sábado, 4 de mayo de 2013

El amor y otras cosas imposibles


El amor y otras cosas imposibles, 2009

Dirigida por Don Roos y protagonizada por Natalie Portman, Scott Cohen, Lisa Kudrow

Te aviso que voy a contar muchas cosas de la película, así que piénsatelo bien antes de seguir leyendo.

Emilie es una joven abogada, muy guapa e inteligente. Entra a trabajar en un bufete y queda prendada por uno de sus jefes, Jack. El está casado con una famosa ginecóloga y tiene un hijo, un niño bastante repelentillo. Pero eso no frena a Emilia, quien no para hasta lograr seducirlo.

Hacen falta dos para bailar un tango, que diría mi madre. Ella quería atraparlo y lo consiguió, pero él se dejó, no es que opusiera mucha resistencia. Y él era quien estaba casado y tenía una familia, así que por favor, nada de pensar que ella es una fresca y tal y cual, como se suele hacer normalmente. "Rompematrimonios", pues no, en todo caso y de acuerdo con las convenciones sociales, ambos "hicieron mal".

Bien, a pesar de estar tomando la píldora anticonceptiva, Emilia se queda embarazada. Esto hace que Jack se divorcie de su mujer (que no se toma las cosas nada bien) y se case con ella. Nace una niña, que muere a los diez días de vida, lo que, como es normal, altera mucho la vida del matrimonio.

Emilia empieza a dejarse llevar por la autocompasión,  cree que nadie sufre como ella la pérdida del bebé, llega incluso a hacer comentarios hirientes a una amiga que ha sufrido un aborto, no pudiendo entender el dolor de la amiga frente al suyo. Se cierra en banda ante su padre. Le reprocha que le fuera infiel a su madre.

Pues niña, precisamente tú no eres la más indicada para reprocharle nada. Tú también tuviste relaciones con un hombre casado, lo perseguiste y deseaste desde el primer momento. Ese hombre también tenía un hijo y eso no te frenó, ni le frenó a él. Entonces, ¿por qué te parece imperdonable la conducta de tu padre si ha sido la misma que la que tuvo tu ahora marido, sólo que con su exmujer?.

Se apunta a una especie de ceremonia que organizan padres y madres que han perdido un hijo, una de esas cosas tan americanas, con velas, corazoncitos de papel y melodramatismos varios. Pero se comporta de tal forma que repele a todo aquel que se le acerca. Se ha metido en su burbuja y no hay forma de que salga de ahí. Piensa lo peor de todos los que le rodean y al final acaba por quedarse sola.

Resulta que la muchacha pensaba que ella había sido la causante de la muerte de su hija, y eso era lo que le hacía responder de esa forma. Curiosamente es la ex mujer de su marido la que le demuestra que eso es imposible y que su hija murió por causas naturales (la tan horrible "muerte súbita del bebé"). Una vez le queda clara su inocencia, va en busca de su aún marido para contarle que es inocente, cosa curiosa porque él nunca la culpó de nada, fue ella la que se montó toda la situación y la que se fue de casa tras "confesarse".

Se pasa toda la película queriendo ser el centro de atención. Cuando algo le pasa a otra persona, sea algo bueno o malo, parece tomarlo como un ataque personal. Dan ganas de cogerla por los hombros y sacudirla, como mínimo.

Qué manía tenemos los seres humanos de pensar que todo lo que nos pasa es único. Que ninguna otra persona puede sentir lo que sentimos, sea nuestra alegría o nuestro dolor. Y la verdad es que son sentimientos universales. Hay millones de personas que se alegran como yo, o como tú, con la misma intensidad. Simplemente, cada uno demostramos las cosas a nuestra manera. Se ha muerto su hija, está destrozada, cierto. Pero su amiga, que ha sufrido un aborto, también lo está. El hecho que fuera un feto en lugar de un bebé no cambia las cosas. No somos el centro de ningún universo.

Y sí, es fácil pensar así y racionalizar cuando no estamos en esa situación. Y posiblemente, si me hubiera visto en su lugar, habría reaccionado también de forma muy negativa hacia los demás (aunque yo suelo encerrarme en mí misma y alejarme de todos cuando estoy mal, en lugar de lanzarles granadas emocionales), pero es que la niña esta, Emilia, tiene una actitud muy egocéntrica.

En cuanto a la película en sí, no es gran cosa. Una de esas que tranquilamente pueden emitir una tarde de sábado como la de hoy, con un punto insulso y bastantes cortes de publicidad. Hay bastantes películas más recomendables que esta.

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