sábado, 22 de diciembre de 2012

Hysteria (2011)

Leí algo, muy poco, sobre esta película en un blog en el que apenas hacían más que recomendar verla. Ninguna pista del argumento ni de los personajes. Pero indagando un poco, vi que una de las protagonistas era Maggie Gyllenhaal, una actriz por la que siento especial debilidad desde que la vi como actriz principal en Secretary.

Yo sabía que la palabra "histeria" procedía del griego y que estaba directamente relacionada con el útero, de ahí que siempre seamos las mujeres las histéricas. Lo que no sabía era que se consideraba una enfermedad, más que un estado de ánimo y que se trató como tal hasta 1952. 

La película.  Dirigida por Tanya Wexler y protagonizada por Hugh Dancy, Maggie Gyllenhaal, Jonathan Price, Felicity Jones y Rupert Everett en  sus principales personajes.

Londres, 1880. Mortimer Granville es un joven médico que va de hospital en hospital, siendo despedido de cada uno de ellos por querer introducir teorías modernas en la medicina, tales como la limpieza para evitar infecciones y el no utilizar las sangrías para todos los males.

Cuando le echan del enésimo hospital, decide recurrir a la práctica privada e intentar que un médico con consulta propia le contrate como ayudante. Y así es como va a parar a la consulta del doctor Darymple, un viudo con dos hijas muy distintas entre sí, Charlotte y Emily. Charlotte es una mujer con mucha iniciativa y con las ideas muy claras, que lucha por la igualdad entre los sexos y dirige un orfanato. Emily es el sueño hecho realidad para los hombres de la época, dulce, bonita, obediente, toca el piano, lleva la casa, lee... es inevitable que Mortimer caiga hechizado por ella.

La consulta del doctor es para mujeres. Es especialista en tratar la histeria, dolencia que asegura que padece la mitad de la población femenina. Si tenemos en cuenta que para diagnosticarla basta tener prácticamente cualquier síntoma, desde insomnio hasta irritabilidad. Y el buen doctor tiene remedio para ello: su tratamiento consiste en, con su mano debidamente aceitada, presionar y masajear los genitales femeninos, hasta conseguir "el paroxismo de la enfermedad", tras el cual la mujer queda tranquila y satisfecha.

Es curioso que el doctor afirme que no se le está dando placer sexual a la mujer y que sostenga que tal placer sólo se consigue con la penetración del miembro viril. Pero parece que la película es fiel en cuanto a ese tema y en cuanto a tratamientos alternativos para la histeria, que iban desde duchas frías en los genitales hasta la histerectomía en los casos considerados más extremos.

Pues bien, Mortimer acepta el puesto, convencido (al igual que su jefe) que lo que está haciendo es darle un tratamiento a las mujeres y sin plantearse siquiera que lo que hace es darles placer y provocar orgasmos. Pero lo hace tan bien, que el número de "enfermas" aumenta considerablemente. El doctor Darymple está tan contento que habla de hacerle socio del consultorio y acepta que se case con Emily. La pega es que el brazo de Mortimer se resiente de tanto ejercicio y llega un momento en que no puede satisfacer a las pacientes, con lo que es despedido.

Consternado al perder empleo y novia, va a casa de su amigo Edmund St. John-Smythe, un apasionado de la electricidad que intenta inventar un plumero eléctrico. Jugueteando con el artilugio, Mortimer siente que las vibraciones y la presión pueden hacer el trabajo que antes hacía su mano, así que lo prueban con una criada y ven que no sólo hace el mismo trabajo sino que lo hace mejor. Con el invento, la máquina vibradora, van a la consulta del padre de Emily, le hacen una prueba y ahí empiezan a hacer fortuna.

Mientras todo eso ocurre, Charlotte sigue en su empeño de sacar adelante el orfanato, sin ayuda de su familia, montando escándalos (para la época) y pidiendo préstamos. Tras un altercado en la fiesta de compromiso de su hermana, acaba en la cárcel.

Se pide a Mortimer que declare a Charlotte como histérica, lo cual le conduciría al manicomio y a la histerectomía. Pero él no lo hace, es más, declara que la histeria no existe como enfermedad. Eso conlleva la ruptura con Darymple y su hija Emily.

Con el dinero obtenido de los royalties del invento, apoya la causa de Charlotte. Emily decide pensar por sí misma y hacer lo que ella desea y no simplemente obedecer a su padre. Edmund es feliz con su patente del vibrador casero. 

Es básicamente una comedia. Tienes media sonrisa en la boca todo el tiempo. Sólo media sonrisa. Y además es instructiva, te explican quién, cómo, cuándo y por qué se inventó el vibrador. Ya ves, ahora es un juguete erótico, para muchas personas hasta mal visto, y antes era un aparato médico. A saber dentro de unos siglos qué pensará la gente de la aspirina...





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