domingo, 29 de diciembre de 2013

Diario secreto de Ana Bolena, Robin Maxwell



Pues parece que tengo un breve período Tudor en mi vida y no solamente estoy procurándome los episodios de la serie Los Tudor (sí, otra vez), sino que he acabado de leer hace poco rato un libro (cortito, menos de doscientas páginas), sobre Ana Bolena.

La historia de la reina ejecutada, vista a través de su hija Isabel, quien, al cabo de tres meses de su proclamación como monarca inglesa, recibe de manos de lady Sommerville un diario escrito por su madre. Así, Isabel tiene acceso a los pensamientos de su madre, desde su enamoramiento de juventud, Percy, hasta el momento de su muerte, aconsejando a su hija que no se entregue por completo a ningún hombre, aunque llegue a casarse, que siempre mantenga una parte suya enteramente.

Entrelazados con las lecturas del diario, se pueden ver retazos de la vida de Isabel, de las presiones que recibe para casarse, para dar un heredero al trono, para afianzarse en el trono. Y su relación amorosa con Dudley, hijo y nieto de traidores a la corona, de quien duda a veces si a quien ama es a la mujer o a la corona.

Es un poco agobiante ver que Isabel tiene que recurrir a argucias para tener un rato libre y sola y poder leer a gusto el diario de su madre. Está siempre rodeada de gente, hasta el más leve de sus gestos tiene testigos.

En cuanto a la historia en sí, bueno, ya es más que sobradamente conocida. A través de los años, tanto en novelas como en películas o series de televisión, he visto dos versiones de la misma: una en la que Ana estaba realmente enamorada de Enrique (aunque inicialmente lo que le atrajera de él fuera la corona de Inglaterra) y otra en la que Ana no siente amor alguno por el rey, sino que planea fríamente ser la siguiente reina. Como sea, los hechos están ahí, el que Enrique hubiera decidido desposarse de nuevo aún antes de conocer a Ana o no, no cambia el curso de la historia. Lo que sí queda claro, al menos en mi opinión, es que la gente de la Corte no era muy amistosa ni de fiar. Y Ana Bolena era un claro ejemplo de ello.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Ana Bolena y la pastelera real, Suzannah Dunn



Me gustan mucho tanto la historia novelada como las novelas históricas, así que me dispuse a disfrutar de unas horas de lectura. Además, la presencia de un personaje tan atípico como la pastelera de Enrique VIII hacía más interesante la historia.

Y eso fue lo que me decepcionó. El libro está dividido en capítulos contados por cada una de ellas, por un lado la pastelera y por otro Ana Bolena. Cuenta la historia de esta última, desde que el rey se fijó en ella hasta el momento de su ejecución. La pastelera cuenta básicamente cosas sobre su trabajo, las figuritas que prepara para las distintas fiestas, las horas que pasa en los fogones, etc. Y muy de refilón, nombra algunas de las personalidades de la corte, con quienes no tiene relación, claro, ella está todo el día en las cocinas, haciendo mazapanes y demás cosas.

No hay pues, una relación entre estos dos personajes, ni siquiera un nexo común, fuera de que ambas nacieron el mismo año. Yo pensaba que las historias se entrelazarían de alguna forma, aunque fuera mediante mensajes "culinarios". Pues no.

Fuera de eso, de que no le encuentro sentido a los saltos entre las historias de ambas mujeres, la novela está bien, aunque es más de lo mismo, todos conocemos ya la historia de Ana Bolena y cómo acabó. La historia de la pastelera, sin embargo, queda como en el aire, sin rematar, acaba un capítulo más, como cualquier otro, no sabemos qué fue de ella, si siguió muchos años trabajando en la corte...

Pues eso, que por el título y la sinopsis me había esperado otra cosa y fue un poco decepcionante.

Qué bello es vivir, 1946




Es la típica película que se ve una y otra vez por estas fechas. Pero, por alguna extraña y desconocida razón, yo nunca la había visto más que a trozos (y además casi siempre el mismo). Así que me dije que de estas navidades no pasaba y me dispuse a verla.

La verdad es que me agobió un poco. Ese pobre hombre luchando por su sueño, el salir de ese pequeño pueblo donde se ha criado para hacerse arquitecto, ver mundo, construir casas y cosas... y cada vez un obstáculo mayor en su camino, que le ata con más fuerza al lugar del que tanto ansía salir.

Se resigna ante todo y ante todos, lucha por lo que cree que está bien, siempre con buen talante a pesar de que cualquier otra persona estaría fuera de sí. Y todo para no hacer más que encontrar más problemas por delante, para quedar como eclipsado ante los logros de los demás. No me extraña que llegara un punto en el que el pobre estallara y quisiera tirarse del puente.

Después está el típico abuelete majo, medio despistado, el ángel sin alas, que se dedica a mostrarle cómo habría sido la vida si él no hubiera nacido. Y claro, todo es mucho más horroroso de lo que es en realidad. Y eso hace que al protagonista le vuelvan las ganas de vivir, justo al mismo tiempo en que le llueve el dinero que necesita, de todas partes.

Esta película me ha recordado una reflexión que hacía mi padre no hace mucho tiempo: puedes pasarte toda la vida siendo honesto y honrado, toda una vida... y basta un sólo momento de debilidad para perder ese calificativo. Toda una vida peleando y luchando por hacer lo que se debe, se pierde en unos segundos.

No voy a decir que la veas, porque seguro que ya lo has hecho. Tampoco estoy muy segura de recomendártela, me parece demasiado cargada de moralina, no sé. Tal vez sea que carezco de espíritu navideño, nunca se sabe.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Minority report, 2002





No me gusta Tom Cruise. Como C lo sabe, se empeña en recomendarme películas suyas que me pueden gustar, como pasó por ejemplo con Collateral, que me encantó y en la que no vi realmente a Tom Cruise sino a su personaje.

La teoría en esta película es genial: atrapar a los asesinos antes de que comentan su crimen. Son capturados y sometidos a una especie de criogenización o algo por el estilo (muy Matrix), con lo cual se llevan su castigo y las víctimas viven para contarlo.

La pega que le encuentro es la forma en que saben qué crimen se va a cometer. Tener a esas tres personas en una especie de piscina, soñando una y otra vez con crímenes horribles, viviéndolos, me parece algo espantoso. De lo que ven salen los nombres y fechas de los futuros asesinatos.

Es un mundo futuro un poco aterrador, donde no tienes intimidad, vas por la calle y te leen la retina para ofrecerte publicidad a tu medida, saben dónde y cómo vas, pueden seguirte con cientos de cámaras en todas partes... Vale, que es un mundo mucho más seguro, pero también mucho menos íntimo, menos personal, más rebaño por decirlo de alguna forma. No sé yo....

El caso es que sale un aviso en el que el asesino es el jefe precisamente de los que persiguen a los que van a matar para intentar evitar el asesinato. Así que escapa, ya que él sabe que no quiere matar a nadie. La cosa es si somos capaces de evitar nuestro destino.

Personalmente me habría encerrado en algún sitio hasta que pasara el teórico momento del asesinato, con lo cual quedaría claro que no lo ejecutaría y sería libre. Pero Tom es mucho Tom y se empeña en saber por qué ha salido ese dato, en lugar de esperar a que pase el peligro e investigar más tarde.

Aunque la película es entretenida (Tom Cruise no desaparece del todo, me temo), lo mejor es la discusión posterior sobre posibles errores de guión. Así que ya sabes, si puedes verla en compañía, mejor.


Superagente 86, 2008




No había visto la serie ni sabía muy bien de qué iba. C me enseñó un vídeo de youtube de la serie antigua, para que viera el tipo de humor del personaje.

La película no me gustó demasiado. Tampoco es que me disgustara, pero tenía la sensación de no tener el sentido del humor que se requería para disfrutarla. Sí, veía los chistes y los pillaba, como se suele decir, pero me dejaban, en su mayoría, fría.

A pesar de todo, no se me hizo larga ni tediosa ni nada de eso, en mi opinión, se deja ver. No es ni de las mejores ni de las peores películas que he visto. Tampoco es una de las de guardar para ver de nuevo en otra ocasión.

Tal vez a ti sí te hagan gracia los chistes y las situaciones que a mí no (o no tanto como deberían), así que anímate y dedícale un rato (o dos), después me cuentas qué tal.

RED y RED 2




La imagen es de la 2, en la primera aparece también Morgan Freeman. Vamos, para que te hagas una idea del reparto de ambas.

Me encantaron, lo pasé genial, me reí, tuve un par de momentos de tensión, me divertí muchísimo viéndolas. Son películas de acción de las que me gustan, con montones de toques de humor que hacen que predominen sobre los tiros y las peleas.

Este grupo de espías retirados a los que casi se les obliga a dejar su más que merecido descanso, te harán pasar un rato de lo más agradable y simpático. Totalmente recomendables desde mi punto de vista, sobre todo si eres de las personas que han disfrutado con La jungla de cristal o Arma letal (aunque estas no son de tanta acción).

Anímate y cuéntame qué te han parecido.

Dates, serie





Otra serie a la que llegué de la mano de therwis. También me llamó la atención que fueran pocos episodios y la verdad es que el argumento me parecía lleno de posibilidades: cómo resultan las citas hechas a través de una de esas webs que tanto abundan por Internet.

Lo dejé a menos de la mitad. Vi 4 episodios de los 9 de los que consta la serie. Pero es que me pareció tan sumamente aburrida, con toques surrealistas, absurda... Vamos, que no me gustó nada de nada. Aunque por lo que leí, creo que ha tenido gran aceptación entre el público. Debo ser la excepción.

La familia Addams, I y II




Bueno, si quieres pasar un o unos ratos divertidos, te aconsejo cualquiera de las dos, o ambas. Me recordó mucho a una serie que vi de niña, llamada Los Monsters, así que supongo que gran parte de que me gustaran las películas se debe a las reminiscencias de mi infancia.

Tiene puntos muy divertidos, de humor un tanto ácido. Mi personaje favorito es la mano, es complicado dotar de personalidad y hacer expresiva una mano, pero lo consiguen.

Me gustaron, mucho. Así que no me queda otra que recomendártelas, para que pases una tarde divertida o al menos con una sonrisa en la boca.

Grupo desechable de películas


Como ya has visto en entradas anteriores, me dediqué un tiempo a ver Tiburón y demás de la saga. Bueno, pues me quedaban unas cuantas por ver, así que ahí van las reseñas, en lote.

La bestia, 1996

Vi esta película hace montones de años en televisión. Me cayó bien el protagonista, y mucho más tarde me lo volví a encontrar en una serie de televisión, CSI Miami. William Petersen, más conocido como Grissom. Aquí su personaje es un pescador tradicional, que lucha contra los que utilizan medios ilícitos para conseguir capturas. Vive en un pequeño pueblo costero, claro, que aumenta su población en verano, con la visita de buceadores que desean ver barcos hundidos.

Pero claro, tiene que aparecer un bicho comehombres o si no, no habría película. En este caso es un calamar gigante, pero gigante de verdad de la buena. Y lo de siempre, qué es más importante, perder el dinero del turismo o matar al bicho. Una de tantas.

Tiburón 3D

Mal título. No es una película en 3D y debería titularse "La madre de todos los tiburones". Porque hay hasta 45 tipos distintos de tiburón, de todos los tamaños y colores.

Un grupo de universitarios van a pasar un fin de semana de relax en casa de una muchacha del grupo. La casa está aislada y como en unos cayos llenos de vegetación y con agua por todas partes. Eso sí, es una casa de toma pan y moja, todo lujo y demás.

Los chicos y chicas empiezan a divertirse y los tiburones empiezan a aparecer y zampar distintas partes del cuerpo de los muchachos. Para saber cómo han llegado unos y otros al lugar, tendrías que ver la película, cosa que no te recomiendo más que nada porque me parece una pérdida de tiempo.


Tiburón IV, la venganza

Se supone que es la venganza de los primeros, los de Amity. Y se supone que el tiburón quiere vengarse de sus predecesores, persiguiendo a la familia del sheriff que los mató y que se supone ha muerto hace un tiempo de un ataque al corazón. Ahora los dos niños ya son adultos, uno casado y con una hija y otro prometido para casarse ya mismo. Cuando un tiburón se merienda al soltero, la madre empieza a decir que es una venganza. Y yo me pregunto, ¿venganza? Si los tiburones de antes los ha matado su marido, si han pasado muchos años, si el tiburón no tiene forma de saber dónde vive cada uno... vamos, que no tiene mucho sentido. Pero sí, es una venganza, el tiburón persigue a la familia por todas partes.

Hasta que se lo cargan, claro. Lástima, tenía que ser un tiburón con percepciones extrasensoriales para saber quién era quién y dónde estaba cada uno.  Tampoco te aconsejo verla.


The escape artist, serie




Acabé viendo esta serie después de leer la entrada que therwis hizo de ella en su blog (Los calcetines no tienen glamour). Me gustó que fuera una miniserie, que "acabara" y el comentario de la autora sobre las pelucas. He de confesar que lo de las pelucas me defraudó, yo esperaba de esas llenas de tirabuzones, que tapan toda la cabeza y reposan sobre los hombros, y no esas cositas que se ponían que apenas tapaban las calvas de un par de ellos.

Son sólo tres episodios. El protagonista es un abogado defensor que jamás ha perdido un caso, por lo que cuando aparece uno complicado en el bufete, se le pasa automáticamente. Sus éxitos hacen que sea el número uno de la profesión, para gran enfado de la segunda de la lista.

Lleva y gana el caso de un torturador y asesino de mujeres, a pesar de tener el convencimiento de que es culpable. El hombre queda en libertad y lo primero que hace al salir de prisión es atacar a la mujer del abogado, torturándola y matándola. El sospechoso es capturado, el abogado no puede intervenir en el asunto al ser parte implicada y su rival se ocupa de la defensa.

Y si quieres saber más, tendrás que ver la mini-serie.  Sólo son tres episodios, como te dije, y si no te gusta, no habrás perdido tanto tiempo. Anímate.

Más allá de la duda, 1956




Esta película me gustó precisamente por cosas que no te puedo contar sin destriparla. La trama gira en torno a un montaje que hace un hombre con la ayuda de su futuro suegro, un magnate de la prensa. Tratan de demostrar que a veces se condena a inocentes, llegando a ejecutarse a personas por delitos que no han cometido.

Para ello eligen un asesinato ya cometido, al azar, y sin contar nada a nadie, van creando pistas falsas (cuya elaboración documentan mediante fotos). Quieren que se llegue a juzgar al protagonista y en el momento álgido, sacar las pruebas de su inocencia.

No me gusta la rigidez de los personajes. Y lo digo literalmente, parece que estén acartonados, con movimientos y algunos diálogos muy mecánicos. Pero por otra parte, hay un par de esos giros de guión que tanto me gustan y que hacen que haya un elemento sorpresa.

Así que anímate y ya me contarás qué te ha parecido. No esperes un peliculón, pero sí un rato entretenido.

El sospechoso, 1944




Un clásico protagonizado por Charles Laughton. Me pareció una película entretenida, con un par de escenas un poco de "suspense", por el peligro que corre el protagonista. Los personajes, como suele suceder en este tipo de películas, muy "blancos". Sin embargo tiene un punto curioso y es que normalmente los malos suelen ser muy malos y los buenos muy buenos, mientras que en esta ocasión el personaje principal tiene una mezcla bastante equilibrada de ambas cosas.

Está bien para pasar un buen rato, te deja una especie de regusto en plan "Qué bello es vivir", aunque ambas historias no tengan nada que ver. Creo que es un denominador común de las películas que yo denomino clásicos, siempre tienen un algo de familiaridad que es muy agradable.

Pues eso, una opción para una de estas tardes oscuras de invierno.


domingo, 22 de diciembre de 2013

Hola

Hola

Supongo que piensas que tengo el blog abandonado. Y más o menos, tienes razón. Tengo anotados como una docena de títulos de cosas con las que hacer entradas. Cada vez que leo algo o veo algo, lo anoto para contártelo más tarde. Pero he ido acumulando cosas casi a lo tonto y no es que no tenga ganas de decirte mi opinión sobre ellas, es que no me sale.

Me he sentado varias veces a escribir y me he quedado mirando la pantalla sin más. Quería hablarte de estas fechas de cómo eran antes para mí y cómo son ahora, en mi cabeza tenía ya las palabras rondando, casi peleándose por salir, pero me he puesto a escribir y nada.

Así que supongo que en algún momento a partir de finales de la semana que viene, me sentaré y saldrá todo como a borbotones, en una especie de mega entrada o en una docena de ellas, una tras otra.

A ver si se va el catarro de una vez, parece que está dando los últimos coletazos, y todo vuelve más o menos a la normalidad.


viernes, 20 de diciembre de 2013

Doctor sueño, Stephen King


Cuando vi que publicitaban esta novela como una segunda parte de El resplandor pensé "mal asunto". La historia había quedado rematada y no veía motivo para una segunda parte. El título también me despistaba, he de decirlo.

Así que en lugar de ponerme a leerlo partiendo de mis recuerdos de El resplandor, lo planteé como una novela más de King. E hice bien.

Lo que da pie a los comentarios acerca de que es la segunda parte es simplemente que nos cuenta la historia de Danny Torrance, el hijo del guarda de invierno del hotel Overlook. No digo más para no destriparte la historia de El resplandor, por si no la leíste.

Ya han pasado unos cuantos años y Danny es un adulto en busca de su lugar en el mundo. Del niño inocente apenas queda ya nada. Su capacidad mental especial, lo que llama su resplandor, se ha ido apagando con el paso de los años, aunque sin llegar a desaparecer por completo. No es médico, aunque le llamen Doctor sueño. No es una persona perfecta ni lleva una vida perfecta. Su vida se cruza con la de una niña que tiene el mismo don que él tenía pero multiplicado por cien. Una niña que se encuentra en peligro.

Y no cuento más porque si no te quito lo interesante.

Aunque la verdad es que no es una de las mejores novelas de King.  Recomendaría muchas otras suyas antes que esta. Me ha parecido bastante floja. Sobre todo por "los malos". No he padecido ni una vez por los protagonistas, ni me he quedado con ganas de seguir leyendo cuando he tenido que dejar apartada la lectura. Simplemente tenía una vaga curiosidad sobre "a ver con qué nos sale ahora". Será que soy demasiado paleta (entenderás el comentario si lees la novela).

Hay una cosa que me llama mucho la atención. En el prólogo, King habla sobre el nacimiento de la novela, sobre la gente que le preguntaba qué fue del niño de El resplandor, de su propia curiosidad al respecto. Y hace un comentario que me ha llamado la atención. Parece ser que la gente le dice que la adaptación de Stanley Kubrick de El resplandor es una película que da mucho miedo. Estoy completamente de acuerdo. Vi la película hace muchos muchos años y aún siento una incomodidad cuando la recuerdo. Me parece una muy buena adaptación y una buena película de miedo y sobresaltos. Pero en el prólogo King deja claro que a él no le gusta nada de nada. Y me sorprende, sobre todo habiendo visto tremendas chapuzas que han hecho con otras historias suyas. Incluyendo aquellas en las que colaboró como guionista.

Es un autor muy prolífico y si te paras a buscar películas basadas en historias suyas, encontrarás unas cuantas. De ellas, sólo un puñado valen la pena. Por ejemplo, Cadena perpetua, La milla verde, El resplandor (el de Kubrick, porque hay al menos una más)... poco más. Y por eso es sorprendente que no le guste una adaptación que consigue inquietar tanto como el libro. En fin.

Pues eso, si como yo, sigues la obra del autor, adelante. Si no has leído nada suyo, ni se te ocurra empezar con este título.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Pack de películas


A ver, en esta entrada voy a hacer un lote de películas que realmente no sé porqué volví a ver, pero bueno, las vi y ahí van.

Tiburón, 1975

La primera, original, dirigida por Steven Spielberg y con la famosa musiquilla compuesta por John Williams.



La verdad es que en esta película el "malo" no es el pobre bicho sino el alcalde de Amity, que se niega a tomar las medidas oportunas ya que el pueblo vive del turismo de verano y es obvio que si la gente se entera de que hay un tiburón comehombres en las playas, pues casi que se van a otro sitio. Así que busca excusa tras excusa y mientras el escualo va comiéndose a unos y otros. Hasta que al final, claro, lo mata el protagonista.

Tiburón 2, 1978

Como la primera parte tuvo mucho éxito, pues claro, había que explotar el filón, aunque sea con otro director.


Bueno, pues en esta segunda entrega, vemos al sheriff nada tranquilo con las playas a pesar de que ha transcurrido ya un tiempo desde que mató al tiburón. Está medio obsesionado con que pueda aparecer otro. Y claro, aparece, porque si no, no habría película. Lo curioso es que el personaje principal, que odia el mar, vaya a vivir a una isla y sea el sheriff. Pero bueno, vamos a la historia. El malo sigue siendo el alcalde, ahora interesado en encontrar inversores para un hotel en la isla y todo lo que ello conlleva. Pero aparece otro escualo y empieza a merendarse a todo aquel que encuentra en el agua. Y vuelta la mula al trigo, sólo que esta vez tratan (sin conseguirlo) de aumentar la tensión cuando los hijos del protagonista están en peligro de ser zampados. El sheriff acaba matando al tiburón... otra vez.

Tiburón 3, 1983

Aquí ya Roy Scheider debía estar harto del alcalde, del tiburón, de la isla, de sus hijos que se escapaban en botes, etc, así que se cambió de escenario y de protagonistas.




Y ahí tienes a Dennis Quaid recién salido de la escuela primaria. Otro que se siente digamos incómodo en el mar, pero que va y se lía con una bióloga responsable de un parque acuático, el Sea World. Hay espectáculos de esquí acuático, hay una atracción submarina, en la que los visitantes recorren una especie de paseo por tubos transparentes y pueden ver a los animales marinos tal cual están (vamos, los humanos en peceras y no al revés). Hay delfines simpatiquísimos, una orca de lo más amigable... y aparece un tiburón. Bueno, un tiburoncito. Quaid es partidario de matarlo, la novia de atraparlo para ser una atracción más del parque. Y como gana el dinero, pues lo atrapan, pero se les muere. Y entonces aparece mamá tiburón cabreada para vengar a su hijito. Y la matan, claro.

Y si creías que ya me había hartado de tanta historia repetitiva y todo eso, te equivocas. Para hurgar más en la herida, vi también:

Deep blue sea, 1999

Ya sé que soy una mala persona y todo eso, pero en esta película deseé que ganara el tiburón. Que se zampara a todos menos al cocinero, que era el personaje más simpático.




La trama gira en torno a los estudios que una científica realiza sobre una cura para el Alzheimer, utilizando para ello los cerebros de tres tiburones previamente manipulados para que sean "más grandes y más inteligentes". Cuando los tiburones empiezan a comer brazos, la primera reacción es eliminarlos, pero la chica lo impide, dando pie a una serie de catástrofes que acaban con la vida de todos los trabajadores del centro de estudios (menos mal que está en medio del océano y es fin de semana y son poquitos). El caso es que ahora tienen que escapar de los tiburones. Al final queda un tiburón y tres humanos: el cocinero y la pareja protagonista. El chico va en plan "soy más chulo que un ocho, estoy buenísimo y lo sé" y la chica va en plan "soy lista, estirada y estoy como un tren, lo sé y sé que lo sabes, así que me quito la ropa en cuanto tengo ocasión". El hecho de que todo suceda por culpa de ella es algo que se obvia a lo largo de la película. Lo bueno, y aquí va un spoiler tremendo, es que al final el tiburón se la merienda, con lo cual sólo sobreviven el cocinero y el protagonista (que por cierto no queda excesivamente triste cuando ella muere).

Un desastre, un horror, ni la fugaz presencia de Samuel L. Jackson la hace pasable.

--------------------------------------------------------

Resumen: Mejor que ver alguna o todas o varias de estas películas, consigue la novela de Peter Benchley y léela. No es que sea una cosa del otro mundo, pero es mucho mejor que las películas.

Los mercenarios, 2010





Lo sé, lo sé. Era de esperar, pero yo pensé que en una película en la que estuvieran todos esos, sería prácticamente imposible que no hubiera humor que la salvara. Pues me equivoqué. La única escena que me gustó fue la que tiene lugar en una iglesia y que protagonizan Stallone, Willis y Schwarzenegger. Después, el resto, es una americanada extrema. Ya sabes, en plan un americano contra siete regimientos del mejor ejército de mundo y se los carga a todos o algo por el estilo.

El argumento es: necesitamos una excusa para liarnos a tiros con algo o alguien así que ofrecemos nuestros servicios a quien quiera pagarlos.

Es el equivalente a una novela rosa o una telenovela, a partir del minuto tres ya sabes lo que va a pasar y cómo acabará. Y por el medio, violencia, violencia y más violencia, tiros, golpes, acción y más acción.

No me gustó, y eso que estaba Statham, que me cae muy bien.

Por cierto, Mickey Rourke da miedo, de hecho tardé en reconocerlo, no sé qué le habrá pasado, pero está completamente cambiado.

Men in black I y II, 1997 y 2002





Hacía tiempo que había visto las tres. Pero sólo recordaba vagamente la primera y de la segunda, la escena en la oficina de correos, nada más. Así que fue como verlas por primera vez.

En principio no me gustan las películas de acción a no ser que tengan toques de humor, bien sea en plan Bruce Willis en la serie de Jugla de cristal, o Kurt Russell en las de Rescate en...

Y bueno, creo que estas dos películas se podrían clasificar como de acción con comedia o de comedia con acción. Porque sí que hay persecuciones, tiros, peleas, carreras y demás, pero todo cubierto de un velo de humor casi constante.

La primera parte narra cómo un agente de policía es captado para convertirse en el agente J, un "hombre de negro", que controla la actividad extraterrestre en la Tierra. La verdad es que no parece costarle mucho.

La segunda parte cuenta cómo el agente K ha de ser recuperado para el servicio pues tiene información vital para la seguridad del planeta.

La tercera parte aún no la he visto de nuevo, pero creo recordar que va de viajes en el tiempo, de dar, literalmente, un salto al vacío.

Supongo que aunque no las hayas visto, sí sabrás cosas de ellas, así que apúntatelas una tarde en que te apetezca ver algo ligero y simpático.

Aquí te dejo un enlace con el vídeo de la banda sonora, durante la intro te dan una explicación breve de lo que son los MIB.
http://www.youtube.com/watch?v=rRuHk6Drj2U

Te reto a ver el vídeo hasta el final sin que muevas los pies, manos o cabeza al ritmo de la canción.

El cuervo, 1994





Lo único que yo sabía de esta película era que el protagonista, Brandon Lee, era hijo de Bruce Lee y había muerto durante el rodaje, cuando le dispararon con un arma cargada con munición real y no de fogueo.

Después de verla y curioseando por ahí, me enteré que el accidente tuvo lugar una semana antes del fin del rodaje y unos días antes de la fecha fijada para la boda del protagonista, lo cual hacía la situación un poco más trágica si cabe.

La película en sí tiene una especie de halo de tristeza. La acción transcurre casi en su totalidad de noche, y casi todo el tiempo llueve, pero no de forma torrencial sino esa lluvia insistente y casi agotadora de lo constante que es. El argumento es que un año después del asesinato de una pareja a punto de casarse, el muchacho resucita y se dedica a vengar su propia muerte y la de su prometida. Es una noche donde predomina la violencia, los ataques, los incendios, la muerte.

Los personajes son todos muy extremos y sus reacciones ante la resurrección del joven, diversas, van desde el miedo hasta la curiosidad o el deseo de abatir a alguien aparentemente inmortal.

En mi humilde opinión, Brandon Lee hace un papel casi perfecto. Sus movimientos, sus gestos, su mirada... sin duda es el mejor, de lejos.

Es curioso que, sin haber escenas "tristes" por sí mismas, en plan melodrama y todo eso, se mantenga esa sensación de forma no intensa pero sí constante a lo largo de toda la historia. Incluso en los momentos en que el protagonista se reúne con gente que le comprende y le apoya, no deja de estar rodeado de una especie de aura de tristeza.

Te la recomiendo, para ver una tarde-noche que vaya bien con la melancolía. O no, porque puede que la veas y tu percepción sea distinta a la mía, lo cual es otro buen motivo para verla, ¿no crees?. Anímate.

El paquete


El cartero pasa por el barrio día sí día no. Normalmente suele llamar a un par de pisos en cada edificio para que le abran el portal y dejar la correspondencia. Y es habitual que uno a los que llame sea el mío.

Esperaba un paquete para mi hijo. Teóricamente llegaba el lunes, así que cuando el cartero llamó y no pude abrir, no le di mayor importancia... hasta que unos minutos más tarde bajé para hacer la compra y vi en el buzón un aviso para ir a recoger un paquete a la oficina de correos a partir de mañana.

Guardé el aviso, pensando en ir el sábado a primera hora y tuve la suerte de ver al final de la calle el coche de reparto. Así que nos acercamos y esperamos a que el cartero volviera de hacer el reparto en la calle. Y como es muy amable, nos dio el paquete.

Estaba a su nombre, lo cual le hizo mucha ilusión. Lo guardé en el maletero del coche y fuimos a hacer la compra. Se dedicó a decir a todo el mundo que tenía un paquete que le había entregado el cartero y que llegaba de Madrid.

Imagina la expectación cuando llegamos de vuelta a casa. Guardé la compra y nos pusimos a abrir el paquete. No fue fácil, hubo hasta cuchillos por medio. Dentro, una tarjeta de un dinosaurio y una caja para él y lo que resultó una enorme sorpresa para mí, otra caja con otra tarjeta para mí.




A partir de hoy mi hijo tiene una "consona" como él dice, con un montón de juegos y una funda de las tortugas ninja y todo ello metido en una caja decorada con pingüinos. La mala noticia es que aparte de una partida para que viera cómo funcionaba, no podrá jugar con ella hasta que trabaje en el colegio (está pasando una temporada en la que no le da la gana de hacer nada en clase, así que ha perdido gran parte de los "privilegios" que tenía hasta el momento).

Ahora estamos en una etapa de negociación. El quiere que le deje jugar con ella, si hace los deberes sin protestar, yo le digo que de eso nada, que tiene que trabajar en el colegio también. Y así estamos, con el tira y afloja, mientras la caja con la consola dentro descansa apaciblemente en mi armario.

Ya sabes que llevo un tiempo pensando en comprarme un lector de libros electrónicos. Y no lo hice hasta ahora en gran parte por la economía poco boyante que estamos disfrutando la mayoría de los españoles.

Así que puedes imaginar mi sorpresa cuando vi una caja para mí.



Al principio pensé que habría postales dentro. Ya sabes que me gustan mucho y que siempre estoy pidiéndolas. Pues no, dentro había un ereader. Y con montones de libros ya en él. Así que tengo que agradecerlo por partida doble, no sólo por el aparato en sí sino también por el tiempo y el interés que se pusieron a la hora de elegir los títulos.

Así que gracias a las dos personas que han hecho posible que hoy haya tenido un momento feliz y otro un poco de "mala madre". He de decir que dudé en aceptar mi parte, no creo merecerla, pero ha vencido una vez más mi egoísmo natural. No me he portado bien y aún así me hacen regalos, así que me siento afortunada. Gracias de nuevo.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Proyecto Isi: El profesional


Desde su blog, Isi propone una tarea voluntaria, que trata de publicar en el blog, mensualmente, una entrada en relación con un tema que propone. El primer reto es hablar sobre nuestra profesión o la que nos hubiera gustado tener y comentar libros relacionados con ella.

Así que ahí va y que sea lo que el teclado quiera.

Sobre mi profesión, bueno, mejor dejarlo aparte porque el ser un desastre con patas está muy mal pagado, a no ser que seas político, claro. Así que escribiré sobre la profesión que siempre he querido tener.

Mientras otras niñas se imaginaban un futuro de pareja, como madres y esposas perfectas, yo me imaginaba en un pequeño y casi oscuro piso de mi ciudad natal rodeada de libros. Porque yo quería ser bibliotecaria. La idea de pasar jornada tras jornada trasteando con libros, ordenando fichas, recogiendo tomos de aquí y de allá y colocarlos en su sitio, armada con cinta adhesiva y tijeras para reparaciones de primeros auxilios, etc... esa era mi idea de una profesión ideal. El hecho de que fuera algo que se pudiera considerar monótono e incluso aburrido, no me amilanaba.

Hace unos meses, pasé un tiempo ayudando en la biblioteca munincipal. Buscando cosillas, reparando desgarrones, ordenando carnets de socio... se me pasaban las horas en nada y disfruté cada minuto.

¿Por qué no soy bibliotecaria? Pues no lo sé. Supongo que forma parte de un sueño y por tanto, nunca se me ocurrió intentar hacerlo realidad. Pero bueno, esa es la profesión que más me gustaría ejercer.

Respecto a las novelas relacionadas con ella, he pensado en tres. La primera, La bibliotecaria de Auschwitz, de Antonio G. Iturbe. No sólo por el título, sino por el hecho de que los libros representaban en cierto modo una vía de escape, una ventana de libertad en el campo de concentración, amén de una especie de rebeldía contra los opresores. Así, esa niña pre-adolescente que ejercía como bibliotecaria se convertía de alguna forma, en una especie de heroína encargada de cuidar el preciado tesoro que eran los libros.

Otro es El cuento número 13, de Diane Setterfield. La protagonista de esta novela crece entre libros, no en una biblioteca sino en una librería. Pero su tarea es la de una bibliotecaria, cuidar, ordenar, limpiar los tomos y ofrecer a cada cliente lo que busca. Me gusta la forma en que narra su infancia entre estanterías, la forma en que conoce cada uno de los libros de la tienda... me hace sentir menos rara por mi amor hacia los libros, por la forma en que disfruto teniéndolos en las manos, el olor de las hojas, el color amarillento en los bordes de las más antiguas...

Y el tercero es Cadena perpetua, de Stephen King. Brooks es un anciano preso que se dedica a pasear por los pasillos de la cárcel con su carrito lleno de libros medio desportillados, ediciones de Readest Digest y novelas del oeste, que los reclusos van leyendo en un intento de que el tiempo pase con más rapidez. También es una tapadera para trapicheos varios, pero bueno, eso es aparte.

En esa novela el protagonista se toma como un reto personal el conseguir tanto tomos como financiación para tener una biblioteca "de verdad" en la cárcel. Durante años escribe una y otra vez pidiendo dinero para aumentar la exigua y triste biblioteca. Lo consigue pero eso en lugar de aplacarle, le da ánimos para seguir "molestando" y conseguir más y más, ayudando incluso a reclusos que quieren estudiar mientras dure su estancia en la cárcel.

Creo que a la hora de abordar una lectura y dependiendo de las circunstancias, todos buscamos algo más que conocer la historia escrita: necesitamos evadirnos momentáneamente de la realidad, necesitamos emocionarnos con un relato, necesitamos (aunque suene cursi), alimentar la mente, etc.

Y el bibliotecario o la bibliotecaria es entonces nuestro pase hacia esa satisfacción. Es la persona a quien preguntar por un libro en particular, por un autor o autora, alguien a quien pedir consejo según nuestros gustos, una especie de cicerone literario en algunos casos.

No sé si esto es lo que Isi buscaba cuando propuso el reto, pero es lo que ha salido, así que ahí está. Me gustan los libros. Me gusta sentirlos en mis manos (quizás por eso estoy tardando tanto en tener un libro electrónico), me gusta hasta olerlos. Y algunas veces, paseando por algún centro comercial, me encuentro con algún conocido en la estantería y no puedo evitar sonreír, como hacemos cuando vemos a un amigo querido.

Sólo como anécdota, cuando era niña y me imaginaba de mayor en ese piso con libros por todas partes, también tenía un gato. Es curioso porque nunca he tenido especiales ganas de tener uno, pero bueno, ahí estaba.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Compromiso en vacaciones, 2011





Es una película hecha para televisión, así que ya sabes lo que puedes esperar. El argumento, te lo sabes de memoria y más aún. La chica al que le deja el novio y "alquila" uno para presentárselo a sus padres y no quedar como una fracasada (una absurdez pensar que si no tienes pareja eres un fracasado o una fracasada).

Y lo de siempre, se enamoran y bla bla bla. Lo único que tiene de original es que normalmente en estas películas los protagonistas suelen ser personas físicamente atractivas, de modo que una piensa "caray, si esta muchacha tiene problemas para encontrar pareja, entonces yo no tengo nada que hacer". En este caso, tanto ella como él no me parecieron especialmente agraciados, ni especialmente agradables, ni nada.

No me llevé un chasco porque una sabe exactamente qué esperar en este tipo de películas, así que sólo me queda decirte que si un día te apetece ver algo por el estilo, veas antes "El día de la boda" que esta. Es mucho mejor, en mi opinión, en todos los sentidos (protagonistas, historia, humor, banda sonora, etc). No te olvides que no deja de ser una película dulzona más, eh?

A serbian film, 2010





En imdb hay un apartado en el que se puntúa una película desde el punto de vista parental, por así decirlo. Ahí es donde avisan de la dosis de violencia, tacos, sexo, blasfemias y demás que tiene una película. La puntuación va de 0 a 10.

Y claro, ya puestos a ver puntuaciones, la número uno era esta película. Todo 10 excepto un apartado (no recuerdo ahora mismo cuál), en el que tenía "sólo" un 7. Así que ahí fui yo a ver lo que esperaba fuera un cúmulo de degeneración, violencia y sexo.

No la veas. Así de claro. No sé si todas las películas de ese país son así, pero se les ha ido la cabeza. Y no por la violencia y todo eso, sino por la forma de exponer la historia, de presentar los personajes. Sus reacciones y sus personalidades hacen que no sea capaz de empatizar ni de prestar atención.  Todo muy paranoico, claro que tampoco ayuda que al protagonista le droguen constantemente, claro. Complicado seguir la línea argumental. Indiferencia total es lo que he sentido al verla.

En cuanto a las puntuaciones... he visto películas más violentas, con peores escenas que las que hay en esta. Me he quedado con la impresión de que el director pretendía llamar la atención del público, impresionar e ir de políticamente incorrecto, pero no lo ha logrado en absoluto. Ni escandalizar ni llamar la atención ni nada, al menos en mi caso.

Pues eso, me parece una pérdida de tiempo verla.

Testigo de cargo, 1957





Me gustaría poder decir que al igual que C me influye para ver películas que nunca se me ocurriría ver, yo influyo en que vea lo que yo llamo clásicos del cine. Pero no. Si vio Testigo de cargo fue de motu propio.

Es una película basada en una novela de Agatha Christie, aunque no sea totalmente fiel al libro. Aún así, no te sientes decepcionada al verla. Ni al leerla.

Un hombre es acusado del asesinato de una mujer de mediana edad que le deja su fortuna en su testamento. Un abogado casi retirado por enfermedad (Charles Laughton) se hace cargo de su defensa.

Es un conjunto muy equilibrado de suspense (en el sentido de que no sabes qué pasará, si es culpable o inocente), de humor (Laughton y sus peripecias con la enfermera y sus arranques de genio), de amor (la esposa que quiere defender la inocencia de su marido pero es poco convincente) y la sorpresa final que obviamente, no la diré.

Es una película clásica, con todo lo que eso significa, da lo que esperas obtener. Yo ya la he visto varias veces y he disfrutado cada una de ellas.

Te recomendaría las dos cosas, la película y el libro, en ese orden de visionado/lectura. Ya me contarás.

El increíble Hulk, 2008





Siguiendo la línea de "películas que ella no vería nunca por sí misma", C me habló de esta. Empezó diciendo que el protagonista era Edward Norton, un actor al que en la vida habría pensado para encarnar a ese personaje. Así que unos días después de eso, la vimos.

Y bueno, la verdad es que después de verla, sigo pensando que la elección del actor no es muy acertada, no porque Norton lo haga mal, sino porque no le va de ninguna forma. Hay cosas que no pueden ser y en mi humilde opinión, Hulk no es Norton. Sin embargo, me gustó el papel de Tim Roth, un exagerado militar dispuesto a todo para ser el soldado perfecto e imbatible.

Liv Tyler es un bonito adorno (poco más hace) y también poco apropiada para el papel de una científica que ayuda a su novio en su investigación. Parecía más una estudiante del campus que una investigadora seria.

El resultado, pché. Puestos a ver una película para pasar el rato, se me ocurren mejores opciones. Mucho estruendo, muchos disparos... poca "chicha" que sacar de la historia.

A todo gas 6 y A todo gas 5






En la vida habría visto estas películas. Vamos, es que ni se me habría ocurrido hacerlo, son las típicas a las que no dedico ni un pensamiento. Pero C, a quien le gusta descubrirme cosas, me animó a verlas. Y, tal como pasó con X Men y con Star trek, volvió a acertar.

Me encontré con una media sonrisa en la cara, viendo animalada tras animalada al volante, pasando un buen rato, disfrutando de los toques de humor, en definitiva, divirtiéndome al verlas. Son entretenidas. 

Es cierto que gran parte del tiempo es una exageración tras otra, carreras con y sin coche que parecen imposibles, situaciones totalmente inusuales. Pero ahí está la gracia, creo. Porque lo hacen bien. La película es lo que es. Acción, carreras, un objetivo a cumplir.

Así que sorprendentemente, te recomiendo que veas cualquiera de las dos una de esas tardes de invierno en que no sabes qué ver y te apetece algo entretenido y ligerito. Eso sí, si eres muy influenciable, después ni se te ocurra ponerte al volante, que la armas.

Y ya estoy esperando a la 7, en la que sale el protagonista de Transporter, otro as al volante que me es simpático, Jason Statham.

Re-visiones


Durante estos días he sentido la necesidad de rodearme de cosas familiares, conocidas, seguras, así que volví a ver varias películas en plan "medicinal", no porque sean grandes películas, sino porque son de las que siento cercanas.

Entre ellas, vi de nuevo Mansfield park en sus dos versiones, Persuasión también en sus dos versiones (sigue sin convencerme del todo pero no puedo evitar revisarla de cuando en cuando), Jane Eyre y algunos episodios de la nueva serie de Miss Marple.

He comprobado que alguna música, algunos libros y algunas películas/series actúan sobre el espíritu y la mente como una especie de anestésico. Por muy tópico que sea, el tiempo ayuda a superar cosas y momentos malos. Y este tipo de obras te hace pasar el tiempo al menos con algo de entretenimiento al tiempo que ves y lees y escuchas cosas conocidas ya, sin sorpresas, sin altibajos.

A dos metros bajo tierra, serie





Me sonaba el título de la serie, no tenía mucha idea de la trama y no me llamaba la atención. Pero en una de mis expediciones por Youtube, vi una entrevista que se le hacía a Michael C. Hall donde hacían referencia a su papel en esa serie y me dispuse a verla.

Y me gustó. La vi casi del tirón y no me empachó para nada. Me encantaban los principios, con la muerte de una persona, ya sea de muerte natural, accidente o incluso asesinato. Muertes originales, como la del hombre que se atropelló a sí mismo (sí, tal como lo oyes), muertes dulces (como la del diabético comiendo melocotones en almíbar), etc. Y después, con la preparación de ese funeral, se avanzaba un poco más en la trama general.

Respecto a ella, bueno, la verdad es que los personajes me parecían bastante exagerados. Drogas, alcohol y promiscuidad para dar y tomar. Dan la impresión de que para vivir una vida normal y tener una relación tanto familiar como de pareja es necesario fumar un canuto, aspirar una raya, ir hasta las cejas de alcohol y demás. Menos mal que después las cosas se van tranquilizando un poco.

Creo que es el típico tópico de que los americanos se toman todo a la tremenda y por eso reaccionan de esa forma. Porque espero que no todos los habitantes del país sean como esa familia. Miedo me da.

Me he encariñado con casi todos los personajes (excepto Brenda y sus infinitas comeduras de tarro). Lo bueno que tenían es que al menos yo no me esperaba reacciones que tenían ante distintas situaciones.

Una de las cosas que leí sobre la serie era que el final era perfecto. Así que llegado un punto, empecé a desear llegar al final, porque no podía imaginar ninguno. Sí, no es que se me ocurrieran alternativas, es que no sabía cómo podía acabar una serie así. Y cuando lo vi, estuve de acuerdo en que era perfecto. Claro que tienes que ver toda la serie para apreciarlo. Pero en mi humilde opinión, lo es. El mejor final.

Y si te digo eso es porque después del fiasco del final de Dexter, vi que el de Breaking bad era excelente y con un par de narices, vi el último episodio sin haber visto ninguno antes. Y a pesar de que me perdí en cuanto a personajes y demás (no sabía quién era quién, obviamente), me gustó. El protagonista es hábil, ciertamente.

Si hubiera hecho lo mismo con A dos metros bajo tierra, no lo habría apreciado. Así que si no has visto la serie, anímate.

Hola

Supongo que creías que había desaparecido o que tal vez me había olvidado de ti. Pues no, no te libras tan fácilmente. Es cierto que he pasado mucho tiempo sin contarte nada, pero las cosas a veces salen así.

Y aquí estoy de nuevo, con bastantes cosas que contarte, iré publicando a medida que vaya teniendo tiempo, así que prepárate.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Miss Marple y trece problemas, Agatha Christie



Hace un tiempo te hablé de una nueva serie basada en las novelas de Agatha Christie que protagoniza Miss Marple. Son adaptaciones no totalmente fieles a las historias, pero donde lo que sí se mantiene son los culpables y lo que es la base de la historia.

Lamentablemente los episodios de esa serie aparecen con cuentagotas, así que de cuando en cuando veo también alguno de la serie paralela protagonizada por Hércules Poirot.

Aún así, estoy pasando por lo que podríamos llamar una especie de temporada de sequía en cuanto a Christie se refiere, y he releído algunas de sus novelas.

He elegido reseñar este título en concreto porque es una excepción. Y lo es por varios motivos, el primero de los cuales es que a mí en general, los libros de relatos cortos no me suelen gustar, por algún motivo, "me echan para atrás". Y este es un libro de relatos cortos. Otro motivo es que "yo soy más de Poirot". Me cae muy bien la señorita Marple y su a veces retorcido sentido del humor, su forma de poner las cosas en su sitio. El hecho de sentir mayor inclinación por un personaje no hace que desmerezca al otro. Supongo que la autora no debería sentir lo mismo que yo, ya que "mató" a mi querido Poirot mientras que a Miss Marple se contentaba con enfermarla de cuando en cuando y siempre con motivo de algún argumento.

Estos relatos están presentados en dos partes. La primera parte tiene lugar durante una cena en casa de la misma Miss Marple, en la que están presentes un abogado, un clérigo, una personalidad de Scotland Yard, una pintora y su sobrino Raymond. Se plantea el tema de los crímenes y se propone que cada uno de ellos proponga un misterio al cual los demás deben tratar de encontrar la solución. Miss Marple, una anciana delicada y encantadora, es aceptada como participante por pura cortesía, pero es la única que indefectiblemente, da con las respuestas a todos los casos.

La segunda parte es casi lo mismo, sólo que la reunión tiene lugar en la casa del coronel Bantry y su esposa, también se proponen casos curiosos y también ella los resuelve.

Si eres de las personas a quienes les gusta leer en el autobús o el metro, es ideal, te dará tiempo de leer uno o dos relatos.

Mmmm, no quiero acabar esta entrada sin recomendarte mis dos novelas favoritas de Agatha Christie: El caso de los anónimos y Un triste ciprés.

El alumno, Patrick Redmond



Como ya he confesado en más de una ocasión, me dedico a "buitrear" los blogs de la gente que conozco y alguno más de desconocidos. O sea que si veo algo que me pude interesar ver, leer o escuchar, lo añado sin dudarlo un instante a mis casi eternas listas de pendientes.

Así que curioseando en el blog de Margari me encontré con este título.

Tengo la impresión de que es muy complicado escribir una novela "de terror" (sí, entrecomillado) sin que en ella aparezcan seres sobrenaturales, como vampiros, hombres-lobo, fantasmas en busca de venganza, etc.

Esto hace que disfrute mucho más una historia que parezca "normal", con personajes normales y corrientes, con situaciones cotidianas y demás.

Y eso es precisamente lo que más me ha gustado de la novela.

En un internado inglés de esos de rancio abolengo, la vida transcurre como siempre, entre toques de timbres, almuerzos, deportes (qué manía la de los ingleses con lo de practicar deportes sin parar en las escuelas), preocupaciones sobre los exámenes y dudas a la hora de hacer los deberes.

Pero tal como sucede en la vida fuera de la literatura, las cosas no siempre son lo que parecen. Todos tenemos pequeñas o grandes cosas que hemos vivido o hecho o simplemente pensado, que encerramos en un baúl en lo más hondo de nuestros recuerdos. Como se dice normalmente, todos tenemos algún esqueleto en el armario. Puede ser algo totalmente inocente o algo realmente grave, pero los secretos están ahí. Los secretos, los deseos, las ambiciones, las ansias de venganza... todo forma parte de nuestra vida.

En la novela, a medida que vamos siguiendo la trayectoria de la historia principal, aparecen pinceladas de los esqueletos de otros personajes, pequeños detalles que provocan una incomodidad en el lector, una sensación de desasosiego, sabes que algo pasa pero no exactamente lo que es. Y eso es lo que proporciona lo que podríamos llamar "atmósfera" del libro.

El desequilibrio mental y afectivo de un alumno va destapando las miserias y ansias de los demás, provocando odios, dolor y hasta muerte. Se nos muestra la cara amarga de la enseñanza en el centro, la manía de algún profesor hacia determinado alumno, las novatadas, los abusos de los matoncillos sobre los más débiles, el código de honor no escrito de no delatar y aguantar en silencio...

He de confesar que me decepcionó un poco el desenlace final, el echar mano de ese juego (no diré cuál para no destripar la trama), en lugar de mantener lo que a mí me parecía un juego psicológico del protagonista, una habilidad extrema a la hora de manipular a los demás y de hacer que cada cual se volviera contra sí mismo.

Pero fuera de eso, lo cierto es que disfruté la historia. La leí casi de un tirón (de hecho, en dos veces), con ganas de saber qué pasaría a continuación, cuál era el motivo de que tal profesor se comportara de esa forma, de que un muchacho odiara a muerte a su padre, que un hombre se sintiera atado de por vida a una mujer a la que desprecia, etc.

Y todos esos personajes, en principio, dan la imagen de total normalidad, cada cual con su personalidad, sus defectos y virtudes aceptados socialmente, pero cuando se cierran las puertas de sus casas y quedan a solas, es cuando vemos lo que hay tras esas máscaras de corrección política.

Te diría que te animaras a leerlo y te agradecería que si lo haces, después dejaras tu opinión con un comentario.

Gracias Margari y perdona el buitreo :)

viernes, 1 de noviembre de 2013

Donnie Brasco, 1992





Otra de mafias y gangsters. En este caso, el protagonista es un agente del F.B.I. que se infiltra en la mafia de Nueva York. Para ello parte digamos de la base, uniéndose a uno de los eslabones más bajos en la cadena de importancia (que no de mando). El mafioso responde por él ante la familia.

Poco a poco se va relacionando con esferas más altas y pasando información a las autoridades. Tiene que transgredir la ley unas cuantas veces, por supuesto y hacer cosas desagradables como dar palizas y descuartizar cuerpos, pero todo sea por el bien común.

Toda esta actividad hace que su vida familiar se resienta. Porque claro, su mujer no sabe exactamente lo que hace, ni puede saberlo. Y se pierde acontecimientos familiares, porque los mafiosos no saben que tiene mujer e hijas, claro, si no, sería darles un arma contra él.

Todo en plan muy ochentero. La música genial, me trajo recuerdos de mi juventud (¿a que suena muy de abuelita esa frase?).

Lo que es la película en sí, me gustó desde la mitad al final, cuando los personajes tienen relaciones de afecto que pueden nublar el sentido de la justicia del agente federal. El ver que alguien se arriesga por él y puede perder la vida si se descubre su tapadera es algo que le pesa mucho en la conciencia.

Está basada en hechos reales. El agente del F.B.I. existió en la realidad y se infiltró, pudiéndose con los resultados de su trabajo, arrestar a cientos de delincuentes que operaban en la Gran Manzana.

Yo siempre creí que los agentes que se infiltraban en sociedades de ese tipo, eran personas sin muchos lazos familiares, precisamente para evitar mayor presión emocional (al estar alejado durante meses o años de ellos) y también para evitar que pueda existir una amenaza a la familia si le descubren o sospechan de él.

Teniendo en cuenta que es un género que no me suele gustar mucho, no me ha resultado tan costosa de ver como Casino. Si a ti te gusta, te la recomiendo antes que Casino.

Afterlife, las voces de los muertos. Serie





Hace unos días empecé a ver esta serie. De hecho había empezado a verla como dos veces antes, pero esta estoy decidida a acabarla. Después de todo, sólo tiene dos temporadas, de 6 y 8 episodios respectivamente.

Y sí, el protagonista es el de The walking dead. Ya el pobre empezaba a tener contactos con los muertos, sólo que estos no muerden ni nada de eso.

De hecho su personaje es un psicólogo que da clases en la Universidad tratando el tema de los médiums, los visionarios y demás farándula, analizando los trucos y las estratagemas que utilizan para sacar dinero a los pobres incautos que se ponen en sus manos. Y analiza también qué motiva a gente aparentemente normal e inteligente a creer en espíritus y todo eso.

Así, una noche va a una especie de teatro donde hay varios médiums, una especie de clase práctica. El problema surge cuando una de ellas le habla a una de sus alumnas sobre una presencia que la acompaña. La muchacha dice que se ha equivocado pero acaba suicidándose. Resulta que era verdad, que la médium no era una farsante y a quien veía era a la madre de la muchacha.

Aún así, el psicólogo no la cree y tiene la idea de escribir un libro sobre ella. Así que está con ella cuando se ve involucrada en hechos paranormales. La cosa se complica cuando ella le dice que su hijo, muerto en un accidente, quiere hablar con él.

Pues eso, a lo largo de los seis episodios que he visto, él sigue escéptico, ella sigue intentando convencerle de que lo que ve es real...

Me gusta el hecho de que todo es como muy normal. Es decir, no hay música tétrica ni se aparecen fantasmas por la noche envueltos en la oscuridad. Tanto se aparecen en su casa como en el supermercado... donde sea. Ella está harta de ver muertos, quiere tener una vida normal y corriente, de hecho se llegó a medicar para ahuyentar lo que llaman "su don". Bebe como una esponja y tiene bajones de ánimo tremendos. No hay lío entre los protagonistas, al menos por ahora, cosa que es de agradecer, porque es una de las cosas que más rabia me da, que muchas series interesantes vayan rotando su historia hacia amoríos y demás, perdiendo su esencia inicial.

Si lo de lo paranormal es algo que te atrae, puedes echarle un vistazo. Ya te digo, son sólo 14 episodios en total. Ya me contarás, si quieres  Yo espero que la segunda temporada esté igual de pasable que la primera, cuando menos.

A Wong Foo, gracias por todo, Julie Newmar 1996





Ya hacía tiempo que había visto esta película. A ver, siendo sincera he de decirte que no es una gran película, de hecho me parecería normal que pensaras que es más sosa que un pepino. Pero a mí me hace sonreír y gruñir. Sonreír por la historia en sí, por lo exageradísimo de todos los tópicos presentes, es más, podría decirse que la película en sí es un tópico hecho film. Y gruñir al ver que hasta Wesley Snipes es capaz de caminar, bailar y hasta correr con tacones... y yo no. Con el enorme corpachón que tiene y aún así mantiene ese equilibrio podal. Envidia, siento envidia.




Lo dicho, el encanto de esta película está (para mí) en su exageración. Exageran el paletismo de los habitantes de un pueblo perdido de Estados Unidos, exageran el amaneramiento, la elegancia y la pijez de las drag queens y lo bruta que es Chichi.

Tremendo Patrick Swayze como mujer, no sólo en cuanto a vestuario sino también en cuanto a gestos corporales y expresivos.

Por si no la conoces, te hago resumen muy resumido: dos drag queens aspirantes a ser nombradas la drag queen nacional, viajan hacia California para participar en la final. Las acompaña una muchacha un tanto brusca y poco refinada, a la que tratan de convertir en una verdadera drag queen por el camino, que hacen en coche. Debido a un fallo mecánico, tienen que pasar un fin de semana en un pequeñísimo pueblo perdido de la mano de los dioses, influyendo en todos sus habitantes.

Me apetecía ver algo así, una película "amable" y simpática. Y esta tiene ambas características.

jueves, 31 de octubre de 2013

Casino, 1995





Así que tras dos penosas salidas de la lista de pendientes, me re-propuse volver a retomarla. Y le tocaba a Casino.

Me temo que no te gustará esta entrada. Porque es reconocida por casi todo el mundo como una película muy buena y todo eso. Y me temo que no me ha gustado. Se me hizo larga, larga, larga. Mucha violencia, muchas palizas. Mucho entramado medio mafioso medio gangsterístico (o como se diga). Supongo que, aparte de El padrino (que me encanta), no es un género que sea muy de mi agrado. O tal vez no lo fue el planteamiento, no lo sé.

El caso es que el principio me parece sorprendente. No voy a especificar más, si la has visto sabes a qué me refiero, no quiero arruinarle la película a nadie. Y después ese flashback, para volver al punto inicial y seguir la historia un poco más. Fuera de ese especie de bucle con giro de guión, el resto me ha resultado aburrido. Las relaciones entre los personajes, el interés económico... no sé, se me hizo muy larga. Ningún personaje consiguió captar mi atención o hacerme empatizar con él o ella.

Tal vez sea que no estaba con el humor para ver una película así, no sé. El caso es que es una buena película que no me ha gustado. No puedo decirte más. Así que te toca verla (si aún no lo has hecho) y contarme después qué te ha parecido.

La esposa número 19, 2010





Y ya puestos a romper los propósitos, me llamó la atención el título de esta película. Me había imaginado una especie de Barbazul, un asesino de esposas. Pues no. Porque claro, una piensa que no es muy viable el que un hombre tenga tantas esposas. Ni física ni económicamente. Craso error. De hecho en la película se ve a uno que tiene más de cincuenta. Sí, sí, más de cincuenta. Es más, cada hombre tiene una especie de diario con datos sobre sus esposas, como aniversarios, cumpleaños, fecha del último encuentro sexual, número y nombre de hijos con cada una, etc.

Y sí hay un asesinato, pero el del marido. Supuestamente a manos de la esposa número 19. Y de eso va la película, un chico que fue desterrado del pueblo y de la religión vuelve cuando le llama una amiga de la infancia comunicándole que su madre ha sido arrestada por el asesinato de su padre. Se aprovecha este hecho para mostrarnos la filosofía de esa comunidad pseudo-mormónica. Bueno, para intentarlo, porque salvo saber que si una mujer muere soltera, no va al cielo. Si muere con el pelo corto, no podrá secarle los pies al marido con él en el cielo. Si no obedece ciegamente al marido, no va al cielo. Y si no obedecen (todos) sin rechistar al Profeta, no van al cielo. Pues fuera de esas cosas, poco más hay.

Es tan horrenda que no vale ni para clasificarla como película de domingo a mediodía. Creo que con eso te lo digo todo.

Los protagonistas, penosos. Ella me resultaba conocida y resulta que es la actriz que encarna el papel de hermana de Meredith en Anatomía de Grey. Y él es uno de los novios de Rory en Las chicas Gilmore.

En serio, no la veas.

La purga, 2013






Hacía unos días que había leído algo sobre esta película y esa breve sinopsis era interesante. Pero me había hecho el propósito de acabar con la lista de películas pendientes antes de ver ninguna otra, así que resistí a la tentación.

Pero el destino volvió a tentarme de la mano de therwis (Los calcetines no tienen glamour es el nombre de su blog). Vi la reseña que hizo de la película y despertó más mi curiosidad, así que esta vez me dejé llevar. Sí, soy débil, es lo que hay.

El planteamiento no está mal: en un futuro no muy lejano, en los Estados Unidos (dónde si no), se ha logrado llegar casi al cero por ciento de delitos y de paro. Y esto es debido a que los "nuevos padres fundadores" han creado la purga, una noche al año en la cual todos los delitos son permitidos. Es decir, estás harta de que la vecina de arriba sacuda las alfombras por la ventana justo cuando tú acabas de tender la colada, pues te aguantas y esa noche la pillas por banda y le das la paliza de su vida, o un machetazo en la cabeza, a elegir. Se permiten cuchillos, hachas, bates, pistolas, escopetas... y cualquiera puede hacer cualquier cosa a quien quiera.

Este argumento permite varias cosas, permite mostrar la diferencia de clases, es decir, los ricos pueden permitirse un sistema de seguridad y de blindaje en sus casas que les permite estar a salvo de la violencia del exterior, mientras la gente con menos recursos son el blanco fácil. También plantea el hecho de que en la sociedad se llegue a ver la violencia sin sentido como una vía de escape para sentirse mejor y para "ser mejor persona" al haber desahogado los instintos asesinos y poder pasar el resto del año de forma más sosegada. También se plantea el hecho de que cualquier persona, por muy pacífica y bienintencionada que sea, tiene un punto de rotura, un punto en el cual es capaz de lo que haga falta.

Y sin embargo la película es, en mi opinión, mediocre. Los personajes, muy poco creíbles. De hecho, dan ganas de asesinar a toda la familia. El padre va de "buen padre, buen esposo, buen vecino, buen amigo" hasta pasarse. La madre es imposible. Perfecta, no se despeina por nada. Prepara la cena con una falda tubo de lo más elegante y zapatos de tacón de aguja de unos ocho centímetros mínimo. Y qué cena. Todo verduras y sin aliñar decentemente. Por supuesto, el padre la felicita por tan delicioso banquete. La hija es una adolescente típica de película americana, con pucheritos y toda mona ella. El hijo es una especie de genio de la cibernética, que transforma una muñeca medio quemada y horrenda en una especie de robot con cámara con el que recorre toda la casa a su gusto (curioso que el que haya escaleras no sea un problema para el robot en cuestión).

Total, que empieza la purga, ponen las alarmas, bloquean la casa y se disponen a pasar una noche familiar tranquila. Pero no sólo el novio de la hija se ha colado con perversas intenciones, sino que el hijo es tan tonto que abre las puertas a un desconocido. Sí, la noche en que cualquiera puede hacer lo que quiera, el chaval va y abre la puerta a un desconocido. En fin.

Sería interesante que la película mostrara qué sucede después. Es decir, te has cargado a la vecina de arriba que sacudía las alfombras. Y si coincides en el ascensor con el marido o alguno de los hijos, ¿con qué cara les miras?¿os ponéis a hablar del tiempo? Creo que sería casi imposible no tomar represalias, por mucha purga que haya. El hecho de tener que esperar todo un año para poder hacerlo no lo veo yo muy viable.

Pues eso, que te diría que no la vieras. A no ser que no tengas nada más pendiente para ver, claro. No es que sea una película terrible (las he visto mucho peores) pero me quedé con la sensación de haber perdido el tiempo.

Lástima de no sacarle más partido al argumento y mostrar las implicaciones y consecuencias que conlleva esa noche.

Feliz Samaín





Mucho antes de que los yanquis nos inundaran con lo de "Truco o trato", los pueblos celtas (y supongo que otros muchos aunque le llamaran de otra forma), celebraban el Sahmain o Samaín, una festividad con tintes más espirituales que materiales. La noche del 31 de octubre los espíritus de los muertos podían volver al mundo de los vivos, con lo cual en esos días no sólo se celebraba el fin de las cosechas sino que se tomaban importantes decisiones para las aldeas, amparados en la creencia de que los espíritus de los muertos les ampararían y les ayudarían a tomar las mejores posibles.

Supongo que, como todo, el espíritu de esta fecha se fue adaptando hasta llegar a lo que es ahora, una noche en la que los niños se disfrazan y piden chucherías o si no se las dan, gastan bromas de mayor o menor gusto. Es una noche para cuentos de apariciones, muertos, casas y lugares encantados, etc.

Por aquí no hay mucha tradición en cuanto a eso. En el colegio se celebró el magosto, que es una fiesta en la que se comen castañas asadas, se bebe (en este caso zumos) y se canta y baila. También intentan mantener la tradición de Samaín, hablándoles a los niños de su significado e intentando que no sea tan "Halloween", aunque lo de decorar calabazas va ganando adeptos con los años.

Así que feliz Samaín y que los espíritus de tus muertos te guíen sabiamente.

domingo, 20 de octubre de 2013

Million dolar baby, 2004




Me habían hablado muy bien de esta película. Y siempre, siempre acababan con la misma coletilla "es muy triste", "si quieres, la ves, pero que sepas que es muy triste". Y cada vez que me sentía tentada a verla, recordaba lo de que era muy triste y como que me echaba para atrás y acababa viendo otra cosa.

Pero me he propuesto ver las películas pendientes, en el orden en que están. Y le tocaba. Y me dije "total, estás hecha un asco, peor no te puede poner, mejor verla ahora que cuando estés con la moral alta y que te la hunda". Con lo que basándome en esa filosofía, me dispuse a verla.

Y ahora tengo que hacer mención a un comentario que dejó Margari hace poco, sobre un libro. Dijo que tenía tan buenas referencias de él que no iba a leerlo por el momento, por eso de crearse expectativas. Pues a mí me pasó lo mismo con la película. Esperaba un tremendo drama, algo horripilante, tremebundo, exagerado.... y me encontré con una película buenísima (Eastwood y Freeman, olé) que trataba un tema que no me gusta nada de nada (el boxeo) y que sí, que tiene un trasfondo triste, no sólo en el final, sino que la tristeza se va acumulando poco a poco a lo largo de toda la película, ensombreciendo hasta los momentos teóricamente más felices.

Creo que la habría disfrutado más si me gustara el boxeo, pero es una práctica que no me gusta nada.

El trabajo de los actores, sobre todo de la chica, Hilary Swank (creo que se escribe así), debió ser tremendo, aprenderse las técnicas aunque fuera a nivel básico, para "dar el pego" (nunca mejor dicho lo de pego)... admirable.

Una gran película. Si no la has visto, adelante. No te voy a repetir que es triste (aunque lo sea) para que no te pase lo mismo que a mí.

viernes, 18 de octubre de 2013

La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joël Dicker



Hacía mucho tiempo que un libro no me hacía sentir esto. Las ganas de acabarlo para saber qué pasó y al mismo tiempo las ganas de que no acabe nunca porque lo estás disfrutando.

Creo que más de una vez he dicho eso de "libro mecedora" porque va adelante y atrás en el tiempo. Este sería un libro multimecedora, porque va adelante y atrás en varios tiempos, en varios puntos temporales. Y también entrelaza varias historias que a veces parecen tan importantes como la principal.

Harry Quebert fue profesor, amigo y mentor de Marcus Goldman. Es también el autor de uno de los grandes éxitos literarios de la actualidad, Los orígenes del mal. Y Marcus acude a él cuando, tras un abrumador éxito con su primera novela, se queda en blanco y sin ideas para una segunda, presionado por sus editores. Es cuando se entera de que Harry, cuando tenía treinta y pocos años, tuvo una relación amorosa con una niña de quince,  a la que aún sigue amando y a quien espera cada día desde hace treinta y tres años, desde el día en que desapareció sin más.

Poco tiempo después de la visita de Marcus, cuando Harry prepara el jardín para plantar unas flores, se descubren los restos de la chica, Nola, junto con el manuscrito de la gran obra maestra del escritor. Le acusan del asesinato y Marcus acude en ayuda de su mentor, dispuesto a demostrar su inocencia.

Dicho así, queda mucho más pobre de lo que es la historia en sí, pero no quiero destriparla. Porque hay mucho que contar, muchas historias al mismo tiempo. Y cuando crees que ya está todo dicho, ves con sorpresa que aún quedan unas cuantas decenas de páginas más para leer, y es cuando empiezan los giros argumentales inesperados. Durante la novela, tienes una especie de suspense, que se va manteniendo a costa de no contar claramente casi nada, de no descubrirse por completo los hechos tanto actuales como del pasado. Cuando vas dilucidando las cosas, ves que realmente no fueron como parece. Y después, otra vuelta de tuerca más.

Yo te la recomiendo. Actualmente no estoy pasando por una época muy lectora, pero esta historia me atrapó y me gustó. Y me sorprendió.

La historia de Dánae


Hay varias versiones, pero te cuento la que más me ha gustado.

Dánae era hija de Acrisio, el rey de Argos. Y como todo el mundo por aquella época, a Acrisio se le dio por ir a consultar un Oráculo, para saber qué le tenían deparado los dioses.

Y para gran consternación suya, le dijeron que en el futuro, moriría a manos de su nieto. Puedes imaginarte lo que sintió el pobre Acrisio en ese momento, pensando todo el camino de vuelta que le iba a matar el hijo de su única hija.

Como todo buen humano, el rey quiso engañar a su destino. Así que pensó, con toda la lógica del mundo, que si su hija Dánae no llegara a tener hijos, no se podría cumplir la predicción del Oráculo. Y no se le ocurrió nada mejor que construir una torre muy alta, donde encerró a la pobre Dánae, con órdenes estrictas de que ningún hombre podía siquiera acercarse.

Y así la pobre muchacha, encerrada en su torre sólo podía ver la vida pasar a través de los barrotes de su ventana. Y se sentía triste. Y lloraba y se lamentaba de su suerte, una muchacha joven y bella, encerrada de por vida en una alta torre, aislada de todo el mundo.

Tanto lloró y se lamentó, que sus quejas llegaron a oídos de Zeus y despertaron su curiosidad. Y así, echó un vistazo a la mujer que tan triste estaba. Bueno, ya sabes que Zeus era un poco golfillo, por decirlo de una manera suave. Así que la vio, tan bonita ahí metida, que se encaprichó de ella. Afortunadamente para Dánae, Hera, la esposa de Zeus no se enteró o su suerte habría sido aún peor.

Pero la chica estaba encerrada en la torre, con una ventana con barrotes. No había forma de llegar a ella. Y así, Zeus se puso a pensar cómo poder alcanzar a Dánae y satisfacer sus deseos (los de él, claro). Y se le ocurrió una idea. Se transformó en gotas finísimas de oro, una suave y cálida lluvia dorada, que se metió entre los barrotes y fue a posarse sobre el cuerpo de la muchacha.

Ella, la pobre, no sabía lo que le ocurría, sólo sentía un gran placer y consuelo cuando, día tras día, esas gotas de oro cubrían su piel. Y bueno, llegó el día en que Zeus se cansó (o encontró otra distracción) y dejó de visitar a Dánae. Y más o menos por esa época, ella se dio cuenta de que iba a ser madre. Y así, con los meses, nació Perseo.

Cuando Acrisio se enteró, el niño ya había nacido. Y se puso hecho una furia, claro. Ahora no se le ocurrió más idea que meter a ambos, Dánae y Perseo, en un cofre y tirarlo al mar desde un acantilado.

Afortunadamente, sobrevivieron, con ayuda de los tripulantes de un barco que pasaba casualmente por allí. Y así siguieron con sus vidas, alejados de Acrisio y de Argos.

Lo curioso es que el Oráculo acertó, con los años los caminos de Acrisio y Perseo se cruzaron y el joven mató accidentalmente al anciano, con una lanza. Se enteró que era su abuelo después de lo sucedido.

Moraleja: puedes intentar esquivar al destino, pero sigas el camino que sigas, acabarás en el punto en que está escrito que acabes.

La romana, Alberto Moravia


Antes de empezar con la reseña de esta novela, tengo que contarte algunas cosas. Puede que sean cosas que no te interesen (en ese caso no la leas o salta directamente al párrafo donde hablo de la obra), pero tal y como una vez me dijo alguien, es mi blog y escribo lo que pienso, siento o quiero, a mi manera.

En casa no se leía. Quiero decir, en la casa familiar, cuando yo era niña. Si acaso, muy de tarde en tarde, algún tebeo de esos de Rúe del Percebe 13 y alguna que otra vez un periódico. Cuando mi hermano mayor entró en la adolescencia, empezó a leer revistas que por razones obvias, tenía que esconder de los ojos del resto de la familia (pero que yo encontré  encajonadas entre el mueble del baño y la pared). Así que cuando leo esas teorías sobre los hábitos de lectura, que dicen que si los padres leen los hijos también, no puedo dejar de sentirme un bicho raro. Porque yo siempre he leído. Me metía en mi habitación (mis padres la llamaban "el santuario") y pasaba horas y horas leyendo. En casa no entendían muy bien que prefiriera quedarme por las tardes leyendo en lugar de salir por ahí, pero lo respetaban, después de todo, siempre fui algo rara.

En el salón había (y sigue habiendo) el típico mueble de madera que cubre toda una pared, donde están los libros, el televisor, algunas fotos, copas, mueble bar y demás. El estante reservado para los libros no tenía mucho, la consabida enciclopedia (que nunca vi que nadie abriera salvo mi hermana para guardar un recorte sobre la muerte de Nino Bravo), los seis primeros tomos de Los reyes malditos y un libro que trata del sexo y el matrimonio.

La enciclopedia tenía (tiene) varios tomos, cada uno dedicado a una materia específica. Mi favorito era el IV, sobre biografías. Bueno, decir que eran biografías es ser demasiado generosos, porque apenas era un párrafo por cada personaje. Pero me gustaba abrir el tomo al azar, buscar un nombre curioso y ver qué había hecho en la vida.

Los reyes malditos fueron un gran descubrimiento y el inicio de mi amor por la historia novelada y la novela histórica.

El libro sobre el sexo y el matrimonio fue una gran decepción, incluso para la ingenua adolescente que era yo, en el primer párrafo ya se nombraba varias veces la Biblia y a dios. Así que no pasé de la primera página, me di cuenta de que no iba a aprender nada de ninguno de los dos temas que daban título al libro.

Así las cosas, me dediqué a saquear en el buen sentido la biblioteca del colegio. Era un colegio de monjas. Los libros estaban en estanterías acristaladas y cerradas con llave. Una entraba, veía a través del cristal y le pedía a la monja el título que deseaba. Después, anotaban título y tu nombre en una libreta, junto con la fecha. Al devolver el libro, se tachaba la anotación y podías llevar otro.

Y así leí sobre Los cinco, Los tres investigadores, etc. Hasta que la monja bibliotecaria se fijó en lo mucho que yo leía y empezó a "sugerirme" títulos. Historias de niñas mártires. Dejé de llevarme libros de la biblioteca.

Como yo leía, los vecinos me dejaban los libros que encontraban aquí y allá, sin fijarse demasiado en la temática. Si encontraban un libro extraviado o haciendo una limpieza en casa o lo que fuera, me lo daban.

Y así llegó a mis manos, La romana, de Alberto Moravia.

Yo era muy joven por entonces, lo que me impidió entender del todo lo que estaba leyendo. Supongo que si mis padres supieran lo que tenía entre manos les faltaría tiempo para quitármelo y escandalizarse y desde ese momento, sin duda, habría una tremenda censura en mis lecturas.

Lo curioso es que fue con el paso de los años cuando fui valorando la novela. Era como si se hubiera quedado en el fondo de mi mente, fermentando lentamente y dejando caer recuerdos e ideas.

Cuando la leí, la tomé como una historia de amor con final triste por culpa de la manía que tenían los adultos de no decir las cosas claramente, de no hablar. No entendí las implicaciones emocionales de los protagonistas, ni pude compartir la tristeza y la desesperación de Adriana. Y sin embargo, de alguna forma, me marcó, porque por ejemplo, desde que lo leí me fascinó la historia de Dánae. Y siempre asocié el nombre Adriana a tristeza y mala suerte.

El argumento se puede resumir en que Adriana es una bella joven, ingenua y dulce, que se gana la vida posando desnuda para pintores. En la novela nos cuentan específicamente una de esas experiencias, cuando posa para un pintor que quiere pintar un cuadro con la temática de Dánae recibiendo a Zeus. Bien, pues la pobre Adriana, poco a poco, de forma inexorable, va acercándose y cruzando el límite de la prostitución como forma para ganarse la vida.

Esta profesión hace que pierda gran parte de su candor, aunque no todo. Todo parece ir bien, dentro de lo que cabe, hasta que se enamora de un estudiante lleno de ideales, de esos que creen que pueden cambiar el mundo, que viven para ello. Ahí empieza la caída de Adriana. Y su relación con un policía, cuando intenta por todos los medios proteger al hombre que ama.

No es una historia de amor, al menos no la recuerdo como tal, sino como el choque entre la realidad y el idealismo. Un reflejo de lo que es luchar desde esas dos perspectivas. Adriana es consciente de la realidad, hace lo que está en su mano por ayudar al hombre de quien se ha enamorado, mientras él cree que lucha por sus ideas, cuando la verdad es que es una utopía, algo irrealizable.

Es también un paseo a lo largo del crecimiento de Adriana, desde sus orígenes como una chica cándida, pudorosa, dulce, hasta poner los pies en la tierra, perder las ilusiones y las ideas románticas y ver la vida cara a cara.


miércoles, 16 de octubre de 2013

Match point, 2005







No sabía que era una película dirigida por Woody Allen hasta que me dispuse a verla. Enterarme me dio un poco de miedo, porque he de confesarte que aunque suene raro, en general sus películas no suelen gustarme. Hay otros directores, como Almodovar, cuyas películas paso de verlas, directamente porque tengo casi la completa seguridad de que me resultarán bastante indigestas.

Este no es el caso. Parece una historia de amor, pero no deja de ser la historia de un depredador social, una de esas personas que se han propuesto formar parte de la alta sociedad, entendiendo en este caso como tal, la sociedad adinerada. Y hace lo que sea necesario para conseguirlo. La verdad es que trabaja mucho su papel, se instruye, se contiene, dice lo que debe cuando debe... hasta que tiene una aventura con la persona menos indicada y ahí empiezan los problemas.

Una vez llegados a ese punto, pensé que ya sabía cómo acabaría todo, pero no. El final fue sorprendente, al menos para mí. Me gustó, la verdad. Supongo que es un intento de hacer una película-ópera.

Si te animas y la ves, ya me contarás.

Infiltrados, 2006






Es una buena película, con un buen reparto y un guión interesante. Dos policías, dos infiltrados, uno aparentemente un buen agente de la ley pero que trabaja para la mafia y otro aparentemente mafioso pero que trabaja para la policía.

Pero no me ha gustado. Y supongo que es por culpa mía porque tal como te dije es una buena película con muy buenas actuaciones y demás, pero me he pasado el tiempo esperando que se acabara, no he sido capaz de empatizar con los personajes ni de meterme en la historia. Supongo que la vi en el momento inadecuado, ya sabes que soy de la opinión de que hay estados de ánimo y momentos para cada libro, cada película, cada cosa.

Pues eso, si te gustan las películas de este tipo, es totalmente recomendable. Apúntatela para una de estas tardes de invierno que están por llegar.

martes, 15 de octubre de 2013

Gran Torino, 2008



Y te vas a reír, pero yo pensaba que Torino era el apodo o el apellido del protagonista. Pues no, una vez más, mi ignorancia ha quedado más que patente, resulta que el gran Torino es un coche. Este:



La verdad es que no sale mucho en la película, para darle título.

Estoy completamente de acuerdo con el protagonista (Walter) en eso de "¿dónde va a parar la juventud de hoy en día?" y también estoy de acuerdo en que en ciertas ocasiones y en ciertos lugares hay que guardar un mínimo de respeto y compostura.

Ale, ya he parecido una ancianita. Pero también es cierto que los chicos que aparecen en la película o son pandilleros o estúpidos, así que no queda otra que estar de acuerdo con él. En cuanto a lo de la educación, por poner un ejemplo, yo, aunque no soy creyente, no iría a un funeral con ropa más apropiada para una merienda en la playa. El hecho de que yo no comparta las creencias de la gente no quiere decir que no deba respetarlas y no me da derecho a faltarles al respeto. Y si no, pues no se va y punto.




En cuanto a la película, me ha encantado. Qué genio es Clint Eastwood. En todo, además. Iba a escribir que qué grande es este cabrón, en un intento de hacerle un homenaje a sus personajes, pero mejor no lo pongo porque la verdad, no queda muy bien. Y a quien no haya visto una película de Eastwood le parecería insultante, cuando en realidad trataría de ser halagador.

Pues eso, que si no la has visto, ya estás tardando. Eso sí, es Eastwood en estado puro.