lunes, 25 de marzo de 2013

Tribulaciones literarias

Creo que La ternura de los lobos es un libro gafado, al menos para mí. Forma parte de un lote que me prestó mi hermana hace ya varias semanas. Lo empecé a leer el mismo día que me lo dejó. Y me gustó y me gusta, la verdad.

Pero cada vez que lo cojo para leer, ocurre algo que me lo impide. Lo curioso es que no me pasa lo mismo si me pongo a leer otro cualquiera. Sólo con ese.

Chelou me ha prestado el último de la serie de Pendergast. Recién salido del horno, como quien dice. Y tengo muchas, muchísimas ganas de leerlo. Pero me he propuesto acabar antes el de La ternura. Y cada vez es más complicado. Sin embargo, reorganizando mis carpetas de lecturas, me puse el otro día a leer el de Bailando en la oscuridad, sólo por eso de echarle un vistazo y lo leí casi del tirón, sin traba alguna.

Ahora me he atascado en la página 157. Es un momento un tanto interesante, además. Te cuento: La acción tiene lugar en una aldea medio perdida de Canadá, de esas que quedan cubiertas de nieve en invierno y casi aisladas. Estamos a finales del siglo XIX y la agricultura y la caza son el principal medio de subsistencia. El comercio de pieles es lo que proporciona dinero. Hay una compañía que se dedica a comprar esas pieles y hacer negocio con ellas.

Un día, una mujer va a la cabaña de uno de esos cazadores, pensando que su hijo estaría ahí con él. Para gran sorpresa suya, se encuentra al hombre degollado y ni rastro de su hijo. La población se sorprende ante el asesinato y de la Compañía envían a un par de hombres para dilucidar lo ocurrido. Así que preguntan a los vecinos, siguen rastros, hacen cábalas.... Mientras, la mujer no puede dejar de preocuparse por la desaparición de su hijo , que otras veces se ha ido durante varios días de pesca, pero el hecho de que el único amigo que parecía tener haya aparecido muerto, la inquieta. Teme que pronto la gente empiece a pensar que fue él quien lo mató.

Francis, el muchacho, ha sido rescatado de una ciénga lodosa por un hombre que pertenece a una especie de aldea religiosa, donde lo lleva para cuidar de él. Y en el momento en que estoy, uno de los hombres de la Compañía ha conseguido llegar a esa aldea y hablar con él. Mientras, su madre, en compañía de otro sospechoso del crimen, se echa al bosque y a la nieve para seguir sus huellas, encontrarlo y llevarlo de vuelta a casa.

Un momento emocionante, a ver qué pasa con Francis y la Compañía, a ver si su madre consigue, con la ayuda del sospechoso fugado, llegar a esa aldea también...

Pues eso, que ahí estoy varada. Y me he propuesto no empezar con Pendergast hasta acabar este.

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