martes, 28 de marzo de 2017

Confianza


Una vez alguien me contó una historia sobre la confianza.

Era sobre un montañista, que fue a escalar una cumbre muy muy alta. Y se le hizo de noche en la subida. Por si fuera poco, empezó una gran tempestad de aguanieve y mucho viento. Ahí estaba el pobre hombre, aferrado a una pared rocosa, en total oscuridad y helándose.

Su situación empeoró muchísimo cuando, de repente, perdió pie y empezó a caer. Se dio por muerto, pero mientras caía, pidió ayuda, no sé si a su dios, sus dioses, la vida, la naturaleza... a quienquiera o lo que quiera que fuese en quien confiaba. Y sus ruegos tuvieron respuesta, cuando, sin contar con ello, sintió que la cuerda que rodeaba su cuerpo se tensaba y frenaba su caída.

Sintió una gran alegría, a pesar de estar colgado en el vacío de noche y con una tempestad que no parecía amainar.

Pasado el primer momento de júbilo, se dio cuenta de que si continuaba ahí, moriría de frío, así que volvió a rogar por su vida.

Y entonces escuchó una voz que le decía: "¿Confías en mí?" y contestó "Sí, claro que confío, me has salvado la vida". "Entonces, si confías en mí, corta la cuerda que te sostiene".

A ver, hay que ponerse en su lugar, está colgando en el vacío en una noche tormentosa y lo de cortar la cuerda no parecía realmente una buena solución, ¿verdad?. El montañero no cortó la cuerda, claro. Era lo que le mantenía con vida, lo que le separaba de caer.

A la mañana siguiente, un grupo de personas encontraron el cuerpo sin vida del montanista. Estaba colgando de su cuerda de seguridad, esa que frenó su caída... a apenas un metro del suelo.

Si hubiera cortado la cuerda, habría caído al suelo y podría haber salvado su vida. No confió y pereció.

Es muy fácil asentir ahora con la cabeza y pensar que claro, debió haber confiado en quien ya le había salvado una vez. Pero caray, hay que verse en la situación, sin ver nada, cortar la cuerda o intentar sobrevivir hasta la mañana siguiente. Creo, honestamente, que casi nadie habría cortado la cuerda.

Porque confiar es sencillo, cuando no se pone esa confianza a prueba o bien cuando las pruebas que tiene que pasar son leves. Pero cuando se trata de un acto de total fe en alguien, de "cortar la cuerda"... eso no es nada fácil.

¿Por qué te cuento esto? Pues la verdad es que no lo sé. Quizás sea porque yo casi no tengo fe en nada ni en nadie. Quizás es una forma de escudarme en una historia para no afrontar lo cobardica que soy. Claro que yo ni habría empezado a escalar la montaña, así que no sé yo...

Otra comedura de tarro de las mías :)

Breverías


Qué grande y qué fría resulta la cama
durmiendo abrazado a tu ausencia.
A gritos mi cuerpo en la noche reclama
tu voz, tu soñar, tu presencia.

Francisco Alvarez Hidalgo


He entrado en ti y perdido la salida,
nunca mejor prisión, cripta o destierro;
no tengo noche ya, ni amanecida,
no importa el río, la ciudad ni el cerro,
ni quien de mí se acuerda, o quien me olvida,
ni si es mi copa de cristal o hierro.
Me reclino en tu fondo, me adormezco,
te desbordas en mí, te pertenezco.

Francisco Alvarez Hidalgo


Insaciable la piel te necesita.
Aún ignoro quién eres, pero estás.
Aún no sé donde, pero tu alma grita
con más fervor que lo hacen las demás.
Vendrás, te ubicaré, o encontraremos
un punto en convergencia
para ensayar propósitos extremos
que alguien juzgara excesos o demencia.

Francisco Alvarez Hidalgo
 

Bajón


Y yo estaba bien o al menos creía estar bien. Y de repente, en un instante más breve que un pestañeo, todo se me volvió del revés. Y no pude evitar ponerme a llorar como una tonta, ahí, en pleno gimnasio. Y esta vez no podía disimularlo como si me secara sudor.

Afortunadamente no todo el mundo se dio cuenta y pude pasar la vergüenza sin público.

Creía que ya había superado la fase de lloros imprevistos.

Así que al llegar a casa, eché mano de la música para intentar subirme un poco la moral. Y funcionó, un poquito al menos.

Pasan de las dos de la madrugada, a ver si duermo unas horas y mañana será otro día. Y toca body pump.

En otro orden de cosas, dos días cenando, que ya es novedad. Pero por si fuera poco, ayer cené un plato enooorme de fresones. Y hoy, uno de mis zumos, con naranja, fresas y plátanos. Rico.

sábado, 25 de marzo de 2017

El tulipán


Hace ya unas semanas, hablando con mi hermana, me comentó que le pidió a mi cuñado que cuando ella muriera, de vez en cuando comprara tulipanes como forma de recordarla, porque son su flor favorita. No que las llevaran a su tumba ni nada de eso, simplemente de cuando en cuando, poner tulipanes en casa.

Como era la época en que estaba decidiéndome a hacerme tatuajes, pensé en tatuarme un tulipán, por ella. Sé de primera mano lo importante que es para la gente que se les recuerde, y también sé que para recordar a alguien no es necesario tatuarse ni apuntar o anotar nada, pero estaba segura de que a ella le gustaría que lo hiciera, porque tendría la absoluta seguridad de que no voy a olvidarla.

Es el único tatuaje que tiene color. Iba a ser solamente el dibujo de la flor, pero el tatuador me sugirió hacerle un fondo de colores, me enseñó algunas muestras de otros tatuajes y la verdad es que me pareció bonito. Aún no está del todo, está "pelando" todavía, así que quedará aún mejor de lo que se ve en las imágenes.

La primera es del mismo día en que me lo hicieron, con el papel film cubriéndolo y las motitas de sangre aún visibles. El segundo fue unos días más tarde, pocos. Y el tercero es de hoy.







La flor mide 4x1.5 cm.

Yo no soy muy de flores ni corazoncitos ni hadas o duendes, así que supongo que a quienes me conozcan más o menos bien, les sorprenderá el que me lo haya hecho, por eso añadí la explicación antes.

martes, 21 de marzo de 2017

Primavera


Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

Pablo Neruda, Poema 14

Porque ya es primavera, porque me encantan las cerezas... y los cerezos.



domingo, 19 de marzo de 2017

Es de noche y pienso...


Que sí, que yo también tengo mi vena romántica y edulcorada...

https://www.youtube.com/watch?v=lX5lhkihlrI