sábado, 23 de marzo de 2013

Una de médicos (aviso de spoilers)

No soy una persona que vea muchas series, la verdad. Y cuando lo hago, prefiero verlas cuando ya están bastante avanzadas, para poder disfrutar de varios capítulos seguidos o de varias temporadas seguidas, en lugar de estar esperando semana tras semana un nuevo episodio.

Esta entrada, como dice el título, va de médicos. Creo que la escribo por culpa del personaje de Gato, que aparece también como protagonista en la película Amanecer de los muertos, reseñada hace un par de días.

En fin, vamos allá.

Yo no había visto Urgencias. Sabía de qué trataba y conocía de vista a los protagonistas principales, claro. Pero no la había visto nunca. Y hace unos (bastantes) meses, en una conversación salió el título de esa serie y me dieron ganas de verla. Alguien comentó que había visto una reposición y que le llamó mucho la atención "la pinta ochentera que tenían los protagonistas, que da una idea de la cantidad de años que pasaron desde que la emitían". Así que ni corta ni perezosa, me puse a verla.



Me empaché. No era una serie de medicina, era una serie de líos amorosos. Todos se enamoraban entre sí y cuando ya no quedaba ninguna nueva combinación, aparecía un personaje nuevo y vuelta a empezar. Para mi desgracia, como suele sucederme casi siempre, me encariñé con un personaje (en este caso, dos), lo cual hacía que me "tragara" el resto de historias, sólo para ver qué les sucedía. Y como siempre que le cojo cariño a un personaje... zas! se lo cargan.

Mark Greene (Anthony Edwards), el jefe de urgencias, me encantaba. Me parecía muy normal en todos los aspectos. Se cansaba, tenía sus brotes de mal humor, se preocupaba por su familia... y se muere, a causa de un tumor cerebral. Indagando en san Google, vi que el actor que lo encarnaba decidió dejar la serie porque había ganado ya mucho dinero y quería disfrutar de su familia. Me pareció una de las mejores razones por las que un actor puede dejar el papel que le dio más fama y dinero.

Peter Benton (Eriq La Salle), un cirujano centrado sólo en ser el mejor, en avanzar en su carrera. Quizás me gustó por eso, porque esa ambición profesional le hacía poco apropiado para los asuntos amorosos, a pesar de que encontró a su pareja ideal, con la que abandonó el hospital para ir a trabajar juntos a otra parte.

Si no fuera por esos dos personajes, no creo que hubiera pasado de la primera temporada. Pero soy así, les cojo cariño y pasa lo que pasa.

No volví a ver otra serie de médicos y hospitales hasta que apareció en mi vida House. Por fin un médico que en lugar de tener el papel de "tío buenorro" se dedica a la medicina. Muy a su manera ácida, claro. Ahí está su encanto. Casos médicos que resolver, pacientes a los que casi matar, cuando piensas que no hay nada que hacer, ale, se le ocurre la enésima idea y se salva, a veces "in extremis".


Conocemos en cada capítulo retazos de la vida tanto de House como de los miembros de su equipo, pero de lo que vi, esa parte de la serie nunca fue la verdadera protagonista, House era el centro de atención, pero en cuanto a la resolución de los casos médicos.

No la vi entera, pero es algo que me gustaría hacer en un futuro no muy lejano. Volver a verla desde el principio y disfrutar con las salidas de tono del protagonista.

Me hizo gracia ver a Hugh Laurie (el actor que hace el papel de House), en Sentido y sensibilidad, tiene un papel corto, hace de marido malhumorado de una mujer bastante charlatana y pesada. Suelta siempre comentarios ácidos y gruñones. Muy "House" pero de otra época.

Así como yo "era de House", mi entonces marido "era de Anatomía de Grey". Teniendo en cuenta que las dos series las emitía la misma cadena de televisión, nunca tuvimos problemas de coincidencia de horarios.

Yo empecé a acompañarle a ver la serie, pero llegó un momento en que vi que era también más de "quién se acuesta con quién" y de médicos guapetones (aunque a mí la mayoría no me gustan) que de medicina en sí.



Pasaron los años y aún no sé porqué razón, me puse a verla desde el principio. Y me pasó lo mismo que con Urgencias. Me gustaron dos protagonistas.

George O'Malley (T. R. Knight) es uno de los estudiantes que empiezan su residencia en el hospital. Es muy dulce, cariñoso, enamoradizo y buena persona. Al principio parece torpón, pero con el tiempo va desarrollando su capacidad de cirujano y llegaría a ser uno de los mejores... si no acabara atropellado por un autobús (sí, sigue lo de gustarme un personaje y desaparecer, ya ves). Buscando después en san Google, vi que aparentemente abandonó la serie por desavenencias con la productora / creadora, Shondra Rhimes.

El otro personaje que me cautivó fue Miranda Bailey (Chandra Wilson), la jefa de cirugía general. Apodada la nazi, con las ideas claras y harta de los tejemanejes amorosos del resto de la plantilla, sobre todo cuando afectan al trabajo o a la buena marcha de las operaciones. Por ahora creo que aún no ha desaparecido (hace tiempo que no veo la serie).

Y hace unas semanas, curioseando en una página de series, vi una, Monday Mornings, también de médicos y hospitales y pensé "a ver, ya hay una serie con un médico borde, hay una serie que trata de la sala de urgencias de un hospital, hay otra serie que trata de la vida de los residentes y cirujanos de un hospital, ¿qué puede quedar de nuevo, como no sea una serie centrada principalmente en los pacientes del hospital?" Así que para aplacar mi curiosidad, vi un capítulo. Mal hecho.



Monday mornings trata de los casos en sí. Los lunes por la mañana, en la sala 311 del hospital, se reúne el personal médico con el jefe de personal del hospital para tratar casos conflictivos o en los que hubiera podido haber mala praxis. La finalidad es doble: dar tirones de orejas a los cirujanos que se creen intocables o que siempre hacen lo que deben y aprender de los errores de los demás. El jefe de personal, con sus preguntas, intenta hacer de abogado del diablo, por el bien no sólo del hospital sino también de los pacientes. Se trata de evitar futuras demandas al tiempo que de mejorar la asistencia a los enfermos. Esto hace que, por narices, en cada capítulo haya que tener un caso médico como mínimo, que puede acabar bien o mal (incluso los casos en los que todo sale bien son analizados si hay un indicio de algo que se hizo de forma incorrecta o que pudo haberse hecho mejor). Hay un teórico médico guaperas (en el centro de la foto)  que se siente atraído por su compañera (la rubia de al lado) y por ahora nada más. Los personajes que me parecen más atractivos son los que teóricamente no lo son. Quiero decir, debería gustarme el neurocirujano guapetón, pero no.

De izquierda a derecha, Sydney, una cirujana torácica (si mal no recuerdo, he visto poco de la serie), le encanta su trabajo, lo hace muy bien y suele ser bastante razonable en general. A veces vive tan por lo que hace, que no se da cuenta de que puede parecer muy borde.

El siguiente es Buck, lo suyo son los trasplantes de órganos. Es un poco pomposo y no le cae demasiado bien a nadie. Es consciente de ello, lo tiene asumido y trata de hacer las cosas lo mejor que puede, aunque a veces da la impresión de que mira mucho por encima del hombro a los demás y es más bien como (perdona la expresión) un grano en el culo

Después está Hooter (el de pajarita y gafas), el jefe de personal, el que les da los tirones de orejas cuando ven que se suben mucho a la parra e intenta poner un poco de perspectiva en todo. Me gusta ese personaje.

Después la parejita amorosa, ambos neurocirujanos, ella acaba de romper su matrimonio y él va de amigo que la apoya. No me gustan.

Y después Gato (el de verde), el mejor médico de trauma. Diagnósticos infalibles. Cabeza bien centrada y que no le gusta andarse con tonterías, llama a las cosas por su nombre y la suavidad la deja para los pacientes, a quienes trata con toda consideración. Me gusta mucho este personaje.

Después una muchacha de la que no recuerdo el nombre, que es la residente de neurocirugía de la chica rubia.

Y mi otro personaje favorito. También neurocirujano. Coreano. Habla inglés de forma terrible. Y es un bruto. Es muy bueno en lo que hace, lo sabe y lo hace saber a quien sea en el momento que crea necesario. A los pacientes nada de paños calientes ni alentarlos ni nada, les dice lo que hay, lo que tienen, lo que les va a hacer (si aceptan su diagnóstico) y punto. Es muy frío y muy exigente consigo mismo. Me encanta.

Y sé que es mucho pedir, pero me gustaría que la única trama eróticofestiva fuera la de la parejita feliz, que la serie siga como al principio, con un caso que puede acabar bien o mal y su discusión en la sala 311.

Y hasta aquí mi experiencia con series de médicos, hospitales y demás.

5 comentarios:

Margari dijo...

De todas sólo he visto House. Y enterita, que su personaje, tan cínico, me encantaba. De Urgencias habré visto algún capítulo suelto, pero nunca logré engancharme. El resto de series no las he visto.
Besotes!!!

albanta dijo...

Yo comenzé viendo la serie pero la dejé poco tiempo después. Me cansé de ella.

osheaa dijo...

A mí es que me cansan las series que se transforman en amoríos constantes. No es que tenga nada en contra de ellos, es que si una serie va de medicina, espero que lo fundamental sea eso, casos médicos y demás y el resto, algo secundario. Es otra de las cosas buenas de House.

Gracias a las dos por comentar :)

Isi dijo...

Jolines,pues yo no he visto ninguna.
Una vez vi un capítulo de House. Era de una niña que tenái una enfermedad rara que hacía que no sintiera dolor, y estaba enferma de otra cosa, y no sabían de qué. Bueno, pues en un momento dado le hacen un análisis de sangre y dicen que tiene la inmunoglobulina G alta. Cualquier veterinario (y supongo que médico) sabe que eso es porque hay un parásito. 20 minutos después House la abre en canal sin anestesia (porque no sentía dolor) y descubre el parásito, cosa que yo había descubierto antes, así que no me moló y no la seguí viendo. Con análisis de heces se podía haber ahorrado todo el rollo de abrirla en canal, hombre!
Y hasta ahí mi experiencia ;)

Estoy criticona hoy.

osheaa dijo...

No, no estás criticona, simplemente es complicado ver una serie cuando tenemos conocimientos específicos del tema, es normal. Además, piensa, no todo el mundo puede ganar a House por la mano a la hora de diagnosticar!!

Las series, pues eso, van "degenerando" y acaban todas más o menos en lo mismo. House es una de las que menos, aunque (aún) no la he visto entera.

Biquiños, Isi