miércoles, 6 de febrero de 2013

Turandot - Giacomo Puccini

Para mí la música clásica fue sinónimo de "tostón" hasta que una de mis amigas quedó embarazada, en la época de mis veinte años más o menos. Entonces en la preparación para el parto, le dieron una lista de obras de distintos compositores, para poner de fondo mientras hiciera las tareas diarias. Ella me pidió ayuda para conseguir los temas y mediante un amigo mío, las tuve grabadas en cintas (sí, estamos hablando del siglo pasado, de mis veinte años, había cintas de cassette y eso del dvd ni sonaba).

Como sentí curiosidad, ese día, antes de llevárselas, mientras fregoteaba en la cocina, puse una, para ver si eran relajantes o algo así. Y me encantó. Es más, me di cuenta de que a pesar de la aversión general hacia ese tipo de música, está por todas partes. Reconocí fragmentos utilizados en películas, anuncios... incluso en temas de música "actual".

Así que me dispuse a descubrir ese nuevo territorio musical. No te voy a marear con lo que me gusta y lo que no. Y tampoco viene mucho al caso (por el momento).

Hay un aria de Turandot que creo que conoce todo el mundo, el Nessun dorma. Puede que no sepas cuál es por el nombre, pero en cuanto escuches los primeros compases, te darás cuenta de que sí. A mí me encanta.  Cantado por Pavarotti.

Mi pasión por el aria me llevó a interesarme por la historia de la ópera. Y así fue cómo conocí la historia de la princesa Turandot... y cómo me enfadé por el significado de Nessun dorma.

Turandot es una princesa china. Mal empezamos. Sus padres pudieron ponerle Li Ying o Soon Ming o algo por el estilo, pero no. Le pusieron Turandot, que suena más a plato de escalopes de pollo que a nombre de princesa china (consultando en san Google me enteré de que Turandot es el gentilicio de una región de Asia Menor). Bueno, pues Turandot creció y se convirtió en una princesa preciosa y con muy mala leche.

Vio que las mujeres padecían y sufrían e incluso morían en aras del amor y decidió no enamorarse ni casarse. Pero claro, era princesa. Eso quiere decir que tenía muchos derechos pero también obligaciones, y una de ellas era casarse y tener principitos y principitas. Así que Turandot no podía negarse a casarse.

Pero la muchacha era inteligente y creyó dar con la solución perfecta. En lugar de negarse, dijo que se casaría con el hombre que diera la solución a tres acertijos que ella pondría. Si lo lograba, se casaría con él y si no, le cortarían la cabeza.

Lo de cortar la cabeza hizo que más de uno se lo pensara. Pero el príncipe de Persia lo intentó. Pensó que siendo el príncipe de Persia no le cortarían la cabeza. Craso error. Fracasó y fue condenado a muerte.

El padre de Turandot intercedió por él ante ella. Ella dijo que nada de eso, que avisado estaba y que no se echaría atrás. Había dado su palabra y se cumpliría. Se construyó el patíbulo, se llamó al verdugo, se afilaron las cuchillas y se avisó al pueblo. Mientras, Turandot seguía negándose a mostrar clemencia ante el príncipe de Persia.

El día de la ejecución, se reunió todo el pueblo en la plaza para ver morir al joven. Entre toda esa multitud había un joven desconocido, que viendo que un anciano se había caído, acudió en su ayuda. Para gran sorpresa suya, vio que el anciano era su padre. Resulta que el joven era un príncipe que tuvo que huir de su país al haber una revuelta y pensó que habían asesinado a su padre. Pero no, su padre estaba vivo aunque ciego y muy contento de reencontrarse con su hijo. Había podido sobrevivir gracias a la ayuda de Liu, una esclava de palacio que le había cuidado. El joven preguntó a Liu porqué había hecho eso y ella le contestó que él le había sonreído una vez en palacio y que como pago a esa sonrisa, ayudaba a su padre. Vamos, que la muchacha estaba enamoradísima del entonces príncipe y por eso se hizo cargo del padre ciego.

Pero el joven parece no pillar el fondo de la cuestión. Y mientras esa charla tiene lugar, salen el príncipe de Persia, el verdugo, el rey, Turandot y sus ministros. Se le vuelve a pedir clemencia y ella vuelve a negarse. Ejecutan al príncipe de Persia. El joven desconocido se olvida al instante de su padre y de todo lo que le rodea y se enamora al ver a Turandot. Parece darle igual que sea una mujer capaz de ver cómo le cortan la cabeza a un hombre y que se niegue a amar a nadie, el chico se enamora de su belleza y el resto como que le da igual.

Se entera de que hay una forma de lograr casarse con ella, acertando los acertijos. Tanto su padre como Liu tratan de que cambie de idea, no quieren verle morir. Pero el chaval es cabezota y dice que lo intentará. Se acerca a los ministros y dice que quiere intentar resolver los acertijos. Ellos tratan también de disuadirle, pero sigue erre que erre. Tras mucho intentarlo y ver que persiste en su intención, le comunican a Turandot la existencia de un nuevo aspirante a esposo.

Entonces ella, en presencia de sus ministros, se dispone a decirle los acertijos. Te los voy a poner, aunque la verdad es que aún sabiendo la respuesta, creo que la chica tenía, como dije antes, muy mala leche y a ver quién acertaba eso.

Primera pregunta: ¿Quién es el fantasma que cada noche nace de nuevo en el hombre y muere cada día? El joven desconocido queda pensando, Turandot sonríe creyendo que no lo resolverá y de repente contesta "la esperanza"

Segunda pregunta: ¿Qué es lo que flamea como una llama y no es fuego, arde como la fiebre pero se enfría en la muerte? El joven contesta enseguida: la sangre

Ya un poco nerviosa, Turandot se dispone a hacerle la tercera y última pregunta.

¿Qué es lo que quema como el hielo y cuanto más frío es, más quema? El joven vuelve a quedarse pensando y al final contesta: Turandot

Bueno, el rebote que pilló la princesa no tiene parangón. Los ministros y el rey, felices por no tener que matar a otro joven, aunque fuera un desconocido. Y el joven feliz porque se casaría con la mujer de quien se ha enamorado (lo de enamorarse sólo por el físico es dudoso, pero así es la historia).

Ella quiere negarse a cumplir su parte del trato. Apela a su padre para que la libre de casarse. Y el padre dice que de eso nada, que ella misma dijo que había que cumplir cuando hubo que matar al príncipe de Persia así que ahora le tocaba a ella apechugar. Después de todo, la idea había sido suya. Así que nada, a casarse y tener prole abundante como manda la tradición.

Viendo que ella no estaba precisamente entusiasmada con la idea y como el joven la quería y todo eso, le propone un nuevo trato. Le dice a Turandot que si desde ese momento hasta que salga el sol, logra saber su nombre, no sólo no la obligará a casarse con él sino que morirá a manos del verdugo. Pero si ella no lo consigue, si al alba no sabe el nombre de su pretendiente, ella se casará con él. Ella acepta, encantada con esta posibilidad de librarse. La verdad es que el amor sí que es ciego, porque cualquier otro en esa situación se daría cuenta de que ella daría lo que fuera por no casarse con él, y el joven desconocido, por el contrario, está tan feliz. En fin.

Es entonces cuando Turandot hace saber a todo el pueblo de Pekin que nadie descansará ni dormirá hasta saber cuál es el nombre del joven desconocido, que quien lo sepa y no lo diga, será ejecutado. De ahí lo de nessun dorma, que nadie duerma.

Pues bien, llegan a detener a Liu, identificándola como una muchacha que conoce al joven. La llevan a palacio y Turandot le pregunta el nombre, ella dice que nunca lo dirá (está enamorada del príncipe y no quiere que lo maten, claro). Así que Turandot, tan maja ella, dice que la sometan a tortura hasta que diga el nombre.

Liu sabe que no podrá aguantar toda una noche de torturas sin ceder, así que en cuanto puede, se suicida. Cuando el joven desconocido se entera de lo sucedido, piensa que Turandot es fría y mala y todo eso, pero no renuncia a ella, se le pasa la tristeza enseguida y sigue en sus trece de casarse con ella (me pregunto si de conseguirlo podría dormir tranquilo con semejante mujer al lado).

Es entonces el momento en que en la ópera, en el tercer acto, se canta el Nessun dorma, lo canta él, a pesar de que la orden fue de ella. Es un aria preciosa, teóricamente de amor, aunque yo creo que tiene algo de ironía, con él diciendo lo que ella ha ordenado. Y me enfada toda la historia que hay detrás, la tontería suya de enamorarse de alguien que no quiere saber nada de él ni en pintura y dejar de lado a su padre y el hecho de que una muchacha se matara por protegerle... no sé.

Puccini murió poco después de componer este aria y la ópera fue finalizada siguiendo las notas que había dejado escritas. De hecho en la primera representación, el director de orquesta al llegar a un punto del tercer acto, detuvo la obra para decir al público "Y aquí fue cuando el maestro murió", y después proseguir hasta el final.

Bueno, a la historia. Pasan las horas, amanece y Turandot no sabe el nombre del desconocido, así que le toca casarse. Y, oh, sorpresa, cuando él va a palacio a exigir el cumplimiento de lo pactado, va y al verlo se enamora de él. Anda ya. Bueno, y son felices y todo eso. Lo de la gente muerta que quedó atrás y la mala baba de la princesa, como si no pasara. Por cierto, el nombre del muchacho era Calaf.

Aquí te dejo el enlace a una de las interpretaciones del Nessun dorma que más me gustan


.https://www.youtube.com/watch?v=RdTBml4oOZ8

Y aquí te dejo una traducción del aria


¡Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!
¡También tú, oh Princesa,
en tu fría habitación
miras las estrellas
que tiemblan de amor y de esperanza...!
¡Mas mi misterio está encerrado en mí!,
¡Mi nombre nadie lo sabrá! No, no
Sobre tu boca lo diré
Cuando la luz brille
¡Y mi beso fulminará el silencio
que te hace mía!

Voces de mujeres
Su nombre nadie sabrá...
¡Y nosotras, ay, deberemos, morir, morir!

El príncipe desconocido
¡Disípate, oh noche! ¡Ocúltense, estrellas! ¡Ocúltense, estrellas!
¡Al alba venceré!
¡venceré! ¡venceré!


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