lunes, 8 de abril de 2013

Las comparaciones son odiosas... pero son.

Lo sabes de sobra. Me encantan las películas de "vestidos largos". Ponles a los monos esos que tiran el hueso al aire unos miriñaques y una tela de algodón por encima, y me veo Odisea en el espacio. Dos veces.

También sabes de mi querencia por las novelas de Jane Austen. Y por algunas adaptaciones a televisión y cine.

Así que no te sorprenderá saber que me enteré de algunas cosas que no había visto aún. Como por ejemplo, una versión desconocida para mí de La abadía de Northanger. En diciembre verás (si quieres) la reseña de la versión que conocía, la protagonizada en 2007 por Felicity Jones y hecha expresamente para televisión.

Esta con la que me topé casi por casualidad, tiene el mismo título, es de 1986 y está dirigida por Giles Foster. Te doy estos datos para que, si te encuentras con ella, huyas a la mayor velocidad posible. Horrenda. Pero de verdad. Y eso que hay trajes largos. Los personajes, ridículos. Vale que es una sátira sobre las novelas góticas tan famosas en esa época. Pero caray. La sátira y la ironía no están reñidas con la inteligencia, de hecho creo que han de ir a la par que esta. Y lo que han hecho, en mi opinión, es una bufonada. La protagonista, en lugar de parecer un poco digamos ingenua por su inocencia, parece una verdadera estúpida, con esa manía de abrir los ojos al máximo (supongo que intentando parecer una tienna corderilla). No pude verla entera. Nada, nada, si quieres verla, la versión de 2007.

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