra ciudad y vuelta a empezar, hasta que nota la necesidad de tener sexo y eso conlleva otra muerte. En el primer episodio conoce a Kenzi, una chica tremendamente ocurrente, maravillosa y muy atractiva (opinión personal), de la cual se hace amiga. Así, descubren que los humanos conviven con una especie llamada Faes de los que además hay dos tipos: de luz y de sombra. Los Faes son seres con poderes, como por ejemplo hombres lobo, hadas, sirenas, súcubos... por fin Bo conoce su naturaleza y tiene ayuda para dominar sus poderes (es decir, poder tener sexo sin matar a su compañero o compañera).

Trick es el dueño de la taberna donde pueden estar faes de luces y sombras en paz (son como dos bandos opuestos, unos y otros, con normas de convivencia y todo eso). Ahora Bo trabaja con unos y otros mientras intenta averiguar cosas sobre sus padres. Mientras, va de cama en cama (o de mesa en mesa o de pared en pared, según se le dé), disfrutando de su naturaleza o incluso utilizándola para sacar algún beneficio. Dyson es un lobo del cual se enamora (y es correspondida), pero que pierde su capacidad para amar por salvarle la vida a Bo.



Esta es Kenzi. Habla ruso, roba cualquier cosa de cualquier parte, es capaz de caminar, correr, pegar, dar saltos, etc sobre tacones de más de diez centímetros como si estuviera la chica descalza. De hecho le encantan los zapatos, botas y botines. Se pasa toda la primera temporada comiendo sin parar y una se pregunta dónde lo mete todo, porque está delgadísima, pero en plan atractivo, no como un palo seco. También cambia constantemente de color de pelo o mechas: desde rosa hasta verde, negro, rubio... y la verdad es que todos (excepto el rubio), le quedan genial en mi opinión.

Es muy divertida e ingeniosa, valiente y leal. Sacrifica el amor para seguir al lado de su amiga cuando ve que la necesita. A pesar de que los Faes toman a los humanos como simple comida, ella se gana la simpatía y el respeto de ellos. Es, de lejos, el personaje que más me gusta de la serie.

Vaticiné que se iba a emparejar con el compañero del lobo, que es un sirena, pero mi gozo en un pozo cuando se reencontró con su amor de niñez y se lió con él. Pero bueno, sólo he visto las dos primeras temporadas, quedan dos más y todo puede ocurrir.




Y este es Trick, teóricamente un simple tabernero, en el lugar en que se reúnen los faes a tomar copas y jugar al billar o a lo que sea. Pero en realidad es el rey sangriento. No porque vaya por ahí desangrando a troche y moche, sino porque con su sangre puede escribir el destino. Pagando un alto precio, claro.

Desde los primeros episodios aposté porque era el padre de Bo, me daba ese pálpito. Y a finales de la segunda temporada descubro que no es así, aunque sí es alguien muy importante en la vida de Bo. Tiene amplios conocimientos del mundo fae, muchas personas van a consultarle sus problemas y al mismo tiempo se arregla para no meterse en la vida de nadie a no ser que sea estrictamente necesario. Aconseja y apoya, pero no impone. Muy pocas personas saben quién es en realidad, aunque en la segunda temporada se va corriendo la voz.

Bo, que es el personaje principal, Dyson que es "el chico" y Lauren, que es una doctora humana que también tiene relaciones con Bo, no me son tan atractivos ni interesantes como estos dos. Así que más que esperar a conocer los orígenes de Bo, lo que me hace seguir la serie es saber cómo prosiguen las vidas de estos dos personajes. Espero que tengan un final feliz.

Hasta donde sé, hay una cuarta temporada, así que me queda ver la tercera entera y esperar que mientras lo hago, vayan apareciendo episodios de la cuarta.

Pues eso, te digo lo mismo que me dijeron: una serie para pasar el rato, para entretenerte mientras el tiempo va deslizándose, sobre todo si estás en horas bajas.

sábado, 5 de octubre de 2013

El viejo y el mar, Ernest Hemingway



Es una de las historias más tristes que he leído. Y es curioso, porque he leído sobre tragedias, dolores, enfermedades y todo tipo de cosas malas, negativas y no me han afectado tanto como leer esta narración.

Por si no lo has leído, trata sobre un viejo pescador que lleva 85 días sin pescar nada, con las carencias que ello conlleva. Le cuida un muchacho, al que enseñó a pescar desde niño y que ahora sale en otro barco por orden de sus padres.

Un día el viejo sale a pescar mucho más lejos de lo habitual, buscando un pez grande que vender y con el que recuperar la suerte perdida. Pica y empieza una batalla entre el pez y el hombre. Una batalla que dura varios días, con sus noches. Durante ese tiempo el viejo se abandona a los recuerdos al tiempo que parece iniciar una especie de nexo con su víctima, a quien acaba abatiendo. La pena es que después se lo comen los tiburones, con los que el viejo pelea pero que no puede vencer.

Pues eso, la primera parte te entristeces más por la sensación de derrota que por la pobreza o las carencias del anciano. La segunda parte, te entristeces porque después de tanto pelear, no consigue nada. Y al final, tienes la sensación de que todo vuelve a empezar, sólo que con el viejo más cansado, herido y entristecido.

Supongo que el hecho de que ahora esté mucho más triste que cuando lo empecé a leer, indica que está muy bien escrito, al menos despierta sensaciones y emociones en quien lo lee.

Anímate, no te llevará mucho tiempo. Eso sí, no se te ocurra hacerlo como yo, estando de bajón o puedes acabar peor, como el viejo.

Que yo sepa, hay al menos una adaptación cinematográfica, pero creo que no la voy a ver, al menos de momento.