jueves, 18 de abril de 2013

Fin de semana

El pasado fin de semana, me lié la manta a la cabeza y lo pasé en Ponferrada. Un viaje de tres horas en autobús, que se me pasó en nada. El conductor era un hombre ya algo mayor, como un abuelito elegante. Una tremenda paciencia con algunos usuarios, sobre todo una mujer que no paraba de pedirle cosas y hacerle preguntas. Pero esa pátina de bondad y buena cara cambió nada más ponerse al volante.

Ufff, sí que hay gente que cambia su carácter al conducir. No paraba en los pasos de cebra aunque hubiera ya gente con un pie fuera de la acera, pitaba a los coches que le parecía que dudaban de más en las rotondas, o a los que no iban tan rápido como él deseaba. Se pegaba a ellos como intentando empujarles.

Recuerdo que pensé que el pobre hombre sufriría las de Caín si alguna vez le tocaba toparse conmigo al volante, seguro que desgastaba la bocina del autobús.

Al llegar, lo primero buscar el hotel. Había reservado el día anterior en el que tenía mejor aspecto a menor precio. Y la verdad es que el aspecto no era nada malo. Quedaba, eso sí, un tanto alejado de Ponferrada a pesar de lo que leí sobre "a cinco minutos del centro". A cinco minutos del centro en coche y sin encontrar atascos, en todo caso. El paisaje, maravilloso. Me enamoré de las montañas cubiertas de nieve. El clima, además, acompañaba, soplaba una brisa fresquita y lucía el sol.



Por supuesto, fotos de las  montañas. Hechas desde el aparcamiento del hotel.

La llave de la habitación parecía estar enganchada a uno de esos molinillos de pimienta, y si no me crees, mira



Muy práctica desde el punto de vista de ser distraída y perderla, menudo armatroste.

De Ponferrada me sorprendió el castillo. Me había imaginado que estaría, como casi todos, apartado de la ciudad, en una loma o altozano desde la cual la dominaría. Pero la verdad es que se encuentra en la misma ciudad. De hecho no lo habría visto si no me hubieran avisado para verlo. Estás circulando tranquilamente y a la izquierda, está el castillo. Había leído algo sobre él (bendito san Google) y el hecho de estar "vacío" por dentro, hacía que no tuviera tantas ganas de entrar como al principio. Y cuando digo vacío, es literal. Para que te hagas una idea, durante un tiempo lo "alquilaron" como campo de fútbol, con eso te digo todo. Están proyectando su restauración. Miedo me da.

Iba preparada para pasar algo de frío y me volví en manga corta y con calor. Claro que al llegar a casa me encontré con unos once grados menos y lluvia.

A ver, qué puedo contarte....

Cosas del hotel. El agua calentísima, las habitaciones bonitas. En la web decían tener los siguientes servicios:
aire acondicionado y calefacción- sí, en cada habitación había un aparatito para poner la temperatura y la potencia deseada, un aparatito que no funcionaba, ni para el calor ni para el frío.

fax, discoteca y pádel- no lo comprobamos, aunque lo de la discoteca me sorprendería, ya que no vi indicación alguna, ni letreros ni nada.

servicio maletero- ni idea, llevamos nuestras bolsas tan ricamente

caja fuerte- tampoco preguntamos ni utilizamos

ascensor- más bien debería llamarse terminator. Sí había ascensor, funcionando sin problema. Pero era uno de esos aparatos que te van comunicando lo que hacen "cerrando puertas" "subiendo" "bajando", etc, con voz como diciendo "te vas a enterar" o "sayonara, baby".

aparcamientos (abierto, cubierto, de pago, gratuito). Pues sí, sitio para aparcar no faltaba.

bar/snack/café- había una cafetería, sí. No sé la hora en que cerraba, pero a las once y cuarto de la noche, no había luz ni gente ni nada. Si querías (como quisimos) beber algo de noche, había que bajar a recepción, y allí iban al restaurante y te traían refrescos o agua (que se traduce en coca cola, agua o cerveza), para que te los llevaras a la habitación. La verdad es que no estaría mal poner una de esas máquinas expendedoras en cada piso del hotel. O una pequeña nevera para poner lo que uno haya comprado en la ciudad, ya puestos.

restaurante- no lo utilizamos, aunque lo vislumbramos de refilón

Lo que no me gustó en absoluto fue el hecho de que el domingo, después de ducharme, me encontré con que las toallas estaban dobladas y bien puestas... pero sucias, no las habían cambiado.

Y hablando de toallas, he vuelto con un cutis suave como el culito de un bebé (no es broma, tengo la piel mucho más suave). Yo tengo la costumbre de que cuando salgo de la ducha, lo primero que me seco es la cara y frotando con fuerza además. Después el pelo y el resto, pero primero la cara. Así que el viernes por la tarde llegamos, nos duchamos, cojo la toalla y me la froto con ganas por la cara... para encontrarme con que estaba muy pero que muy áspera. Como si se hubiera lavado sin suavizante ni nada. Pero eso, limpieza de cutis casera.

Hice fotos nocturnas, pero a causa de las luces, los coches y mi poca pericia, salieron un poco regular. Como sea, ahí va una.



Y, cómo no, también vimos películas. Concretamente, vimos El fin de los días, Star wars (Una nueva esperanza), parte de Star wars (El imperio contraataca) y un capítulo de Padre de familia en el que se parodiaba Star wars.

Lo pasé muy bien. La pena fue no poder quedar un día más, aunque sólo fuera uno más. Hice amagos de jugar a los dardos, al billar, lo que hice con el futbolín no se le puede llamar ni intento de jugar :)) pero fue estupendo. Diferente. También me hubiera gustado que en el hotel hubieran mantenido lo que me dijeron por teléfono y habernos podido ir a las 14.00 en lugar de a las 12.00, pero no pudo ser.

De los sitios en los que comimos, bueno, señalar un par de ellos. El primero, Foster Hollywood. Era mi primera visita y me sorprendió que tuvieran a los clientes puerta afuera mientras no se les asignaba mesa. El local estaba prácticamente vacío (sólo tres mesas ocupadas) y aún así esperamos bastante, hasta el punto de decir "si en diez minutos no entramos, nos vamos a otro sitio". Al poco, nos asignaron mesa y nos dieron la carta.

Para el tipo de comida que es, los precios son bastante altos. Es un sitio caro. Pedimos, nos trajeron las bebidas (es curioso pero sólo pagas las primeras bebidas, después puedes repetir las veces que quieras sin tener que pagarlo). Y a esperar. Y a seguir esperando. Y más. Cuando ya hacía 45 minutos que estábamos esperando, empezamos a plantearnos la posibilidad de pagar las bebidas e irnos. Y esto con sólo tres mesas más ocupadas... Llegó la comida y tengo que reconocer que estaba todo muy rico, me gustó mucho. Para el postre, habíamos pensado ir a El arte del helado pero cuando acabamos de cenar ya había cerrado.

Otro sitio donde comimos y que me gustó fue B&P, donde pides una hamburguesa y te traen un plato con patatas, dos salsas, la hamburguesa con queso y el resto de ingredientes por separado. Así te montas la hamburguesa como quieras o bien te comes el bacon, el tomate, la lechuga o los pepinillos aparte, como tú quieras.

Es una ciudad tranquila, al menos me lo pareció el tiempo que estuve. La gente habla de una forma muy simpática, utilizando expresiones que yo siempre había asociado con los asturianos. Lo dicho, ojalá hubieran podido ser más días. Lo que sí tengo claro, es que es una opción para el futuro.

Ahora las películas

La guerra de las galaxias es un clásico que yo no había visto, aunque sabía lo de "Yo soy tu padre", el mayor de los spoilers habidos y por haber. Me sorprendió tanto de Una nueva esperanza como de El imperio contraataca el hecho de que son películas de finales de los años 70 pero que se pueden ver treinta años más tarde tranquilamente, sin la extraña sensación que dan otras. Han aguantado muy bien el paso del tiempo, por no decir que para la época en que fueron rodadas, tanto las caracterizaciones como los efectos especiales no están nada mal. Me gustaron especialmente lo que yo llamo "los bichos", es decir, los seres de otras especies, como Chewbacca o los animales que se utilizaban como transporte.

Ahora tengo pendiente ver El retorno del jedi. Cuando acabe la trilogia, haré una entrada sobre ella.

La otra película que vimos fue El fin de los días, de 1999, protagonizada por Arnold Schwarzenegger y Gabriel Byrne. Es una película que mezcla el típico argumento de la llegada del Anticristo con el efecto 2000. A finales de 1999 una muchacha es perseguida y se intenta matarla porque se cree que será la madre del Anticristo. Y Chuarcheneguer se ve implicado por medio. Y sólo por si te quedan dudas, en una pelea entre el demonio y Chuachua, gana Chuachua, faltaría más. Una película de acción para pasar el tiempo de forma agradable.

Un consejo, no veas la parodia que en Padre de familia hacen sobre Star wars si no has visto antes las tres películas, porque me enteré de algo que no pasa hasta la tercera parte.

Fue un fin de semana de "cosas nuevas". Espero poder repetirlo alguna vez.




3 comentarios:

Hypnose dijo...

Me alegra que lo pasaras (o pasárais) tan bien. Con todas las veces que he pasado por alli, aún no nos ha dado por pararnos, Pablo siempre me dice "si no hay na" jajaja pero bueno, con ver las montañas hasta arriba de nieve me conformo, soy así de.. "niña que nunca vió la nieve" jajajaja me encanta, la verdad.
Me gustó mucho conoceros, a partir de ésta, seguro que habrá más ratitos para ir a haceros alguna que otra visitilla cuando suba. Un besazo enorme y un achuchón para Naoki :))

osheaa dijo...

Pues sí hay, por lo menos un castillo, y el centro comercial El rosal, para echar unas partiditas a algo y comer un delicioso helado en El arte del helado (fuimos al día siguiente y ñaaaaaaaaaaaaaam). Yo también soy la ex niña que nunca vio la nieve, así que te entiendo perfectamente.

El truco está en darle una colleja cuando te vuelva a decir eso de que no hay nada. Sí hay. He dicho.

Naoki ya quiere marcar el día en septiembre para ir a hacer ese viaje en tu barco :)

Biquiños

Isi dijo...

Ohhhhh
Por si alguna vez vuelves en martes, que sepas que voy todos los martes por la tarde a la Uned, y que también me quedo un ratito mirando las montañas nevadas (este martes todavía tenían un poquitín de nieve!!).
Me alegro de que lo pasaras bien :)
Yo antes de hacer El camino de Santiago no conocía POnferrada (cosas de la vida!), pero este curso ya te digo que voy semanalmente, jaja.
El castillo no lo he podido ver todavía por dentro, ¡qué desastre!