domingo, 3 de febrero de 2013

Audrey Hepburn - Vacaciones en Roma



Tenía pensado dejar pasar más tiempo antes de ver otra película más de lo que yo llamo mi ciclo de Audrey Hepburn (vuelvo a recomendarte que curiosees acerca de su vida, seguro que te sorprendes). Pero hacía tiempo que tenía ganas de ver esta película, así que me di el gusto.

Vacaciones en Roma (Roman holiday), 1953

Director: William Wyler

Protagonistas: Gregory Peck, Audrey Hepburn, Eddie Albert

La princesa Ana llega a Roma en su periplo por diversas ciudades europeas. Tiene una agenda ajustada al minuto, con cada acto claramente detallado, tanto en cuanto a la ropa que debe llevar como a las opiniones que debe ofrecer. Pero Ana no deja de ser una muchacha y llega un momento en que se cansa de tanto protocolo, tantas audiencias, tanta rigidez. Tiene una especie de crisis que hace que su médico le inyecte un tranquilizante que la hará dormir. Pero antes de que haga efecto, Ana se escapa de palacio, escondida en una furgoneta de reparto.

Se queda dormida en un banco y es allí donde la encuentra Joe, un periodista que acaba de salir de una partida de cartas y va hacia su habitación alquilada. Se apiada de ella, al ver que es una muchacha educada e inocente y acaba llevándosela a su cuarto, donde ella se queda dormida de inmediato.

Al día siguiente, en el periódico en el que trabaja, Joe se da cuenta de que Ana es la princesa que oficialmente, se ha puesto enferma (excusa que dan mientras la buscan desesperadamente por todas partes). Así que decide aprovecharse de la situación y junto con un amigo suyo fotógrafo, pasa el día y parte de la noche con ella, llevándola a los sitios más emblemáticos de la ciudad y haciendo que se divierta como nunca.

Pero como en el cuento de la cenicienta, al llegar la medianoche, Ana decide volver a sus obligaciones. Se ha tomado un día entero para ella, para hacer y decir locuras con alguien que presuntamente no sabía quién era. Ese tiempo también ha bastado para que empiece a surgir una atracción romántica entre el periodista y la princesa, que no puede desarrollarse por motivos obvios.

Sé que a mucha gente le puede parecer demasiado candorosa e incluso ñoña, pero gran parte del atractivo de esta película está precisamente en su inocencia, donde el culmen del amor es darse un beso en los labios y mirarse a los ojos. Donde estar juntos es divertirse, reír, hablar, recorrer sitios y descubrir cosas. Y me gusta, me gusta mucho, por muy melosa que pueda parecer. Me gusta pasar un rato divertido, agradable, viendo lo que ahora se llama "película blanca" porque no hay ni violencia, ni sexo, ni nada extremo, sólo dos personas que se van conociendo a medida que transcurre el día.

Una de las imágenes más típicas de la película es la de la Vespa, donde se ve a los dos protagonistas subidos en una moto, riendo. Pero yo he elegido esta otra, en la que se ríen uno cara  al otro por una razón: cuando estuve leyendo la biografía de Audrey Hepburn, al llegar al momento en que graba esta película, se comentan varias cosas, como que al principio iba a ir el nombre de Gregory Peck en letras grandes, como la gran estrella y después, más en pequeñito "Y presentando a Audrey Hepburn". Cuando Peck se enteró, dicen que pidió que las letras referentes a ella tuvieran el mismo tamaño que las de su nombre. Quedó encantado con ella, con su alegría y su personalidad. Lo pasaron muy bien grabando la película y, como parece suceder con todo aquel que tuvo contacto con ella, quedó una gran amistad entre ellos.

2 comentarios:

Margari dijo...

Me encanta esta película! No sé cuántas veces la habré visto. Y me da igual. Cada vez que la echan por la tele allí estoy yo, enganchada viéndola.
Besotes!!!

osheaa dijo...

A mí me gustan mucho casi todas las películas de esa época, tienen un algo especial. Y me encanta Audrey Hepburn.