lunes, 25 de marzo de 2013

El castillo ambulante

El castillo ambulante (Hauru no ugoku shiro), 2004



Más conocida como El castillo ambulante de Howl, es una película basada en la novela de Diana Wynne Jones, que se publicó por primera vez en el año 1986 y que desde entonces ha tenido dos secuelas literarias más.

Es una película del Estudio Ghibli, fundado en 1985 y del que han salido títulos muy conocidos como La princesa Mononoke o El viaje de Chihiro, por poner dos ejemplos de una larga lista.

Más que la historia, lo que atrapa de esta película es el colorido y la calidez que desprende. La belleza de los escenarios, el cuidado en cada detalle, cada sombra, cada pequeño objeto, tanto dentro como fuera del castillo, captan la atención desde el primer momento.



No puedes evitar el dejarte llevar, tanto por lo que cuenta como por lo que muestra. Y eso que la verdad es que la primera vez que vi el castillo fue decepcionante (ver foto), porque parecía más bien un amasijo de casas puestas unas sobre otras sin sentido, que otra cosa. Pero es así y no puede ni debe ser de otra forma, a lo largo de la película te das perfecta cuenta de ello.



Pero vamos a la historia. En un pueblo que parece salido de un cuento de hadas (o de la ilustración de una caja de bombones suizos, todas las casitas preciosas), vive Sophie. El país está en guerra y es peligroso salir a la calle, porque por si fuera poco, es fácil toparse con un mago o una bruja y caer presa de un encantamiento.

Sophie trabaja en una sombrerería y una tarde, tras cerrar la tienda, decide ir a visitar a su hermana. Por el camino, la molestan algunos hombres y es rescatada por un mago (Howl), que le ayuda a llegar a su destino. Pero esta ayuda tiene una cara oculta, y es que la bruja de los páramos se encela y decide hechizar a Sophie, convirtièndola en una anciana y prohibiéndole hablar del hechizo con nadie.

Así, Sophie decide ir a los páramos para encontrar a Howl e intentar volver a su estado normal. Al llegar al castillo, se encuentra con Marco, un niño que vive allí y con Calcifer, el fuego-demonio o demonio-fuego, que también es presa de un encantamiento.

El rey del país pretende que todos los magos le ayuden en la guerra que están sufriendo, pero Howl se niega. Aborrece los enfrentamientos que acaban normalmente con bombardeos a todos los pueblos y ciudades. Con ayuda de su magia, trata de proteger a todos, pero eso tiene un precio: si no encuentra su corazón, acabará convertido en un monstruo. Así, Sophie, Marco, Calcifer, Navet (un espantapájaros con cabeza de nabo que cuando puede ayuda a Sophie), vagan de un lugar a otro, intentando escapar de brujos, brujas y los desastres de la guerra. Y hasta aquí puedo leer.

Lo que sí te aseguro es que es todo inesperado. Hay magia, pero magia de una forma que por lo menos yo, no estaba acostumbrada a ver.

Es además una película de contrastes. Sophie, cambiando de joven a anciana, Marco siendo un niño que a veces se disfraza de mayor, cierto personaje (no quiero spoilear) que de malo pasa a bueno... la luz y los colores de los paisajes, el pueblo, la gente y después la otra cara de la moneda, con los bombarderos, los pájaros oscuros, los tonos grises, la lluvia y el cielo cubierto de nubes.

Nada, que no te queda más remedio que verla. Vale la pena. Ya me contarás.

2 comentarios:

Margari dijo...

Una película como bien dices llena de magia. La ví hace unos cuantos años y me encantó. Seguramente la vea dentro de poquito, que me has dejado con ganas de repetir.
Besotes!!!

osheaa dijo...

Seguro que pasas un buen rato, aunque ya la conozcas. Yo tengo pendiente La princesa Mononoke.

Biquiños