sábado, 4 de mayo de 2013

Siete vidas, John Grisham

Este libro es una muestra más de que soy el despiste hecho persona. Leí el primer capítulo y me sorprendió ver que el segundo no tenía nada que ver con el primero. Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba leyendo un libro de relatos cortos. Mejor que sucediera así, porque en general no suelen gustarme ese tipo de novelas, y posiblemente la habría relegado al final de mi lista de lecturas. Porque la verdad es que disfruté todos y cada uno de ellos.

Campaña de donación.- Al pueblo de Box Hill llega la noticia de que el hijo de una de sus vecinas ha tenido un accidente en Memphis y está en estado grave en el hospital. Las distintas versiones que circulan sobre dicho accidente son bastante dispares, van desde que ha sido aplastado o atropellado hasta que se ha caído por un agujero. El caso es que todos creen que el muchacho, sea lo que sea lo que le ha ocurrido, necesita urgentemente sangre y el hospital ha pedido donaciones. Tres de los jóvenes del pueblo se ofrecen voluntarios para ir a la ciudad y donar. La pena es que por el camino hacen paradas no muy ortodoxas, acabando en un club de streap-tease. Lo peor es que después llegan a Memphis pensando que sólo hay un hospital y sin tener idea de en cuál está su vecino. Y para rematar, se ven envueltos en líos. No cuento más, léelo.

Recoger a Raymond.- Una anciana en silla de ruedas es llevada por sus dos hijos a Parchman, la prisión en la que se encuentra encerrado el tercero de sus vástagos. Durante el largo y caluroso camino, se hace un repaso a la vida carcelaria de cada uno de ellos, sintiéndose culpable la pobre mujer de sus destinos. Sólo uno de ellos parece haber aprendido a llevar una vida dentro de la ley, eso sí, después de haber pasado su tiempo en la cárcel. Raymond, al que van a visitar, se presenta como un joven bastante seguro de sí mismo, que exige dinero y atención constantes de su familia. Su madre le apoya al igual que hizo con los otros dos, pero sus hermanos están seguros de que Raymond es un caso perdido y sólo dan su aportación en consideración a su madre. Si quieres saber lo que sucede al llegar a Parchman, tendrás que leer el relato.

Expedientes pez.- Mack es un abogado como tantos otros, peleando por mantener una clientela que le permita pagar las incontables facturas que se van apilando sobre su mesa. Hastiado de su trabajo, tramitando divorcios, defendiendo a macarrillas peleones, todos casos habituales, tediosos. Hastiado también de su vida, sabedor de que su mujer esperaba más de él cuando se casaron, que se siente defraudada por verle tan pusilánime, tan perdedor. Y sus hijas piensan igual. Está atrapado en su propia vida y atado a ella por préstamos, deudas y el día a día. Hasta que una llamada de Nueva York cambia su vida para siempre, hace que comience a comportarse y tomar decisiones que hacen que todo el mundo piense que no se encuentra en sus cabales. Lo bueno de este relato es que Grisham lo hace de tal forma que no sabes si al final Mack acabará triunfando o ahogándose en su propia trampa. Ya sabes, a leerlo si quieres descubrirlo.

Casino.- Bobby Carl es uno de esos mafiosillos de poca monta que va medrando a base de hacer negocios ilícitos. Su afán es acumular cuanto más dinero mejor. Lo malo es que le gusta el juego y eso hace que los billetes duren poco en su bolsillo. Hasta que se da cuenta de que jugar es una tontería que no va a hacer más que hundirle y se pasa al otro lado: decide construir un casino en su pueblo, sin saber que esa decisión iniciará una serie de acontecimientos que harán que todo acabe de forma inesperada para él.

La habitación de Michael.- Stanley es abogado. Su mujer se encuentra fatal, aquejada de una fuerte gripe, así que se dirige a un colmado para comprar una pizza congelada que espera sea su cena. A la salida es secuestrado por un hombre, al que se enfrentó en un juicio. Stanley era el abogado defensor de un médico acusado de provocar lesiones cerebrales en un bebé, durante el parto. Su incompetencia hizo que el niño tuviera dificultades de todo tipo y se convirtiera casi en un vegetal. Ganó el juicio el médico. Y ahora, muchos años más tarde, el padre de ese niño quiere justicia, aunque tenga que tomársela por su propia mano.

Remanso de paz.- Gilbert Griffin es un hombre que busca trabajo en residencias de ancianos. Su permanencia en su puesto tiene una media de cuatro meses. Sabemos que algo raro pasa con él porque él mismo nos va contando cosas de su vida que nos hacen pensar que tiene una doble finalidad en su puesto de trabajo, pero no acabamos de enterarnos exactamente de qué es. Se hace amigo de los ancianos, especialmente de uno, al que saca a hacer "excursiones" con el fin de alegrarle un poco la vida. Hace turnos dobles, cumple bien con su trabajo. Congenia con sus compañeros, sean de la sección que sean. Siempre está dispuesto a echar una mano... pero algo no va bien con él. Oculta algo.

El rarito.- Adrian Keane se fue de Clanton a San Francisco, siendo mantenido por su familia, una de las más importantes del pueblo, para que no volviera nunca. Desde siempre se ha sabido que era "rarito", que no era como los demás. Que era homosexual. Y ahora, de repente, muchos años más tarde, vuelve a Clanton. Pero no a la casona familiar, sino a "la otra parte del pueblo", la parte en la que viven los negros. Los Keane han prometido a Emporia el regalarle la casa donde vive (de alquiler), a cambio de cuidar de Adrian hasta su muerte, que no está muy lejana ya que ha contraído "la enfermedad de los homosexuales". Nadie sabe nada de esa enfermedad y eso hace que Adrian sea tratado como un apestado, sin que se atrevan siquiera a darle la mano o acercarse a él.


Lo dicho, a pesar de que no me suelen gustar los relatos cortos (los de Rosamunde Pilcher son una excepción), he disfrutado mucho con estos, a pesar de la dureza de alguno de ellos.






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