sábado, 24 de septiembre de 2016

Se está acabando...


Se está acabando septiembre, mi mes, por así decirlo y por ahora lo que me ha traído ha sido un montón enorme de papeleo, de idas y venidas a centros administrativos. Ah, y mañana. Hay elecciones y me toca ser presidenta de mesa. A las ocho en el local electoral, que no es ni más ni menos que el gimnasio del colegio al que acude mi hijo. Ya te contaré...  o no.

Aún quedan unos días para que septiembre haga su magia.

Acusado, 2013




Basura, una de las peores cosas que he visto últimamente. De hecho, casi no la he visto porque la tuve más bien de ruido de fondo, con eso te digo todo. No pierdas el tiempo, seguro que tienes montones de cosas mejores que ver.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Chiste


Me hizo gracia.


Yo me tatuaría los calamares rellenos que prepara mi madre :)

Una buena experiencia


Bueno, más bien una experiencia agridulce, porque nos hemos acostumbrado tanto a que nos mareen que cuando alguien hace su trabajo bien, nos sorprende agradablemente, siendo así que debería ser justo lo contrario, que las cosas mal hechas fueran la excepción.

Odio la burocracia, el papeleo, el traer y llevar cosas, máxime cuando todo está informatizado y pueden obtenerse los datos necesarios tecleando un D.N.I. o un par de apellidos. Pero las cosas son como son y repito, lo malo es que estamos tan acostumbrados que lo damos como lo normal.

Cuando tengo que resolver algún papeleo, como es algo que no me gusta nada, suelo hacerlo lo antes posible, para quitármelo de encima y olvidarme de ello. Lamentablemente no siempre es tan sencillo, hay que pedir citas, ir a sitios, volver a esos mismos sitios dos o tres veces... Así que suelo llevar toda la paciencia que puedo reunir y me preparo para que alguien, normalmente con cara y voz de hastío, me diga que hace falta esto, aquello o lo de más allá.

Esta mañana tenía cita en la Seguridad social, a las once y cuarto. Después de dejar al nano en el colegio me fui dando un paseo, tranquilamente. Lo malo es que llegué a las diez menos diez. Pensé en dedicar esa hora y pico a la lectura. Entré en las oficinas y para mi sorpresa, no había gente esperando. Para mayor sorpresa, me dijeron que ya que no había nadie, no esperara y me atendían ya.

La persona que me atendió lo hizo de una forma agradable y clara, respondió mis preguntas e incluso me dio algunos consejos en vista al futuro. Me habló de plazos de entrega y ajustó la siguiente cita de forma que no tuviera problemas para conseguir lo que necesitaba. De hecho, me dijo que si algún documento no me lo daban en fecha, entregara igual todo lo que tuviera, que desde ese momento me daban diez días más de plazo para entregar el resto.

En resumen, salí contenta de las oficinas de la Seguridad social. Y después me enfadé un poco por lo que te conté al principio, se supone que eso es lo que debería ser lo usual y no lo que sucede normalmente.

Y lo peor es que esto se extiende en todos los ámbitos, no sólo en el administrativo. Debería poder hacerse algo para que toda la gente, todos los días, saliera con una sonrisa de satisfacción. Soñar es gratis, lo sé.



domingo, 18 de septiembre de 2016

La ganadora, David Baldacci


Curioseando por algunas páginas, me encontré con este título. Es una novela que leí hace bastantes años, cuando podía ir a la biblioteca con bastante frecuencia. Y el bibliotecario siempre tenía un par de títulos que recomendarme, entre ellos, este.

Me resultó muy curiosa la historia, porque tiempo después, muchas de las cosas que se dicen en el libro sobre la lotería y los ganadores, resultaron ser ciertas.

Pero primero te cuento más o menos cómo va la cosa: una mujer joven, con una hija pequeña y una pareja inestable, viviendo los tres en una caravana o más bien malviviendo. A ella se le ofrece la oportunidad de ganar la lotería. Sí, como suena, un hombre le dice que si acepta sus términos, puede hacer que gane la lotería, con una porrada de millones de dólares de bote. Ella sólo tiene que aceptar, darle los números de la combinación por la que haya apostado, permitirle manejar su dinero (dándole a ella lo suficiente para vivir muy bien y más tarde, mucha más cantidad) y salir del país. Las cosas se le complican a la muchacha, que decide aceptar, in extremis. Y a partir de ahí, léelo y sabrás muchas cosas, entre ellas, la forma en la que el hombre misterioso podía hacer que salieran los números que sus elegidos decidían libremente.

Lo recuerdo con una sonrisa en los labios y con un cierto pique por volver a leerlo, si no fuera por la cantidad de títulos pendientes que tengo esperándome.

Anímate.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

El asesino del crucifijo, Chris Carter


Me ha gustado, me ha entretenido mucho. Hay veces en que empiezas a leer una historia y no haces más que pensar en cuándo tendrás un rato más para poder seguir, porque quieres avanzar y saber qué pasa a continuación o porque te sientes muy cercano a uno de los personajes. No es lo que me ha pasado esta vez, no sentí esa ansiedad por saber, por seguir, pero sí un pequeño pinchazo de curiosidad.

Empieza casi por el final, después hace como en las películas "X días/semanas/meses antes..." hasta llegar de nuevo al punto en el que comenzó a contar la historia. El final es sorprendente. La historia entera en sí lo es, porque los protagonistas no son los estereotipos al uso.

Hay un asesino en serie y un par de detectives de homicidios que quieren atraparlo. Llevan tras él más de tres años, eso es el primer dato que diferencia la historia de tantas otras. No hay pistas, no hay relación entre las víctimas, hay muchísimo trabajo de campo de ese aburrido que hacen en la vida real los policías, mucho patear calles, preguntar, analizar... para no conseguir nada.

El protagonista sí que es el típico macizorro, muy inteligente y con una carga emocional intensa a sus espaldas. Pero no es el mejor en todo, ni hace todo bien ni es un héroe.

El final es sorprendente, quizás un poco retorcido, pero sorprendente. Te llevan de la mano durante todo el rato menos al final, cuando aparece el dato inesperado, a partir de ahí y durante unas pocas páginas te dejan en blanco, mientras lees vas haciendo una lista mental de quién puede ser, y al menos en mi caso, no acerté ni de lejos.

Una lectura entretenida, con algunas partes que tal vez puedan parecer fuertes a los espíritus sensibles. Pero claro, habiendo un asesino en serie por medio, no va a ser todo color de rosa, ¿verdad?