domingo, 12 de noviembre de 2017

200 grados, 2017



Un hombre se despierta atado a una silla. Está encerrado en una habitación con paredes metálicas, una puerta que recuerda a la de un submarino y una diminuta ventana, casi se podría decir que una rendija amplia, con un cristal grueso.

En el techo hay una especie de  hornillos eléctricos, de esos que son circulares y se ponen al rojo.

Una voz extraña (en plan Saw) le dice al hombre que tiene dos horas para conseguir un millón de dólares, que la temperatura irá subiendo y si no lo consigue, morirá.

El dice que no tiene ese dinero, que es un hombre normal y corriente, le ofrece todo lo que tiene, pero que no llega ni remotamente a esa cantidad. La temperatura va subiendo, imparable.

Lo mejor de la película es el final. No puedo darte ni una pista porque conocer el final es fastidiártela por completo. Es sorprendente. Tampoco es que sea lo más sorprendente y maravilloso en cuanto a guión, el final, no te hagas muchas ilusiones, pero a mí me resultó inesperado.

Así que por ese final, entra en la categoría de películas a ver para pasar el rato, sin más.

The evil in us, 2016



No tengo nada en contra de las películas gore. De hecho, pueden resultar de lo más entretenidas e incluso muy divertidas, como por ejemplo El ejército de las tinieblas. Y la saga de Saw tiene su punto de intriga e interés.

Así que, como ves, no soy una de esas personas que dicen "puagh, vísceras y sangre, no me gusta". Lo que no me gusta es cuando sucede algo como en esta película. Que no hay historia, ni la más mínima historia detrás, que es "más de lo mismo", que acabas pensando "qué estupidez".

Un grupo de amigos van a pasar el cuatro de julio a una especie de refugio en una isla. Llevan bebidas, comida y droga. Pero la droga está adulterada, y un rato después de que entre en el organismo, transforma a las personas en asesinos. Primero sufren alucinaciones, en las que perciben a los demás como personas que se burlan e intentan hacer daño, después se les ponen los ojos rojos y después empiezan a morder cuellos y rasgar vientres.

Pues esa es la película. Sin más. Al final de todo, se supone que te cuentan una estupidez política para explicar que haya droga adulterada de esa por todas partes, pero nada más.

Vamos, que no la veas, es una pérdida de tiempo en mi opinión.

Las hermanas de la Magdalena, 2002


Durante el siglo XIX en Irlanda se crearon los llamados Asilos de la Magdalena, que eran lugares donde las prostitutas eran acogidas temporalmente. Eran sitios donde las mujeres podían encontrar amparo y a los que acudir cuando lo necesitaran. Y abandonar cuando lo consideraran oportuno.

Lo malo fue que la Iglesia Católica metió mano en el asunto, como suele hacer casi siempre. Y Las hermanas de la Misericordia empezaron a encargarse de los asilos de la Magdalena. Allí iban a parar no sólo las prostitutas sino también las madres solteras o incluso muchachas consideradas demasiado atrevidas. Bastaba con que la familia o un sacerdote las considerara "indignas" para permanecer encerradas en esos "asilos" hasta que eran reclamadas de nuevo por su familia o bien hasta que morían.

Eran obligadas a realizar trabajos físicos duros, sobre todo trabajos de lavandería. Se les castigaba física y emocionalmente. Se abusaba sexualmente de ellas. Algunas intentaban escapar de su destino tomando los hábitos, siguiendo la conocida máxima de "si no puedes vencerles, únete a ellos".

Esos mal llamados asilos (aunque en su origen sí lo fueran), continuaron abiertos hasta septiembre de 1996.

Esta película se basa en la vida en uno de esos lugares de acogida. Se nos presentan distintas situaciones: una muchacha violada por un familiar a la que envían al centro a causa de ello (mientras el violador sigue como si nada), otra muchacha, huérfana y hermosa, que atrae a los chicos y por eso es llevada allí desde el hospicio, otra joven, madre soltera, a la que presionan para que entregue a su hijo y después la llevan allí, para apartar la vergüenza de sus vidas, hay una interna que lleva ya años, con cierto retraso mental, otra que vive por y para las monjas, aunque no reciba ningún reconocimiento por ello. Otra que acaba tomando los hábitos...

Pasan años allí, trabajando, malviviendo, siendo despreciadas y maltratadas, algunas sin siquiera entender el motivo que las llevó allí.

Así que si te interesa el tema o sientes curiosidad, échale un vistazo a la película.

sábado, 11 de noviembre de 2017

La celestina, 1996


Inmensa Terele Pávez en el papel de Celestina. El resto de actores y actrices, teniendo en cuenta el guión, pasables. Lo peor, Calixto y Melibea. Menos mal que tienen pocas escenas. El se pasa el tiempo en plan pagafantas y ella con cara de estreñida.

La historia, bueno, ya la sabes, Calixto se enamora hasta las trancas de Melibea y acude a Celestina para que le ayude a conseguir su amor (mentira cochina, lo que quiere es  llevársela al huerto, literalmente, ya que yacen en el huerto de la muchacha). Y final trágico, por supuesto.

Tengo que confesar que no leí la novela. Así que no sé si la adaptación es aceptable. Dudo mucho que Fernando de Rojas escribiera tantas escenas subidas de tono (y muy subidas de tono, por cierto). Lo cual me recuerda una cosa que me llamó la atención: en los desnudos se censuraban los genitales, mediante el emborronamiento, con lo cual veías a Maribel Verdú yaciendo en la cama, esperando a que Jordi Mollá se decidiera a entrar a matar (es una forma de hablar), con un borrón entre las piernas. Supongo que será cosa de la versión que he visto.

Fuera de la interpretación de Terele Pávez, la película es absolutamente olvidable, mucho fornicar, mucho pecho femenino al aire y poco más.

Penélope Cruz, en mi humilde opinión, un desastre en el papel de Melibea. El final de su personaje, más insulso que el queso fresco desnatado y sin sal.

Con faldas y a lo loco, 1959



Lo único que sabía de la película era que los protagonistas se disfrazaban de mujeres y la famosa frase de "Nadie es perfecto" del final.

Hay que reconocer que Tony Curtis hace una mujer bastante creíble y nada fea (no se puede decir lo mismo de Jack Lemmon).

Es una comedia blanca, simpática, con momentos graciosos y con otros que te hacen poner los ojos en blanco por ser demasiado inocentones o previsibles.

Lo que no me ha gustado es el papel de Marilyn Monroe. Es la primera película que veo en la que ella tiene un papel y no me ha convencido para nada. Quizás sea por el personaje, una rubia tonta que sólo quiere pillar un millonario con yate. No lo sé, pero la verdad es que el resultado me ha parecido bastante triste.

La película en general... bueno, tiene sus momentos, pero no sé yo si vale mucho la pena verla entera sólo por unos cuantos momentos de sonrisa. Así que mejor ni te la recomiendo ni te la dejo de recomendar.

Luz de gas, 1940




Un clásico de los que no fallan, aún a pesar de las décadas que han pasado desde su filmación. Una historia interesante de manipulación, cómo el confiar en las personas a quienes queremos puede resultar muy peligroso, a veces.

En la película está todo bastante exagerado, naturalmente, pero en la vida real hay casos parecidos, casos en que familiares, amigos y parejas llegan incluso a hacernos dudar de nosotros mismos, gente en quienes confiamos tanto que perdemos el norte.

La protagonista parece demasiado inocentona, demasiado débil, dejándose llevar por todo lo que el marido le hace creer. Y él es todo un maestro, ni un gesto que le delate, una total adaptación a cada situación y momento.

La gran pega que le encuentro a la historia es, justamente, el final. Imposible y totalmente inverosímil que ocurra lo que ocurre, sobre todo después de lo que ha pasado la muchacha.

Si no la has visto, es una buena opción para una tarde o noche de invierno.