martes, 29 de enero de 2013

La música de las sombras, Julie Garwood

Por razones que no vienen al caso, últimamente todos tratamos de complacer a mi hermana. La última vez que la visité, insistió en prestarme algunos libros (entre ellos el de Christian Jacq). Y como cuando me prestan libros lo primero que hago es leerlos para devolverlos lo antes posible, después de leer Tutankamón, me dispuse a leer el siguiente, que es el que da título a esta entrada.

Lo primero que hice fue leer la contraportada, y pensé que iba a ser otra novela romántica más, la típica de muchacha guapísima y dulce y hombre temerario y fuerte.

Así que anoche me metí en cama con el libro entre las manos. Y para mi sorpresa, lo disfruté. Vale que la chica era la típica heroína y el chico el típico hombretón que la salva, la protege y todo eso. Pero está escrita de una forma que pasas el tiempo sonriendo y divirtiéndote. Es fácil de leer, los personajes están muy perfilados, hay un  misterio de fondo (la existencia de un tesoro), la única pega que le encuentro son las escenas de amor, pero eso me ocurre en casi todas las novelas que leo, me resultan pegajosas, con eufemismos y "derramamientos de la semilla en su interior" y todo eso. Normalmente en cuanto empieza la escena, suelo saltarme el párrafo. Y esta no fue la excepción. Menos mal que hubo pocos derramamientos.

La búsqueda de un tesoro en forma de oro por una parte y la lujuria por otra, hacen que dos barones ingleses deseen casarse con lady Gabrielle. Pero el rey Juan tiene otros planes para ella, desea que se case con un terrateniente escocés, con el fin de mantener la paz entre los clanes y poder dirigir sus miras a otras luchas del reino. De camino a tierras escocesas, la princesa y su escolta evitan la muerte de un hombre, al que pretendían enterrar vivo. Antes de la boda, muere el novio. Lanzan una falsa acusación contra lady Gabrielle, quien tiene que buscar un lugar donde estar a salvo... y si quieres saber más, lee la novela.

Empecé a leerla anoche, un ratito y acabé esta mañana, otro ratito, así que ya ves que no lleva mucho tiempo hacerlo. La autora al menos en esta novela, tiene un estilo muy ágil, divertido. No será la novela del siglo pero sí una buena forma de pasar un rato.


lunes, 28 de enero de 2013

Abre los ojos

Hay una serie de películas que tengo pendientes pero que son tan conocidas o tan valoradas o te han hablado tanto de ellas, que a pesar de las reticencias, acabas consiguiéndolas... para encontrar excusa tras excusa y ver otra siempre antes que esas.

Y esta es una de esas películas llamémoslas "remolonas", que por un motivo que no puedo hacer público, me he decidido a ver.



Abre los ojos (Abre los ojos), 1997

Dirigida por Alejandro Amenábar

Protagonizada por Eduardo Noriega, Penélope Cruz, Fele Martínez, Najwa Nimri...

Argumento: César es un joven guapo y adinerado, un triunfador. Tiene una relación erótico-festiva con Nuria. Una noche, en una fiesta, conoce a Sofía y se queda prendado de ella. Inician una relación y decide romper con Nuria. Ella decide suicidarse haciendo que su coche choque contra un quitamiedos y se lance colina abajo hasta chocar. Como en el coche también iba César, él sufre las consecuencias que no son otras que quedar con la cara completamente desfigurada.

Es una situación traumática para él y que afecta a su relación con los demás. Sofía le elude, sus amigos le esquivan, la gente se le queda mirando... César se ve desbordado por su nuevo estado físico.

Y ahí es cuando empiezan a aparecer las dudas. César sufrió un accidente provocado por Nuria, que quería suicidarse... o no. César queda con la cara desfigurada... o no. César inicia una relación con Sofía... o no. Llega un momento en que no sabes si es un sueño o una realidad, de hecho no sabes qué es el sueño, si el accidente, si el conocer a Sofía... Hay además una reincidencia inquietante y es la presencia de una empresa dedicada a congelar a gente (haciendo referencia a la leyenda de que Walt Disney está en estado criogénico en algún sitio). Los anuncios de esa empresa o la visión de su representante son una constante en la nueva vida de César.

No sabe qué es real, qué es soñado, lo que ha hecho... la gente cambia, la que creía que era Sofía es Nuria, se está volviendo loco, no sabe qué pensar. Hasta que llega el final en el que todo es revelado y ha de tomar una decisión que marcará el resto de su vida.


Me ha gustado. He acompañado a César por todo el proceso que ha sufrido, desde el ir casi de chulito que puede tener todo lo que quiera, hasta el lado opuesto, el ser despreciado por todo el mundo, o lo que es peor, sentir la lástima de algunos. He vivido la confusión de no saber. No saber qué pensar, qué sentir, qué hacer. La impotencia de no ser capaz de hacerles ver a los demás lo que hay, lo que uno siente, lo que uno vive.

La verdad es que las pocas películas que he visto de Amenábar me han gustado bastante. Quizás por eso era tan reticente a ver esta, pensando que sería la excepción. Pero no lo ha sido.

2046



2046 (2046), del 2004

Director Wong Kar-Wai

Protagonistas: Tony Leung Chiu Wai, Zhang Ziyi, Faye Wong, Gong Li

Me recomendaron no la película, de la que me avisaron que era muy lenta, sino por la estética. Y tenían razón en ambas cosas. Dura dos horas, pero parecen más de cuatro. Escenas lentas, movimientos lentos, historia estancada... pero una estética, un color, una elegancia fantásticos. Hay una escena en que sólo se ven dos pies enfundados en zapatos de tacón y se escucha una voz femenina hablando en japonés. Los pies se mueven con la cadencia de las palabras, como si estuvieran enseñando los pasos de un baile. Es lo que más me gustó de la película.

El argumento gira en torno a una habitación de hotel, la 2046, sobre la que un hombre está escribiendo una historia. En esa habitación nunca cambia nada, es como si no pasara el tiempo, con lo que la gente que quiere recuperar sus recuerdos, acuden a ella... y no vuelven. Todos, menos el escritor, que estuvo en ella y se marchó.

Esto lo sabes porque se repite en la película unas cuantas veces. Se mezcla la historia de ciencia ficción que está escribiendo el protagonista, con escenas de su vida. Es un poco chulito, va de rompecorazones y ligón, aunque se queja de una mujer que le rechazó y no quiso ir con él cuando se mudó de ciudad (es una historia que se repite en la película con otros protagonistas). Si no fuera porque lo dicen, diría que el argumento de la película es un hombre con poses que me recordaron mucho a Clark Gable en Lo que el viento se llevó (el bigotillo también ayuda al paralelismo), que va mujer a mujer y cuenta sus historias. Pero de forma un tanto enrevesada.

Vamos, que quien me dijo que la viera acertó en todo: tremendamente lenta pero visualmente bonita.  Y yo añado que con una banda sonora interesante aunque no entiendo muy bien cómo encajan algunos temas en la historia, por lo menos en los momentos en que los ponen. Como anécdota, hay temas cantados en español.

Malditos bastardos

Cuando hace tiempo confesé que no había visto Pulp Fiction ni cais ninguna película de Tarantino, me recomendaron lo que yo llamo "la trilogía": Pulp Fiction, Malditos bastardos y Reservoir Dogs, para que viera por ese orden.

Pulp Fiction la vi hace tiempo, se me hizo familiar por lo populares de algunas de sus escenas. Y hace un par de días, le tocó a Malditos bastardos, así que ahí va.




Malditos bastardos (Inglorious bastards), 2009

Dirigida por Quentin Tarantino e intrepretada entre muchos otros, por Brad Pitt, Christoph Waltz, Mélanie Laurent, Diane Kruger, Michel Fassbender...

La película empieza con el asesinato de la familia de una muchacha llamada Shosanna por orden del coronel nazi Hans Landa, durante la ocupación alemana de Francia. Ella logra escapar.

Por otra parte, los americanos crean un grupo de combate liderado por Aldo Raine, que van a europa con el fin de matar cuantos más nazis mejor, de la forma más atroz posible y arrancándoles las cabelleras después. Con el tiempo son conocidos como "los bastardos".

Pasa el tiempo y por esas casualidades de la vida, en el cine que regenta Shosanna se va a reunir la cúpula nazi para ver el estreno de una película que narra la experiencia de uno de sus mayores héroes. Ella quiere aprovechar la ocasión para vengar no sólo a su familia sino a todos los judíos asesinados por los alemanes. Los bastardos quieren aprovechar la ocasión para acabar con la cabeza visible del movimiento nazi y así poder lograr el fin de la guerra. Y no cuento más.

Lo usual, por lo que he visto por ahí, es poner una imagen de Brad Pitt, pero yo quedé encandilada por el personaje encarnado por Christoph Waltz, el coronel Landa, "el malo". Porque se hace querer, la verdad, incluso cuando está matando a quien sea. No pierde la sonrisa casi nunca, es educado, correcto, habla chorrocientos idiomas con fluidez, es muy pragmático... Ya sé que no deja de ser un nazi, de matar a inocentes, de que parece que a veces no tiene sentimientos, pero una no deja de sentir cierta inclinación hacia su personaje.

También está muy bien logrado el de Brad Pitt, en mi opinión. Esa acidez, ese punto como de desidia que no le abandona ni en las peores circunstancias...

La verdad es que me encantó la película, a pesar de que encuentro que Tarantino tiene tendencia a matar a mucha gente y además a la gente que una menos piensa que va a morir. Y aunque puede que a muchas personas les parezca una atrocidad lo que voy a decir, me gustó mucho más que Pulp Fiction. Si no la has visto, te la recomiendo. Eso sí, que tenga subtítulos en las partes necesarias.

Tutankamón, de Christian Jacq

Por alguna extraña razón, siempre asocié el nombre de Christian Jacq con novelas de intriga o policíacas ambientadas en el antiguo Egipto. Así que me sorprendió encontrarme con una novela cuyos protagonistas se mueven en la década de los cincuenta del pasado siglo.

El abogado Mark Wilder, a punto de tomarse un año sabático antes de empezar su carrera en la política, recibe un extraño mensaje en el que se le insta a viajar a El Cairo en una fecha determinada con el fin de conocer "quién es él realmente". Como es natural, él toma esa nota como una especie de broma y en principio la deja de lado aunque acaba cediendo a la curiosidad y acudiendo a la cita.

En Egipto, se enamora instantáneamente tanto del ambiente, de la cultura y de Ateya, su guía hacia la sorprendente cita. Es el inicio de la búsqueda del último secreto que guarda la tumba del faraón Tutankamón, unos papiros que salvarán al país de la decadencia tanto política como religiosa. Es una lucha entre el bien y el mal, los dioses contra los demonios, en la que Mark tiene que continuar el trabajo que inició su verdadero padre, ni más ni menos que Howard Carter (descubridor de la tumba de Tutankamón).

Me costó acabarla. De hecho, desde el principio me pareció muy mal planteada. Si un abogado triunfador recibe una nota anónima instándole a ir a un país a miles de kilómetros, no es normal que vaya sin más ni más. Tampoco es normal que, conociendo poco más que el hotel en el que se ha registrado, se enamore de la cultura y del país egipcio. Y que haga lo mismo con una muchacha a la que sólo ha visto dos veces y con la que apenas ha hablado. Le dicen que su padre es Howard Carter y se lo cree a pies juntillas, le explican que ha de encontrar unos papiros que pueden estar casi en cualquier sitio y que salvarán el país y allá va, de cabeza a la búsqueda... es todo muy inverosímil. Como el hecho de que al día siguiente de llegar a Egipto, sea invitado ni más ni menos que a la boda del rey del país, él, un simple abogado americano. No he logrado "meterme" en la historia, ni siquiera creerme el papel de ninguno de los protagonistas. Una mezcla de política, historia, mitología, intriga y romance sin emulsionar, en mi opinión sin ritmo. Un final difuso. No sé, no me ha gustado , la verdad.

lunes, 21 de enero de 2013

El profesional

Este fin de semana he visto varias películas, pero no puedo evitar empezar por hablarte de esta.

El profesional (Leon), 1994



Dirigida por Luc Besson (el guión también es suyo)

Protagonizada por Jean Reno, Natalie Portman, Gary Oldman, Danny Aiello.

Leon es un asesino a sueldo o un limpiador, como le gusta denominarse. Le indican un blanco y actúa de forma limpia y eficiente. Sólo atiende a una norma: nunca mujeres ni niños. Por lo demás, si tienes cinco mil dólares, puedes disponer de sus servicios.

Bebe leche de forma casi compulsiva. Vive muy modestamente, con un horario regular y cuidando de su planta, a la que tiene mucho cariño y con la que se identifica.

Tiene una extraña no-relación con Matilda, una niña hija de unos vecinos, que sufre los malos tratos físicos y emocionales tanto de sus hermanos como de sus padres. La única persona importante para ella es su hermano pequeño, al que quiere muchísimo.

El padre se mete en un lío de drogas y como consecuencia, toda la familia es asesinada excepto Matilda, que en ese momento estaba haciendo la compra. Al llegar al rellano ve lo sucedido y pasa de largo, llamando a la puerta de Leon, para que los asesinos, que aún están allí, piensen que ella vive en ese otro piso  y así salvar su vida.

Y es así como Leon y Matilda unen sus destinos. Ella le pide que le enseñe a "limpiar", quiere vengar la muerte de su hermanito. El se abre todo lo que puede (que no es mucho) a su compañía, iniciando una relación de cariño, compañerismo y amistad. Y también de una cierta dependencia uno de otro.

Es una película básicamente triste. Pero hermosa. Los tres principales protagonistas hacen unos papeles buenísimos, Jean Reno de asesino medio autista, Natalie Portman de niña que sabe más de lo que le conviene y Gary Oldman de agente corrupto de la DEA que necesita un ingreso urgente en un psiquiátrico.

Curioseando después de verla, me enteré de que el final de la película no es el que aparece sino que se pensaba en otro digamos, más radical aún. Y que hay escenas cortadas, porque daban a entender una tensión sexual entre los dos protagonistas.

Sea como sea, es una película que me ha parecido muy buena. Preciosa de una forma un tanto personal. Me gustó muchísimo. Para ver con calma y tranquilidad. Y para ver más de una vez, según mi gusto, claro.


Rachel Gibson

Hace unos días, en el blog de Isi leí en un comentario algo sobre esta autora. Lo que me llamó la atención fue que decían que escribía con un toque de humor. Así que ni corta ni perezosa, me salté la lista de libros que tengo pendientes (que son unos cuantos) y me dispuse a leer algo de Rachel Gibson.

La historia que leí se titula Jane juega y gana. Como la única referencia que tenía era lo de que había algo de humor en sus novelas, fue un "tiro a ciegas".

Bien, aprovecha mi experiencia y no hagas lo que yo hice. Porque seguro que esta autora tiene otras cosas que son diferentes a lo que leí. Así que por favor, haz lo que yo no hice: pregunta por títulos y no vayas a tontas y a locas.

Lo que leí es una más de las novelas que leía en mis años mozos, de esas de Julia, Jazmín, Bianca y demás. Son novelas muy cortitas, de amor en las que en el 95% de los casos se sigue el mismo esquema: chica mona, inteligente, buena, luchadora y hacendosa, chico fuertote normalmente con dinero y guapísimo se conocen, se enamoran pero no lo saben, hay problemas por medio y acaban juntos y felices.

Pues Jane es una periodista que también escribe bajo pseudónimo una sección de relatos eróticos. Sus jefes le dan el puesto de reportera que siga al equipo de hockey hielo local (cosa curiosa teniendo en cuenta que la muchacha no tiene ni idea de hockey). Se enamora, por supuesto, del portero que es una especie cuerpo perfecto y acento francocanadiense. Y ya sabes el resto, ¿a que sí?.

No está mal si lo que esperas es encontrar una historia romántica de ese tipo. Yo esperaba otra cosa, así que no pude evitar un cierto punto de descontento. Lo bueno que tiene es la brevedad, eso sí. Y una cosa que me irritó un poco: la chica se presenta como una chica poco llamativa, poco atractiva, que no se cuida en el vestir, ni se maquilla ni nada, que prefiere la comodidad a la estética. Una del montón. Pero después empieza a hablar de sus rizos que brillan bajo la luz, de sus ojos  nosequé, de su piel cremosa, de su ... vamos, que ya quisiera una chica corriente ser como ella.

En fin, que si te apetece leer una historia de amor breve y bastante dulzona, es tu título. Más adelante buscaré otros para ver si son todos así o no. Y oye, tampoco está mal leer este tipo de literatura, siempre y cuando sea lo que estás buscando, claro.

Cosas pendientes

Con las vacaciones de navidad, mi tradicional catarro talla XXL de estas fechas y demás, me han quedado algunas cosas de diciembre para reseñar. Así que toca ponerse al día.

Laberinto de mentiras (Separate lies) 2005

Dirigida por Julian Fellowes y protagonizada por Tom Wilkinson, Emily Watson y Rupert Everett.

Anne y James son un matrimonio si no feliz, al menos estancado en un modo de vida tranquilo y apacible. El es un abogado que hace eso tan típico de los ingleses de tomar un tren para ir al trabajo y así poder vivir en una casita tranquila en el campo, donde su mujer ejerce de ama de casa y cuida el jardín y todo ese tipo de cosas tan usuales. Pero aparece en escena Bill, el hijo de uno de los vecinos del pueblo. Divorciado, con dos hijos y con bastante mala fama, la oveja negra del pueblo.

Una tarde en que Anne y James deciden dar una pequeña fiesta en casa (unas copas y algo para picar), ocurre una desgracia: el marido de la asistenta es golpeado por un coche cuando iba en bicicleta y fallece. La primera reacción de todos es pensar que Bill es el culpable. De hecho, James está casi seguro, ya que se fijó que en su coche había un golpe con un rayazo. Le comenta sus dudas a Anne, quien intenta disuadirle de investigar al respecto.

Una cosa lleva a otra y así es como James descubre que Anne y Bill tienen una aventura. En lugar de recriminarle, montar una escena o pedir el divorcio, se lo toma con la también famosa flema inglesa y decide seguir adelante con el matrimonio, pero Anne no es capaz de dejar a Bill. Para complicar más aún las cosas, le confiesa a James que fue ella quien golpeó accidentalmente al hombre de la bicicleta, cuando Bill le dejó probar su coche. Así que James se entera de la infidelidad de Anne, de su culpabilidad en el accidente y además tiene que lidiar con la asistenta, que le comenta todo lo que le dice la policía sobre la investigación.

Me pareció una película extraña, creo que por la frialdad de todos los personajes. James que apenas se inmuta al enterarse de las cosas, Anne que se limita a romper una bandeja llena de verduras como muestra de nervios, Bill que se enfrenta al marido de su amante casi que con una taza de té en la mano... me resultó difícil tomarme esas reacciones y esas escenas con naturalidad. Me resultó una película muy fría.


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Los sin nombre, 1999

Dirigida por Jaume Balagueró, basada en una novela de Ramsey Campbell (debo decir que no hice los deberes, porque no me enteré de la existencia de la novela hasta bastante después de haber visto la película,  y ahora pasará un tiempo antes de que la lea, ya verás el motivo)

Protagonizada por Emma Vilarasau, Karra Elejalde, Tristán Ulloa, Pep Tosar

El argumento es el siguiente: Cinco años atrás secuestraron y mataron a una niña. Los padres se divorciaron poco después y la madre quedó, como es normal, traumatizada por el hecho. Poco a poco va retomando su vida hasta que un día recibe una llamada de su hija, cosa que la altera mucho y hace que empiece a investigar sobre lo ocurrido cinco años antes. Así, llega a saber de una secta llamada los sin nombre (porque sus acólitos no tienen nombre, lo rechazan), que buscan la maldad absoluta. Consulta con gente especializada en lo oculto, pide ayuda al policía que en su día investigó la desaparición y muerte de su hija...

Todo en un ambiente con escenarios oscuros, música de suspense y algún que otro intento de susto. Un par de asesinatos que se ven venir de lejos. Un final que quieren hacer aparecer como inesperado. Una serie de tópicos del género de intriga con gotitas de intento de terror.

Cuando de una película no me queda ninguna escena o ningún sentimiento guardado, es señal de que es prescindible hasta para pasar una tarde de domingo viéndola. Y de esta, a mí, no me ha quedado nada especial en mente.


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La cruda realidad (The ugly truth) 2009

Dirigida por Robert Luketic

Protagonizada por Gerald Butler, Katherine Heigl, Cheryl Hines

Esta película ya la viste. En serio. Y si no, lee. Una chica formal, trabajadora, sensata, trabaja en una cadena de televisión local, es eficiente, bonita, inteligente y simpática. Un chico golfo, malhablado, políticamente incorrecto, trabaja en un programa de otra cadena, en la que trata de mostrar la realidad de las relaciones entre hombres y mujeres. Los directivos de la cadena de la chica deciden que él y ella trabajen juntos en el mismo programa. Ella es muy estirada para él y él es el paradigma de todo lo que ella desprecia. Y puedes imaginarte el resto, claro.

Seguro que ahora entiendes lo que te quise decir con lo de que ya la viste. Es una de esas películas que te dan exactamente lo que esperas de ellas. Te sabes el final nada más empezar, vas siguiendo los tropiezos de uno y otra, paso a paso. Con sus momentos de humor, con sus momentos de descubrirse a uno mismo y al otro y todo eso. Es una comedia romántica como tantas otras, para pasar un rato agradable sin más, cuando te apetece ver algo así.






La familia Jones

La familia Jones (The Joneses), 2009



Dirigida por Derrick Borte y protagonizada entre otros por Demi Moore, David Duchovny, Amber Heard y Ben Hollingsworth

El argumento "oficial" y el que despertó mi curiosidad respecto a la película viene siendo algo parecido a esto: la familia Jones se muda a una nueva ciudad y es bien recibida por todos sus vecinos, hasta que se enteran de los motivos de su mudanza.

A partir de aquí hay spoilers. Te cuento. La película empieza con un plano del interior de un coche, en el que van un matrimonio y sus dos hijos adolescentes, un chico y una chica. Guapos todos ellos. El matrimonio charla acerca de su nueva casa y los jóvenes están trasteando con móviles y consolas. Lo curioso es que todos prestan atención al hecho de que la renta per cápita de la zona es de cien mil dólares de media. Sorprende que ese dato despierte el interés de todos y la cara que ponen, así que yo, inocente de mí, recordando lo que decía el argumento oficial, pensé que eran ladrones o algo así (mi primera hipótesis antes de ver la película fue que eran testigos de algún juicio con nuevas identidades).

Alternativamente al viaje, se ven llegar un par de enormes camiones a una casa con aspecto de ser muy lujosa. Vale, los camiones de mudanza. Lo curioso es que los transportistas no se limitan a descargar cajas y muebles, sino que colocan todo, cada cosa en su sitio, conectan todos los electrodomésticos, adornos... todo. Dejan la casa impoluta, nada de cajas para desembalar.

Y los Jones llegan justo cuando se van los camiones. No tarda mucho tiempo en llegar la primera visita de los vecinos curiosos por conocer a los recién llegados. Son recibidos con sonrisas de oreja a oreja, invitaciones a cerveza y a ver la casa, dando datos de todo lo que se ve, se bebe y se utiliza.

Es entonces, a los pocos minutos de empezar, cuando sabes el motivo de la mudanza: la publicidad encubierta. Los Jones son un fraude, son simplemente trabajadores para una empresa publicitaria. Todo lo que utilizan, comen, beben, visten, etc, todo es para vender. Así, los chicos enseñan a sus compañeros sus móviles, las consolas, la ropa, los complementos... haciendo que quieran comprar esos productos. El "padre" va a jugar al golf, aprovechando para que se vea lo buenos que son sus palos, lo cómodas que son sus gafas y su ropa. Y así con todo. Cada cierto tiempo, reciben la visita de alguien que les indica cómo va el índice de ventas de cada uno.

No te cuento el final, por si te apetece verla. Está bien para pasar el rato y si tienes la tarde en plan pensar, para darte cuenta de la cantidad de cosas que compramos sin necesitarlas realmente, de cómo el "boca a boca" es y será siempre, la mejor de las publicidades. Si no sabes qué hacer en una tarde aburrida, ya sabes, conoce a los Jones.

miércoles, 16 de enero de 2013

Mi "yo" goreano

Entendámonos, goreano no de Gor, la Contratierra, sino de películas gore.

No es un género que me entusiasme ni que conozca demasiado, pero hace unos días, no sé el motivo, recordé la existencia de una película titulada "Holocausto caníbal", que en su momento quise ver pero no lo hice al llegarme comentarios sobre su crudeza y lo duro de sus imágenes. Y, como digo, por un motivo desconocido, el título me vino a la cabeza. Antes de verla, curioseé un poco y me sorprendió ver que era una película italiana. Se asocia a otro título, Caníbal Feroz, también italiana. A priori los argumentos eran interesantes, así que me dispuse a tener una sesión goreana.


Holocausto caníbal (Cannibal holocaust), 1980

Dirigida por Ruggero Deodato e interpretada entre otros, por Carl Gabriel Yorke, Francesca Ciardi, Perri Pirkanen.

El argumento es el siguiente: un par de reporteros televisivos junto con dos cámaras, viajan hasta el Amazonas con el fin de hacer un documental sobre la existencia de posibles tribus caníbales en la zona. Y desaparecen. Al cabo de un tiempo, un antropólogo junto con un par de guías, va a buscarlos para ver qué ha sucedido. Después de un viaje un tanto tempestuoso, llega a una aldea donde encuentra las cámaras y las cintas de vídeo, enterándose de que fueron asesinados y comidos por los Yanomami.

Lleva las cintas a la cadena de televisión, donde insisten en que salgan a la luz, para que la muerte de los periodistas no haya sido en vano, pero el antropólogo insiste en que los directivos visionen por completo las imágenes grabadas antes de tomar una decisión en firme.

En las cintas se muestra el viaje de los expedicionarios, su encuentro con animales y nativos, se ve cómo poco a poco se van convirtiendo ellos en un poco "salvajes" y cómo el grabar todo se convierte en una obsesión, hasta el punto de que viendo su vida en peligro, no dejan de grabar, prefieren seguir adelante en lugar de retirarse.

Así dicho no parece estar tan mal, ¿verdad? Pues es horrible. Las actuaciones son penosas, las escenas que se suponen que son para alterar al espectador, patéticas. Empalamientos, cortes, sangre y comerse entrañas, todo presentado de una forma muy artificial... de hecho llegó un momento en que me salté trozos de película, me parecía una tremenda pérdida de tiempo. No sé, tal vez lo que ocurre es que es de esas películas que no llevan bien el paso del tiempo, tal vez en su momento tuvo un gran éxito y fue como "de culto", no lo sé, pero no entiendo a las personas que me dijeron que no la viera por su crudeza, me pareció simplemente de mal gusto, no sólo por lo que mostraba, sino por las actuaciones y la ambientación.


Caníbal feroz (Cannibal ferox) de 1981

Dirigida por Umberto Lenzi, quien también escribió el guión y protagonizada por Giovanni Lombardo Radice, Lorraine De Selle, Danilo Mattei

Después del desencanto de Holocausto caníbal, estuve a punto de no ver esta, pero decidí darle un voto de confianza, así que me dispuse a verla. La historia no deja de tener su punto de humor ácido. Una antropóloga quiere escribir su tesis sobre el canibalismo. O más bien, sobre su inexistencia, ya que sostiene la teoría de que no existen tribus caníbales. Con el fin de recopilar información para escribirla, viaja junto con su hermano y dos personas más a la selva amazónica, para hacer trabajo de campo. Bien, llegan, ven la fauna y flora locales, son felices y va todo bien hasta que tropiezan no con una tribu indígena sino con un traficante de drogas y otro de esmeraldas, que huyen de una tribu que les persigue y que dicen que han asesinado a un compañero suyo. Lo normal sería dar media vuelta y volver a la civilización, pero no. Van hacia la aldea, donde al llegar se encuentran un grupo de mujeres y niños, sentados sin más en el suelo. Allí uno de los traficantes confiesa que fue el otro el que mató al compañero y que es malo maloso del todo.

Cuando se dan cuenta, el malo se ha fugado con la chica que iba con ellos de expedición. Regresan los hombres de la tribu, se encuentran con que el traficante ha abusado de su fuerza, matado y maltratado a componentes del poblado y, como es natural, quieren venganza. Al final acaban todos atrapados y encerrados, a la espera de que los indígenas se tomen la justicia por su mano.

Van muriendo uno a uno, por distintas causas, hasta que queda sólo la muchacha de la tesis, a quien ayuda a escapar un muchacho de la tribu. Llega al río, por donde casualmente está pasando una barcaza de cazadores furtivos, que la rescatan y la llevan de vuelta a la civilización. Escribe su tesis sobre la inexistencia del canibalismo, a pesar de haber visto cómo se zampaban a alguno de sus compañeros de expedición y achaca la muerte de los demás a un accidente de barca en el río.

Lo mismo que la otra, las actuaciones, la ambientación y el desarrollo de la historia son penosos y a veces, sin sentido. Sigo diciendo que tal vez no pudo aguantar el paso del tiempo. O puede que no sea capaz de apreciar ese tipo de películas, no sé.

Pero vamos, que no te recomendaría verlas, ninguna de ellas.

jueves, 10 de enero de 2013

La caída de los gigantes, Ken Follet

Los días que estuve fuera, pasando el cambio de año en mi ciudad natal, tuve ocasión de leer esta novela, a ratos perdidos y con momentos de desesperación al ver la poca duración de la batería de mi pseudo lector de libros electrónicos (estoy planteándome seriamente la opción de regalarme un kindle por mi cumpleaños).

Abordé la lectura con sentimientos encontrados. Por un lado, me encanta leer a Follet. Por otro, las historias en las que se habla de distintos países, distintas clases sociales, distintos momentos, me frenan un poco a la hora de empezar la lectura.

En la balanza, ganó Follet.

La caída de los gigantes es la primera de una trilogía de novelas ambientadas en el siglo XX. A lo largo de ellas, se sigue la evolución de personajes, sus familias y los hechos históricos que les tocó vivir. Me fascina la forma en que, partiendo de varias historias aisladas, los personajes se van mezclando, sobre todo teniendo en cuenta la lejanía tanto física como social que existe entre ellos. No pude evitar recordar lo de que se puede establecer relación entre dos personas totalmente distintas a través de un máximo de seis personas.

Pero bueno, a la historia. Como dije antes, las primeras páginas se dedican a presentar los personajes. En Gales, está la princesa Bea, rusa, casada con Fitz, un conde terrateniente y cuya fortuna tiene como origen el arrendamiento de terrenos ricos en carbón a una empresa que se dedica a la extracción. Es un matrimonio anodino, soso, conveniente para ambos. Ethel, el ama de llaves de la mansión, amante del conde y con el tiempo, madre de su hijo ilegítimo. Billy, hermano de Ethel, que empieza a trabajar en la mina. Dai, el padre, un líder sindicalista con una moral muy estricta. Lady Maude, la hermana de Fitz, luchadora por los derechos de la mujer. Walter y Robert von Ulrich, dos primos amigos de la familia del conde, alemanes. Walter enamorado de Maude y separado de ella al estallar la primera guerra mundial.

Grigori y Lev, dos hermanos rusos huérfanos, trabajadores en una fábrica de ruedas de trenes, que aspiran a salir de Rusia y liberarse del yugo que supone el gobierno del zar Nicolás. Muy diferentes entre sí. Grigori lucha por su familia y por su libertad. Lev sólo está interesado en Lev y le da igual lo que tenga que hacer para conseguir lo que desea, no por maldad sino por puro egoísmo.

Gus Dewar, estadounidense hijo de un senador, diplomático, que viaja por Europa para tantear la atmósfera política y social.

Todos ellos, personajes muy distintos se verán unidos por la sacudida que resultó ser la primera guerra mundial. Todos tienen en común que son idealistas y luchadores por lo que creen o quieren. Lady Maud se entrega con pasión primero a la causa feminista y después a la causa alemana contra el auge de los nazis. Walter hace hasta lo imposible para evitar confrontaciones bélicas, aunque ello conlleve ir en contra de su padre. Gus también aboga por la paz y tiene en el presidente Wilson su ideal. El conde Fitz cree en la tradición y en la superioridad de su clase social. Grigori cree en la libertad y desea más que nada la caída del zar Nicolás y que haya pan y tierra para los rusos. Lev cree que tiene derecho a todo lo bueno que le pueda brindar la vida, independientemente de que lo consiga por medios lícitos o no. Ethel también es una feminista, que apoya y ayuda a Lady Maud en su lucha por el sufragio femenino. Billy cree en luchar por lo que es justo y bueno.

Las historias de cada uno de ellos se van entrelazando entre sí y con los acontecimientos históricos. La narración comienza unos años antes de la primera guerra mundial, con el panorama internacional convulso. La llegada de la guerra cambia por completo el curso de sus vidas, se ven inmersos en ella, cada uno en un bando, haciendo que vivamos las batallas y el juego político y económico a través de ellos. También cuenta la revolución rusa, el papel de Lenin en ella y la esperanza que con ella llegó a los estamentos sociales más bajos del país.

Los años pasan y aparece una nueva generación, los hijos de los protagonistas, que crecen en el período de post-guerra. Pero la paz dura poco y el germen de la violencia asoma en Alemania en la persona de Adolf Hitler y los nazis, ofreciendo falsas ilusiones a una Alemania derrotada y que paga la derrota de la guerra. Y ahí finaliza la primera novela.

Me gustó, tanto la parte ficticia como la histórica. El que haya personajes principales de distintos lados de la contienda, te hace ver más claramente las cosas. Se dice que la historia la escriben los vencedores y en esta narración podemos conocer la visión de las cosas desde los distintos bandos. Ahora toca leer la segunda.