lunes, 8 de abril de 2013

Deliciosa Marta



Hace unos días publiqué una entrada sobre la película Sin reservas. Me hicieron saber que era una versión de otra película titulada Deliciosa Marta, que además tenía buenas críticas. Como a estas alturas seguro que me conoces un poco, no te sorprenderá saber que me dispuse a verla en cuanto pude.

Deliciosa Marta (Bella Marta / Drei Sterne) 2001

Dirigida por Sandra Nettelback y protagonizada por Martina Gedek, Sergio Castellitto, Maxime Foerste

El comienzo de la película es igual que la americana. Mismas palabras, mismos gestos, la protagonista en la consulta del psiquiatra... Por unos minutos pensé que era tontería verla, porque era tal cual la que ya había visto.

El ambiente es completamente distinto. No sé si me entenderás si te digo que en esta película, parecía "de verdad", mientras que en Sin reservas, se notaba que era "de película". El restaurante no es un sitio en plan pijoalegre, sino un local simple, sencillo, con mesas y espacio bastante entre ellas para que los camareros se muevan con fluidez. El ambiente es luminoso, en Sin reservas parecía que la gente iba sólo a cenar y no a comer. Pero fuera de eso y de que la protagonista parecía una chef normal y corriente y no una sacada de una revista de modas, la misma película pero con distintos títulos y nombres de personajes.

Hasta... hasta el punto en el que se tiene que hacer cargo de su sobrina. En la versión americana se endulza todo, se va girando el argumento hacia la historia de atracción y amor entre la chef y el nuevo cocinero, sus disputas (a veces infantiles, como lo de marcar en la mesa una línea para que cada uno tenga su espacio. Lo que suelen hacer los críos en Primaria, vamos). En Deliciosa Marta, las cosas están centradas en la relación con la niña y en lo que supone para su tía el hacerse cargo de ella. La aparición del romance es algo más bien secundario.

Donde sí gana Sin reservas, en mi opinión, es en la música. En ambas el nuevo cocinero pone música en la cocina, pero mientras en Deliciosa Marta lo que suenan son los grandes éxitos del verano italiano de los años ochenta, en Sin reservas se puede disfrutar de fragmentos de ópera. Personalmente, me quedo con la ópera, no por pijerío sino porque soy una enamorada confesa de Nessun dorma y la prefiero antes que cualquier canción pegadiza que se te olvida al llegar el otoño.

Fuera del detalle de la música, sí que tengo que reconocer que Deliciosa Marta está mucho mejor (siempre en mi opinión), que Sin reservas. Esta última la acabas de ver con la sensación de "vale, otra comedia romántica más del montón". Sin embargo, con Deliciosa Marta tienes la sensación de "haber visto algo".

Así que, si quieres ver una de las dos, mi consejo es que veas la que da título a este post. Por cierto, no sabía yo que los alemanes y los italianos se tuvieran tanta tirria mutua. (La acción transcurre en un restaurante alemán, de Hamburgo, donde cada vez que se habla de Italia o los italianos, como que casi arrugan la nariz).

Ah, un detalle simpático. Es una de esas películas que hacen pequeños flashes durante los créditos finales (me encanta eso). Así que si la ves, ya sabes, hasta el final del todo.

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