martes, 12 de febrero de 2013

El hombre perfecto

Tengo disco duro nuevo, de almacén. El que tenía hace tiempo que me venía avisando que le quedaba poco tiempo de vida y daba errores. Un tera de cosas que he intentado ir apurando y guardando, pero claro, he perdido muchas cosas.

Así que hoy me he encontrado ante un disco vacío. Momento en que me he hecho el propósito de ser más cuidadosa y sobre todo, más razonable con las cosas que ponga en él. A ver si es verdad. Mi reto es no llenarlo nunca más allá de la mitad de su capacidad. Y, sobre todo, tener cosas que vaya a ver, leer, escuchar o utilizar, nada de síndrome de Diógenes electrónico :)

Hoy tengo sensación de domingo por la tarde. Supongo que es a causa de las vacaciones de carnaval y no tener que llevar al peque al colegio, pero mi ánimo y la atmósfera en casa era esa: domingo por la tarde. Así que he elegido una película al respecto. La típica romántica que podrías ver cualquier domingo por la tarde en cualquier cadena de televisión. Porque, a no ser que hayan cambiado mucho las cosas (hace tiempo que no veo películas en televisión), los fines de semana por la tarde o son dramas basados en hechos reales o son comedias románticas muy melosas.

El hombre perfecto (The perfect man), 2005 es una de esas últimas. Jean (Heather Locklear) es una mujer que tiene la costumbre de mudarse de ciudad y hasta de estado tras un desastre amoroso. Como la desesperación es mala consejera, siempre acaba con lo peorcito que se puede encontrar, así que las mudanzas son continuas. Sus dos hijas no lo llevan bien, ya que eso les impide hacer amistades, participar en  proyectos, asentarse.

La mayor de las hijas, una adolescente llamada Holly (Hilary Duff) decide que no quiere mudarse más, ella desea tener una vida normal y corriente. Así que se inventa un novio perfecto para su madre. Le envía cartas y flores de forma anónima. Como modelo, utiliza al tío de una amiga suya, compañera de clase. Y así poco a poco, la mentira se va haciendo más y más grande.

La película es lo que es, una especie de algodón de azúcar visual. Es fascinante ver cómo Heather Locklear parece no envejecer, está igual a lo largo de los años. 


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