jueves, 27 de junio de 2013

Monstruos university, 2013




El martes tocó cine. Monstruos University. Unos días antes, mi hijo vio Monstruos S.A., que no conocía, pero que quiso ver digamos como preparación para la del cine.

Así que pertrechados con palomitas (si no come palomitas para él no es ir al cine), dos elevadores (los dos para él, no pienses mal) y las entradas, allá fuimos.

Empezó con anuncios de futuros estrenos y siguió con un corto llamado El paraguas azul, en mi opinión precioso, una pequeña obra de arte.

Y empezó la película. Colores brillantes, estética cuidada. La historia de Mike (el bicho de un solo ojo) y de cómo decidió que de mayor estudiaría en Monstruos University para convertirse en asustador. Así que no deja de estudiar y aplicarse hasta conseguir llegar. Pero resulta que no da miedo a nadie. Es un monstruo pequeñín, majete, con su ojo enorme y dulce y tal. Aquí pausa porque me quedé dormida. Sí, en el cine, con mi hijo dándome codazos y sin dejar de moverse, me quedé lo que se suele decir, frita.

Había dejado a Mike estudiando en la facultad de sustos, con un compañero de habitación que era una especie de ciempiés. Y me desperté con él y con  Sully (el grandote azul con lunares morados), fuera de la facultad y viviendo en una casa particular, junto con otros estudiantes. Forman su propia hermandad, ya que los de la hermandad guay no los quieren por ser unos pringados o algo así. Y deciden ser los "más mejores" y los más enrollados y todo eso. Así que se apuntan a los juegos del susto, que parecen una especie de olimpiadas asusteriles. Y claro, como es normal, llegan a la final en la que se enfrentan a los de la hermandad guay. Pero Sully hace trampas para que parezca que Mike sí da miedo y ganar el premio. Mike se entera y se enfada y en un arranque entra en el mundo "real" con el fin de asustar a un niño y probar que sí puede dar miedo. Pues no, no asusta. Se deprime. Sully va tras él para llevarlo de vuelta a su mundo. Y tras un poco de emoción, lo consiguen, demostrando que juntos son de lo más asustador que hay en todos los mundos.

Aún así, los echan de la universidad. Así que empiezan a trabajar en la fábrica de sustos, desde abajo, van escalando puestos hasta ser asustadores de verdad. Y muy amigos y tal y cual y qué bonito es todo.

Hay como chorrocientas películas de universitarios novatos. Siempre es lo mismo, nadie les quiere, por mucho que estudien o se esfuercen los compañeros no los aceptan y tal y cual. Hasta que triunfa la constancia y la amistad (musiquita lacrimógena). Bueno, pues esta película es lo mismo pero en dibujos y más bien para niños. O sea, que no hay chica, pero por lo demás, igualita. Todos los arquetipos están representados.

Conste, no me dormí por ser mala la película, me dormí porque estaba oscurito, la butaca blandita, solos los dos en la sala.... y yo estaba que me caía de sueño.

A los peques seguro que les gusta. A los mayores no les disgustará, pero vamos, que es totalmente predecible y te deja con la sensación de "esto yo ya lo he visto" (pero sin monstruos, claro).

Perseguido, 1987 / El fugitivo, Richard Bachman (Stephen King)




Otra adaptación en la que la película poco tiene que ver con el original escrito. La novela fue una de las escritas por Stephen King bajo el pseudónimo de Richard Bachman.

Perseguido es una película de acción típica de los ochenta, espectacular para la época, exagerada, con unos toques de humor entre ácido y macabro, un protagonista con expresión pétrea que parece siempre dispuesto a soltar un gruñido. La estética completamente ochentera.

Richards es un policía en una época futura que se niega a cumplir la orden de atacar a unos manifestantes desarmados. Por ello se le condena a una especie de fábrica/trabajos forzados, de la cual logra escapar con ayuda de dos compañeros, que luchan en la resistencia contra el sistema establecido. Pero le atrapan. En gran parte es culpa suya, por pasarse de chulo pensando que la chica a la que secuestró no iba a aprovechar la primera oportunidad para escaparse y denunciarle.

Es escogido para participar en un programa de televisión, el de más éxito del momento, llamado The running man. Consiste en que tiene que sobrevivir corriendo de un lado a otro en una zona determinada. Si al cabo de tres horas sigue vivo, no sólo le dan la libertad sino también una casa, dinero y tal y cual. Dicho así suena fácil, lo que ocurre es que hay unos tipos armados llamados los cazadores que le perseguirán con el fin de matarle.  Para su sorpresa, no estará jugando solo sino que le acompañarán los dos amigos que le ayudaron a escapar y la chica a la que secuestró, que se dio cuenta demasiado tarde de que él es inocente.

En lugar de tratar de correr de un lado a otro y escapar de los cazadores, los dos amigos quieren intentar sacar la clave de un satélite de comunicaciones para pasársela a la resistencia e iniciar una revolución. Y logran la clave, sólo que los dos amigos mueren en el proceso, quedando Richards y la chica para llevarla a los rebeldes.

Y tiene final feliz, claro, llevan la clave, emiten un vídeo de Richards negándose a disparar a los manifestantes, etc, beso de la pareja y fundido en negro.

Es una de esas películas que te dan lo que esperas de ellas. Esperas acción, golpes de humor y final feliz. Y es lo que obtienes, además con una estética ochentera donde las haya. Es cierto que Schwartzenegger tiene una constante cara de palo, pero es justo lo que necesita su personaje. No es un drama de Shakespeare, es una película de acción y punto. Tal como decía alguien que conozco, de esas que ya no se hacen. Del estilo de Rescate en Nueva York o Rescate en Los Angeles, un futuro muy negro, muy negativo, muy extremo.

Si te gustan ese tipo de películas, ya sabes, adelante.

Ahora, la novela. En la novela, el protagonista es un hombre de familia, en paro, sin dinero, que sobrevive a duras penas junto con su esposa y su hija enferma. Para intentar lograr dinero y salvar la vida de la niña, se postula como voluntario para los juegos de televisión.

Hay distintos juegos, con distintos grados de mortalidad, todos duros y humillantes, como por ejemplo uno en el que ponen a gente obesa y/o con corazones débiles, corriendo en una cinta, para ver si aguantan o les da un infarto.

El juego más extremo es el de Running man, El fugitivo. En él, un hombre ha de sobrevivir un mes a la caza de un grupo de hombres que van tras él con el fin de matarle. Gana cien dólares diarios y si logra llegar al mes, será un millón. En caso de que muera antes, el dinero que vaya acumulando se le daría a su familia, así que lo que se busca es aguantar lo máximo posible. Ha de enviar dos cintas de vídeo diarias, que sirven a los cazadores para localizarle. También tiene bonificación monetaria por cada cazador que mate.

Trata de grabar lo más neutro posible, cosas que no puedan facilitar mucho la tarea de rastreo. Alguna gente le ayuda, pero la mayoría le delata. Vive ocultándose, sin dejar de moverse de un lugar a otro, intentando aprovechar al máximo las doce horas de ventaja que le dan antes de que los cazadores salgan en a su encuentro. Lo más complicado es enviar las cintas, ya que el hecho mismo de depositarlas en un buzón le hace exponerse demasiado.

Va sobreviviendo como buenamente puede, cada vez más cerca de cumplirse el mes. Pero se entera de que tanto su mujer como su hija han sido asesinadas, con lo cual su motivación para seguir en el concurso desaparece y es sustituida por una rabia infinita. Secuestra un avión y lo lanza, con él dentro, hacia la torre de comunicación en la que están las oficinas, plató, personal y todo lo relacionado con los juegos.

No puedo comparar película y novela porque no tienen nada que ver, los personajes son completamente distintos, el juego es distinto... no es como una adaptación en la que tienen que cortar cosas por falta de tiempo o presupuesto, sino que a partir de la idea del concurso, que es lo único que tienen en común, se han creado dos historias distintas, una la de la novela y otra la de la película.

Pues eso, ya tienes para ver y para leer, si quieres.

lunes, 24 de junio de 2013

Les revenants, serie


Los muertos vivientes están de moda, en sus diferentes facetas. Ya sean zombies comecerebros, vampiros pijos, hombres lobo adolescentes...

Así que cuando leí casi por casualidad el argumento de Les revenants, me llamó la atención. Además, sólo ocho capítulos, de casi una hora de duración cada uno. Genial.

Tengo que decirte que me gustó bastante. Me cabreó muchísimo más, pero me gustó. Te lo digo ahora porque me da que si sigues leyendo, puede que saques la érronea conclusión de que no me ha gustado.




La serie trata de la vuelta a casa de un grupo de gente que ha fallecido. Algunos hace décadas, otros hace apenas un puñado de años. De repente, un día, aparecen por sus casas como si nada. Porque no saben que han muerto, para ellos no ha pasado ese tiempo ni nada, así que se llevan tanto susto como sus familiares y amigos.

Podrías pensar que trata de la resurrección, pero no. Porque los muertos siguen muertos, aunque no lo parezcan. Respiran, sienten, comen (sobre todo comen, muchísimo, están famélicos todo el tiempo), tienen relaciones sexuales, etc. Lo que no hacen al menos durante los primeros días es dormir. No pegan ojo.

A partir de aquí puede haber los llamados spoilers, así que allá tú si sigues leyendo.

La serie empieza con Camille, una adolescente (la de la foto), que asoma caminando por un terraplén hacia una carretera. Camina durante horas, hasta llegar a su casa. Lo que ella no sabe es que lleva muerta cuatro años. Murió, junto con sus compañeros, en un accidente de autobús. En los cuatro años transcurridos, sus padres se han separado y su madre se ha ido acercando a una especie de gurú religioso con el que ha rezado por la vuelta de la niña. Así que tras el primer choque al verla, la madre piensa que es la respuesta a sus plegarias (literalmente). Ella tiene una hermana gemela, ahora cuatro años mayor que ella, que en principio no se toma muy bien su "resurrección". Es interesante los planteamientos que se hacen. ¿Qué haces con alguien que ha vuelto de la muerte?¿Se avisa a la gente o se mantiene a escondidas? Mientras tratan de decidir algo al respecto, la mantienen en casa, aunque la chica se escapa algunas veces. La chiquilla no se da cuenta de que está muerta hasta que se da de narices con su hermana, por cierto. Y no recuerda nada de su muerte ni del tiempo transcurrido desde entonces.

Después está Simon, un chico que, también tras mucho caminar, llega a casa de su novia, para encontrarse que ahora vive allí otra persona. No lo entiende, así que inicia una especie de peregrinación por los lugares familiares intentando encontrarse con  ella. En el bar, se encuentra con la gemela viva, quien conoce a la que fue su novia y le lleva hasta su casa. La verdad es que de una forma u otra todos los que vuelven están relacionados entre sí. Bueno, resulta que Simon murió el día de su boda, atropellado por un coche, mientras la novia, embarazada, esperaba en la iglesia. Unos capítulos después se descubre que esto no es exactamente así. Ahora ella ha rehecho su vida y está a punto de casarse con un capitán de policía, un individuo que se pasa toda la serie con la mirada fija, como vulgarmente se dice, cara de vaca mirando pasar un tren, con el labio inferior eternamente colgante. Muy buen chico, pero lleva vigilando la casa de su novia dos años, mediante un sistema de cámaras de vigilancia. Para fiarse.

Otro personaje es la esposa del señor Costa. El pobre no se toma muy bien su vuelta, tras treinta y tantos años de luto, y acaba prendiendo fuego a su casa y tirándose por la parte "seca" de la represa.

Serge es un asesino. Se dedicaba a apuñalar y mordisquear en el vientre a las pobres muchachas que pasaban de noche y solas por un túnel, cerca del bar. Al volver a "vivir", vuelve a sus antiguas costumbres y apuñala a Lucy, la camarera. Por cierto, a él le mató su hermano, el gerente del bar, para intentar frenar sus crímenes.

Lucy, la camarera apuñalada, tiene poderes psíquicos. Se comunica con los muertos de una forma un tanto peculiar: mientras mantiene relaciones sexuales. Acabado el coito, acabada la comunicación. Es la que parece pastorear al final a los "revenidos".

Víctor es un niño muerto hace unos 35 años, en un asalto a su casa en el que también mataron al resto de su familia. Es el único que parece saber desde el primer momento que está  muerto y que recuerda las circunstancias de su fin. Se ha pegado a Julie, la última víctima de Serge, que pudo sobrevivir gracias a que su hermano la llevó a urgencias a tiempo.

Las personas, tanto las que están como las que vuelven, pasan por diferentes fases antes de aceptar los hechos. Pero al final, aunque no entienden los motivos de la vuelta, deciden seguir adelante con sus vidas. Es entonces cuando todo parece empeorar, con Lucy a la cabeza.

Y así me paso siete capítulos, en los que se entrelazan las historias y las relaciones entre todos los personajes. En los que veo cómo algunas personas que al principio se alegraron de recuperar al ser querido, acaban por sentir temor o inquietud. En que quienes tuvieron la peor primera reacción suelen ser los más cuerdos al final. Y la presa. La presa que va subiendo el nivel de las aguas, ante la mirada de los ingenieros de la central eléctrica, que por alguna extraña razón no avisan a nadie de lo que va a ocurrir, del riesgo de corte eléctrico permanente. Y claro, sucede. Se queda todo el pueblo sin suministro de electricidad y deciden muchos de ellos ir al refugio para descarriados que tiene el gurú pseudo-religioso, que cree que todo se puede arreglar sentándose en círculo, tomándose las manos y repitiendo mantras casi hippies. Eso sí, su religiosidad y amor al prójimo no le impide tener todo un arsenal en el sótano. Además tiene un generador, así que todos más o menos contentos.

Estaba deseando llegar al octavo y último, para saber qué pasaba, qué ocurría con la presa, con el pueblo inundado tantos años atrás, qué pintaba Lucy pastoreando a los muertos, si las heridas y llagas que algunos tienen en el cuerpo es el principio del fin de la vuelta a la vida. Pues no. Nada de eso.

No se resuelve nada. No se contesta ninguna pregunta. Te quedas viendo el pueblo anegado por el agua de la presa, con los vivos-vivos saliendo del refugio, los policías que quedaron fuera desaparecidos, los vivos-muertos queriendo que la novia de Simon se vaya con ellos porque él la ha dejado embarazada.

Así que sí, me ha gustado. A pesar de la cara de pasmarote del policía. A pesar de las reacciones de algunos personajes. Pero me ha enfadado y mucho, porque no es forma de acabar una serie. Eso se avisa. Mironeando por ahí, vi que hay una segunda temporada... para 2014. Grrrrrrr.

Por cierto, dicen que hay una novela, Descansa en paz, de John Ajvide Lindqvist, que recuerda mucho a la serie e incluso hay quien dice que sirvió de inspiración para hacerla. Lo estoy buscando, a ver si en él encuentro alguna posible respuesta a las situaciones que han dejado colgando.

jueves, 20 de junio de 2013

Dragón rojo, 2002 // Dragón rojo, Thomas Harris

En este caso he de decir que, salvando las distancias, la adaptación cinematográfica no está mal.


Es una película donde se muestran distintas relaciones. Comienza con la captura de Hannibal Lecter por parte de Will Graham, su juicio y su internamiento en una institución mental.

Pasa el tiempo, Will abandona el FBI y vive una vida tranquila con su mujer y su hijo, arreglando motores de lanchas. Pero la aparición de un nuevo asesino en serie que mata con la llegada de la luna llena, hace que Crawford  (interpretado por mi querido Harvey Keitel), acuda a buscar su ayuda para atraparlo. Y así, aún a su pesar, Will se ve implicado en la caza de otro asesino, que, tal como pasó con Lecter, llegará a estar muy cerca de él, casi demasiado.

El papel de Lecter en esta historia es el de asesor. Pero asesor doble, porque por una parte se comunica con el asesino (Dragón rojo) y por otra "ayuda" a Will para que intente atraparlo. Lo cierto es que Hannibal tiene la esperanza de que Dragón acabe matando a Will y así quedará en cierto modo, vengado por su captura.

Las escenas entre Will y Hannibal son como un dejá vu de El silencio de los corderos. Incluso la forma en que Will trata de pinchar al psiquiatra para que colabore, tiene un cierto paralelismo con la actitud de Clarice.



Más relaciones, la del asesino con una compañera de trabajo ciega, con la que se siente seguro pero que despierta un cierto temor y es el que el Dragón en el que se está transformando acabe por querer la vida de la muchacha.

Se muestra un Crawford más manipulador que el de El silencio de los corderos, siempre buscando alcanzar su meta, aunque no llega a los límites del mismo personaje en la serie Hannibal, donde a veces parece que le da igual lo que les pase a los demás siempre y cuando logren atrapar al asesino.

En general, libro y película van bastante de la mano. Ambos recomendables, desde mi punto de vista.

Ah, y si estás viendo la serie Hannibal, te encontrarás algunas sorpresas, como ver que Freddie Lounds en la película es un hombre, que escribe para un periódico (en papel), mientras en la serie es una mujer que tiene una especie de periódico/blog digital. Alan Bloom, psiquiatra, despreciado por Lecter. En la serie está Alana Bloom, psiquiatra y antigua pupila de Lecter. Will está casado y tiene un hijo en el momento de atrapar a Lecter, mientras en la serie está soltero y vive como con siete perros que ha recogido de la calle. La forma en que Will descubre en la película que Lecter es el asesino en serie caníbal que llevan meses buscando, es la forma en que la estudiante Miriam Lass lo hace en la serie.

Anímate, una tarde de verano puedes pasarla dedicada al querido doctor Lecter. Seguro que será delicioso.

La tienda, 1993 // La tienda, Stephen King

Needful things, Cosas necesarias, es el título original tanto de la película como de la novela y es el nombre de la tienda que Leland Gaunt inaugura en Castle Rock.




En esa tienda puedes encontrar de todo, desde cromos hasta figuras de porcelana. Amuletos, libros, de todo. Y hay una cosa para cada uno. Pero como todo, lo que compras tiene un precio. Una parte, en dinero y otra, en un favor, en gastar una inocente broma.

Pero Leland Gaunt sabe que una broma por muy inocente que parezca, hecha en el momento y a la persona adecuados, puede desencadenar una tragedia. Y así va creando una atmósfera de violencia, cada vez las bromas son más pesadas y hasta macabras y amenazan con acabar, literalmente, con el pueblo y sus habitantes.

En la película se han saltado cosas que creo que eran importantes, como la historia que hay tras el sherif y la de su novia. Cambian algunas cosas, como las profesiones de algunos personajes, otros los han eliminado de raiz, cambian el destino de muchos de ellos.





No es una de mis novelas favoritas de King. Llega un momento en que todo lo que rodea a Gaunt se vuelve como muy teatral, rompe el ritmo de la historia o al menos es la sensación que me dio. Sí está muy bien el principio, cuando empieza a vender cosas y cobrar los precios. Y las historias secundarias que cuenta, cómo la gente cambia por poder poseer algo que cree que necesita y que al final son simples baratijas, no son reales.  Lástima que el final sea "tan como es".

Como sea, sigo prefiriendo la lectura al visionado, no de forma tan visceral como con Cujo, pero si dudas entre ver y leer, mejor lee.

Cujo, 1983 // Cujo, Stephen King

Hace ya un tiempo te dije que estaba buscando películas basadas en novelas o relatos de Stephen King. Y me encontré unas cuantas, algunas que ni me sonaban. Tengo que confesarte que más de la mitad las descarté de inmediato, al ver que eran más bien "cosas cutres" que adaptaciones.

El otro día en uno de los comentarios, Hypnose me dijo que iba  ver Cujo. Yo tenía pensado releer las novelas para hacer una entrada doble, sobre el libro y la película. Pero el pensar en subir al trastero, abrir caja tras caja tras caja hasta encontrar la que busco, me dio una pereza terrible, así que irá de memoria y hace ya unos cuantos años que la leí.

La adaptación no me gustó, vaya eso por delante. Ya sé que plasmar una historia escrita en una película es complicado, que hay que descartar cosas bien por presupuesto o bien por la duración. Pero han cambiado mucho la historia. Se han quedado simplemente con el perro rabioso y nada más.



                                             (el Cujo de la película)

La película nos muestra una familia, matrimonio y un hijo, que llevan uno de sus coches al mecánico, para que lo arregle. Allí conocen a su perro, Cujo, un san Bernardo enorme y bonachón al que le encantan los niños pequeños.

Pero un mal día, persiguiendo un conejo, acaba con el hocico metido en un agujero, sin saber que dentro hay un montón de murciélagos, uno de los cuales le muerde y empieza su enfermedad. Total, que por una serie de catastróficas casualidades, se estropea el coche de la mujer y lo lleva a casa del mecánico, con tan mala suerte de que no hay nadie en los alrededores más que el perro en pleno ataque de rabia. Así que se quedan encerrados en el coche, bajo un sol abrasador, si apenas nada que comer y beber.

                   
   (el Cujo de la novela, que parece un perro asesino, cuando no lo es, aunque mate a gente)

La novela está mucho mejor, trata más a fondo las historias de los personajes secundarios, es mucho más rica en matices. Y tiene algo muy atractivo y tierno, y es que empieza desde la perspectiva del perro, lo que siente al ver al conejo, perseguirle, el mordisco, cómo nota que va cambiando, que algo le pasa e intenta pelear contra ese malestar.

Los finales son distintos, no te los voy a contar, por supuesto. Y  eso, que se dejan muchas cosas en el tintero y cambian muchas otras.   Mil veces mejor leer la novela que ver la película, que, además, ha soportado bastante mal el paso del tiempo.

Cosas

Sí, hace un rato que no te cuento nada. Y no es que no haya estado haciendo/viendo/escuchando cosas, que conste.

Hace unas semanas, en el clásico viaje a la aldea del fin de semana, hice algunas fotos desde las paradas obligatorias para evitar que mi hijo se maree.



Este lugar es la primera parada del camino, a unos veinte kilómetros de casa. En un lado de la carretera, se ve este grupo de árboles y mucho verde. Es como una casa hecha de árboles, si no estuviera en una propiedad privada, sin duda entraría y haría montones de fotos. La luz tiene que ser increíble entre tanto verde.



Al otro lado de la carretera, suele haber un grupo de vacas pastando en la zona de hierba pero ese día no estaban. Todos los años suelen plantar maíz, así que intentaré hacer una cronología gráfica del campo, si me es posible (y si me acuerdo).




Y esta es la carretera que separa ambas vistas. Hacia adelante, desde esta perspectiva, volvería a casa.

Sí, ahora llueve y hace frío y todas esas cosas, pero ya te digo que fue hace varias semanas, cuando aún había algunos días de sol y calorcillo. Mañana empieza el verano, así que también empezarán a volver los días cálidos y secos.

Y estos días he retomado una afición que hacía años que había aparcado. La única manualidad que hago sin tener que tirar a la basura el resultado: flores de papel. De las de andar por casa, no vayas a pensar que es papiroflexia ni nada por el estilo.

Es algo que siempre me ha relajado, así que hace unos días, después de dejar al niño en el colegio, me acerqué a una librería y compré unos pliegos de papel de seda de colores, al llegar a casa los recorté y me puse a hacer florecillas.




Lo malo es que después no sé qué hacer con ellas, así que esta vez las puse en manos de mi hijo, que fue quien las colocó en tazas y eligió esa para poner en su mesilla de noche.



Estas aún están en la cocina. Sobre la impresora tengo las que son de color verde y el resto de las naranja. Durante un tiempo estarán vagando por casa, me temo.

Cuando entré en la librería para comprar el papel, mientras esperaba mi turno, me puse a mirar libros, claro. Casi todo autores nórdicos, parece que sigue la moda. Personalmente, no me gustan, me cuesta implicarme en las tramas, no sé.

Había montones de revistas con regalos. Bolsos, bolsas, colgantes, hasta ropa. Y cuando menos me lo esperaba, vi una revista que regalaba un libro. Libro más revista, 1.95. Había dos títulos distintos, me los cogí antes de que nadie se me adelantara. Son novelas de esas románticas, en tapa dura, pero caray, dos euros cada una y tengo lectura ligera para un momento en que me ponga tonta o tristona.

Mañana acaba el colegio. Ya no tendré que estar tan pendiente del reloj y de los horarios. Mis planes a grandes rasgos son, en principio, dejar pasar el mes de junio. Retomar el trabajo con mi niño en julio, con las actividades para centrar la atención, empezar a cantar las tablas de multiplicar e inventar juegos de geografía que a mí también me vendrán bien, porque en esa asignatura soy una nulidad.

En julio, si no hay cambios, iremos a pasar unos días a la aldea o a Vigo, dependiendo de dónde esté mi hermana. Ella quiere estar en la aldea, pero si pasa frío se quedará en Vigo. Intento pasar todo el tiempo que puedo con ella, que no es mucho debido a la distancia.

En agosto, teóricamente, tengo vacaciones de madre durante una semana. Aún no es seguro y pueden pasar muchas cosas que lo impidan, pero mi ex marido me dijo que en agosto se llevaría al niño a casa de sus padres para que pase una semana con ellos. Es la primera vez que estaremos tanto tiempo separados y siento por una parte una cierta excitación por poder tener tanto tiempo sólo para mí, sin obligaciones y por otra, la sensación de que al tercer día ya estaré echándole de menos. La verdad es que, aunque suene a mala madre y todo eso, necesito un tiempo para mí. Este final de curso ha sido un poco agobiante y no me vendrá mal un paréntesis. Así que a ver si es verdad, o cuando menos, que lo tengan un fin de semana. Y aunque te pueda sonar a que no quiero estar con mi niño, no es así. Es una especie de recarga, de descanso.  Y creo que al niño también le viene bien.

La semana que viene toca cine. Monstruos university (o algo parecido). Y en julio, si no pasa nada, Grub mi villano favorito segunda parte.

Mañana por la mañana, a hacer palomitas en el microondas. Cada niño llevará algo de casa para montar una fiesta en el colegio. Nosotros llevaremos una bolsa grande de gusanitos y otra de palomitas. Las notas, la lista de los libros para el curso que viene. Después, a principios de julio, comprobar si tenemos el cheque para los libros o no, reservarlos (tengamos o no el cheque) y a disfrutar el verano lo que se pueda.

Pues eso, divagando, haciendo listas mentales que se me olvidan al cabo de un rato y cosas así.

domingo, 16 de junio de 2013

Ojalá fuera cierto, Marc Levy





Mi hermana me dejó, hace ya tiempo, algunos libros. Como te he comentado en alguna entrada anterior, últimamente me apetece más bien releer que leer. Pero también es cierto que me gusta devolver los libros que me prestan lo antes posible, así que me animé a coger uno, al azar. Y fue este.

Nada más empezar a leer, en las diez primeras páginas me di cuenta de que yo había visto la película. Sí, la película. Protagonizada por Reese Winterspoon o como se escriba, la chica esa rubia que siempre hace o de pija o de abogada o algo así.

Así que me dije que sería una lectura muy rápida, pues recordaba a grandes rasgos la comedia romántica, una de tantas.

Pues no, el parecido es sólo en el inicio, después la cosa cambia mucho. No sólo en el argumento, sino que la forma de expresarse no es para nada de comedia romántica ligera. Además, es algo surrealista. Imagina una mujer con su hijo de unos seis o siete años. Esa mujer despierta al niño al amanecer para ver juntos la salida del sol y después ir a pescar antes del desayuno. Pues bien, ella no le dice al niño "Mira, vamos a ver cómo sale el sol, verás qué bonito y después pescaremos algo para la comida, será muy divertido". No, ella le dice algo así como "Quiero compartir contigo esta experiencia única que has de fijar permanentemente en tu memoria para que en el futuro, cuando la vida te golpee con fuerza y furia, puedas aferrarte a este recuerdo y la felicidad que sientes ahora te sirva de bálsamo para curar tus heridas". Es un ejemplo que me he inventado, pero totalmente en la línea de la novela. Todo enrevesado y muy barroco.

El argumento de la novela: Lauren es una interna de un hospital, que va a disfrutar de un fin de semana libre en mucho tiempo. Madruga para ponerse en marcha con su coche que ya empieza a fallar. Y tanto que falla, pierde el control del vehículo y sale despedida, partiéndose una pierna y golpeándose la cabeza.

Queda en coma. Pasa el tiempo y su piso es alquilado a un arquitecto. Una noche, en plena mudanza, saliendo de la ducha, él se encuentra de frente a Lauren. Para sorpresa de ella, él la puede ver y oír. Es el único que puede hacerlo. El al principio cree que es una broma de su socio, hasta que ella le convence para que vaya a ver su cuerpo al hospital. A partir de ahí empieza una relación entre ambos. Ella está contenta porque al fin puede hablar con alguien, él quiere ayudarla a recuperarse, más cuando se entera de que en cuatro días le practicarán la eutanasia. Llega al punto de secuestrar su cuerpo y llevárselo a la casa donde vivió su infancia con su madre. Pero le descubren. Al final, claro, ella se despierta pero no le reconoce, así que tendrá que reconquistarla. Porque, cosa curiosa, ella que al principio no podía tocar ni coger nada porque no era capaz, al final llega hasta a mantener relaciones sexuales con él.

Pues es un rollazo por los diálogos y la forma de desarrollar todo. De hecho llegué a buscar en san Google, y vi que el autor no era anglosajón, como pensaba, sino francés. Y pensé "vale, ahí está la explicación, es uno de esos autores franceses, como los cineastas que retuercen las películas".

El argumento de la película: Lauren es médico, una noche tras muchas horas de trabajo va a su casa y choca con un camión (o algo así, creo recordar). No sabemos qué le ha pasado, simplemente hay un cambio de plano y vemos el piso de Lauren con sus muebles que ha sido alquilado a un diseñador de paisajes. El se instala y de repente aparece ella. Empiezan a discutir, porque ambos dicen lo de "¿Quién es usted y qué está haciendo en mi casa?". Los dos creen tener derecho a vivir allí y ella llega a amenazar con llamar a la policía. Es entonces cuando se da cuenta de que no puede sujetar el teléfono. No sabe qué le pasa, él tampoco. Se ponen a investigar y se enteran de que ella está en coma, conectada a máquinas (en el libro no, respiraba por sí misma y todo eso). Ella se pone un poco histérica, lo cual me parece normal. Y la cosa empeora cuando en el hospital dicen que ha llegado el tiempo límite que pueden mantenerla conectada, que la van a desenchufar. Y tanto ella como él empiezan a buscar la forma de evitarlo.

Y claro, ella despierta "in extremis" y él feliz de la vida, le ha montado un jardín especial en la terraza del edificio donde vive y se quieren y todo eso.

En la película, diálogos normales, nada de regresiones a la infancia ni cosas raras. Es un ejemplo de comida rápida hecha película. Pero claro, el libro va al otro extremo, la forma de hablar de los protagonistas es muy poco o nada natural, las situaciones a veces hacen que todo sea muy surrealista.

No me gustó, la verdad. No lo disfruté ni sentí empatía o simpatía por ninguno de los personajes, ni me pude involucrar lo más mínimo en la historia.

En cuanto a la película, como dije antes, es una comedia romántica más, una de tantas.

jueves, 13 de junio de 2013

Perdida, Gillian Flynn





Uno de los libros que me prestó Chelou y que me ha acompañado estos últimos días.

Me gustan las películas que tienen uno o varios giros argumentales sorprendentes. Esas que en un momento determinado de la trama, cambian por completo de dirección y piensas "anda la leche, esto sí que no me lo esperaba".

Pues bien, Perdida es un libro de ese tipo. Un matrimonio. El día de su quinto aniversario de boda, la mujer desaparece. Alterna la narración del marido con fragmentos del diario de la mujer. Dos caras de una misma moneda, sólo que no parece la misma moneda. Es lo que a una le hace pensar en qué diferente nos parece la misma cosa a distintas personas.

Es decir, es su matrimonio pero ambos parecen haber vivido como en dos universos paralelos, no tiene nada que ver una historia con otra.

Lo que queda claro desde la primera página es que el marido es algo bobo. Bobo en el sentido de que mete la pata, miente y se embrolla sin necesidad, sólo por sus ansias de quedar bien. Y consigue justo lo contrario.

Cuando ya ves más o menos qué derrotero lleva la historia y te preguntas qué hara la autora para mantener tu interés en las (bastantes) páginas que quedan, ¡zas! te encuentras con una situación inesperada. Y más adelante, ya casi en el final, un "mini-zas".

Me gustó. Para mi gusto, el final habría sido distinto, o por lo menos, de haber mantenido ese final, lo habría alargado unos años más, porque es toda una incógnita y puede dar mucho de sí (creo).

Anímate y échale un vistazo. Bueno, si quieres, que ha sonado casi a orden.

Vikings, serie





Es muy humano intentar culpar a otros de nuestras flaquezas. Así que voy a ser muy humana y comenzar esta entrada diciendo que la culpa es de therwis y su blog (Los calcetines no tienen glamour) (aunque yo creo que algunos sí lo tienen). En ese blog no sólo descubrí las entradas de las búsquedas de los viernes sino que me encontré con un filón que "buitrear", sobre todo porque habla de algunas series cortas o con pocas temporadas. Y últimamente es lo que más me llama ver. Miniseries. Series "que acaban".

Así que leí su entrada sobre Vikings y me llamó la atención. Sólo nueve capítulos y una frase en la que dice algo así como que habrá una segunda temporada. Pues nada, a ver vikingos.

Tenia pensado ver uno o dos capítulos y dedicar el resto del tiempo a cosas que tengo pendientes desde hace bastante. Cosas, que, para serte sincera, no me apetece mucho hacer. Y lo que pasó fue que la serie me gustó. Mucho. Hasta el punto de que me he pasado dos mañanas viendo la serie. Sí, los nueve capítulos. Porque la verdad es que me encantó. Desde el primer momento.

Nada de vikingos típicos con el casco con cuernos. De hecho no llevan casco, lo más parecido que vi a la imagen "de siempre" fue a un personaje, una mujer, a la que llaman "el ángel de la muerte" (porque se dedica a matar a gente que quiere morir), que llevaba un casco pero en lugar de cuernos, un par de alas (tipo Asterix).

El hilo argumental es la historia de Ragnar Lothbrok (un personaje que parece haber existido en realidad, al menos según la Wikipedia), un vikingo que, cansado de las expediciones a los ya muy empobrecidos territorios del este, desea explorar el oeste, donde se dice que hay tierras llenas de riqueza.

Así que aún contra los deseos del jefe del clan y con ayuda de su amigo Floki, construye un barco, recluta una tripulación y se va hacia el oeste. Y llega a Inglaterra, saquea un monasterio y se lleva varios monjes como esclavos. De hecho, se queda con uno de ellos para él.

Es un interesante contrapunto la existencia de ese personaje, al que llaman "the priest" (el sacerdote), que es cristiano, claro y que representa el pavor y el disgusto de la "gente civilizada" ante las costumbres y creencias de los norteños. Poco a poco se va integrando, aunque no renuncia por completo a su fe.

Y ahí está un punto fascinante para mí. Yo no creo en ningún dios, por desgracia. Porque siempre he pensado que creer en un ser o algo o alguien que te cuida, te vigila, que da sentido a tu vida y tu muerte, no deja de ser algo sumamente reconfortante. Pensar que cuando alguien querido se muere, es que pasa a mejor vida (literalmente), es un bálsamo enorme contra el dolor de la pérdida. Pero no tengo fe y es algo que no se puede forzar.

Pues bien, los vikingos  sí creen. Por completo. Enteramente. Eso es lo que les hace temibles, la seguridad que tienen en que si mueren en la batalla, con honor, dando lo mejor de sí mismos, tendrán como premio el sentarse a la mesa de Odín en el Valhalla. Y para ellos es una alegría. Mientras, los cristianos, con todos los ritos, las liturgias, las creencias y demás, se muestran aterrados ante la muerte y reunirse con su creador. Y eso les debilita ante los vikingos.

La serie entrelaza la historia de Ragnar con lo que es la vida cotidiana de los vikingos, con sus creencias, su sentido del honor y la lealtad, sus luchas por el poder, sus ansias de riquezas.... hay cosas que parecen sorprendentes, como los sacrificios humanos. Algo que podemos considerar horrendo desde nuestro punto de vista. Pero para ellos, que se prestan voluntarios para ello, es un premio, es poder alcanzar literalmente, la gloria.

En ciertos momentos me recordó mucho a un libro que leí hace un tiempo, Azteca, de Gary Jennings. Porque también presenta cosas que chocan con nuestra cultura, pero con la naturalidad de algo que es normal, habitual, esperado.

También es agradable ver una serie en la que no se utilice el sexo o los desnudos como reclamo. No porque sea una mojigata y no me parezca bien que haya escenas así, sino porque en muchos casos (por ejemplo en Espartacus, la serie) parecen ser el centro de todo.

Si la ves, te fijarás en que el protagonista casi siempre tiene una media sonrisa en la cara. Es como si se estuviera riendo de un chiste que sólo él conoce. Y lo hace en cualquier situación, sea en medio de un pillaje, cuando es acusado de asesinato, cuando se piensa si matar o no al que tiene delante, cuando está con su familia... es una sonrisa interesante, inquietante.



Y te dejo una imagen de uno de los personajes que más me gustan. Si sigue mi maldición, lo matarán enseguida, ya sabes, personaje que me cae bien, personaje que desaparece.

Es Floki, al que yo llamo "el chalado de los árboles". Es el constructor del barco y bueno, si te fijas en las escenas de batallas, no es precisamente el que va en primera línea. Además es un vikingo navegante que no sabe nadar. Y un amigo fiel y leal. Con las ideas muy claras.

Anímate y échale un vistazo. A la serie, no a Floki :)

El marcapáginas de Isi

Hace ya algún tiempo Isi me envió unos preciosos marcapáginas que me han venido muy pero que muy bien. Cuando llegaron, mi hijo me preguntó qué era y se lo expliqué. Cogió uno y lo vio, le dio vueltas para finalmente devolvérmelo.

Estamos en un punto en el que pasamos de leer cuentos para niños pequeños, más bien pensados para que los lean los padres en voz alta, a empezar a leer libros "de verdad". Es decir, libros que tienen "muchas palabras" en cada página.

Afortunadamente a mi hijo le gusta leer. Algunos libros los lee por partida doble, si tienen muchos dibujos, porque lee la historia y después se inventa otra en base a las imágenes que aparecen.

En el colegio al que va, tienen diariamente un tiempo para dedicar exclusivamente a la lectura. Son veinte minutos diarios, después del recreo en los que todos los niños están leyendo o al menos, con la vista clavada en un libro. Se llama "Proxecto lector" (Proyecto lector). En el segundo trimestre nos pidieron comprar un libro titulado La estrella viajera, porque este curso está dedicado al Universo, así que intentaban que todos los niños leyeran lo mismo (todos los de cierto rango de edades, claro). Y al acabar el trimestre, lo trajo a casa.

La otra noche, empezó a leérmelo. Era una situación extraña, un intercambio de papeles. Leyó unas cuantas páginas (más de las que esperaba, viendo la cantidad de texto) y después, cuando se cansó, fui a por uno de los marcapáginas de Isi. Se lo di y reaccionó como si le hubiera regalado lo más grandioso del mundo. Después de verme usarlos en mis libros, fue como si alcanzara un status especial con el marcapáginas. Le encantó.

Así que Isi, ya sabes que has hecho muy feliz a mi hijo con el marcapáginas. Y no deja de ser un incentivo más para que siga leyendo, a pesar de que es algo que ya le gusta (sobre todo cuando me ve escribir en el pc, se acerca sigiloso por mi espalda y lee).

Es algo que me alegra mucho, que le guste la lectura aunque tenga ese punto de pereza y a veces le cueste arrancar. Este verano intentaremos alternar las cancioncillas de la tabla de multiplicar (le toca aprendérselas el curso que viene) con los libros de Gerónimo Stilton. Una, que es ambiciosa :)

miércoles, 12 de junio de 2013

Black mirror, segunda temporada, serie

Me enteré por casualidad que había una segunda temporada de Black Mirror, pensaba que sólo existían los tres capítulos de la primera y punto.

Así que en cuanto me enteré, me puse a ver, claro.

Son tres episodios, como en la primera. Y si la quieres ver y aún no lo has hecho, no sigas leyendo.

La primera historia trata sobre la pérdida de un ser querido y el vano intento de recuperar al menos parte de su presencia. Una muchacha pierde a su pareja en un accidente de automóvil. El era una de esas personas adictas al móvil, twitter y facebook, todo eso, de esos que envían fotos y comentarios de todo lo que hacen, dicen y piensan.

Tras su fallecimiento, se le ofrece (a ella), la oportunidad de fingir conversaciones en principio a través de la pantalla. Hay un programa que, accediendo a todo lo que él hizo público en la red, puede seguir una conversación como si fuera el mismo muerto.

La chica, intentando superar su dolor y al enterarse de que está embarazada, accede al programa y se da cuenta de que sí, parece que estuviera chateando con él. De ahí pasan al siguiente nivel, la llamada telefónica, donde es lo mismo pero con voz. Cuanta más información tiene el programa, mejor imita al muerto. Hasta que llegan a un límite, la presencia física. Ahí es cuando ella se da cuenta de que lo que tiene no es a su pareja, sino un placebo, un "él" perfecto, obediente, que reacciona tal como ella espera.

Y claro, mucho nos quejamos de los defectos de las parejas y la familia, pero son precisamente esos defectos los que los hacen ser lo que son, sin ellos tal vez no nos gustarían nada. Y si no, que le pregunten a la chica esta.

La segunda historia tiene también dilema moral. Una mujer despierta, con amnesia total, en una casa que le es desconocida. Sale y ve que todas las personas con las que se cruza se limitan a enfocarla con sus teléfonos móviles... hasta que aparece un hombre enmascarado con un rifle, que se pone a disparar contra ella. Escapando, se encuentra a una muchacha que está en su misma situación y le explica que algo sucedió que afectó a la mente y el comportamiento de la gente y que han de escapar de ahí, pero antes tienen que destruir una estación de televisión para evitar que se propague el mal.

Durante su escapada les pasa de todo, es una situación muy estresante, agobiante. La mujer no deja de lloriquear en todo momento, angustiada porque además no recuerda casi nada, sólo tiene como fogonazos en los que se ve en un coche con un hombre y una niña que cree que es su hija.

Van a la estación y allí se destapa todo el entramado. Es una especie de condena que se le impone a la mujer por algo que hizo en el pasado. Algo así como un "ojo por ojo" moderno. Después le inyectan algo que hace que pierda la memoria y vuelta a empezar, a despertar en la casa sin recordar quién es y todo eso.

Mi primera reacción fue pensar que se lo merece, por lo que hizo. Me pongo en el lugar de la familia de la víctima y la verdad es que no me da pena ninguna esa mujer. Pero al mismo tiempo sé que está mal hacer eso, es como convertirnos nosotros en ella, estamos haciendo precisamente lo que condenamos. Y aún sabiéndolo, sigue sin darme pena. Es una especie de pescadilla moral, que se muerde la cola. Pues eso.

La tercera historia es la que menos me gustó. Es sobre la política y los medios de comunicación. De lo poco que a los políticos les interesa la gente (sólo buscan votos), de lo poco que a la gente le interesa la política (sólo buscan vivir en paz) y de la importancia que tienen hoy en día los medios de comunicación.

Hay un personaje de dibujo animado, Waldo, se supone que divertido e ingenioso pero no. Encizaña, dice tacos, insulta... y eso a la gente le hace gracia. Siempre y cuando no sea uno el blanco de las pullas, claro. Pues Waldo empieza a meterse con los candidatos de las siguientes elecciones y a la gente le hace gracia, hasta el punto de que se postula como candidato también.

Y si te parece ridícula la idea, piensa en cómo reacciona la gente. Piensa en todos los recortes que ha hecho el gobierno de España, en las leyes que van contra todo lo básico como la educación y la sanidad... y parece que no pase nada. Pero ay si a alguien se le ocurre vetar la presencia de determinados clubes de fútbol en nosequé copa o recopa o supercopa o lo que sea... entonces sale todo el mundo a la calle, a meter ruido y a protestar. Así que el que un dibujo animado pueda ser candidato a algo, no es tan imposible en una sociedad como la actual. Y si no, echa un vistazo al gobierno, o al gobierno anterior.

En resumen, me gustaron, el tercero no tanto como los otros dos, pero me gustaron. Son inquietantes, como suele suceder cuando alguien te coge de la nariz y te enfrenta a tu propio reflejo, sin maquillajes ni luces favorecedoras.


Los Borgia, serie




Teóricamente lo tenía todo para gustarme: histórica, faldas largas, corta (se ha cancelado). Después de haber visto dos capítulos, eso último lo entiendo perfectamente.

Lennnnnta, muy lennnnnta, con personajes que "no casan", que no parecen vivir su papel. Y esa sensación de querer atrapar al espectador a través del morbo de escenas sexuales entre personajes del clero y mozuelas ligeras de cascos.... sin conseguirlo ni de lejos, al menos en mi caso.

La idea de enviar mensajes a través de los platos de comida a los cardenales del cónclave me recordó mucho a uno de los tomos de Los reyes malditos, donde también un cardenal avispado consigue convertirse en Papa con subterfugios. No le costó tanto dinero ni tantos favores como a Borgia, pero bueno, ahí estuvieron los dos.

La famosa Lucrecia Borgia se nos presenta como una muchachita infantil, descolorida tanto de piel como de personalidad, un níveo cachorrillo juguetón sin, al parecer, criterio propio.

César Borgia parece el verdadero cerebro de la familia, haciendo el trabajo sucio muchas veces sin que ni siquiera se entere su padre. Rechina los dientes al no poder seguir la carrera militar que le gustaría y estar condenado a seguir la eclesiástica.

Y mujeres, una tras otra, con el padre, con los hijos, con otros cardenales, con criados... siempre tras un fino velo que se interpone entre el lecho y la cámara. Supongo que trataban de darle un toque de elegancia o algo, no lo sé.

Pero eso, que lo dejé ahí. Por raro que parezca, no me atrapó ni siquiera un poquito.

domingo, 9 de junio de 2013

Conociendo a Jane Austen, 2007





Hace ya algún tiempo, bastante, buscando "cosas" de Jane Austen llegué a ver esta película, de la que recordaba fragmentos sueltos y que esta tarde me decidí por volver a ver.

Si no has leído ninguna novela de Jane Austen puedes verla tranquilamente (si quieres, vamos), porque no es que traten mucho sobre el tema, es más bien una excusa para entrelazar los libros de la autora con las vidas de los lectores.

Se trata de seis personas, cinco mujeres y un hombre (el hombre casualmente es el actor que interpreta el papel de Will Graham en Hannibal, parece que últimamente esa serie me persigue o yo la persigo a ella). Cada uno de los cuales ha elegido un libro de la autora, Jane Austen, y se reúnen una vez al mes en casa de cada uno para comentarlo.

Está la mujer ya mayor, con seis matrimonios a sus espaldas, pero muy vital y optimista, en busca de su séptimo marido y una enamorada de las novelas de Austen. Está la joven profesora de francés, acomplejada desde la época del instituto, que se cree enamorada de uno de sus alumnos y siente que su marido no la quiere ni la comprende. Está la mujer de mediana edad, cuyo marido acaba de pedirle el divorcio porque sintió que la pasión, después de dos décadas de matrimonio, se ha apagado. Y su hija, lesbiana, que va de accidente en accidente y de relación en relación. Una mujer que vuelca todo su amor en la crianza de perros (son más seguros que los hombres) y que es quien ha traído al único hombre al club de lectura. El quiere conquistarla y por eso se ha apuntado a leer "novelas de chicas", pero ella intenta emparejarlo con su amiga recién divorciada, para subirle la moral, aunque lo cierto es que le encanta el muchacho.

Y así, mezclando cosas de la vida de los lectores de Jane Austen, con las reuniones para tratar las novelas como excusa para estar juntos y hablar, transcurre la película. Sí, hay algunas referencias a las novelas que van leyendo, pero poca cosa. Lo bastante para intentar hacer un paralelismo entre ficción y realidad. La locura de amor de Marianne, dejando de lado toda consideración social, tiene su paralelismo en la supuesta pasión que parece sentir la profesora por su alumno. El tema de las segundas oportunidades, para quienes ya han tenido alguna relación, que aparece en la novela Persuasión. Y poco más. Como te he dicho, si quieres verla, no hace falta que hayas leído ninguna. Aunque a mí me encantan todas, he de decirlo :)

No está mal para pasar el rato, tiene sus puntos simpáticos (no llegan a ser graciosos) y eso es todo.

La milla verde, 1999 // La milla verde, Stephen King




Es una de las que yo llamo adaptaciones "buenas" de una novela de Stephen King al cine. También es una de esas películas que la gente ve, le gusta y gran parte de las personas se asombran al saber que está basada en una de sus obras.

La milla verde trata sobre el corredor de la muerte, un pasillo de baldosas verdes que ha de recorrer el reo hasta llegar a la habitación donde está la silla eléctrica (la vieja Chispas) para ser ejecutado. Los guardias que trabajan en la milla son en general considerados con los presos, ya que entienden que están sometidos a una gran presión y lo que buscan es la mayor tranquilidad y los menores problemas posibles.

Un día llega a la milla John Coffey, un enorme hombre negro condenado a muerte por la violación y asesinato de dos niñas. Le encontraron con las niñas en brazos, llorando y pidiendo perdón por no ser capaz "de deshacer el mal". Es un hombre aparentemente retrasado, como un niño grande inocente, con miedo a la oscuridad. Y tiene un don. Es capaz de curar enfermedades, como si las absorbiera con la boca y después las dejara ir. Incluso llega a resucitar a un ratón, la mascota de otro de los reclusos, cuando uno de los guardias lo mata.



John no sólo se gana el cariño y el respeto de todos sino que además descubren que es inocente de los asesinatos, simplemente encontró a las niñas, intentó resucitarlas y no fue capaz, sintiéndose mal por ello. Eso hace que todos se sientan mal por tener que ejecutarlo, pero él mismo desea ya descansar de todo, pues es capaz de sentir, oír y ver todo el mal que hay en el mundo.

Hay más historias paralelas, como las de Devereux, el dueño del ratón, la de Billy el niño, la del guardia malo y otras, pero para que te hagas una idea, basta y además así no te destripo toda la trama.

Tiene su punto de fantástica y de misteriosa en el don de Coffey, pero por lo demás podría ser una historia más, "normal", nada de terror ni de esas etiquetas que se le ponen automáticamente a King. Es cierto que en parte de su obra juega con los miedos que todos hemos tenido o tenemos alguna vez. Que otras son bastante opresivas. Que en otras hay mucho más de fantasía y fenómenos paranormales. Pero que no es todo sangre, tripas y sustos.

Recuerdo que la novela salió por entregas. Creo recordar que eran seis. Como pequeños libros, delgaditos, que además al abrirlos, mostraban una fuente de escritura terriblemente enorme, como para ocupar más páginas de las que realmente eran. Fue horrible, esperar semana tras semana (era incapaz de esperar todo el tiempo hasta tenerla completa) y pagar semana tras semana, sabiendo, después de la primera, que era casi un timo, pero atrapada por la historia.

Las presté y no me las devolvieron, como suele pasar con muchos libros que se prestan. Sé que más adelante se publicó la novela completa en un volumen. La película es bastante fiel a la historia escrita y el haber visto una impide poder disfrutar de la lectura.

Te recomiendo ambas, película y novela, en el orden que quieras. Porque es una de esas raras ocasiones en las que habiendo leído el libro, el ver la película no me dejó mal sabor de boca.

La caza, 2012





Y siguiendo con la resaca de Hannibal, me encontré con esta película con la que comparte protagonista (Mads Mikkelsen). Sentía curiosidad por verle en otro papel, por saber si esa rigidez tanto en su expresión como en sus movimientos era algo que había dado a Lecter o formaba parte de él.

En La caza, su papel es el de un profesor de guardería, divorciado, que espera que su hijo vaya a vivir con él en breve. Un día una de las niñas de la guardería se enfada con él, uno de esos enfados de los niños que se les pasa a los cinco minutos. Lo malo es que casualmente la directora se pone a hablar con ella en ese momento y la niña empieza a decir cosas del profesor, intentando transmitirle a la directora lo enfadada que está. Y una de las cosas que hace es repetir una frase que escuchó decirle a su hermano mayor (un adolescente) a un amigo suyo. Una frase con connotaciones sexuales, que la niña obviamente no entendió pero que hace que la directora crea que el profesor ha tenido "un comportamiento indebido" con la chiquilla.

La interrogan, pero como la niña no dice nada, acaban reconduciendo la preguntas de tal forma que la niña se limita a decir que sí a todo, para acabar cuanto antes y que la dejen salir a jugar. La pobre no se entera de nada ni recuerda ya el enfado.

Y así es como le arruinan la vida al profesor, que pierde la custodia de su hijo, el respeto de sus vecinos, el trabajo (al menos temporalmente), etc. Todo por un comentario totalmente inocente de una niña que no sabía lo que estaba diciendo.

Y sí, Mikkelsen es rígido. No tanto como en Hannibal, pero su cara, su expresión, su mirada... parecen estáticas, pase lo que pase. Esto viene bien para el papel del psiquiatra caníbal, pero no tanto para el profesor vapuleado. Creo que sería un buen jugador de póquer, si le gustara.

La película en sí no me ha parecido gran cosa. La noté como descafeinada, como falta de intensidad, como si más que una película fuera un ejercicio que hay que hacer y en el que se busca el aprobado raspado. Le faltó poco para que no la viera hasta el final.

Personalmente, no te la recomiendo.

El silencio de los corderos, 1991 // El silencio de los corderos, Thomas Harris




Fue una especie de resaca por estar viendo la serie Hannibal, en la que, como dije en su momento, los personajes no son como en la película, por lo que en mi opinión, es mejor afrontarla sin tener en cuenta al Lecter, Crawford y demás que ya conocemos.

No fue la segunda ni la tercera vez que la vi, es una de mis películas recurrentes. Me gusta mucho la personalidad del terceto protagonista. La blandura e inocencia que Clarice Starling intenta ocultar tras su eficiencia y entrega a los estudios. El paternalismo manipulador de Crawford (en la serie está muchísimo más claro y presente), que no duda en utilizar lo que tiene a mano para conseguir atrapar a Buffalo Bill (lo de el fin justifica los medios). Y el doctor Lecter. Esas miradas de Hopkins, esos gestos contenidos, la apariencia superficial de calma bajo la cual bulle el deseo de escapar y vengarse.

El que haya un asesino en serie al que atrapar parece sólo un pretexto para que conozcamos a esos personajes, para que veamos su forma de reaccionar, sus intereses, sus metas.

Es una película que me gusta, sin llegar al entusiasmo y que además me permite disfrutarla cada X tiempo, aún sabiendo cuál es el final.

Leí el libro después de haber visto la película, y lo disfruté mucho también. Leí en alguna parte que Thomas Harris escribía un libro cada siete años o así, pero que podía permitírselo porque todo lo que publicaba era un éxito seguro. El que me gustara El silencio de los corderos y esa afirmación sobre el autor, me hizo buscar más novelas suyas. Y así acabé leyendo El dragón rojo, que más tarde también sería adaptado al cine.

En cuanto a la segunda parte de la película, bueno, mi opinión es que no se merece (para mi gusto, siempre eso por delante), ni escribirle una entrada. Julianne Moore como Clarice Starling está más que descafeinada. El argumento es penoso y el final... pffff

Así que me quedo con "la original", pensando siempre que es mala idea intentar exprimir zumo de un fruto que ya dio de sí. Y con El dragón rojo, una novela que también me gustó mucho y que espero reseñar en breve.


jueves, 6 de junio de 2013

Madre del amor hermoso

Pues resulta que me gusta ver de cuando en cuando las estadísticas. Y no sé si blogger estará bien o no, pero acabo de verlas y me encuentro con los siguientes datos:

Páginas vistas hoy: 2.023 (sí, más de dos mil páginas)

Como esto no es muy normal, seguí viendo otros apartados y me encontré con que la entrada más visitada hoy fue Cocoon, con 1.987 visitas.

1.968 visitas procedían de la web de taringa y 1.411 de las visitas de hoy fueron desde Argentina.

Lo dicho, o blogger está algo mal hoy, o en la susodicha web de taringa están taringando.

La extraña vida de Timothy Green, 2012





No sé porqué la vi. Simplemente, por algún motivo, estaba en la lista. Así que me puse a verla. Como poco, el título era interesante.

La película comienza con una pareja que va a una entrevista porque quieren adoptar un niño (o una niña, se entiende) y es un trámite que deben superar, que la supervisora vea que no son unos psicópatas ni nada de eso. Ellos le cuentan la historia de Timothy. Su hijo Timothy.

Pues bien, la pareja no puede tener hijos. Los médicos lo han certificado, así que se entristecen y quedan un poco como vacíos. El comienza a escribir en papelitos las características que habría tenido un hijo suyo: sincero, gracioso, con mucha capacidad de amar, con talento artístico, amante de la música, el deportista que metió el gol de la victoria, etc. Después ponen esos papelitos en una caja y la entierran en el huerto. Una especie de simbolismo, supongo.

Lo curioso es que empieza a llover (están en plena sequía) y les aparece un niño en casa. Es como si al enterrar la caja, hubiesen plantado la semilla del niño y ale, unas horas más tarde, tienen un chaval como de nueve años o así en casa.

Pero lo más curioso es que el niño tiene hojas en las piernas, en la zona de las pantorrillas. Sí, hojas. Unas hojas verdes, preciosas y lustrosas, que me recordaron mucho a las hojas de la hiedra. Y no se pueden sacar.

Una vez asimilado el hecho de que es su hijo, van viendo que todo lo que han escrito en los papeles se va cumpliendo, el niño, Timothy, es sincero (a veces demasiado), ama y es amado, le gusta el rock, y marca el gol de la victoria (no voy a dar mas datos al respecto para no fastidiar el efecto). Sólo que a medida que pasa el tiempo, las hojas se le van cayendo. Y eso es malo. 

La pareja intenta hacer lo mejor para el niño, ser unos buenos padres y no caer en los errores que ven que su familia comete con los hijos. Pero claro, es imposible ser los padres perfectos y eso es algo que tienen que entender y asimilar. La vida no es una competición para demostrar que tu hijo es mejor que los hijos de tu hermana, o que tú eres mejor padre que tu propio padre. Cada cual comete sus errores.

El caso es que a medida que avanza el otoño, se le van cayendo las hojas (muy apropiado). Y cuando se le cae la última, se va por donde ha venido, eso sí, después de haberles dicho a sus padres que sí son buenos padres y que todo tiene su ciclo en la vida, que no se rindan.

Y por eso están en la entrevista, porque quieren ser padres y cometer errores, como todos.

Lo curioso es que le dicen a la asistenta social que han plantado unas hojas de papel, les ha crecido un niño con hojas de hiedra en las piernas que después se ha largado y ella va y se queda como si nada, como si fuera lo más normal del mundo. Como poco, habría que hacer un estudio psicológico de la pareja y preguntar en su entorno si realmente ha existido Timothy, digo yo. 

Pues esa es la película. En plan un niño milagroso que demuestra que nada es perfecto pero que eso no impide que lo imperfecto pueda ser bueno.

Supongo que hay bastantes otras películas más interesantes para ver que esta, pero si te pica la curiosidad, ahí está.

La boda de mi mejor amigo, 1997





Ya la había visto, por supuesto, pero estoy en una época en que me apetece volver a ver cosas y volver a leer cosas. Y como también estos días tengo mi puntito de estar un poco baja de ánimo, pues me animé a ver esta película. Porque tiene una mezcla de cosas que me gustan.

Puedo enfadarme porque el personaje de Cameron Díaz me parece de una noñez extrema, más que una novia parece una adolescente acelerada, sólo le falta la carpetita con fotos de sus grupos favoritos.

Puedo sentir un punto de satisfacción perversa y maliciosa al ver que el personaje de Julia Roberts no consigue lo que desea (a pesar de que hay momentos en que la novia es "tan tan tan" que una tiene ganas de que sí lo consiga). Ella tuvo su oportunidad, si no la aprovechó ahora que se aguante.

Puedo reír con el amigo gay de Julia. Es un contrapunto de sensatez pero con gracia. Me encanta.

Puedo creer que los finales felices no son siempre los que esperamos (estoy segura de que el personaje de Julia será más feliz sin el chico que con él).

Y algunas cosas más que seguramente recordaré cuando ya esté publicada esta entrada.

Sé que hay chorrocientas comedias románticas por este estilo. Sé que es una de esas películas que parecen papilla de bebés, porque ni hace falta masticarla y casi ni digerirla. Pero soy mala persona y cuando estoy de bajón, anima ver que otras personas también tienen malos momentos, sobre todo sabiendo que no es de verdad, así que me ahorro los remordimientos por alegrarme del mal ajeno. Digamos que es una película terapéutica. Para mí, claro.

La primera vez que la vi, me costaba distinguir a Dermot Mulroney de Rupert Everett, me parecían casi idénticos. Es una cosa curiosa que me sucede a veces. No soy muy buena fisonomista, me olvido del aspecto de la gente con mucha facilidad, pero a veces, parece que les percibo de forma distinta a los demás.

Conocí a dos hermanos, gemelos, que yo durante meses tomé como amigos porque la verdad es que me parecían totalmente diferentes y no entendía que la gente los confundiera. Cuando me enteré que eran hermanos, me sorprendí y cuando me dijeron que además gemelos, me costó creerlo. Claro que al resto de conocidos les costaba creer que me parecieran físicamente tan diferentes, cuando ellos no sabían quién era quién.

Pues eso, que algo parecido me pasó en esta película, el amigo gay y el amigo-amor para mí eran muy parecidos. Bueno, y después de verla otra vez, me pasa lo mismo.

Seguro que tú has visto la película al menos una vez y casi seguro que al personaje de Cameron te daban ganas de echarle un cubo de agua fría por la cabeza o algo, ¿verdad? (y ahora dirás que no, aunque sólo sea por llevar la contraria). Es que soy mala, ya te lo dije.

Arrow, serie



(la hermana, el guardaespaldas que conoce su secreto, el protagonista, el mejor amigo, la ex-novia)

Estaba harta de ver Arrow por aquí, por allá por el otro lado, siempre que buscaba algo sobre series. Siempre pensé que era o bien una serie en plan medieval o bien en plan súper-héroe (ahora parecen estar de  moda con lo de los vengadores y todo eso). Así que cuando me encontré con Arrow por enésima vez, me dije "mira un par de capítulos y después olvídate de ella". Y vi un par de capítulos y otro par más... y ahora voy por el séptimo.

No es que sea una gran serie, pero es muy entretenida. Se les va un poco la olla (o la pinza, a elegir), pero de una forma divertida y a veces hasta necesaria para la historia.

El argumento es un muchacho que cuando está de crucero con su padre y con la hermana de su novia (sí, le es infiel a la novia con la hermana), sufre un naufragio y acaba en una isla del mar de China, donde pasa los siguientes cinco años hasta que es rescatado. Durante ese tiempo ha sufrido una transformación física y mental, de forma que cuando vuelve es una persona nueva.

Quiere deshacer todo el mal que han hecho su padre y otra gente. Para eso se convierte en "el encapuchado verde", un arquero peleón. Suena a tópico, ¿verdad?. Pero hay cosas sorprendentes. Poco a poco, en cada capítulo se va viendo algo de lo que le pasó en la isla. Y cuando crees que la ex novia volverá con él, parece que no, que se inclina más hacia el amigo del protagonista (al menos eso parece en el punto en el que estoy viendo). La madre del protagonista guarda muchos secretos y al parecer, no muy agradables. Las escenas de acción no son largas, sino cortas e intensas, con muchos saltos prodigiosos, puñetazos de esos que resuenan y cuellos rotos. 

Entretiene, que no es poco. Una cosa que me llama la atención es la edad de los personajes. La hermana del protagonista se supone que tiene 17 años, pero parece tener como unos siete u ocho más. El padre del mejor amigo parece tener un par de años más que su hijo. El protagonista tiene, si no me equivoco, 28 años pero sinceramente, es una de esas caras de edad indeterminada.

No sé, por ahora me gusta. Para que te hagas una idea, yo diría que esta serie, de tener un paralelismo gastronómico sería el equivalente a tomar una hamburguesa bien hecha después de salir del cine, por ejemplo. No es alta cocina, pero satisface, al menos por el momento.

5 días para morir, serie.






Me atrajo por varias cosas: la sinopsis que leí, que sólo tenía cinco capítulos y que "acababa". Sí, últimamente estoy más por miniseries o series finalizadas que por otra cosa, pero es lo que hay.

El título original viene siendo 5 días para medianoche, así que por una vez, creo que está mejor la traducción. Pero bueno, vamos al meollo de la cuestión.

Lo que leí fue que un profesor de física se entera de que en cinco días será asesinado. Lo toma al principio como una broma pero poco a poco ve indicios de que puede ser verdad y empieza a recelar de todo y de todos intentando averiguar quién le matará.

Así que ale, me puse a verla. Ni siquiera acabé de ver el primer capítulo, con eso te digo todo. La cosa empieza con el profesor, el día en que su hija cumple diez años y curiosamente también es el décimo aniversario de la muerte de su mujer. Día agridulce. Pues bien, es el típico padre enrollado siempre sonriente y paciente, no importa lo que pase. Como hacen tradicionalmente ese día, van al cementerio a visitar la tumba de la esposa y madre. Y allí, de repente, aparece un maletín cerrado (hay que saber la contraseña para abrirlo), con las iniciales y el apellido del físico. Lo lleva a casa y lo abre (la contraseña era la fecha de muerte de su esposa / nacimiento de su hija). Dentro hay un informe policial, con fotos incluídas, sobre la investigación de su asesinato en un club de streap-tease, cinco días más tarde.

Todo esto lo ve durante la fiesta de cumpleaños de su hija. Y pone esa cara de "no estoy preocupado aunque claramente se ve que sí lo estoy", sobre todo cuando ve hacia la mujer de la que teóricamente está enamorado y que también es comprensiva, lista, adaptable y perfecta.

Sé que es ficción, lo sé, pero es que es tan irreal... toda esa perfección, toda esa sabiduría, toda esa "gente guay". Me superó. Pensé en acabar de ver ese capítulo y otros cuatro más y sentí que antes de diez segundos más de visionado sería yo quien le pegara un tiro al protagonista (entre otros).

Así que ya sabes, no es que la serie sea mala, o que los actores sean malos. Es que sólo tolero cierto grado de perfección y de idealismo en la personalidad de la gente. Por ello, es más que probable que si la ves, a ti sí te guste y te parezca interesante y todo eso, porque, confesémoslo, yo soy bastante tiquismiquis con muchas cosas.


martes, 4 de junio de 2013

Escuchando....

Me llegaron unos enlaces vía mail (gracias Chelou) y os pongo dos de ellos, los dos que más me han gustado y que estoy "re-escuchando" ahora.


https://www.youtube.com/watch?v=yjbpwlqp5Qw

https://www.youtube.com/watch?v=FzxhNV3RXlg

Espero que los disfrutes y si no, pues a otra cosa :)

PD-  Mironeando me encontré esta versión de un tema que me gusta mucho desde mis años mozos

https://www.youtube.com/watch?v=hy_cZCvXAuk

Próximamente.... (espero)

Me he hecho con una larga lista de películas basadas en novelas o relatos de Stephen King. Me temo que el noventa por ciento de ellas serán horrendas, pero me he propuesto al menos empezar a verlas y contarte qué tal.

Para abrir boca, he vuelto a ver La milla verde. Ya escribiré la reseña más adelante.

Me apetece "releer y remirar", aunque anoche tras acabar El misterio de los Tudor, empecé Perdida, de Gillian Flynn. Sigo pensando que no hay nada comparable a leer "en papel". Ya sé que es poco ecológico y todo eso, pero meterte en cama con un libro en las manos (o sentarte en el sofá o en un banco en el parque o lo que sea o donde sea), eso no es lo mismo que tener un lector electrónico. Pasar las páginas. Incluso olerlos, ese olor a libro nuevo.No sé, es mucho más seductor un libro que un archivo de texto. Pero, como siempre, es opinión personal.

No sé cómo se me presentará el verano, pero me gustaría darle un empujoncito a mis lecturas pendientes y ver más cosas que también tengo en lista.

Ya te iré contando, a ver si puede ser.

666 Park Avenue, serie





Ultimamente me llaman más las miniseries o series cortas. Así que cuando me enteré de que 666 Park Avenue tenía solamente 13 capítulos, allí fui.

La verdad es que empieza de una forma muy atractiva. Y cuando digo empieza, hablo literalmente, los primeros minutos del primer capítulo. Durante ellos, se nos muestra una situación típica: alguien desea mucho algo, se le concede y a cambio ha de pagar por ello. Un violinista deseó ser excepcional en su ejecución y le ha llegado la hora de pagar, cosa a la que no se le ve muy animado.

Es un argumento que se ha llevado tanto al cine como a las páginas de muchas novelas. Los habitantes del lujoso edificio neoyorquino son personas especialmente elegidas por el dueño y a las que se les concede lo que quieren, sea el éxito, la salud, la venganza... y a cambio pasan a formar parte (a veces literalmente) de la casa.

Un joven matrimonio se presenta al puesto de administradores del edificio. Enseguida captan la atención de los dueños, quienes ven mucho potencial en ellos. Teóricamente, les ayudan a adaptarse y a conseguir sus metas laborales, pero ella empieza a notar cosas extrañas, a tener visiones, a sentir rechazo hacia el lugar y parte de sus habitantes.

Es un buen argumento, lo malo es que se les vaya tanto "la pinza" y quieran rizar el rizo. En lugar de presentar una línea argumental sólida con otras paralelas o entrelazadas, es como si fueran picoteando aquí y allá, sugiriendo cosas, en un (creo) intento de aumentar el misterio sobre el edificio y sus dueños. Personalmente creo que lo que consiguen es un batiburrillo de cosas, sin aclarar ni rematar nada, no logran hacer creíble las cosas. Ya, ya sé que en una historia de misterio con puntos de miedo queda raro eso de la credibilidad, pero sinceramente, creo que el éxito está ahí, en que te parezca creíble.

No me ha gustado, me ha parecido liosa, no ha despertado curiosidad ni misterio ni temor ni sobresaltos ni nada. Lo único bueno de la serie es el papel del protagonista, Terry O'Quinn (te sonará de Lost), que lo borda, con esa mirada y esa sonrisa que pone a veces...

Ahora entiendo que no haya segunda temporada

El secreto de los Tudor, C.W. Gortner





No se trata de una novela histórica "pura", en el sentido de que narra hechos que no tuvieron lugar y aparecen personajes que no existieron realmente. Está ambientada en los últimos días del reinado de Eduardo VI y los días del breve reinado de Juana Grey. Cuenta, a través de los ojos de un escudero, las intrigas, tejemanejes y mentiras que rodean a los seguidores de los hijos de Enrique VIII, María, Isabel y Eduardo y las maniobras de la familia Dudley para ascender socialmente, ambicionando hasta el trono de Inglaterra.

No todo es inventado, la base son hechos históricos reales, simplemente el autor ha hecho una mezcla entre ficción y realidad para crear una especie de historia misteriosa alrededor del escudero Brendan Prescott.

Se lee muy fácilmente, hacía tiempo que no tardaba tan poco en acabar un libro. No es que sea muy largo, de todas formas, no llega a las 440 páginas, pero está escrito de una forma tan accesible, que las páginas parecen correr bajo los ojos.

Es un retrato tanto de Eduardo VI, como de las entonces princesas María e Isabel, la relación entre ellos y sobre todo, el temor con el que han crecido los tres.

El pobre protagonista no hace más que recibir varapalos y sustos. Su inocencia le hace, en principio, creer a todo el mundo y más tarde, no fiarse de nadie. Aprende enseguida a mentir para salvar su vida y proteger no a sus amos, sino a la persona que le ha cautivado desde la primera vez que la vio.

Creía que la historia se alargaría a través del reinado de María I hasta llegar a la coronación de Isabel I, pero no es así. Acaba justo con la llegada de la princesa María a Londres, dejando en suspenso el destino de la mayor parte de personajes, destino que, por otra parte, ya conocemos por la historia (Juana I asesinada, cabezas cortadas, persecuciones religiosas y demás).

Me gusta mucho la novela histórica, y desde la primera vez que leí y vi algo sobre los Tudor, es una época que me fascina, con lealtades tan cambiantes. Lo habitual es centrarse en Enrique VIII y sus seis esposas, a pesar de que fue un rey que hizo bastantes más cosas que casarse y deshacerse de mujeres, pero el período tras su muerte es también tremendamente interesante.

Por cierto, creo que está a punto de estrenarse (me temo que aún no en España) una serie titulada La reina blanca, basada en las novelas de Philippa Gregory. Estaré atenta, los libros me encantaron.

En cuanto a El secreto de los Tudor, es una buena opción para lectura de verano, en mi opinión.

sábado, 1 de junio de 2013

La casa del viento, Titania Hardie



Es una de las llamadas novela mecedora, que alterna dos épocas completamente distintas, a mediados del siglo XIV y otra en el 2007/2008.

Comienza cuando Madeleine recibe la noticia de la muerte de su prometido en un accidente automovilístico. Eso la deja en un estado emocional tal que se limita a ir viviendo día a día. Su abuela entonces le recomienda un viaje a sus raíces, Italia, para recuperar su espíritu.

El lugar en el que se aloja es el nexo entre los dos espacios temporales. Fue un lugar donde se acogía a los peregrinos y ahora se va a convertir en un hotel, pero intentando mantener el espíritu del lugar.

Tengo que confesar que al principio la novela me gustó mucho más que al final. Por un par de cosas, básicamente, por un lado la precipitación de los hechos. La autora se recrea al principio en la vida tanto de una época como de otra, acercándonos a las protagonistas. Pero después, hacia el final, parece que quisiera acabar lo antes posible y empiezan a aparecer saltos temporales que, personalmente, me descolocan.

Por otra parte, la protagonista de la época actual me parece un personaje increíble. O mejor dicho, poco creíble. Es una abogada, inteligente, joven, activa y enamorada de su prometido. Pero sus reacciones, tanto a nivel profesional como personal, nos dan una imagen totalmente diferente. De alguien débil, inconstante, inconsecuente... Ese personaje no logró acercarse a mí (o que yo me acercara). De hecho lo que me tenía atrapada de la historia era, precisamente, la parte antigua. Eran mucho más sensatos, razonables y fáciles de seguir.

Pierde fuerza, lo cual es una lástima, porque si se hubiera mantenido el ritmo habría disfrutado mucho más la lectura. Así que a pesar de que a Chelou le dije que estaba bien (hablé con ella antes de entrar en la fase en que la autora se aceleraba), no sé si recomendártela. Si tienes una larga lista de lecturas pendiente, está claro que puedes pasar sin leer esta. Tú decides.

Dos datos curiosos que me llamaron la atención durante la lectura: Madeleine está de vacaciones en Italia. Va a recuperarse anímicamente, a reencontrarse con sus raíces. Pues bien, se despierta una mañana, sobresaltadísima al ver lo tarde que es "ya pasaban de las siete" (de la mañana). Ya sé que soy muy lirona, pero caray, pensar que es tarde levantarse a las siete estando de vacaciones, me parece pasarse un poco.

Otra de las cosas que me llamaron la atención es que Madeleine dedica sus vacaciones a ayudar a su anfitriona en las tareas de rehabilitación. En un momento determinado, le pide que la ayude a teñir unas cortinas, a lo que Madeleine contesta que sí, que va a su habitación un momento y la ayuda. Aparece en el cuarto donde burbujea el tinte, en el cual ya están las cortinas. Se pone los guantes para ayudar... y a continuación salen ambas al jardín. Así también ayudo yo.

Me da rabia ver cosas así, me refiero a estropear una historia que podía ser interesante. Pero bueno, como siempre, es mi opinión. Posiblemente habrá montones de gente a quien haya entusiasmado.