domingo, 28 de abril de 2013

De las galaxias y otras cosas

Ya te comenté hace poco que por fin me decidí a ver la trilogía de La guerra de las galaxias. Cuando digo trilogía me refiero a las tres películas conocidas y de finales de los setenta y principios de los ochenta, ya sabes.

Yo creía que La guerra de las galaxias tenía más material y más seguidores que Star Trek. Me basaba para ello en que de la primera a pesar de no haber visto ninguna de las películas, conocía cosas y me resultaba en general familiar, mientras de la segunda sólo conocía lo del gesto de la mano, separando los dedos dos a dos (que a mí no me sale, por cierto). Y me enteré de que no es así. Hay como una docena de películas de Star Trek, varias series largas (de unas siete temporadas) y montones de trekkies.

Me sorprendió por lo que dije antes, de Star Trek no podía decir nada, sólo ese gesto. Para mí era una saga menor que la de Star wars. Así que me recomendaron hacerme con la serie de películas y las conseguí.

La primera que vi, siguiendo un consejo que me dieron, fue la de Star Trek 2009, en la que se cuenta los inicios de los tripulantes del Enterprise (que yo no conocía, sólo a Spock y por las referencias que Sheldon Cooper hace en The big bang theory, poco más). Cuenta cómo son cadetes en la academia espacial. Cómo van llegando uno a uno a sus puestos. La vida de un Spock niño en Vulcano. El médico que tiene pánico a los viajes estelares, etc.

Me gustó mucho, mucho más que Star wars. Me avisaron de que las series no son como la película, que no hay tanta acción, que están más orientadas hacia la ciencia ficción que hacia los enfrentamientos y salvar un planeta o dos en cada episodio.

Tan encantada quedé con esa primera película que ayer empecé a ver otra, Star trek 8 (Primer contacto), con una tripulación distinta, comandada por Picard. Y me sigue gustando. Así que, para tu información, creo que me estoy convirtiendo en una trekkie. No creo que llegue al punto de aprender el idioma klingon, como los chicos de big bang, pero me gusta y mucho.

Amenazo con reseñas más adelante :)

Secretos del Edén



Esto más que una entrada comentando una película es un aviso. Para que no la veas. Es una película hecha directamente para televisión, lo cual a priori no es malo (a alguna adaptación de Jane Austen me remito como prueba), pero el resultado es horripilante.

Un pueblo llamado Edén con un cura guaperas. Una familia aparentemente perfecta, hasta que una mañana encuentran al matrimonio muerto. Todo indica que el marido estranguló a la mujer y después se mató (aunque con el tiempo se comprueba que lo mataron). A partir de ahí la idílica vida de esa familia sale a la luz en forma de malos tratos, separaciones, adulterio....

Ya no es que el argumento sea el que es. Es que las actuaciones son penosas. En serio, la interpretación de los personajes no están ni al nivel de un festival de fin de curso de primaria (los chavales le pondrían más empeño a la cosa, seguro).

Así que escapa de este título. Me lo agradecerás.

La loba



La loba (The little foxes) 1941

Dirigida por William Wyler y protagonizada por Bette Davis, Teresa Wright, Herbert Marshall...

Es la típica película en la que Bette Davis luce por sí sola. La verdad es que los papeles de "mala" o de mujer de carácter fuerte eran los que más se le ajustaban. Y por lo que he leído por ahí, eran personajes que le gustaba interpretar.

En este caso, La loba, se trata el tema de la avaricia. Una familia sureña, bien acomodada pero que no se conforma con lo que tienen y desean más y más, sin importar los perjuicios que ello cause a los demás. La protagonista está en constante lucha con sus dos hermanos para conseguir mayor parte de ganancia en una inversión, viéndose entorpecida por la oposición de su marido, un enfermo terminal.

No le importa pasar sobre su cadáver (literalmente) con tal de lograr sus propósitos. La escena en que su marido tiene el ataque fatal, tratando de llegar a su dormitorio donde tiene la medicina, mientras ella se queda estática, sabiendo lo que ocurre, aguantando ese plano, es increíble. Sin gestos dramáticos, sin aspavientos, simplemente quieta, con una asesina pasividad y sin embargo una templanza sin límites.

Un papel hecho a su medida y nada sencillo de interpretar. Si, como a mí, te gustan los llamados clásicos, no te lo pierdas.

Curiosidad: se cambió el título en español, que debería ser o La zorra o Las pequeñas zorras, ya que en nuestro idioma tiene connotaciones que nada tienen que ver con el significado original. La loba, sin embargo, da una idea más exacta del personaje (a pesar de que los lobos no son tan malos como los pintan, suelen ser animales bastante nobles, pero bueno, también "cerdo" es un insulto y es un animal muy aprovechado).

El título de la película se sacó de un fragmento del Cantar de los cantares, 2.15

Cacen a los zorros,
a esos zorros pequeños
que arrasan las viñas,
¡y nuestras viñas están en flor!


El señor Skeffington

Como sabes, me gustan mucho los clásicos del cine, así que me dio por ver la filmografía de Bette Davis y me encontré con esta película que ni me sonaba y la vi, claro.



El señor Skeffington (Mr. Skeffington) 1944

Dirigida por Vincent Sherman y protagonizada por Bette Davis, Claude Rains, Walter Abel...

Fanny es la muchacha más atractiva de Nueva York. Tiene montones de pretendientes y multitud de propuestas de matrimonio diarias. Pero se encuentra al borde de la bancarrota, pues la fortuna familiar ha sido dilapidada por su querido hermano. Como solución a sus problemas y buscando el beneficio del hermano, Fanny accede a casarse con el señor Skeffington, un "nuevo rico" que ha estado enamorado de ella desde el primer momento en que la vio.

Pasa el tiempo, tienen una hija y Fanny sigue tonteando con unos y otros, necesita la adoración masculina para ser feliz. Su marido la conoce lo bastante como para tolerar los flirteos inocentes... que poco a poco van dejando de ser tan inocentes y acaban con el matrimonio de ambos. El se va con la hija de ambos a Europa y ella sigue siendo el centro de atención masculina dondequiera que vaya.

Pero por un lado, pasan los años y por otro, cae enferma. Pierde todo su atractivo, los hombres ya no la desean y se ve sola, ya que su egoísmo y egocentrismo ha alejado a todo el mundo. Y no cuento más.

A ver, a mí esta mujer no me parece ni guapa ni atractiva. Inquietante, sí, un rato largo. Pero el papel de la belleza indiscutible de toda la ciudad, como que no. Tampoco se puede decir que su personalidad (la del personaje) sea precisamente avasalladora, se limita a hacer lo mejor para ella, lo que le apetece y le hace sentir bien. No se molesta en empatizar con los que le rodean, es como si pensara que su presencia ya es un regalo para ellos.

Aparte de no poder creerme el tema de la belleza suprema, la película es lo que se espera de ella, como tantos otros clásicos de la época, con sus decorados, vestuario y música cuidados y de calidad (aunque se note el paso de los años), la elegancia de entonces.... no sé, son cosas que me gustan. En las películas, claro.

Extracción

Se suponía que era un relato corto, en edición digital, de Preston y Child, contando un suceso ocurrido en la niñez de Pendergast y su hermano Diógenes, cuando aún vivían sus padres, en Nueva Orleáns.

Para empezar, consta de cuarenta páginas. Mentira. Más de la mitad de esas páginas las constituye un adelanto de la novela (ya publicada). El relato es muy corto. Afortunadamente. Porque la sensación que me quedó tras su lectura fue de haber perdido el tiempo leyéndolo. Tal cual.

Una especie de cuento de terror gótico que pretenden hacer pasar por realidad y que podría haber marcado de alguna forma a los dos hermanos. Chorradas. Ni te molestes, ganas más leyendo las instrucciones de la lavadora que este relato corto. Y te lo dice una seguidora de Pendergast, conste.

Dos tumbas

Chelou tuvo el detalle (enorrrme detalle) de dejarme su ejemplar de Dos tumbas, para leerlo antes que ella. Gracias otra vez.

Es la última entrega de la serie de mi querido Pendergast. Y realmente me gusta Pendergast. Pero esta vez los autores (Douglas Preston y Lincoln Child) se han pasado, más que en las anteriores. En las entregas de los últimos años, bueno, se les iba un poco la cabeza, pero una cosa es eso y otra es que hagan lo que hacen en esta última.

No voy a contarte nada del argumento. Tendría que contar demasiado y estropearía la historia, en caso de que la leyeras. Sólo te diré que nadie actúa como es. Quiero decir, Vincent D'Agosta, el teniente de policía, siempre ha sido el apoyo incondicional de Pendergast. Puso no sólo su empleo ni su relación personal sino también su vida en peligro, más de una vez, por ayudarle y por estar de su parte. Es impensable que ahora haga y diga lo que hace y dice. La capitana Hayward, que no soportaba a Pendergast precisamente por ser una "mala influencia" para D'Agosta, ahora intenta ayudarle. Pendergast que en todas y cada una de las situaciones en que se ha visto envuelto ha mantenido siempre una frialdad casi inhumana, ahora parece un hombre que ha perdido el norte. Hasta Proctor, el conductor-guardaespaldas-factótum, hace, dice y piensa cosas que no encajan para nada en su personalidad.

Paralelamente a lo que le sucede a Pendergast, hay una historia protagonizada por Corrie Swanson (uno de mis personajes favoritos porque apareció por primera vez en el primer libro que leí de la serie). Y una cree que lo que le está pasando a Corrie tiene algo que ver, sea mucho o poco, con lo que sucede por otra parte con Pendergast, porque si no, no hay motivo para llenar unos cientos de páginas contando sus peripecias. Pues si tiene algo que ver, lo sabremos en próximas entregas.

Nada que ver con las primeras novelas de la serie, esos toques de humor ácido, esa elegancia, esa forma de resolver los casos... esta novela es un sinsentido. Espero que en la siguiente las cosas vuelvan un poco a su cauce normal.

O no sé, puede que los autores hayan intentado sorprender a los lectores y mi reacción haya sido atípica y al resto de seguidores les encante. Pero a mí me ha decepcionado, la verdad. Eso sí, ya he empezado a esperar la siguiente, a ver qué pasa (aunque el final de esta no te deja con el alma en vilo ni en una situación que tenga continuación). Si lo lees, bueno, espero tu opinión para saber si es sólo cosa mía o si es que han forzado demasiado la situación y a los personajes.

Gosford Park



Gosford Park (Gosford Park) 2001

Dirigida por Robert Altman, protagonizada entre otros por Kelly MacDonald, Emily Watson, Maggie Smith, Helen Mirren...

Allá por los años treinta del pasado siglo, un grupo de gente es invitada a pasar unos días en Gosford Park, con el fin de disfrutar de una jornada de caza. Los invitados van llegando, trayendo consigo sus doncellas y ayudas de cámara. Y ahí empieza una historia en paralelo, por un lado, los invitados y los anfitriones, sus costumbres, sus secretos no tan bien guardados, etc y por otro, el personal de servicio, con su propia cara oculta.

Es una especie de Arriba y abajo o Downton Abbey pero en película y con un asesinato por medio. Alguien mata al dueño de la casa y se trata de averiguar quién lo ha hecho. La policía, por supuesto, trata con mano de seda a la "gente bien", cosa que no hace con el personal del servicio.

No puedo ser muy objetiva porque es el tipo de ambientación que me gusta, para que una película de este tipo me desagradara tendría que ser un completo fiasco. Y esta no lo es. Maggie Smith muy en su papel, con el mismo talante que su personaje en Downton Abbey. La fidelidad del servicio hacia sus empleadores no es aquí tan intensa como en las series antes citadas, más bien hay una cierta tolerancia.

Es muy inglesa en cuanto a las reacciones que se muestran ante el crimen. Ya se sabe, la flema inglesa y todo eso, nada de armar escándalos ni escenas emotivas, hacer algo así sería mucho peor de llevar que el mismo asesinato.

Podría ser muy bien una adaptación de una novela de Agatha Christie. Vamos, que me gusta, pero lo dicho, no soy nada objetiva.

Psicosis

Como había visto la película Hitchcock, en la que tratan cómo se gestó y produjo esta película, quise volver a verla. La había visto, pero hace ya décadas así que poco más recordaba que la famosa escena de la ducha.



Psicosis (Psycho), 1960

Dirigida por Alfred Hitchcock y protagonizada por Anthony Perkins, Janet Leigh, John Gavin...

Bueno, la historia la sabes, más o menos, una muchacha cede a la tentación de hurtar una gran cantidad de dinero de su trabajo, en lugar de llevarlo al banco. Huye con el botín, pensando en iniciar una nueva vida, en compañía de su amante. Por el camino, vencida por el cansancio, decide parar a pasar la noche en un motel de carretera, el Motel Bates, donde un tímido y dulce Norman, dominado por su madre inválida, le atiende lo mejor que puede. Y no cuento más.

Es todo un clásico. La verdad es que la muchacha se merecía lo que le pasó. Y no lo digo por haber robado (ya sabemos que todo pecado ha de llevar su penitencia y que las chicas malas, mal acaban y todo eso), sino por su estupidez.

Roba un montonazo de dinero. Se va con su maleta y su coche. Le parece ver actitudes raras en toda la gente con la que se cruza (el sentimiento de culpabilidad), un policía le persigue, porque su comportamiento con él ha sido, cuanto menos, extraño. Y ella decide borrar pistas comprando un coche nuevo. Y lo hace frente al policía y comportándose de una forma nada natural. O sea que llama más la atención que antes.

En el motel, en lugar de ser discreta e ir a lo suyo, se pone a darle consejos a Norman y a hacerle ver que su madre viene siendo una bruja horrenda, ante lo cual él sale en su defensa (la aborrezco pero es mi madre y me necesita, relación amor-odio).

Lo de comportarse raro, es generalizado entre los personajes, porque cuando llegan el investigador, el sheriff y la hermana de la muchacha al motel, buscándola, en lugar de limitarse a decir "pues sí, pasó aquí la noche y se fue al día siguiente", Norman se dedica a balbucear, hacer largas pausas, contar mentiras evidentes... vamos, que sólo faltaba ponerse un cartelito que pusiera "culpable aquí".

De todas formas, entiendo que para la época en que fue estrenada fuera algo fuera de lo normal, incluso diría que aterrador y sin duda, sorprendente. Hay otras películas de Hitchcock que, en mi opinión, han aguantado mucho mejor el paso del tiempo.

El fin de los días



El fin de los días (End of days) 1999

Dirigida por Peter Hyams, protagonizada por Arnold Schwarzenegger, Gabriel Byrne, Kevin Pollak

La película nos muestra el nacimiento de una niña, allá en la década de los setenta. Esa niña tiene de particular que (teóricamente), será la madre del Anticristo (otro clásico). Una vez que su nacimiento se hace conocido, hay quienes desean acabar con su vida (más vale prevenir) y quienes no (porque matar está mal, aunque sea a la madre del demonio). Pasan los años y llega 1999. Como si fuera poco el pánico global al "efecto 2000" en los ordenadores, resulta que es una fecha clave y una noche clave (la de fin de año), para que se cumpla la profecía de la llegada del Anticristo. Y cuando tratan de matarla, la muchacha afortunadamente se cruza en el camino de Schwarzenegger quien, por supuesto, se pone del lado del bien.

Y eso me lleva a pensar cosas de las mías. Quiero decir, imagina que vives a finales del siglo XIX y puedes o bien matar a la madre de Hitler antes de que él nazca o bien al propio Hitler-bebé. Puedes aferrarte a la excusa de que matándole salvarías la vida de millones de personas. Pero el hecho de eliminar a ese individuo, ¿garantiza que no suceda algo igual o peor en el futuro?. ¿Cómo saber que el remedio es ese?. Sabes que (teóricamente) no sucederá el holocausto judío... o no. Tal vez las consecuencias serían peores, tal vez la historia evolucionaría hasta un punto en que habría más violencia o quizás un líder aún peor que Hitler. Matar a alguien inocente, como su madre o a él mismo cuando aún es un bebé o un niño como otro cualquiera, puede que no fuera la solución. Yo es que soy muy fatalista, de eso de "lo que tiene que pasar, pasará". O tal vez puede que funcionara. Puede que matando a cualquiera de los dos (la madre o el propio individuo), se cambien las cosas para mucho mejor. ¿Tú correrías el riesgo? ¿Echarías sobre tu conciencia no sólo el asesinato sino las consecuencias futuras, que pueden ser peores?

Pero bueno, que como siempre me desvío del tema. La lucha del bien contra el mal, pero directamente, dios contra el demonio. No hace falta que te diga quién gana, ¿no?.

Los vengadores

Siguiendo con mi nuevo rumbo de ver películas que normalmente ni habría considerado, me puse a ver Los vengadores. Ya se sabe, a la vejez... pues eso.





Los vengadores (The avengers), 2012

Dirigida por Joss Whedon y protagonizada entre otros por Robert Downey Jr, Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth...

Es una buena película para pasar el rato, con peleas, explosiones, pequeños toques de humor, intentos de giros argumentales sorprendentes (que quedan sólo en intentos), etc. Una película de palomitas y refresco. También podría haberse titulado "Iron man y amigos", porque viene siendo más de lo mismo. Pero eso, que entretiene y eso hoy en día, ya es bastante.

Esta vez quien ataca nuestro querido planeta no es ni más ni menos que Loki, el hermano de Thor, procedente de la ciudad de Asgard, donde residen los dioses mitológicos nórdicos. Es curioso que siendo un dios, necesite un ejército para intentar conquistar un planeta a sus ojos tan primitivo como la Tierra. Pero claro, si no fuera así, no habría película. Por un lado, los americanos siempre están salvándonos (a pesar de que la mayoría de las veces sea culpa suya que nos ataquen), pero por otro , mirándolo egoístamente, mira, siempre van primero a por ellos.

Me gustó el personaje de Fury, porque a pesar de ser "bueno", tiene un lado oscuro y manipulador, un lado no tan heroico sino un poco más... retorcido. Hará y dirá lo que sea para conseguir sus propósitos.

Pues eso, que para pasar un rato entretenido no está mal.

lunes, 22 de abril de 2013

Un secreto bien guardado, Maureen Lee

Siguiendo la recomendación de Isi, me puse a leer a ratos sueltos esta novela. También es del tipo "mecedora", transcurre en dos momentos temporales distintos, uno alrededor de la segunda guerra mundial y otro a principios de la década de los 70 del pasado siglo.

Parece que esta autora tiene querencia a la época de ese conflicto bélico. La verdad es que al mismo tiempo que sigues las aventuras y desventuras de los personajes, te enteras de cómo eran las cosas en esa época, de los cambios que hubo a todos los niveles, del ambiente y las sensaciones antes y durante la guerra.

En esta novela, una época se centra en Amy y otra en Pearl, su hija. Sabemos desde el principio, desde la primera página que Amy ha matado a su marido clavándole un cuchillo. Lo curioso del caso es que a lo largo de las páginas nos cuentan cómo ha sido la historia de amor entre Amy y su marido, Barney. Amor a primera vista. Todo maravilloso. Y siguen pasando las páginas, siguen sucediendo cosas y la relación entre ellos sigue siendo ideal. Y no sabes qué demonios pudo haber pasado. No lo sabes hasta el final, de hecho.

Al lado de la personalidad de Amy, el personaje de Pearl parece anodino. De hecho es mucho más vital la madre que la hija. Parece disfrutar más de la vida y no me refiero a las compras ni el dinero, sino a reír, hablar, cantar, aprovechar los pequeños placeres diarios.

Personalmente habría alargado un poco más los últimos capítulos, finiquita a los personajes y las situaciones de una forma muy expeditiva.

En esta novela me llamó la atención lo rápido que pasan los años de la guerra. Quiero decir, pasa de una navidad a otra en un párrafo. No se ha parado tanto en los malabares que tenían que hacerse por el racionamiento, en lo horrible que era el oscurecimiento y hasta los bombardeos los muestra de forma mucho más edulcorada que en otras novelas suyas. Claro que en este caso, no era necesario hacerlo, pero es algo que me sorprendió.

Pues eso, que alargaría los capítulos finales y quitaría unos cuantos cientos de litros de té (y eso que estaba racionado). No te cuento más de la trama, porque tendría que revelarte demasiadas cosas. Léela :)

domingo, 21 de abril de 2013

Stars war



Creo que pocas personas han llegado a mi edad sin ver parte o toda la trilogía. Y cuando hablo de la trilogía, me refiero a las primeras películas. Es curioso lo del tres y Star wars. Son tres bloques de tres películas cada una. Aunque se hayan proyectado primero las del medio. Con tres años de diferencia entre cada una (1977-1980-1983). Tiene tres personajes principales (Han Solo, Luke Skywalker y la princesa Leia) y tres secundarios principales (los dos androides y el wookie), hay tres jedis que influyen directamente en la trama (Obi Wan Kenobi, Yoda y Anakin Skywalker).

Cuando acabé de verlas, deseé haberlo hecho en el cine. En la pantalla grande, a oscuras, habría sido más espectacular. Porque la verdad es que me gustaron mucho las tres. Es increíble que a pesar del tiempo que ha pasado, casi cuarenta años más tarde, se puedan ver sin una sonrisa condescendiente en la cara. Bueno, lo único que casi me hizo sonreír fue en El retorno del jedi, la escena de persecución en las motos, en el planeta de los ewoks, se notaba mucho el montaje. De hecho pensé que tanto Mark Hamill como Carrie Fisher debieron sentirse un poco ridículos meneándose sobre esos artilugios delante de una pantalla. Pero por lo demás, me gustaron.

En especial toda la fauna, de todos los planetas. Desde los animales utilizados como medio de transporte hasta los habitantes de cada uno de ellos. La diferencia de sonidos y expresiones de los distintos idiomas. Y me encantó la escena del club, también en El retorno del jedi, con la orquesta y los cantantes. Bonita canción, por cierto. También fue la única parte en la que encontré algún atractivo a Leia, con ese bikini dorado. La verdad es que no me había parecido guapa en ninguna de las otras dos películas. Eso sí, cuidado con la chica, menuda forma de matar a Jabba (creo que se escribe así).

Se me hizo un poco rara la forma de saltar de una a otra, como si no hubiera continuación. Quiero decir, al final de la primera, Darth Vader se libra por los pelos de morir y se va en una de esas pequeñas naves, después del tremendo fiasco de la Estrella de la Muerte. Todos felices y tal y cual. La segunda película empieza con los rebeldes asentados en un planeta congelado (anda que no hay planetas y eligen uno así), como si no hubieran conseguido nada en la primera parte, una especie de volver a empezar. Supongo que no estaba previsto hacer más partes y de ahí ese salto argumental. Además Han Solo había ganado montones de dinero y pensaba pagar su deuda a Jabba, y nos encontramos con que no.

Me decepcionó la escena de "Soy tu padre". La verdad es que era casi lo único que sabía de Star wars (sí, ya lo sé, el gran spoiler del siglo). Y me esperaba una escena de tensión y esa voz tan peculiar. Y me encuentro con el muchacho Luke agarrado a un poste, medio colgando hacia un abismo y él que le suelta lo de "soy tu padre" como si dijera, "ah, parece que va a llover". Lo curioso del caso es que él supiera que tenía un hijo y no tuviera ni idea de que también tenía una hija.

Luego Yoda. Simpático. Con un raro sentido del humor y una peculiar gramática. Me sorprende la poca paciencia que demuestra cuando enseña a Luke. Y sobre todo la frase que le suelta "Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes". No se puede decir que anime mucho a uno, ¿no?. Yo me lo había imaginado como el instructor de Karate kid, otra película que no he visto pero de la que sé cosas. Vamos, no en plan "pon cera, quita cera" a la nave espacial, pero se supone que va a enseñarle todo un mundo místico que rodea a la fuerza y cómo manejarla. Supongo que no tengo espíritu jedi :)

La verdad es que no sé si ver las otras tres películas. tengo miedo de que de alguna forma, se estropee la sensación que me dieron estas tres primeras. La lucha del bien contra el mal suele dar buenos resultados cuando se cuida un poco el trabajo. Y sin duda, en esta trilogía lo han cuidado a base de bien. Bien contra el mal. Débiles contra poderosos. Blancos contra negros (me refiero a la ropa, no a ninguna etnia).

Por cierto, la musiquita tan famosa, de cuando empiezan a salir las frases "Hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana..." es la misma que la de Supermán, si mal no recuerdo.

Me hubiera gustado que existieran subtítulos para los personajes que hablan en lenguas tan distintas, hay muchos diálogos que se pierden.

Supongo que ya habrás visto las tres películas pero si no es así, prepárate a una sesión amena de cine espacial. Lástima que no las haya visto en cine.

No puedo evitar sonreír al recordarlas, supongo que es una de las mejores recomendaciones para una película de aventuras. Lo dicho, no sé si ver las otras tres, no quiero decepcionarme.

jueves, 18 de abril de 2013

Las dos caras de Emma

Parece que últimamente estoy muy Austiniana. Hoy le ha tocado el turno a Emma.

Ya sabes que he visto varias versiones de cada una de las novelas de Jane Austen. Hasta hace unos días sólo había visto una de Emma, la protagonizada por Gwyneth Paltrow. Pero me puse a buscar y encontré una película rodada para televisión, por la misma época que la otra (la de Gwyneth es de 1996 y la película para TV protagonizada por Kate Beckinsale, de 1997). La vi en versión original, subtitulada.

Y la verdad es que tengo que volver a leer la novela. La leí hace muchos años, pero después de ver estas dos versiones, no logro recordar cuál de las dos Emmas que nos retratan es la que describió Jane Austen. Porque son bastante diferentes y no me refiero al aspecto físico.

La Emma de Gwyneth Paltrow es una muchacha tal vez un poco infantil e ingenua, pero de buen fondo y con buenas intenciones. Es generosa, dulce y empática.

La Emma de Kate Beckinsale es una muchacha presumida, snob, orgullosa, incapaz de tolerar que haya otra mujer a la que se le admire más que a ella (cada vez que alguien elogia a Jane Fairfax parece que va a golpear algo).

Me resulta curiosa la forma en que los mismos hechos y las mismas situaciones son tratadas en ambas películas, el tonteo con Frank Churchill, la humillación de la pobre señora Bates... los hechos son los mismos en las dos, pero la forma de presentarlos son completamente diferentes, con mucha más malicia en la versión televisiva.

Así que lo mejor que puedes hacer, creo, es verlas y tener tu propia opinión. Me han gustado las dos, de hecho. Simplemente en una Emma me pareció una "niña bien" y en la otra, un bicho indigno del señor Knightley.

Por cierto, la diferencia de edad entre Emma y el señor Knightley es mucho más evidente en la versión para la televisión que en la otra película, lo cual hace todavía más extraño que se pueda enamorar de alguien como esa Emma tan malcriada.

Te dejo un par de imágenes.





Anímate, si te gusta este tipo de películas.

Fin de semana

El pasado fin de semana, me lié la manta a la cabeza y lo pasé en Ponferrada. Un viaje de tres horas en autobús, que se me pasó en nada. El conductor era un hombre ya algo mayor, como un abuelito elegante. Una tremenda paciencia con algunos usuarios, sobre todo una mujer que no paraba de pedirle cosas y hacerle preguntas. Pero esa pátina de bondad y buena cara cambió nada más ponerse al volante.

Ufff, sí que hay gente que cambia su carácter al conducir. No paraba en los pasos de cebra aunque hubiera ya gente con un pie fuera de la acera, pitaba a los coches que le parecía que dudaban de más en las rotondas, o a los que no iban tan rápido como él deseaba. Se pegaba a ellos como intentando empujarles.

Recuerdo que pensé que el pobre hombre sufriría las de Caín si alguna vez le tocaba toparse conmigo al volante, seguro que desgastaba la bocina del autobús.

Al llegar, lo primero buscar el hotel. Había reservado el día anterior en el que tenía mejor aspecto a menor precio. Y la verdad es que el aspecto no era nada malo. Quedaba, eso sí, un tanto alejado de Ponferrada a pesar de lo que leí sobre "a cinco minutos del centro". A cinco minutos del centro en coche y sin encontrar atascos, en todo caso. El paisaje, maravilloso. Me enamoré de las montañas cubiertas de nieve. El clima, además, acompañaba, soplaba una brisa fresquita y lucía el sol.



Por supuesto, fotos de las  montañas. Hechas desde el aparcamiento del hotel.

La llave de la habitación parecía estar enganchada a uno de esos molinillos de pimienta, y si no me crees, mira



Muy práctica desde el punto de vista de ser distraída y perderla, menudo armatroste.

De Ponferrada me sorprendió el castillo. Me había imaginado que estaría, como casi todos, apartado de la ciudad, en una loma o altozano desde la cual la dominaría. Pero la verdad es que se encuentra en la misma ciudad. De hecho no lo habría visto si no me hubieran avisado para verlo. Estás circulando tranquilamente y a la izquierda, está el castillo. Había leído algo sobre él (bendito san Google) y el hecho de estar "vacío" por dentro, hacía que no tuviera tantas ganas de entrar como al principio. Y cuando digo vacío, es literal. Para que te hagas una idea, durante un tiempo lo "alquilaron" como campo de fútbol, con eso te digo todo. Están proyectando su restauración. Miedo me da.

Iba preparada para pasar algo de frío y me volví en manga corta y con calor. Claro que al llegar a casa me encontré con unos once grados menos y lluvia.

A ver, qué puedo contarte....

Cosas del hotel. El agua calentísima, las habitaciones bonitas. En la web decían tener los siguientes servicios:
aire acondicionado y calefacción- sí, en cada habitación había un aparatito para poner la temperatura y la potencia deseada, un aparatito que no funcionaba, ni para el calor ni para el frío.

fax, discoteca y pádel- no lo comprobamos, aunque lo de la discoteca me sorprendería, ya que no vi indicación alguna, ni letreros ni nada.

servicio maletero- ni idea, llevamos nuestras bolsas tan ricamente

caja fuerte- tampoco preguntamos ni utilizamos

ascensor- más bien debería llamarse terminator. Sí había ascensor, funcionando sin problema. Pero era uno de esos aparatos que te van comunicando lo que hacen "cerrando puertas" "subiendo" "bajando", etc, con voz como diciendo "te vas a enterar" o "sayonara, baby".

aparcamientos (abierto, cubierto, de pago, gratuito). Pues sí, sitio para aparcar no faltaba.

bar/snack/café- había una cafetería, sí. No sé la hora en que cerraba, pero a las once y cuarto de la noche, no había luz ni gente ni nada. Si querías (como quisimos) beber algo de noche, había que bajar a recepción, y allí iban al restaurante y te traían refrescos o agua (que se traduce en coca cola, agua o cerveza), para que te los llevaras a la habitación. La verdad es que no estaría mal poner una de esas máquinas expendedoras en cada piso del hotel. O una pequeña nevera para poner lo que uno haya comprado en la ciudad, ya puestos.

restaurante- no lo utilizamos, aunque lo vislumbramos de refilón

Lo que no me gustó en absoluto fue el hecho de que el domingo, después de ducharme, me encontré con que las toallas estaban dobladas y bien puestas... pero sucias, no las habían cambiado.

Y hablando de toallas, he vuelto con un cutis suave como el culito de un bebé (no es broma, tengo la piel mucho más suave). Yo tengo la costumbre de que cuando salgo de la ducha, lo primero que me seco es la cara y frotando con fuerza además. Después el pelo y el resto, pero primero la cara. Así que el viernes por la tarde llegamos, nos duchamos, cojo la toalla y me la froto con ganas por la cara... para encontrarme con que estaba muy pero que muy áspera. Como si se hubiera lavado sin suavizante ni nada. Pero eso, limpieza de cutis casera.

Hice fotos nocturnas, pero a causa de las luces, los coches y mi poca pericia, salieron un poco regular. Como sea, ahí va una.



Y, cómo no, también vimos películas. Concretamente, vimos El fin de los días, Star wars (Una nueva esperanza), parte de Star wars (El imperio contraataca) y un capítulo de Padre de familia en el que se parodiaba Star wars.

Lo pasé muy bien. La pena fue no poder quedar un día más, aunque sólo fuera uno más. Hice amagos de jugar a los dardos, al billar, lo que hice con el futbolín no se le puede llamar ni intento de jugar :)) pero fue estupendo. Diferente. También me hubiera gustado que en el hotel hubieran mantenido lo que me dijeron por teléfono y habernos podido ir a las 14.00 en lugar de a las 12.00, pero no pudo ser.

De los sitios en los que comimos, bueno, señalar un par de ellos. El primero, Foster Hollywood. Era mi primera visita y me sorprendió que tuvieran a los clientes puerta afuera mientras no se les asignaba mesa. El local estaba prácticamente vacío (sólo tres mesas ocupadas) y aún así esperamos bastante, hasta el punto de decir "si en diez minutos no entramos, nos vamos a otro sitio". Al poco, nos asignaron mesa y nos dieron la carta.

Para el tipo de comida que es, los precios son bastante altos. Es un sitio caro. Pedimos, nos trajeron las bebidas (es curioso pero sólo pagas las primeras bebidas, después puedes repetir las veces que quieras sin tener que pagarlo). Y a esperar. Y a seguir esperando. Y más. Cuando ya hacía 45 minutos que estábamos esperando, empezamos a plantearnos la posibilidad de pagar las bebidas e irnos. Y esto con sólo tres mesas más ocupadas... Llegó la comida y tengo que reconocer que estaba todo muy rico, me gustó mucho. Para el postre, habíamos pensado ir a El arte del helado pero cuando acabamos de cenar ya había cerrado.

Otro sitio donde comimos y que me gustó fue B&P, donde pides una hamburguesa y te traen un plato con patatas, dos salsas, la hamburguesa con queso y el resto de ingredientes por separado. Así te montas la hamburguesa como quieras o bien te comes el bacon, el tomate, la lechuga o los pepinillos aparte, como tú quieras.

Es una ciudad tranquila, al menos me lo pareció el tiempo que estuve. La gente habla de una forma muy simpática, utilizando expresiones que yo siempre había asociado con los asturianos. Lo dicho, ojalá hubieran podido ser más días. Lo que sí tengo claro, es que es una opción para el futuro.

Ahora las películas

La guerra de las galaxias es un clásico que yo no había visto, aunque sabía lo de "Yo soy tu padre", el mayor de los spoilers habidos y por haber. Me sorprendió tanto de Una nueva esperanza como de El imperio contraataca el hecho de que son películas de finales de los años 70 pero que se pueden ver treinta años más tarde tranquilamente, sin la extraña sensación que dan otras. Han aguantado muy bien el paso del tiempo, por no decir que para la época en que fueron rodadas, tanto las caracterizaciones como los efectos especiales no están nada mal. Me gustaron especialmente lo que yo llamo "los bichos", es decir, los seres de otras especies, como Chewbacca o los animales que se utilizaban como transporte.

Ahora tengo pendiente ver El retorno del jedi. Cuando acabe la trilogia, haré una entrada sobre ella.

La otra película que vimos fue El fin de los días, de 1999, protagonizada por Arnold Schwarzenegger y Gabriel Byrne. Es una película que mezcla el típico argumento de la llegada del Anticristo con el efecto 2000. A finales de 1999 una muchacha es perseguida y se intenta matarla porque se cree que será la madre del Anticristo. Y Chuarcheneguer se ve implicado por medio. Y sólo por si te quedan dudas, en una pelea entre el demonio y Chuachua, gana Chuachua, faltaría más. Una película de acción para pasar el tiempo de forma agradable.

Un consejo, no veas la parodia que en Padre de familia hacen sobre Star wars si no has visto antes las tres películas, porque me enteré de algo que no pasa hasta la tercera parte.

Fue un fin de semana de "cosas nuevas". Espero poder repetirlo alguna vez.




martes, 9 de abril de 2013

Mansfield park

Las novelas más conocidas de Jane Austen son Sentido y sensibilidad y Orgullo y prejuicio. Quizás sean también las más llevadas a las pantallas de cine y televisión. Hoy te voy a contar mis experiencias con Mansfield Park.

Tengo que confesar que vi las películas antes de leer el libro, con lo que curé en salud sobre decepcionarme al respecto.

Como casi todas las obras de la autora, trata del triunfo de la virtud, la sensatez y vivir conforme las reglas. Nos cuenta la historia de Fanny Price. Su madre era una mujer de buena familia, que tuvo el descaro de fugarse y casarse con alguien "poco apropiado" que no pertenecía a su clase social. Pasó de vivir cómodamente a sobrevivir, teniendo prácticamente un hijo cada año.

Su familia, que le había dado la espalda desde su matrimonio, decide ayudarla, acogiendo a una de sus hijas, con el fin de aliviar la carga de la pobre mujer. Y es así como Fanny, una niña inteligente y decidida, llena de imaginación, llega a Mansfield Park. Allí, su tío Thomas la acoge con todo el cariño que puede (aunque lo demuestra muy poco) y es tratada casi como una hija más. La diferencia está en el "casi", pues hay pequeños detalles que no hacen más que recordarle que es, por decirlo de alguna forma, una refugiada.

Pasan los años y Fanny crece bajo el amparo de su primo Edmund, al que admira muchísimo. Edmund aspira a ser pastor y vivir cristianamente, rezando y sermoneando.

La llegada de los hermanos Crawford altera la pacífica vida de los moradores de Mansfield park. El tiende sus redes intentando (y finalmente consiguiendo) seducir a María, la hija mayor, a pesar de que esta está prometida (y casada cuando sucumbe a sus encantos), aunque esté enamorado de Fanny, que le rechaza.

Ella, la señorita Crawford, tiene como meta casarse con Edmund, aunque no le gusta su profesión futura e intenta convencerle para que sea algo más provechoso, como abogado o algo por el estilo. Su forma de ver las cosas y su desprecio hacia la vida espiritual, hacen que se rompa el compromiso entre ellos.

Finalmente, Fanny y Edmund pueden vivir su historia de amor, muy cristianamente, eso sí.

Si le quitas las partes en la que Austen hace alabanza de los rezos y lecturas cristianas y todo eso, la novela está bien. A mí me sorprendieron algunas de las cosas que son consideradas como malvadas o perversas, pero bueno.

En las adaptaciones para pantalla, esa parte es tratada con un poco de suavidad, Edmund desea ser ordenado sacerdote y sí que tiene su punto de mojigatería, pero no tanto como en el original.

Bueno, vamos allá.



Mansfield Park (Mansfiel Park), 2000

Dirigida por Patricia Rozema y protagonizada por Frances O'Connor, Embeth Davidtz, Jonny Lee Miller

De las dos que he visto, es la que más me ha gustado. Tratan el personaje de Fanny como una niña con una enorme imaginación y con una personalidad muy clara y definida, que le lleva a enfrentarse a su tío Thomas cuando la presiona para que se case con Crawford. También me gusta el modo en que tratan el personaje de Edmund, alguien capaz de reír y divertirse, a pesar de sus inclinaciones religiosas. No cuesta imaginarles juntos.





Mansfield Park (Mansfield Park), 2007


Dirigida por Iain B. MacDonald y protagonizada por Billie Piper, Michelle Ryan, Blake Ritson

La historia sigue siendo la misma, sólo que aquí Fanny se muestra no como una muchacha imaginativa a la que le encanta leer y sobre todo escribir, sino como una muchacha siempre sonriente y a veces demasiado "riente", juguetona y con posturas bastante en desacuerdo con su personaje. Bastante niñata, en mi opinión. En cuanto a Edmund, sí, es el de la novela. Serio, estirado y mojigato hasta el hartazgo. Con el pelo peinado hacia adelante, los ojos enormemente abiertos y un aspecto de total asceta. Es complicado imaginarlos emparejados, aunque para ser sincera, cuesta mucho imaginar a Edmund emparejado con nadie.

Los personajes de los hermanos Crawford se muestran en esta versión mucho más atractivos (física y emocionalmente) que en la primera. Y el personaje de la tía de Fanny, la esposa de Thomas es también más interesante aquí (por lo menos para lo poco que sale).



Así que, resumiendo, lee la novela y si te apetece ver una adaptación, te recomiendo la primera. Supongo que habrá alguna más, pero estas dos son las únicas que conozco.

Nota- Me he pasado todo el rato poniendo Edmond en lugar de Edmund, espero haber corregido todas las erratas, si se me ha colado alguna, te agradeceré que me lo hagas saber.

Más comparaciones

Aviso que esta entrada va a ser especialmente poco objetiva.

A pesar de que es complicado que una serie o una película estén al nivel de la novela en que se basa, hay algunas excepciones. No sé si es por mi debilidad ante sus obras, pero algunas de las creaciones de Jane Austen han dado el salto a las pantallas con mucha aceptabilidad.

En esta ocasión te voy a hablar de las adaptaciones que yo he visto, de Sentido y sensibilidad.

Por orden cronológico:

Sentido y sensibilidad, para televisión, 1980.



Una miniserie de siete capítulos, dirigida por Rodney Bennett (un apellido muy "de Austen") y protagonizada por  Irene Rochard, Tracey Childs, Annie Leon, Robert Swan. Si la quieres ver, están todos los capítulos en youtube. La pega es que se encuentran en fragmentos de unos diez minutos cada uno, al menos los enlaces que yo he encontrado.

http://www.youtube.com/watch?v=kn8HBIi9u3Y

Ahí tienes el enlace a la primera parte del primer episodio. A mí no me ha gustado mucho, pero puede que a ti sí. En primer lugar la música. Tiene una banda sonora que parece de tragedia romántica caducada. Los personajes, ufff, todos envarados, nada naturales. Elinor es una mujer sensata y centrada que se guarda sus sentimientos y cuyo comportamiento siempre se ajusta a las reglas sociales, pero eso no quiere decir que sea una sabihonda insoportable que parece estar siempre en posesión de la verdad. Y se pasa tooooodos los capítulos levantando la nariz y con cara de "a mí no me la das con queso". No, definitivamente no me ha gustado. Además, no aparece el personaje de Margaret, la hermana pequeña. No es que sea de vital importancia, pero le da el toque de frescura e inocencia infantil. Demasiado melodramático y exagerado todo.

Sentido y sensibilidad, película, 1995.




Dirigida por Ang Lee y protagonizada por Emma Thompson, Kate Winslet, Hugh Grant y Alan Rickman.

Es quizás la adaptación más conocida por todos. Creo recordar que el guión lo escribió la propia Emma Thompson (que interpreta el papel de Elinor). Es una adaptación que me gusta. No me entusiasma por algunos detalles, como la elección de Hugh Grant para el papel de Edward Ferrars. Su tartamudeo, sus gestos y su apariencia hacen que parezca un personaje débil y atolondrado. El personaje de Elinor, a pesar de que Emma Thompson lo hace muy bien, creo que debería ser interpretado por alguien más joven, algunas escenas de la pareja Elinor-Edward parecen más de tía y sobrino que de enamorados (entre la edad de una y los tics del otro). Pero en general, me gusta. Y Alan Rickman como el coronel Brandon, me encanta.


Sentido y sensibilidad, televisión, 2008



Una miniserie para televisión de tres capítulos, dirigida por John Alexander y protagonizada por Hattie Morahan, Charity Wakefield, Lucy Boynton, David Morrissey.

Puestos a ver una miniserie basada en la novela, mucho mejor esta que la primera citada en la entrada. Es muy diferente a la película y a la serie anterior. Los emplazamientos son muy distintos y nos muestra la nueva vida de las mujeres Dashwood de una forma, creo, un poco más realista. Quiero decir, no se pasan el día tocando el piano o escribiendo o paseando, sino que se ve que tienen tareas que hacer y el recorte económico que sufren con su nueva situación queda más evidente aquí que en la película.

Hay escenas y hechos "nuevos" y algunos cambios en el desarrollo de la historia, que, no obstante, no hacen que una tenga la sensación de que la han estropeado. Es una nueva perspectiva. Me gustan los actores elegidos para cada papel, algunos de ellos muy familiares, como el que da vida a Edward Ferrars, que lo conocía de Downton Abbey. O el que hace de coronel Brandon, que es el Gobernador en The walking dead. De todas formas y a pesar de Hugh Grant, sigo prefiriendo la película, aunque te repito que esta serie no está nada mal.

http://www.youtube.com/watch?v=nYCXpbNFiTk

Te dejo la dirección donde puedes ver un montaje de la serie, centrándose en Marianne y Brandon, con una preciosa canción del grupo 3 doors down.

Una dieta más

Esta mañana después de dejar al niño en el colegio, fui a hacer compra. Normalmente esquivo la sección de libros a no ser que pueda permitirme comprar alguno, pero a veces ponen isletas en medio de los pasillos con alguna oferta.

Y me he encontrado con una camino a la charcutería. Así que me paré a ojear, por supuesto, y pensando como siempre cuales me compraría de poder hacerlo. Y me encontré con una nueva dieta de cara al verano. Porque ahora se empieza a decir que hay que perder los kilos cogidos durante el invierno para poder lucir tipo durante el verano.... y en otoño se dice que hay que perder los kilos cogidos durante el verano, de cara al invierno. Yo soy un poco más práctica: no pierdo kilos nunca y ya está. De hecho, creo que más bien voy encontrando los kilos que dejan los demás, pero es que claro, te miran con esos ojitos y te da cosa dejarlos abandonados a su suerte...

Como sea, no pude evitar sacar una foto de la isleta en cuestión. Y no por el título del libro (haz doble clic en la foto y lo verás en grande), sino porque me llamó la atención que, de todos los libros que había, sólo ese parecía haber sido hojeado. Si te fijas, se abre solo, señal inequívoca de haber sido cogido y curioseado más de una vez. He sacado la foto un poco sesgada para que se note mejor el detalle.

Por supuesto, lo que interesa a la gente que cogió ese libro es perder kilos, no seamos mal pensados.



Y no, no le eché un vistazo, como dije antes, yo no pierdo kilos :P

lunes, 8 de abril de 2013

Hitchcock

Aprendí a escribirlo bien a la primera gracias al trivial. Chuachuaneger lo sabía poner, pero ya perdí la práctica.



Hay actores, actrices y directores que por el simple hecho de aparecer en una película, son para cada uno, indicio de que la va a disfrutar. Me pasa con un puñado de actores, como Kevin Spacey, Samuel L. Jackson, Morgan Freeman... Así que vi que esta estaba protagonizada por Anthony Hopkins y allá fui.

Hitchcock (Hitchcock) 2012

Dirigida por Sacha Gervasi y protagonizada por Anthony Hopkins, Helen Mirren, Scarlett Johansson.

No es una biografía del gran mago del suspense, sino que arranca tras el estreno de Con la muerte en los talones (y el éxito que supuso). Tras ella, Hitchcock empieza a buscar un nuevo proyecto, pero nada parece gustarle lo bastante. Lee una novela, rechazada por todo el mundo, que le gusta. Trata un tema novedoso en su filmografía, es una película de miedo, de un psicópata homosexual y travestido que regenta un motel en compañía del cadáver de su madre. Tuvo que financiar él el proyecto porque la Paramount no quiso ni oír hablar de ello, se comprometió a distribuirla, nada más.

Paralelamente al nacimiento de Psicosis, se nos muestra a Hitchcock en su relación matrimonial, con su esposa, Alma, apoyándole en todo y tomando las riendas cuando es necesario. El hastío de la mujer ante la obsesión de su marido por "las rubias de Hitchcock" y su papel fundamental en el nacimiento de esa película.

Cuando era pequeña, recuerdo vagamente haber visto Alfred Hitchcock presenta, un programa en el que el director hacía la introducción a un cortometraje, casi siempre con algún cadáver por medio en el argumento. Y cuando vi la forma de gesticular de Hopkins, sobre todo la boca, lo recordé. Hace un muy buen papel.

Es interesante ver los entresijos de la producción de una película, así que si una tarde no tienes gran cosa que hacer, échale un vistazo.


Las comparaciones son odiosas... pero son.

Lo sabes de sobra. Me encantan las películas de "vestidos largos". Ponles a los monos esos que tiran el hueso al aire unos miriñaques y una tela de algodón por encima, y me veo Odisea en el espacio. Dos veces.

También sabes de mi querencia por las novelas de Jane Austen. Y por algunas adaptaciones a televisión y cine.

Así que no te sorprenderá saber que me enteré de algunas cosas que no había visto aún. Como por ejemplo, una versión desconocida para mí de La abadía de Northanger. En diciembre verás (si quieres) la reseña de la versión que conocía, la protagonizada en 2007 por Felicity Jones y hecha expresamente para televisión.

Esta con la que me topé casi por casualidad, tiene el mismo título, es de 1986 y está dirigida por Giles Foster. Te doy estos datos para que, si te encuentras con ella, huyas a la mayor velocidad posible. Horrenda. Pero de verdad. Y eso que hay trajes largos. Los personajes, ridículos. Vale que es una sátira sobre las novelas góticas tan famosas en esa época. Pero caray. La sátira y la ironía no están reñidas con la inteligencia, de hecho creo que han de ir a la par que esta. Y lo que han hecho, en mi opinión, es una bufonada. La protagonista, en lugar de parecer un poco digamos ingenua por su inocencia, parece una verdadera estúpida, con esa manía de abrir los ojos al máximo (supongo que intentando parecer una tienna corderilla). No pude verla entera. Nada, nada, si quieres verla, la versión de 2007.

Deliciosa Marta



Hace unos días publiqué una entrada sobre la película Sin reservas. Me hicieron saber que era una versión de otra película titulada Deliciosa Marta, que además tenía buenas críticas. Como a estas alturas seguro que me conoces un poco, no te sorprenderá saber que me dispuse a verla en cuanto pude.

Deliciosa Marta (Bella Marta / Drei Sterne) 2001

Dirigida por Sandra Nettelback y protagonizada por Martina Gedek, Sergio Castellitto, Maxime Foerste

El comienzo de la película es igual que la americana. Mismas palabras, mismos gestos, la protagonista en la consulta del psiquiatra... Por unos minutos pensé que era tontería verla, porque era tal cual la que ya había visto.

El ambiente es completamente distinto. No sé si me entenderás si te digo que en esta película, parecía "de verdad", mientras que en Sin reservas, se notaba que era "de película". El restaurante no es un sitio en plan pijoalegre, sino un local simple, sencillo, con mesas y espacio bastante entre ellas para que los camareros se muevan con fluidez. El ambiente es luminoso, en Sin reservas parecía que la gente iba sólo a cenar y no a comer. Pero fuera de eso y de que la protagonista parecía una chef normal y corriente y no una sacada de una revista de modas, la misma película pero con distintos títulos y nombres de personajes.

Hasta... hasta el punto en el que se tiene que hacer cargo de su sobrina. En la versión americana se endulza todo, se va girando el argumento hacia la historia de atracción y amor entre la chef y el nuevo cocinero, sus disputas (a veces infantiles, como lo de marcar en la mesa una línea para que cada uno tenga su espacio. Lo que suelen hacer los críos en Primaria, vamos). En Deliciosa Marta, las cosas están centradas en la relación con la niña y en lo que supone para su tía el hacerse cargo de ella. La aparición del romance es algo más bien secundario.

Donde sí gana Sin reservas, en mi opinión, es en la música. En ambas el nuevo cocinero pone música en la cocina, pero mientras en Deliciosa Marta lo que suenan son los grandes éxitos del verano italiano de los años ochenta, en Sin reservas se puede disfrutar de fragmentos de ópera. Personalmente, me quedo con la ópera, no por pijerío sino porque soy una enamorada confesa de Nessun dorma y la prefiero antes que cualquier canción pegadiza que se te olvida al llegar el otoño.

Fuera del detalle de la música, sí que tengo que reconocer que Deliciosa Marta está mucho mejor (siempre en mi opinión), que Sin reservas. Esta última la acabas de ver con la sensación de "vale, otra comedia romántica más del montón". Sin embargo, con Deliciosa Marta tienes la sensación de "haber visto algo".

Así que, si quieres ver una de las dos, mi consejo es que veas la que da título a este post. Por cierto, no sabía yo que los alemanes y los italianos se tuvieran tanta tirria mutua. (La acción transcurre en un restaurante alemán, de Hamburgo, donde cada vez que se habla de Italia o los italianos, como que casi arrugan la nariz).

Ah, un detalle simpático. Es una de esas películas que hacen pequeños flashes durante los créditos finales (me encanta eso). Así que si la ves, ya sabes, hasta el final del todo.

Las chicas de septiembre, Maureen Lee



Después de haber leído Bailando en la oscuridad, esa novela tipo mecedora (entrelazando saltos entre dos escenarios temporales distintos), me puse a leer esta otra. No es novela-mecedora, sino que es como una minisaga, que comienza con la llegada a Liverpool de una familia de irlandeses cuya matriarca, Brenna, está a punto de dar a luz. El adelanto del parto hace que las vidas y los destinos de dos familias completamente diferentes en cuanto a educación, cultura y nivel adquisitivo, se vean entrelazados.

Se lee fácil. Me gustó mucho más la primera parte, en la que se muestra la fortaleza y la animosidad de los irlandeses cuando se ven solos en una ciudad extraña para ellos. Y cómo eran felices con poca cosa. Después cambian las cosas. Parece que la autora pisa el acelerador y empieza a contar hechos a una velocidad tremenda, apenas una o dos "escenas" para situarnos en un punto e inmediatamente después, a otra cosa. Parece apresurada. En mi opinión, los personajes van perdiendo fuerza a lo largo de la narración, sólo hay uno que permanezca constante, el de Nancy. Claro que su papel es básicamente el de estar y guardar temporalmente algunos secretos.

El título hace referencia a las dos niñas, una de cada familia, que nacen el mismo día con apenas unos minutos de diferencia, pero tampoco es que se centren en ellas. De hecho Sybil, una de ellas, parece un personaje totalmente prescindible. No pude empatizar ni con personajes, ni con situaciones, ni con sentimientos. Es una lástima porque las primeras páginas parecían aventurar una buena lectura.

De todas formas, y como no hay dos sin tres, para deshacer "el empate", leeré algo más de esta autora. Ya te iré contando.

jueves, 4 de abril de 2013

Los Croods



Acabamos de llegar del cine, así que no esperes nada elaborado (juas, como si alguna de mis entradas lo fuera). Hoy por la mañana tocaba médico y por la tarde, película.

Tengo que decir que gracias a mi niño he descubierto y disfrutado películas que de otra forma, ni me plantearía ver, como por ejemplo Brave y la de hoy.

Es una película divertida, protagonizada por una familia de cavernícolas. Pero de verdad, o sea, brutos y que sólo piensan en sobrevivir en su cueva. Y claro, la hija adolescente les sale rebelde (parece que es una constante a lo largo no sólo de la historia sino también mucho antes), y la chiquilla quiere vivir fuera de la cueva, sin reglas y descubrir cosas nuevas en lugar de ceñirse a lo de siempre, a las normas que les han mantenido con vida hasta entonces.

Supongo que todo quedaría en una pataleta si no fuera por la formación de los continentes y los corrimientos de tierra relacionados con ella. El mundo que conocen desaparece y la destrucción les persigue. Así que no les queda más remedio que lanzarse al exterior o si no, morirán.

Me ha dado la impresión de que, como sucede en la mayoría de las películas, han querido crear un personaje secundario que captara la atención de todos. Me refiero a un bicho que el chico protagonista utiliza como cinturón. Y la verdad es que es simpático, pero para que funcionara realmente (como mi querido y admirado Scratch de Ice Age), deberían haberle dado un poco más de tiempo y acción. Es, de hecho, una película bastante coral. El padre, hombre de acción y lento pensar, la madre protectora, la hija rebelde, el hijo buenazo tontorrón, la niña fiera currupia, la abuela casi inmortal y el chaval no cavernícola, el típico tirillas que muchas ideas pero poca fuerza.

De hecho la muchacha lo magulla de lo lindo, le zurra por todas  partes al pobre. Menos mal que el chico es un poco masoquista (o eso o es que es la única muchacha que hay en el planeta) y parece que se resigna a ser mangoneado (con perdón de la expresión).

Si eres de las personas que busca un mensaje en el trasfondo de la película, te diré que vas a marearte. Por un lado, te muestran que seguir unas normas básicas es lo que hay que hacer, si no, no sobrevives. Por otro, al final, te dicen que nada de eso, haciendo una especie de paralelismo entre lo de que la rebeldía es lo que cuenta y lo que vale. Yo, como buena gallega, prefiero quedarme en el punto medio.

Se me ha pasado volando y me he divertido, nada que ver con Cars 2, con la que me quedé literalmente dormida en la butaca. Así que si te gustan las películas de animación, adelante. Y si la ves con niños, mejor.

P.D. Me pasé gran parte de la película pensando en La saga de los longevos, en la parte en la que los protagonistas recuerdan su vida en épocas anteriores. Y el padre de familia me recuerda muchísimo a alguien, pero aún no consigo identificarle.

miércoles, 3 de abril de 2013

Sin reserva




Sin reservas (No reservations) 2007

Dirigida por Scott Hicks y protagonizada por Catherine Zeta-Jones, Aaron Eckhart, Abigail Breslin

Kate es una chef medio neurótica obsesionada por la cocina. Va a recibir la visita de su hermana y su sobrina, pero sufren un accidente de coche y sólo sobrevive la niña, de quien Kate ha de hacerse cargo. Durante unos días deja su puesto de trabajo, para adaptarse a la nueva situación y su puesto lo ocupa Nick, la cara opuesta a ella, un hombre divertido y abierto. Como es natural, Nick y Kate se enamoran y junto con Zoe, la sobrina, forman la familia feliz y todo eso.


No son spoilers, desde antes de que aparezcan los créditos de inicio sabes que "el chico y la chica acaban juntos". Es lo que parece, da lo que ofrece. Unos minutos de comedia romántica ambientada en la cocina de un restaurante. Lo que mejor me ha parecido de todo, el gusto musical de Rick, que pone Nessun dorma mientras anima al personal de cocina a realizar su trabajo. Es un enamorado de la música clásica italiana. Y de la comida italiana. Y de alguna italiana.

Ya sé que fue culpa mía, reconozco que es una película que no engaña, tal como dije antes, ya sabes más o menos todo lo que pasará antes de que ocurra. Pero se me hizo insulsa. Tal vez sea por el clima o por mi estado de ánimo, no lo sé. Así que no es que no te la recomiende, es que seguro que tienes un montón de películas pendientes mejores que ver antes que esta. Y sí, seguro que entre esos títulos habrá otra comedia romántica predecible. Pero... es complicado explicarlo. Está bien, pero te deja como "ni frío ni calor".

La ternura de los lobos, Stef Penney



Bueno, el argumento más o menos ya lo conté en la entrada en la que te contaba lo que me ha costado leer el libro. Pero me puse cabezona y lo conseguí.

La verdad es que no lo he disfrutado demasiado. Y me parece bueno, una buena historia con personajes interesantes y todo eso. Pero el tener que ir casi a contracorriente para poder leerla, me ha hecho sentir que más que leer estaba peleando :)

Así que a pesar de todo, te recomiendo su lectura. Hay momentos en que curiosamente, sentí casi claustrofobia al pensar en viajar día tras día por los bosques y terrenos helados, por la imagen de caminar sin ver más que blanco por todas partes. Ya sé que suena raro la sensación de claustrofobia en terreno abierto, pero era un poco como me sentía al leerlo. 

Es curiosa la manía que tenemos los seres humanos por no decir las cosas, sobre todo las referidas a los sentimientos. Mientras leía la novela, pensaba que muchos de los problemas de los protagonistas se resolverían si hablaran y se dijeran lo que sentían y pensaban, en lugar de poner "cara de palo" ante todo el mundo. Después me di cuenta de que todos lo hacemos, en la vida real. Cuesta abrirse, es más sencillo escudarse tras la careta, aún entre la gente más cercana... o quizás precisamente ante la gente más cercana.

Buscando información sobre el libro y la autora, me encontré con que hay una película que se titula exactamente igual, pero no está basada en la novela. Es lo que ahora se llama "biopic" sobre un asesino en serie que mataba a sus amantes rasgándoles la yugular durante el coito, para después beberse la sangre. Vamos, nada que ver.

También vi que la autora es una mujer escocesa que jamás ha estado en Canadá y que para tener referencias para la novela, echó mano de la biblioteca.

Espero que si lo lees, no te pase lo que a mí.